Avance desigual, datos dispersos y pocas dosis: ¿por qué demora la vacunación contra Covid-19?

A un mes y medio del inicio de la inmunización contra la Covid-19 y con 1’ 318.240 dosis adquiridas y puestas en los depósitos, no ha culminado la aplicación de dosis al primer grupo de la campaña, conformado por profesionales de la salud. La falta de antígenos y la segmentación de los padrones son algunas de las causas del retraso. En este artículo analizamos las dificultades logísticas para distribuir las dosis disponibles en todo el país.

Actualización: 25 de marzo 3:00 p.m.

 

En medio de una agresiva segunda ola de la pandemia, y a pocos meses del inicio de la temporada de invierno, el Perú bordea el millón y medio de casos confirmados, y ya  registra oficialmente más de 50 mil personas fallecidas, según el Ministerio de Salud (Minsa), aunque las cifras de Sinadef duplican estos números. La vacunación resulta, así, una carrera contra reloj. Sin embargo, la campaña nacional de inmunización ha registrado un avance desigual y con un ritmo menor al previsto meses atrás por las autoridades. 

Desde el pasado 9 de febrero, cuando inició la aplicación de dosis del laboratorio chino Sinopharm al personal de salud de primera línea, se logró realizar un promedio de 16,9 mil vacunaciones por día, con un pico máximo de 35.365 inmunizaciones, reportadas el pasado 18 de marzo en el portal de Datos Abiertos. No obstante, también se registró un valor mínimo de 956 vacunados en un día, el pasado 21 de marzo.

Así, hasta el 25 de marzo, el aplicativo web del Minsa indicaba que 518,7 mil personas habían recibido la primera de las dos dosis requeridas para lograr la inmunización contra el nuevo coronavirus con las vacunas de los laboratorios Sinopharm (China) y Pfizer (Estados Unidos), las únicas disponibles en el país, por el momento. En total, se han aplicado cerca del 58% (764.825) de las 1’ 318.240 vacunas que han llegado al país, y una parte de las restantes deben ser suministradas como refuerzo.

Este recuento incluye tanto al personal de salud, como a adultos mayores, integrantes de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y otros grupos contemplados dentro de la primera fase del proceso. Sin embargo, la cifra representa poco más del 2% de la población total objetivo (22,5 millones de peruanos mayores de 18 años).

Al analizar el avance de la inmunización, las comparaciones con otros países de América Latina son inevitables. Chile, por ejemplo, que inició su vacunación al personal de salud en diciembre de 2020 y una campaña masiva el pasado 3 de febrero, ya ha logrado aplicar al menos una dosis de las vacunas de Pfizer y Sinovac (China) a más de cinco millones de personas. Es decir, la inmunización ha alcanzado a cerca del 30% de su población total. 

En Colombia, a un poco más de un mes del inicio de la inmunización, se ha logrado vacunar a más de un millón de ciudadanos, también con las primeras dosis de Pfizer y Sinovac. Este país ha recibido más de 2,2 millones de vacunas a través de negociaciones bilaterales y, al igual que Perú, un lote del laboratorio estadounidense, mediante el mecanismo multilateral Covax Facility.

Adulto mayor a la espera de la vacunación contra la Covid-19
ADULTOS MAYORES. El 8 de marzo inició la inmunización a este grupo de riesgo, con dosis de Pfizer.
Foto: Andina

¿Por qué Perú aún no ha logrado un número similar de inmunizaciones? Una de las razones más evidentes es la poca cantidad de dosis que han llegado al país. A la fecha, se han recibido 1 millón de Sinopharm y 318.240 de Pfizer (201.240 de la negociación bilateral y 117 mil del mecanismo Covax); y están pendientes entregas por otras 47 millones de dosis de Pfizer y de AstraZeneca. 

Pero aún no hay una fecha definida para la llegada de la mayor parte de estos lotes. El panorama de competencia internacional y el acaparamiento por parte de las naciones más ricas, dificulta el envío masivo de vacunas durante el primer semestre de 2021. Los grandes laboratorios han priorizado a los países con mayor capacidad adquisitiva, con quienes suscribieron contratos de compra anticipados durante el 2020. Mientras Perú firmó acuerdos de adquisición recién a partir de los primeros días de enero de este año.

Según las autoridades, también se mantienen las negociaciones con Sinopharm, por 37 millones de vacunas adicionales. Inicialmente, los envíos del laboratorio chino estaban programados para continuar durante febrero y marzo. Sin embargo, tras la difusión del caso de Vacunas Secretas, el nuevo contrato aún no ha encontrado luz verde. De la misma forma, siguen las conversaciones con el laboratorio Johnson & Johnson, cuya vacuna, según informaron, sería usada en las zonas más remotas del territorio, por requerir una sola dosis y temperaturas de conservación estándar (2 °C - 8°C).

 

 

No obstante, aún con las dosis disponibles, no se ha culminado la inmunización del personal de salud, el grupo con el que empezó la vacunación debido a su mayor exposición y riesgo de contagio. Del millón de dosis de Sinopharm que llegó al país en dos lotes, 300 mil (7 de febrero) y 700 mil (13 de febrero), alrededor de 591 mil han sido aplicadas a profesionales de primera línea, administrativos, trabajadores de limpieza y estudiantes de ciencias médicas, de acuerdo a la información disponible en el portal de Datos Abiertos, hasta el 23 de marzo. Según este mismo registro, solo 227 mil han recibido las dos dosis de la vacuna.

El Colegio Médico del Perú (CMP), por ejemplo, estima que la inmunización ha alcanzado al 68.52 % de los médicos agremiados. Según la aplicación Vacunómetro-CMP, cerca de 51,9 mil profesionales han recibido la primera dosis de Sinopharm, de una meta total de 74.968. Asimismo, solo 31 mil han recibido las dos dosis requeridas. 

“Ya no son los EPPs [equipos de protección personal] que nos faltaban en la primera ola, ahora son las vacunas. No se ha logrado completar la fase I del plan de vacunación”, sostiene Edén Galán-Rodas, médico investigador y Secretario del Interior del Colegio Médico del Perú (CMP)

En una situación similar se encuentran otros gremios de profesionales médicos. Así, Liliana La Rosa Huertas, decana del Colegio de Enfermeros del Perú, estima que hay más de 30 mil enfermeras a la espera de la vacunación. “La vacunación avanza lento y no tienen un plan específico”, considera La Rosa.

Ante esta situación, Mabel Jiménez Quinteros, enfermera salubrista y directora de Inmunizaciones del Ministerio de Salud, indicó que las inmunizaciones pendientes a profesionales de la salud serán coordinadas a través de los colegios profesionales y cubiertas con el envío de Sinopharm, cuyas dosis restantes permanecen en el almacén del Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares). “Estamos haciendo el análisis y calculamos que podemos cubrir [la brecha] en los próximos días”, dijo a OjoPúblico.

Ya no son los EPPs que nos faltaban en la primera ola, ahora son las vacunas", señala el médico Edén Galán-Rodas.

El representante del CMP también considera que el ritmo de vacunación no alcanza las expectativas. “El anuncio fue de mil brigadas de vacunación en todo el país. Considerando que la cantidad de vacunados, por brigada, es de por lo menos 60 personas, el promedio de vacunación diaria debería ser de 60 mil. Pero eso no se ha dado, el pico máximo ha sido 30 mil. Ya deberíamos haber finalizado, al menos, la vacunación a médicos”, sostuvo Galán-Rodas.

Por su parte Juan Carbajal Soto, ingeniero electrónico y voluntario de la plataforma Open Covid, donde se analizan a diario los datos abiertos sobre la vacunación, advierte que los registros muestran un ritmo de avance heterogéneo. "Empezamos con 33 mil [inmunizaciones] por día, pero en los días siguientes fue de 11 mil o 12 mil. Los domingos son días perdidos, a pesar de que nos encontramos en una situación crítica, pues hay reportes de jornadas con mil o dos mil vacunaciones. Sin embargo, en los últimos días el promedio de la productividad ha aumentado", señaló el especialista.

Jiménez Quinteros, quien asumió el cargo el 12 de marzo último, explica que esto se debe a que, durante la etapa inicial, el objetivo es evaluar los mecanismos de distribución y aplicación de las vacunas y ajustar la planificación para los próximos grupos.

“Es una estrategia sanitaria diferente a la que estábamos acostumbrados. Pfizer es todo un reto, son vacunas que requieren un ultra cuidado. Estos ‘ensayos’ que realizamos en este momento, nos están permitiendo afinar los criterios para seguir de forma ordenada. A partir de abril tendremos una mayor entrada de vacunas [de Pfizer] y vamos a correr”, señaló la directora de Inmunizaciones del Minsa.

 

La logística de Sinopharm y Pfizer

 

Las dosis producidas por el laboratorio chino Sinopharm corresponden a vacunas inactivadas, por lo tanto deben ser conservadas a entre 2 °C y 8°C, un rango de temperatura considerada estándar. Otras vacunas que forman parte del programa nacional de inmunizaciones, y con las que el personal vacunador se encuentra muy familiarizado, son manipuladas en las mismas condiciones.

Estas características hacen posible su traslado desde los depósitos de Cenares (donde son almacenadas tras llegar al país vía aérea) hasta los diferentes puntos de vacunación, a través del uso de dispositivos e implementos tradicionales: cajas transportadoras, termos porta vacunas y paquetes fríos. Además, debido a que no necesitan ser descongeladas, no exigen un tiempo máximo para ser usadas, en tanto se mantengan a entre 2 °C y 8 °C.

Otra facilidad que ofrece esta vacuna es que, en su formato comercial, fueron enviadas en jeringas prellenadas, con la cantidad de medicamento exacto para cada dosis (0,5 ml). “Las jeringas prellenadas son fáciles de transportar y confiables para entregar una dosis precisa de la vacuna”, indica la ficha técnica de Sinopharm. Otra presentación son los viales (frascos) unidosis, que se encuentran listos para aplicar.

 

Infografía sobre la logística de las vacunas contra la Covid-19
Ilustración: Claudia Calderón

 

La vacuna desarrollada por Pfizer/BioNTech, en cambio, al ser de ARN mensajero, es sensible y se degrada fácilmente a temperatura ambiente. Por esta razón, demanda condiciones de almacenamiento de entre -60 °C y -90 °C. También tiene una vida útil muy limitada fuera del congelador: aún sin abrir, resiste como máximo 5 días, si se mantiene entre los 2° y 8°C de refrigeración; y 2 horas a temperatura ambiente (30°C). 

A diferencia de Sinopharm, las presentación de las vacunas de Pfizer es en viales (frascos de vidrio) y estos, a su vez, están organizados en bandejas (195 viales) y en cajas especiales (5 bandejas). En Perú, la ficha técnica señala que se pueden obtener seis dosis por cada vial. Cada frasco contiene seis dosis y su uso eficiente depende de jeringas especiales.

Estas jeringas, denominadas de volumen muerto, se caracterizan por un mínimo espacio entre el émbolo de la jeringa y la aguja, y deben ser de 0,35 ml, para poder conseguir el número de dosis correcto. “Si se utilizan jeringas y agujas convencionales, puede no haber el volumen suficiente para extraer una sexta dosis de un mismo vial”, advierte el instructivo para vacunadores. Estos implementos son suministrados por Cenares a cada centro de vacunación, junto a los lotes de vacunas.

Para su aplicación, la vacuna de Pfizer requiere ser descongelada en una zona refrigerada,  a entre 2 °C y 8 °C por tres horas, o a temperatura ambiente por un máximo de tres minutos. Una vez que un vial o la bandeja se descongela, ya no se puede volver atrás. Asimismo, los viales vienen sin preparar: cada uno contiene 0,45 ml de medicamento, al que se le debe agregar 1,8 ml de una solución de cloruro sódico para su dilución. Esta sustancia, según indicaron representantes del Minsa, también fue suministrada por el laboratorio. Por último, una vez diluida, la mezcla solo se puede usar en las seis horas siguientes. 

Tenemos que caracterizar a la población con rigurosidad, para utilizar toda la bandeja [que se descongela]", dijo Mabel Jiménez, directora de Inmunizaciones del Minsa.

Debido a todas estas consideraciones, la planeación de la vacunación contra la Covid-19 debe ser lo más precisa posible, indica la directora de Inmunizaciones del Ministerio de Salud, Mabel Jiménez. “No nos podemos dar el lujo de tener un factor pérdida como antes. Con la vacuna antisarampión, si encontrábamos a un niño, arriesgábamos la posibilidad de perder las siguientes dosis [del vial (frasco) para su vacunación]. Ahora tenemos que caracterizar a la población con rigurosidad, para utilizar toda la bandeja [que se descongela]”, explicó a OjoPúblico.

Jiménez Quinteros también sostuvo que, en el caso de Lima, la distribución se realiza desde Cenares hacia las diferentes Dirección de Redes Integradas de Salud (Diris), a temperaturas de entre 2 °C y 8 °C. Y, desde allí, son trasladadas a través de brigadas móviles o a los puestos de vacunación, utilizando los equipos de cadena de frío ya conocidos, pero con un límite de tiempo. “Una vez que está asegurada la microplanificación, son llevadas al campo, donde cambia el proceso de congelamiento”, indica la funcionaria. 

En cambio, el traslado hacia las regiones se realiza bajo temperaturas extremadamente frías y, posteriormente, son almacenadas en ultracongeladoras. Por ello, para la primera etapa, la vacuna de Pfizer solo ha sido distribuida a La Libertad (5.850), Arequipa (9.360), Loreto (5.850) y San Martín (5.850), regiones que cuentan con este tipo de equipos.


El manejo de información

 

Edén Galán-Rodas, médico investigador y secretario del Interior del CMP considera que una de las tareas pendientes para agilizar la vacunación, es la integración de las diferentes bases de datos de los sistema de salud, Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec), y otras instituciones públicas. "El gran problema ahora son los datos. Los sistemas deben integrarse para tener mapeada a la población objetivo", indicó.

La falta de integración de registros es, precisamente, uno de los factores que ha generado retrasos en la vacunación del personal de salud, según indicó Liliana La Rosa. La decana explica que muchos trabajadores de este sector no fueron incluidos en el padrón inicial de vacunación, debido a que trabajan de manera independiente (los que no forman parte del Ministerio de Salud o EsSalud, o son cesantes). 

“No hay un padrón nominal real de las profesiones de la salud. Hay miles de profesionales que no están en los registros. Hay otros que tienen consultorios o trabajan en universidades. Sin embargo, están atendiendo o están investigando sobre la Covid-19. Además, hay mucha práctica independiente”, indicó La Rosa.

Para Mabel Jiménez, directora de Inmunizaciones del Minsa, los padrones nominales han planteado un gran reto durante el proceso de vacunación contra la Covid-19. “Antes iba [a un lugar] y vacunaba a demanda. Incluso, había que sensibilizar a la población para que llegue. Ahora es diferente, la población [en su mayoría] busca ser vacunada. La Contraloría está haciendo un seguimiento activo y tenemos que demostrar, dosis a dosis, a quiénes se les está poniendo la vacuna”, explicó.

No hay un padrón nominal real de las profesiones de la salud", advirtió la decana de Enfermeros, Liliana La Rosa.

Como se recuerda, durante la primera semana de vacunación, la Contraloría advirtió que no se contaba con un padrón ordenado, sistematizado y actualizado de los profesionales de la salud. Esto ocasionó que personal de la primera línea no llegara a ser vacunado con las primeras 300 mil vacunas de Sinopharm. 

En las siguientes semanas, fueron emitidos padrones de vacunación de adultos mayores afiliados a EsSalud, con errores. Uno de ellos, por ejemplo, consideraba a personas fallecidas, como el actor Osvaldo Cattone. En los últimos días, además, se han reportado omisiones en las listas de inmunización de mayores de 80 años, elaboradas por el Ministerio de Salud, para los distritos de San Juan de Lurigancho y San Martín de Porres.

De otro lado, si bien el Gobierno ha presentado una plataforma de Datos Abiertos que se actualiza diariamente con el reporte de cada vacunado según grupo de riesgo, edad, sexo, fecha de vacunación, número de dosis, fabricante y ubicación, este conjunto de información presenta una serie de inconsistencias, según advierte Juan Carbajal, voluntario de la plataforma Open Covid.

Además de los desfases en la presentación de datos, reportados por el viceministro de Salud Pública, Percy Minaya semanas atrás, muchos registros se han consignado con fechas erróneas. Por ejemplo, hasta hace una semana, al menos ocho registros de la vacunación de Pfizer, que empezó recién el 8 de marzo, se habían registrado con fecha 1 de marzo.

Asimismo, Open Covid identificó que, al 18 de marzo, en más de 30 mil registros no se había completado la categoría edad. “Al no existir esa información, ¿cómo se puede comprobar que [la persona vacunada] pertenece a un determinado grupo etario [adultos mayores]? Cuando se quiere hacer el análisis, no es posible porque la data no está registrada”, alertó el ingeniero electrónico.

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