Hay plantitas todavía. Dando pena, pero ahí están.
León López, artesano de 63 años.
Esto no es parque: es un desierto.
Daniel Condori, bodeguero de 58 años.
León López estira su cuerpo en lo que solía ser un campo de fútbol de pasto sembrado. Ahora, solo quedan piedras y restos de vegetación. A unos metros, Daniel Condori busca un árbol que le ofrezca sombra en este invierno limeño con temperaturas récord por El Niño de entre 26 y 28 grados. “Quiero echarme. No hay dónde, todo está seco”, reclama. Cuando eran jóvenes, ambos vecinos visitaban este lugar que hoy les resulta extraño: el Club Metropolitano Sinchi Roca, de Comas, antes llamado Parque Zonal, uno de los más grandes de Lima Metropolitana.
Este espacio público, administrado por la Municipalidad de Lima, a través del Servicio de Parques de Lima (Serpar), ha sufrido el recorte de su terreno para la construcción del patio de maniobras y cochera de los buses del Metropolitano. Ahora, tiene solo 44 hectáreas y no todo es verde: hay vegetación solo en el 48% de su superficie. El resto es cemento, juegos, losas, puestos de venta, césped seco y tierra.
El parque Sinchi Roca no es la única área clasificada como verde que en realidad tiene más cemento que vegetación. Una investigación de OjoPúblico, basada en el análisis de imágenes satelitales de alta resolución, detectó que existe una sobreestimación de la cantidad de áreas verdes en Lima Metropolitana y Callao: hay solo la mitad de zonas con vegetación de lo que las cifras oficiales dicen.

AFECTADOS. En el club metropolitano Sinchi Roca, de Comas, hay sectores con vegetación dañada y césped seco.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo
En el caso de Comas, por ejemplo, donde se encuentra el parque Sinchi Roca, nuestro análisis detectó que solo el 41% de lo identificado como espacio verde cuenta con vegetación.
Para el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Lima Metropolitana y Callao acumulan 3.652 hectáreas —equivalentes a 205 veces el tamaño del Campo de Marte— de “espacios verdes urbanos públicos”. Sin embargo, según nuestro análisis, solo el 50% tiene realmente cobertura vegetal (árboles, césped o arbustos). La otra mitad son losas deportivas, veredas de concreto, asfalto o terrenos baldíos.
El distrito con mayor sobreestimación y más afectado por la escasez de cobertura vegetal es Santa Rosa, al norte del centro de Lima. Solo el 7% (5 hectáreas) de los espacios declarados como verdes lo son. Las otras 66 hectáreas son terreno baldío.
El Ministerio de Vivienda, a través de su Oficina General de Estadística e Informática, estimó un total de 71 hectáreas de áreas verdes urbanas, equivalente a 16 veces el parque El Olivar, de San Isidro.
El análisis identifica que los otros distritos más afectados son: Pachacámac (9%), Punta Negra (12%), Punta Hermosa (15%) y, luego, del norte, Ancón (16%).
Aunque discrepantes, las cifras oficiales evidencian la poca vegetación en comparación a estándares internacionales. El análisis del Ministerio de Vivienda, basado en datos de OpenStreetMap de 2025, identificó 3.652 hectáreas de espacios verdes para la capital y Callao.
En el Registro Nacional de Municipalidades (Renamu), del Instituto Nacional de Estadística (INEI), correspondiente al 2025, las autoridades locales declararon conservar 3.258 hectáreas en Lima Metropolitana y Callao: 394 hectáreas menos que lo identificado por el ministerio.
Para el 2024, según el INEI, la capital registró 2.880 hectáreas de supuestas áreas verdes y la provincia constitucional del Callao, 523 hectáreas.
Los hallazgos de la investigación de OjoPúblico, al analizar los datos de Vivienda, revelan que la realidad es aún más alarmante: la mitad son espacios no verdes.
Espacios verdes y desigualdad
La escasa presencia de espacios verdes intensifica los impactos del aumento de temperatura en los sectores periféricos y con más pobreza. La sobreestimación de áreas verdes afecta más a los distritos como Pucusana, Pachacámac, Ancón, Santa Rosa, Ventanilla y Punta Hermosa, que presentan bajos indicadores de desarrollo. En estas áreas solo hay cobertura vegetal en menos del 30% de los espacios considerados verdes por los datos oficiales.
La brecha también se identificó en parques locales. OjoPúblico detectó casos como Chorrillos, donde dos parques ubicados a solo cinco cuadras de distancia —Túpac Amaru de Villa y Capitán Juan Fanning— registran menos del 3% de vegetación dentro de sus límites, según imágenes satelitales. Lo que en el papel figura como un espacio verde, en la práctica, es terreno seco o pavimentado.
Lima es una de las ciudades con menor áreas verdes frente a otras como Sao Paulo o Buenos Aires, de acuerdo con un estudio realizado por The Lancet, de 2025, que analiza cobertura vegetal en 109 ciudades de Latinoamérica.

CAMBIOS. Sinchi Roca afrontó recorte de terreno para el patio de maniobras del Metropolitano.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

DIFERENCIAS. Recorrer el parque Sinchi Roca, uno de los parques más grandes de la capital, es encontrar sectores de vegetación dañada, cemento, losas y polvo.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo
Además, algunos de los distritos más pobres, como Carabayllo, Puente Piedra, San Martín de Porres y Lurigancho son los que más vegetación han perdido desde 1984, concluye un estudio publicado el 2025 en Remote Sensing. Mientras que, distritos más favorecidos, como La Molina, San Borja, San Isidro y Miraflores han incrementado su cobertura vegetal y logrado una continuidad de espacios que, en cierta medida, mitigan el calor.
Para Deyvis Cano Cochachi, autor de esta investigación y especialista en planificación ambiental, un parque o áreas verdes no solo aportan bienestar, sino que ofrecen servicios ecosistémicos: recreación, purificación de aire y regulación de la temperatura. Su estudio, además, concluye que hubo un aumento de temperatura de la superficie en todo Lima, pero se redujo en zonas localizadas con alta proporción de vegetación.
El reemplazo de áreas verdes por cemento se refleja en obras públicas recientes, como la Alameda 28 de julio, del Cercado de Lima, inaugurada en 2018. Su construcción implicó el retiro de árboles antiguos de gran tamaño, los cuales fueron sustituidos por pavimento, maceteros, pequeñas palmeras, césped sintético. Luego, tras reclamos, se observan arbustos y árboles medianos, aunque el 70% aún es una superficie pavimentada, según el análisis satelital de OjoPúblico.
Sobre el Sinchi Roca, Serpar dijo a OjoPúblico que ejecuta “de manera permanente” labores de riego programado, mantenimiento y recuperación de espacios y que las condiciones en determinados sectores responden a “factores” que vienen siendo atendidos técnicamente. La entidad no dio detalles sobre el porcentaje de áreas verdes, ni la extensión actual del parque. Añadió que la actual gestión no ha adoptado decisiones destinadas a reducir el área del club metropolitano.
Detrás del registro oficial
El 14 de mayo de 2026, la Oficina de Estudios Estadísticos y Económicos, dependiente de la Oficina General de Estadística e Informática del Ministerio de Vivienda publicó el análisis Dotación y Accesibilidad a espacios verdes públicos en Perú, el cual atribuye a Lima Metropolitana y el Callao una superficie de 3.652 hectáreas de lo que denomina espacios verdes públicos.
De acuerdo con este reporte, los espacios verdes en Lima y Callao equivalen a casi toda la superficie de distritos como San Martín de Porres o Chorrillos. Pero, el informe, incluye en su definición de espacios verdes públicos a plazas, malecones y bulevares. Y, a partir de sus superficies, calcula el indicador de metros cuadrados de área verde por habitante: 3,3 m² en Lima y Callao.
Para el arquitecto y docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Gustavo Díaz Paz, detrás de las mediciones de metros cuadrados por habitante puede haber una mayor brecha. Explica que un estudio, realizado en el Callao hace más de cinco años, identificó que en distritos como Ventanilla, sobre todo, en los sectores más pobres, más de la mitad de los espacios públicos eran, en realidad, terrales y solo había dos o tres arbustos.
“En los planes o estudios (...) dicen ‘mapea el espacio público’, pero no piden analizar la calidad de ese espacio público”, dice y pone un ejemplo: Chancay tiene 3,8 m² por habitante de espacio público, pero solo la mitad está implementado.
El especialista precisa que, muchas veces, se usa de manera indistinta términos como áreas verdes, espacio público y áreas recreativas. Añade que existen áreas verdes donde hay más cemento que cobertura vegetal, pero son casos minoritarios. “La mayor cantidad de áreas verdes son parques”, refiere.
El informe de la Oficina de Estudios Estadísticos de Vivienda analizado por OjoPúblico afirma que organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ONU-Hábitat, el programa de las Naciones Unidas para los asentamientos humanos, “recomiendan que las ciudades cuenten con un mínimo de 9 m² de áreas verdes por habitante”. Sin embargo, el organismo internacional descarta que ese dato, citado también de manera frecuente por diferentes entidades, le pertenezca.

CONTRASTE. Tras las denuncias públicas por el estado de árboles y césped en el Sinchi Roca, el miércoles 2 se observó a personal de Serpar sembrando césped.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

CIUDADANÍA. Vecinos de Comas piden mayor acceso a las áreas verdes, sobre todo para la niñez y adultos mayores. Señalan que hay parques cerrados con llave.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo
En respuesta a OjoPúblico, ONU-Hábitat precisó que ese no es un indicador que recomiendan oficialmente y sugieren no utilizarlo dado que no existe una evidencia sólida. “Es un dato que se usa ampliamente, que no tiene una fuente oficial de Naciones Unidas”, precisó. En tanto, lo que sí recomienda es que todos los residentes tengan acceso a este tipo de áreas mediante una caminata de no más de cinco minutos (aproximadamente 400 y 500 metros).
OjoPúblico ha solicitado de manera reiterada entrevista y enviado un listado de preguntas al Ministerio de Vivienda para conocer sus respuestas a este reportaje y conocer cuál era la fuente sobre la que establecieron las cifras atribuidas a la ONU. Sin embargo, hasta el viernes de esta semana no respondieron, y decidieron eliminar de su reporte la referencia al organismo internacional. También modificaron partes del contenido de su estudio.
Las cifras reales
León López viaja 40 minutos en carro, una vez por semana, desde Carabayllo hacia Comas, para hacer ejercicio en el parque Sinchi Roca, el más grande que ha visitado en Lima. Paga cinco soles para ingresar a este espacio público que, según denuncia, luce abandonado desde la pandemia del covid-19. “Veo unas partes mojadas, otras secas. Necesitamos áreas verdes, sobre todo, los adultos mayores”.
El análisis de nuestra investigación desmonta incluso el promedio de metros cuadrados de áreas verdes por habitante que las cifras oficiales suelen atribuir. Por ejemplo, en el distrito de Mi Perú, con los datos de Vivienda habría 0,42 metros cuadrados de espacios verdes públicos por habitante; mientras que si solo se considera la vegetación real, la cifra se reduciría a 0,12 metros cuadrados.
En Carmen de la Legua son 0,49 m² por habitante, según la cifra oficial, frente a 0,16 m². En Breña, 0,58 m² frente a 0,25 m².
A la sobreestimación del tamaño de las áreas verdes en Lima, se suma los problemas de registro en los reportes enviados por los municipios, a través del Renamu.
Sobre esta falta de precisión en los registros oficiales, Mariana Alegre Escorza, directora ejecutiva de Lima Cómo Vamos, advirtió la debilidad de los sistemas de información pública. “Lo del Renamu es un autorregistro y es bastante frágil. No es que tengamos que confiar en estos datos de forma automática, pero es lo oficial y es lo que existe aunque tiene un montón de dificultades”.

ESPACIO PÚBLICO. Vecinos de Lima Norte visitan el parque Sinchi Roca; sin embargo, denuncian abandono y cobros por uso de baños y otros servicios.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

ESTADO. Personal y comerciantes del parque advirtieron problemas de acceso a agua, lo cual se ha visto reflejado en un sector de sus áreas verdes.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo
La vulnerabilidad climática también es desigual, dice Alegre Escorza. Afecta más a las personas con menos recursos, a quienes viven en la periferia de la ciudad. Los expone a golpes de calor y al duro impacto de la crisis climática y el fenómeno El Niño. Sin números claros se dificultan los diagnósticos y el diseño de lineamientos para atender el problema en medio del entorno desértico de Lima, donde la mayoría de parques son pequeños y donde se requiere equilibrar la vegetación con la disponibilidad del agua.
Desde lo alto del club metropolitano Sinchi Roca, León López parece un pequeño lunar en medio de lo que antes era una cancha de fútbol. Lo verde ahora es gris.
— ¿Hasta cuándo cree que durarán estas plantas?—le preguntamos.
— Hay que tener esperanzas.