TERRENO. León López hace ejercicios sobre una superficie, cubierta de grava y tierra, en el parque Sinchi Roca.

Bosques de cemento: la mitad de las áreas consideradas verdes en Lima no tienen vegetación

Bosques de cemento: la mitad de las áreas consideradas verdes en Lima no tienen vegetación

TERRENO. León López hace ejercicios sobre una superficie, cubierta de grava y tierra, en el parque Sinchi Roca.

Fotos: OjoPúblico / Fidel Carrillo

Un reciente estudio del Ministerio de Vivienda sostiene que Lima y Callao registran más de 3.600 hectáreas de espacios verdes públicos. Sin embargo, un análisis de OjoPúblico identifica que, de esa superficie, solo la mitad cuenta con cobertura vegetal, como árboles o césped. El resto son losas deportivas, veredas, asfalto o terrenos baldíos. Los distritos limeños con mayor sobreestimación de áreas verdes y afectados por la escasez de cobertura vegetal son Santa Rosa, Pachacámac, Punta Negra, Punta Hermosa y Ancón. Además, los distritos más pobres son los que más vegetación han perdido desde 1984; mientras que, los distritos más ricos como San Isidro y Miraflores incrementado su cobertura vegetal.

13 Septiembre, 2026

Hay plantitas todavía. Dando pena, pero ahí están. 

León López, artesano de 63 años.

Esto no es parque: es un desierto. 

Daniel Condori, bodeguero de 58 años.

 

León López estira su cuerpo en lo que solía ser un campo de fútbol de pasto sembrado. Ahora, solo quedan piedras y restos de vegetación. A unos metros, Daniel Condori busca un árbol que le ofrezca sombra en este invierno limeño con temperaturas récord por El Niño de entre 26 y 28 grados. “Quiero echarme. No hay dónde, todo está seco”, reclama. Cuando eran jóvenes, ambos vecinos visitaban este lugar que hoy les resulta extraño: el Club Metropolitano Sinchi Roca, de Comas, antes llamado Parque Zonal, uno de los más grandes de Lima Metropolitana. 

Este espacio público, administrado por la Municipalidad de Lima, a través del Servicio de Parques de Lima (Serpar), ha sufrido el recorte de su terreno para la construcción del patio de maniobras y cochera de los buses del Metropolitano. Ahora, tiene solo 44 hectáreas y no todo es verde: hay vegetación solo en el 48% de su superficie. El resto es cemento, juegos, losas, puestos de venta, césped seco y tierra. 

El parque Sinchi Roca no es la única área clasificada como verde que en realidad tiene más cemento que vegetación. Una investigación de OjoPúblico, basada en el análisis de imágenes satelitales de alta resolución, detectó que existe una sobreestimación de la cantidad de áreas verdes en Lima Metropolitana y Callao: hay solo la mitad de zonas con vegetación de lo que las cifras oficiales dicen.

AFECTADOS. En el club metropolitano Sinchi Roca, de Comas, hay sectores con vegetación dañada y césped seco.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

 

En el caso de Comas, por ejemplo, donde se encuentra el parque Sinchi Roca, nuestro análisis detectó que solo el 41% de lo identificado como espacio verde cuenta con vegetación. 

Para el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Lima Metropolitana y Callao acumulan 3.652 hectáreas —equivalentes a 205 veces el tamaño del Campo de Marte— de “espacios verdes urbanos públicos”. Sin embargo, según nuestro análisis, solo el 50% tiene realmente cobertura vegetal (árboles, césped o arbustos). La otra mitad son losas deportivas, veredas de concreto, asfalto o terrenos baldíos.

El distrito con mayor sobreestimación y más afectado por la escasez de cobertura vegetal es Santa Rosa, al norte del centro de Lima. Solo el 7% (5 hectáreas) de los espacios declarados como verdes lo son. Las otras 66 hectáreas son terreno baldío.

El Ministerio de Vivienda, a través de su Oficina General de Estadística e Informática, estimó un total de 71 hectáreas de áreas verdes urbanas, equivalente a 16 veces el parque El Olivar, de San Isidro. 

El análisis identifica que los otros distritos más afectados son: Pachacámac (9%), Punta Negra (12%), Punta Hermosa (15%) y, luego, del norte, Ancón (16%). 

 

Aunque discrepantes, las cifras oficiales evidencian la poca vegetación en comparación a estándares internacionales. El análisis del Ministerio de Vivienda, basado en datos de OpenStreetMap de 2025, identificó 3.652 hectáreas de espacios verdes para la capital y Callao.

En el Registro Nacional de Municipalidades (Renamu), del Instituto Nacional de Estadística (INEI), correspondiente al 2025, las autoridades locales declararon conservar 3.258 hectáreas en Lima Metropolitana y Callao: 394 hectáreas menos que lo identificado por el ministerio. 

Para el 2024, según el INEI, la capital registró 2.880 hectáreas de supuestas áreas verdes y la provincia constitucional del Callao, 523 hectáreas.

Los hallazgos de la investigación de OjoPúblico, al analizar los datos de Vivienda, revelan que la realidad es aún más alarmante: la mitad son espacios no verdes. 

 

Espacios verdes y desigualdad

La escasa presencia de espacios verdes intensifica los impactos del aumento de temperatura en los sectores periféricos y con más pobreza. La sobreestimación de áreas verdes afecta más a los distritos como Pucusana, Pachacámac, Ancón, Santa Rosa, Ventanilla y Punta Hermosa, que presentan bajos indicadores de desarrollo. En estas áreas solo hay cobertura vegetal en menos del 30% de los espacios considerados verdes por los datos oficiales. 

La brecha también se identificó en parques locales. OjoPúblico detectó casos como Chorrillos, donde dos parques ubicados a solo cinco cuadras de distancia —Túpac Amaru de Villa y Capitán Juan Fanning— registran menos del 3% de vegetación dentro de sus límites, según imágenes satelitales. Lo que en el papel figura como un espacio verde, en la práctica, es terreno seco o pavimentado.

Lima es una de las ciudades con menor áreas verdes frente a otras como Sao Paulo o Buenos Aires, de acuerdo con un estudio realizado por The Lancet, de 2025, que analiza cobertura vegetal en 109 ciudades de Latinoamérica. 

CAMBIOS. Sinchi Roca afrontó recorte de terreno para el patio de maniobras del Metropolitano. 
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo
 
parque
DIFERENCIAS. Recorrer el parque Sinchi Roca, uno de los parques más grandes de la capital, es encontrar sectores de vegetación dañada, cemento, losas y polvo.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

 

 

Además, algunos de los distritos más pobres, como Carabayllo, Puente Piedra, San Martín de Porres y Lurigancho son los que más vegetación han perdido desde 1984, concluye un estudio publicado el 2025 en Remote Sensing. Mientras que, distritos más favorecidos, como La Molina, San Borja, San Isidro y Miraflores han incrementado su cobertura vegetal y logrado una continuidad de espacios que, en cierta medida, mitigan el calor. 

Para Deyvis Cano Cochachi, autor de esta investigación y especialista en planificación ambiental, un parque o áreas verdes no solo aportan bienestar, sino que ofrecen servicios ecosistémicos: recreación, purificación de aire y regulación de la temperatura. Su estudio, además, concluye que hubo un aumento de temperatura de la superficie en todo Lima, pero se redujo en zonas localizadas con alta proporción de vegetación.

El reemplazo de áreas verdes por cemento se refleja en obras públicas recientes, como la Alameda 28 de julio, del Cercado de Lima, inaugurada en 2018. Su construcción implicó el retiro de árboles antiguos de gran tamaño, los cuales fueron sustituidos por pavimento, maceteros, pequeñas palmeras, césped sintético. Luego, tras reclamos, se observan arbustos y árboles medianos, aunque el 70% aún es una superficie pavimentada, según el análisis satelital de OjoPúblico.

Sobre el Sinchi Roca, Serpar dijo a OjoPúblico que ejecuta “de manera permanente” labores de riego programado, mantenimiento y recuperación de espacios y que las condiciones en determinados sectores responden a “factores” que vienen siendo atendidos técnicamente. La entidad no dio detalles sobre el porcentaje de áreas verdes, ni la extensión actual del parque. Añadió que la actual gestión no ha adoptado decisiones destinadas a reducir el área del club metropolitano.

 

Detrás del registro oficial

El 14 de mayo de 2026, la Oficina de Estudios Estadísticos y Económicos, dependiente de la Oficina General de Estadística e Informática del Ministerio de Vivienda publicó el análisis Dotación y Accesibilidad a espacios verdes públicos en Perú, el cual atribuye a Lima Metropolitana y el Callao una superficie de 3.652 hectáreas de lo que denomina espacios verdes públicos. 

De acuerdo con este reporte, los espacios verdes en Lima y Callao equivalen a casi toda la superficie de distritos como San Martín de Porres o Chorrillos. Pero, el informe, incluye en su definición de espacios verdes públicos a plazas, malecones y bulevares. Y, a partir de sus superficies, calcula el indicador de metros cuadrados de área verde por habitante: 3,3 m² en Lima y Callao. 

 

 

Para el arquitecto y docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Gustavo Díaz Paz, detrás de las mediciones de metros cuadrados por habitante puede haber una mayor brecha. Explica que un estudio, realizado en el Callao hace más de cinco años, identificó que en distritos como Ventanilla, sobre todo, en los sectores más pobres, más de la mitad de los espacios públicos eran, en realidad, terrales y solo había dos o tres arbustos.

“En los planes o estudios (...) dicen ‘mapea el espacio público’, pero no piden analizar la calidad de ese espacio público”, dice y pone un ejemplo: Chancay tiene 3,8 m² por habitante de espacio público, pero solo la mitad está implementado.

El especialista precisa que, muchas veces, se usa de manera indistinta términos como áreas verdes, espacio público y áreas recreativas. Añade que existen áreas verdes donde hay más cemento que cobertura vegetal, pero son casos minoritarios. “La mayor cantidad de áreas verdes son parques”, refiere. 

El informe de la Oficina de Estudios Estadísticos de Vivienda analizado por OjoPúblico afirma que organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ONU-Hábitat, el programa de las Naciones Unidas para los asentamientos humanos, “recomiendan que las ciudades cuenten con un mínimo de 9 m² de áreas verdes por habitante”. Sin embargo, el organismo internacional descarta que ese dato, citado también de manera frecuente por diferentes entidades, le pertenezca.

Parque

CONTRASTE. Tras las denuncias públicas por el estado de árboles y césped en el Sinchi Roca, el miércoles 2 se observó a personal de Serpar sembrando césped.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

 

CIUDADANÍA. Vecinos de Comas piden mayor acceso a las áreas verdes, sobre todo para la niñez y adultos mayores. Señalan que hay parques cerrados con llave.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

 

En respuesta a OjoPúblico, ONU-Hábitat precisó que ese no es un indicador que recomiendan oficialmente y sugieren no utilizarlo dado que no existe una evidencia sólida. “Es un dato que se usa ampliamente, que no tiene una fuente oficial de Naciones Unidas”, precisó. En tanto, lo que sí recomienda es que todos los residentes tengan acceso a este tipo de áreas mediante una caminata de no más de cinco minutos (aproximadamente 400 y 500 metros).

OjoPúblico ha solicitado de manera reiterada entrevista y enviado un listado de preguntas al Ministerio de Vivienda para conocer sus respuestas a este reportaje y conocer cuál era la fuente sobre la que establecieron las cifras atribuidas a la ONU. Sin embargo, hasta el viernes de esta semana no respondieron, y decidieron eliminar de su reporte la referencia al organismo internacional. También modificaron partes del contenido de su estudio.

 

Las cifras reales

León López viaja 40 minutos en carro, una vez por semana, desde Carabayllo hacia Comas, para hacer ejercicio en el parque Sinchi Roca, el más grande que ha visitado en Lima. Paga cinco soles para ingresar a este espacio público que, según denuncia, luce abandonado desde la pandemia del covid-19. “Veo unas partes mojadas, otras secas. Necesitamos áreas verdes, sobre todo, los adultos mayores”. 

El análisis de nuestra investigación desmonta incluso el promedio de metros cuadrados de áreas verdes por habitante que las cifras oficiales suelen atribuir. Por ejemplo, en el distrito de Mi Perú, con los datos de Vivienda habría 0,42 metros cuadrados de espacios verdes públicos por habitante; mientras que si solo se considera la vegetación real, la cifra se reduciría a 0,12 metros cuadrados.

En Carmen de la Legua son 0,49 m² por habitante, según la cifra oficial, frente a 0,16 m². En Breña, 0,58 m² frente a 0,25 m². 

 

A la sobreestimación del tamaño de las áreas verdes en Lima, se suma los problemas de registro en los reportes enviados por los municipios, a través del Renamu. 

Sobre esta falta de precisión en los registros oficiales, Mariana Alegre Escorza, directora ejecutiva de Lima Cómo Vamos, advirtió la debilidad de los sistemas de información pública. “Lo del Renamu es un autorregistro y es bastante frágil. No es que tengamos que confiar en estos datos de forma automática, pero es lo oficial y es lo que existe aunque tiene un montón de dificultades”.

ESPACIO PÚBLICO. Vecinos de Lima Norte visitan el parque Sinchi Roca; sin embargo, denuncian abandono y cobros por uso de baños y otros servicios.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

 

ESTADO. Personal y comerciantes del parque advirtieron problemas de acceso a agua, lo cual se ha visto reflejado en un sector de sus áreas verdes.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

 

La vulnerabilidad climática también es desigual, dice Alegre Escorza. Afecta más a las personas con menos recursos, a quienes viven en la periferia de la ciudad. Los expone a golpes de calor y al duro impacto de la crisis climática y el fenómeno El Niño. Sin números claros se dificultan los diagnósticos y el diseño de lineamientos para atender el problema en medio del entorno desértico de Lima, donde la mayoría de parques son pequeños y donde se requiere equilibrar la vegetación con la disponibilidad del agua. 

Desde lo alto del club metropolitano Sinchi Roca, León López parece un pequeño lunar en medio de lo que antes era una cancha de fútbol. Lo verde ahora es gris. 

— ¿Hasta cuándo cree que durarán estas plantas?—le preguntamos.

— Hay que tener esperanzas.

METODOLOGÍA

¿Cómo identificamos la sobreestimación de las áreas verdes en Lima?

Hace cuatro meses nuestro equipo se planteó la necesidad de investigar la cantidad real de áreas verdes en Lima y Callao. Al empezar, se realizó una revisión documental de reportes científicos y metodológicos sobre el tema. Así identificamos el estudio Performance of Green Areas in Mitigating the Alteration of Land Surface Temperature in Urban Zones of Lima, Perú, una investigación publicada en la revista Remote Sensing en el 2025, que examina la evolución histórica de las áreas verdes en zonas urbanas de Lima y Callao, entre 1984 y 2024.

Este estudio planteaba el uso de bandas infrarrojas (Sentinel) para detectar la cobertura vegetal. Sin embargo, no se podía aplicar la misma metodología para nuestro reportaje debido a que la calidad de esas imágenes dependen de los cambios de cobertura nubosa y presentan baja resolución. Por ello, el equipo de OjoPúblico decidió usar las imágenes de Google Earth. 

La investigación implicó el análisis masivo de información geográfica de alta resolución espacial: más de 100 gigabytes de fotografías satelitales –capturadas entre el 18 de febrero y el 1 de abril de 2026, además de tomas del 27 de enero de 2025 para un sector del Callao– fueron procesadas.

Estas imágenes corresponden al espectro visible —es decir, muestran los colores tal como los capta el ojo humano— y no cuentan con banda infrarroja, la que suele emplearse en los estudios de teledetección (el análisis de la superficie terrestre a partir de imágenes captadas por satélites o aviones).

Ante esta limitación, y luego de la revisión del paper RGB Imaging as a Tool for Remote Sensing of Characteristics of Terrestrial Plants: A Review, se evaluaron tres modelos diseñados para detectar vegetación utilizando exclusivamente el espectro visible: ExG (Excess Green Index), VARI (Visible Atmospherically Resistance Index) y NGRDI (Normalized Green-Red Difference Index).

Se usó QGIS, un Sistema de Información Geográfica de uso libre que tiene como motor Python, para realizar pruebas comparativas de los modelos planteados y durante todo el proyecto. El análisis determinó que la fórmula NGRDI ofrecía el menor margen de error para las condiciones de Lima y Callao. Este algoritmo se apoya en un principio biológico simple: la clorofila de las plantas sanas refleja con fuerza el color verde y absorbe el rojo. Esto permite identificar de forma automática, metro a metro, si existe o no vegetación viva en cada punto de la imagen.

Posteriormente, cruzamos esta información con la base de datos oficial del informe Dotación y Accesibilidad a Espacios Públicos Verdes en Perú, publicado por el Ministerio de Vivienda en mayo de 2026. Ese reporte delimita, mediante polígonos —contornos que marcan los límites exactos de cada zona categorizada por el Gobierno como área verde—, los parques, plazas, malecones y bulevares registrados en 50 distritos de la capital. Al restringir nuestro análisis exclusivamente a esos polígonos oficiales, pudimos medir qué porcentaje de cada uno está realmente cubierto por vegetación.

Como ocurre en todo análisis basado en imágenes satelitales ópticas —las que registran luz visible, a diferencia de otras técnicas como el radar—, el método tiene limitaciones técnicas que deben considerarse. El índice NGRDI suele confundir la vegetación con las sombras que proyectan edificios altos u otras estructuras urbanas complejas. Sin embargo, al limitar la medición estrictamente a los polígonos de las áreas verdes oficiales y descartar las zonas construidas alrededor, se redujo el margen de error que esas sombras o estructuras adyacentes podrían introducir.

Consultado sobre esta metodología, Deyvis Cano, autor principal del estudio histórico mencionado, comentó a OjoPúblico que los hallazgos de este reportaje constituyen una aproximación válida frente a las limitaciones de los datos abiertos disponibles en el país. Por ello, los resultados de esta medición no deben entenderse como una cifra exacta, sino como la estimación más certera disponible sobre el estado real de la cobertura vegetal de Lima y Callao.

Nuestro equipo envió un listado de preguntas al Ministerio de Vivienda sobre el contenido de su estudio, pero no obtuvo respuesta. El viernes 4 de setiembre, este equipo identificó que esta entidad del gobierno había modificado el contenido de su reporte, incluidos puntos vinculados a las consultas formuladas.

 

Dirección y edición de la investigación: Nelly Luna Amancio

Investigación y análisis de datos: Gianfranco Huamán

Reporteo y entrevistas: Milagros Berríos.

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