INCONCLUSO. A dos meses de la paralización de las obras, la remodelación del Campo de Marte ha dejado tras de sí intervenciones sin terminar y árboles muertos.

La agonía del Campo de Marte: millonaria obra a la deriva por expediente técnico deficiente

La agonía del Campo de Marte: millonaria obra a la deriva por expediente técnico deficiente

INCONCLUSO. A dos meses de la paralización de las obras, la remodelación del Campo de Marte ha dejado tras de sí intervenciones sin terminar y árboles muertos.

Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

OjoPúblico reconstruyó el desarrollo del proyecto de remodelación del Campo de Marte y encontró que el expediente técnico aprobado por el Fondo Metropolitano de Inversiones (Invermet) presentó catorce observaciones entre incompatibilidades, omisiones y deficiencias que la propia entidad terminó reconociendo luego de rescindir el contrato de la obra. Luego de la paralización de los trabajos en mayo último, el costo estimado del proyecto pasó de S/ 26,2 millones, con los que fue declarado viable en 2024, a S/ 46,5 millones para ejecutar el saldo de obra. Además, la principal empresa del consorcio ejecutor confirmó a este medio que llevará la controversia con Invermet a arbitraje.

9 Agosto, 2026

 

Claudia Gutiérrez mira al Campo de Marte como quien observa a un animal herido. Sus ojos se detienen en las copas secas de los eucaliptos y, después de unos segundos, el reproche es inevitable.

—Los árboles que han muerto son los más grandes que tenía el Campo de Marte; eucaliptos con treinta, cuarenta, cincuenta años de crecimiento —dice—. Para que eso se recupere van a pasar décadas.

La acompañan Cecilia y María Elena, sus vecinas. Las tres han vivido gran parte de su vida frente a este parque, ubicado en el distrito de Jesús María, en Lima.

Cuando el alcalde del distrito, Jesús Gálvez Olivares, del partido Renovación Popular, anunció en noviembre de 2025 la remodelación de esta importante área verde, ellas recibieron la noticia con entusiasmo.

Los árboles que han muerto son los más grandes que tenía el Campo de Marte; eucaliptos con treinta, cuarenta, cincuenta años de crecimiento.

La obra prometía mejorar uno de los espacios públicos más emblemáticos de la capital, pero hoy el paisaje es otro: sectores cerrados con mallas de seguridad, árboles secos, trabajos inconclusos y un proyecto que quedó paralizado antes de llegar siquiera a la mitad de su ejecución.

—Los vecinos sí estábamos de acuerdo y le dábamos la bienvenida a esta obra porque era necesaria. Sin embargo, la forma en que se ha concebido y ejecutado ha sido totalmente deficiente —explica Claudia, quien es también ingeniera forestal—. 

Documentos revisados por OjoPúblico muestran que el Fondo Metropolitano de Inversiones (Invermet) —a cargo de la obra— aprobó un expediente técnico cuyas incompatibilidades, omisiones y deficiencias dieron lugar, posteriormente, a al menos 14 observaciones. Estas fallas afectaron el desarrollo del proyecto, cuyo contrato de ejecución fue resuelto. 

PARALIZACIÓN. Así luce el emblemático Campo de Marte dos meses después de que se resolviera el contrato para su remodelación.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo
SIN AVANCE. Las obras en este importante pulmón verde de la ciudad permanecen inconclusas, pese a que el proyecto debía estar terminado en mayo de este año.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo
 

Esas fallas obligan al Invermet a elaborar un nuevo expediente técnico, convocar un nuevo concurso para la ejecución del saldo de la obra y asumir un gasto de S/ 46,5 millones cuando inicialmente se había previsto un monto de S/ 26,2 millones.

Entretanto, el Campo de Marte —una de las áreas verdes más grandes de la capital, con 225 mil metros cuadrados— permanece parcialmente intervenido y sin una fecha conocida para el reinicio de los trabajos que permitan concluir su remodelación.

 

Los controles que fallaron

El 13 de enero de 2025, Invermet adjudicó al ingeniero civil Luis Enrique Alvarado Salazar la consultoría para elaborar el expediente técnico del proyecto de remodelación del Campo de Marte, por un monto de S/ 660 mil. Poco más de seis meses después, el 22 de julio de 2025, la Gerencia de Proyectos de la entidad lo aprobó mediante resolución.

Alvarado Salazar es un consultor que ha obtenido 75 contratos con el Estado por un monto superior a S/ 8,3 millones, según información disponible en el Organismo Especializado para las Contrataciones Públicas Eficientes (OECE). De ellos, cuatro fueron adjudicados por Invermet y suman alrededor de S/ 2,2 millones, incluido el correspondiente al Campo de Marte. 

Desde 2007, su experiencia abarca tanto la supervisión de obras como la elaboración de expedientes técnicos. En 2018, el Tribunal de Contrataciones del Estado lo sancionó con 44 meses de inhabilitación para contratar con el Estado por la presentación de documentación falsa e información inexacta. 

Invermet adjudicó al ingeniero civil Luis Enrique Alvarado la consultoría para elaborar el expediente técnico del proyecto de remodelación del Campo de Marte, por S/ 660 mil. 

Cumplida esa sanción, volvió a obtener contratos públicos, entre ellos el correspondiente al expediente técnico de la remodelación del Campo de Marte.

Sin embargo, la aprobación de este documento —columna vertebral de todo el proyecto—, no dependía únicamente del consultor que lo elaboró. Antes de su visto bueno definitivo, el expediente pasó por la revisión de siete especialistas de distintas áreas técnicas de Invermet, quienes emitieron opiniones favorables sobre componentes como topografía, estructuras, instalaciones sanitarias, gestión ambiental y patrimonio cultural, entre otros. 

Después de ese primer filtro, la aprobación final del expediente recayó en el entonces gerente de Proyectos de Invermet, Luis Fernando Romero Pérez, quien ocupó ese cargo entre agosto de 2024 y junio de 2026. Anteriormente, este funcionario trabajó como subgerente de Estudios y Proyectos de Inversión de la Municipalidad Distrital de Lurín, entre los meses de julio y septiembre de 2022.

Durante su gestión, Romero Pérez suscribió la aprobación de 23 expedientes técnicos correspondientes a igual número de nuevos proyectos. Además, autorizó 23 montos adicionales —pagos extras no previstos en el desarrollo de proyectos de construcción— sustentados en deficiencias detectadas, precisamente, en expedientes técnicos aprobados por su despacho y por gestiones anteriores de la Gerencia de Proyectos del Invermet.

Cuatro de esas prestaciones adicionales correspondieron al proyecto de remodelación del Campo de Marte. En conjunto, representan más de S/281 mil y fueron aprobadas para corregir "deficiencias" detectadas en el expediente técnico —durante la ejecución del proyecto— relacionadas con el cerco perimétrico, la superposición de árboles en las áreas de intervención, inconsistencias en los planos de instalaciones sanitarias y problemas en el canal de riego del parque.

Es decir, con la obra ya en marcha, Romero Pérez suscribió al menos cuatro resoluciones que reconocían deficiencias en un expediente técnico que él mismo había aprobado menos de un año antes, luego de recibir las opiniones técnicas favorables de siete profesionales de distintas especialidades.

Además, la revisión de las resoluciones emitidas por la Gerencia de Proyectos de Invermet muestra que varios de esos profesionales participaron de manera recurrente en los equipos técnicos encargados de evaluar otros expedientes de la entidad entre 2024 y 2026.

Por ejemplo, José Jordan Barrionuevo Manrique, especialista en topografía, geotecnia, estructuras y pavimentos, emitió opinión favorable en al menos nueve expedientes técnicos durante ese periodo; Piero Jhoneli Cárdenas Meza, especialista en gestión ambiental, lo hizo en siete; y Pedro Aranda Villanueva, especialista en metrados, costos, presupuestos y cronograma de obra, en seis. 

Pero, pese a esa experiencia dentro de la entidad, el expediente aprobado para la remodelación del Campo de Marte recibió, meses después, al menos catorce observaciones técnicas importantes.

DETERIORO. Así luce actualmente el Monumento a los Defensores de la Frontera del Campo de Marte, dedicado a los combatientes de la guerra entre Perú y Ecuador de 1941.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo
 

El abogado especializado en contrataciones del Estado, Marco Montoya Lazarte, sostuvo que el caso de la remodelación del Campo de Marte pone en evidencia un problema frecuente en la gestión de obras públicas: la elaboración y aprobación de expedientes técnicos deficientes. 

Según Montoya Lazarte, estos suelen prepararse en plazos ajustados y con presupuestos limitados, lo que aumenta el riesgo de omisiones o incompatibilidades. Aunque luego son revisados por las propias entidades públicas, estas no siempre cuentan con especialistas que tengan la experiencia o el perfil técnico suficiente para detectar todas las deficiencias antes de aprobarlos.

De acuerdo con Marco Montoya, en casos como este, la principal responsabilidad por las deficiencias de un expediente técnico recae en el consultor que lo elaboró. Esto se debe a que el expediente no se entrega como un único producto final, sino mediante una serie de entregables parciales, a cargo del autor, que la entidad revisa y aprueba durante el desarrollo del servicio.

En esa línea, el artículo 87 de la Ley General de Contrataciones Públicas establece que la elaboración de expedientes técnicos con "deficiencias o información equivocada", incluso cuando estos hayan obtenido la conformidad de la entidad contratante, puede dar lugar a sanciones contra quienes los elaboran.

REPARACIÓN. Tras los daños ocasionados a la arborización, Invermet inició a finales de junio la plantación de cien nuevos árboles en el Campo de Marte.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo
INTERIORES. La tierra removida en el interior del Campo de Marte evidencia falta de mantenimiento en las áreas donde se ubican árboles.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

 

Para conocer la versión de Luis Enrique Alvarado Salazar, autor del expediente técnico del proyecto de remodelación del Campo de Marte, OjoPúblico intentó contactarlo a través de su teléfono personal y el de la empresa G & A Contratistas S. A. C., fundada por el propio Alvarado Salazar. Hasta el cierre de esta edición, no se obtuvo respuesta.

Invermet tampoco respondió las consultas formuladas por este medio sobre el proceso de revisión y aprobación del expediente técnico, ni explicó por qué las deficiencias del documento recién fueron reconocidas oficialmente casi un año después de su aprobación, cuando la obra ya estaba paralizada y el Campo de Marte había sufrido parte de las afectaciones que ahora la propia entidad busca remediar.

Invermet fue consultado por OjoPúblico desde el 8 de julio y, pese a comprometerse a responder vía correo electrónico el 14 de julio, sus respuestas finalmente no llegaron hasta el cierre de esta edición.

 

Invermet detectó fallas muy tarde

La ejecución del proyecto de remodelación del Campo de Marte le fue adjudicada al Consorcio Ejecutor Disamart, integrado por las empresas Aro Constructora y Mineros; y Corporación, Ingeniería y Desarrollo, el 4 de noviembre de 2025. De acuerdo con el contrato, la obra debía ejecutarse en un plazo de 180 días y concluir el 21 de mayo de 2026. Un día antes de esa fecha, Invermet resolvió el contrato.

Sin embargo, los problemas en la ejecución del proyecto aparecieron en diciembre de 2025, un mes después del inicio de la obra. 

La obra debía ejecutarse en un plazo de 180 días y concluir el 21 de mayo de 2026. Un día antes de esa fecha, Invermet resolvió el contrato.

De acuerdo con reportes del Consorcio Supervisor Marte —conformado por el ingeniero civil Fernando Peña Coral y la empresa JJR Constructora y Servicios Generales— los retrasos ya eran evidentes ese mes. En abril de 2026, el avance acumulado alcanzaba solo el 38,44%, cuando, según el cronograma, debía llegar al 95%. Hasta entonces, el gasto acumulado superaba los más de S/ 15 millones. 

Ante esta situación, el 20 de mayo de 2026, Invermet rescindió el contrato con el Consorcio Ejecutor Disamart. De acuerdo con una resolución de la entidad, el motivo fue que la obra se encontraba por debajo del de avance esperado, una causal prevista en el numeral 207.5 del reglamento de la Ley General de Contrataciones Públicas para resolver con el contrato.

Para conocer la versión de los involucrados en la ejecución del proyecto, OjoPúblico también se comunicó con las empresas integrantes del Consorcio Ejecutor Disamart y del Consorcio Supervisor Marte. Solo respondió Jesús Angulo Huamán, gerente general de Aro Constructora y Mineros, la principal empresa del consorcio encargado de ejecutar la obra.

Según Angulo, el expediente técnico presentaba diversas deficiencias que fueron detectadas durante la ejecución de los trabajos. A raíz de estos problemas, afirma, el consorcio formuló 69 consultas técnicas a Invermet para aclarar vacíos, errores e inconsistencias que contenía el documento.

"Nosotros formulamos 69 consultas, las cuales, poco a poco, a destiempo y antitécnicamente fueron respondidas [por Invermet], pero quedaron todavía 28 pendientes", señala.

Consultado sobre por qué esas deficiencias no fueron advertidas antes de la firma del contrato, Angulo sostiene que las empresas postoras disponen de un plazo limitado de 30 días para revisar el expediente técnico, formular consultas y preparar su propuesta económica. "Para revisar un expediente, definitivamente no alcanzan los plazos", afirmó. De acuerdo con el contratista, los problemas identificados posteriormente terminaron afectando los avances de la obra.

En las semanas siguientes a la paralización de la obra, la crisis en Invermet, la entidad responsable del proyecto, se profundizó.

El 25 de mayo, la institución destinó S/25 mil para contratar un servicio notarial encargado de participar en la constatación física e inventario de la obra, con el fin de dejar constancia del estado en el que quedaron los trabajos ante la posibilidad de acciones administrativas o legales asociadas al proyecto.

Ese mismo día, Invermet creó una Comisión Técnica de Crisis encargada de coordinar las acciones técnicas, legales, administrativas y contractuales derivadas de la resolución del contrato. Entre sus funciones figuran la protección y conservación de las obras ejecutadas, la elaboración del expediente de saldo de obra y la continuidad del proyecto. 

El 1 de junio renunció Luis Fernando Romero Pérez, gerente de Proyectos de Invermet, quien firmó la resolución que aprobó el expediente técnico de la remodelación del Campo de Marte y cuatro prestaciones adicionales destinadas a corregir deficiencias del documento. Un mes más tarde, el 30 de junio, dejó el cargo Betsabeth Violeta Zuzunaga Ibérico, jefa de la Oficina General de Administración y Finanzas, quien suscribió el contrato con el consorcio ejecutor.

OjoPúblico consultó a Invermet sobre las acciones administrativas o legales previstas tras la resolución del contrato —entre ellas, un eventual arbitraje—, las razones de la renuncia de ambos exfuncionarios y el cronograma actualizado para la nueva licitación del proyecto. Al cierre de esta edición, la entidad aún no había remitido sus comentarios y, en su portal, no se registran resoluciones de sanción o la apertura de procesos administrativos por este caso.

Por su parte, Jesús Angulo Huamán, gerente general de Aro Constructora y Mineros, confirmó a este medio que el consorcio ya inició el procedimiento para llevar este caso a un arbitraje contra Invermet. Según explicó, a mediados de julio pagaron la tasa correspondiente ante la Cámara de Comercio de Lima para dar inicio al proceso arbitral.

Jesús Angulo Huamán, gerente general de Aro Constructora y Mineros, confirmó que el consorcio ya inició el procedimiento para llevar este caso a un arbitraje contra Invermet. 

Angulo agregó que, antes de llegar a ese punto, intentaron resolver el conflicto mediante una conciliación extrajudicial, pero que la entidad no asistió a ninguna de las dos convocatorias a las que fue solicitada.

MALESTAR. Desde los edificios ubicados frente al Campo de Marte, los vecinos expresan su malestar por una obra paralizada que ha alterado un importante espacio verde de Lima.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

 

De acuerdo con el abogado Marco Montoya, corresponderá determinar si Invermet actuó oportunamente frente al incumplimiento del cronograma o si la resolución del contrato debió producirse antes, cuando los retrasos ya eran evidentes.

"Han debido resolver el contrato antes. No se debió seguir pagándole al contratista cuando ya se sabía que no iba a llegar al plazo acordado. Eso puede generar lo que se llama un perjuicio para el Estado", refirió el abogado.

Mientras esta crisis se desarrollaba, a finales de mayo, el alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, señaló ante la prensa que ya se habían tomado acciones “rápidas e inmediatas” para proteger el parque y garantizar la continuidad de las obras.

Dos meses después, sin embargo, los trabajos no se han reiniciado oficialmente y los daños son evidentes: árboles muertos, tierra removida y obras paralizadas. Ante estas afectaciones, Invermet inició a finales de junio la plantación de cien nuevos árboles en el Campo de Marte como medida para mitigar los perjuicios causados.

Ante los problemas ocasionados por la remodelación del Campo de Marte, el 16 de julio, el Concejo Metropolitano de Lima, en sesión ordinaria, optó por declarar la “intervención prioritaria” del parque debido a la condición de vulnerabilidad ambiental crítica en la que se halla su bosque urbano. 

Este acuerdo de concejo recoge evaluaciones técnicas realizadas después de la paralización, que advierten sobre el estrés hídrico en las áreas verdes, la exposición de raíces y el deterioro del arbolado. Además, identifican 24 árboles que requieren atención urgente para su recuperación y reportan la muerte de otros dos durante la ejecución de la obra.

 

Catorce observaciones

El 24 de junio de 2026, a poco más de un mes de la paralización de los trabajos en el Campo de Marte, el gerente general de Invermet, Luis Felipe Gamarra Quintana, envió un oficio al gerente municipal de la Municipalidad Metropolitana de Lima, Alejandro Gustavo Jiménez Morales, para solicitar recursos adicionales para culminar el proyecto de remodelación del parque.

El pedido se sustentó principalmente en el Informe 096-2026-YYQB, presentado el 23 de junio por el arquitecto Yandi Yovani Quispe Barrientos, especialista de la Subgerencia de Diseño y Desarrollo de Proyectos de Invermet.

En ese informe, Quispe Barrientos identificó catorce observaciones al expediente técnico aprobado por Invermet. Las principales están relacionadas con incompatibilidades entre planos, memorias de cálculo y presupuestos, partidas omitidas y diferencias entre el diseño aprobado y las condiciones reales encontradas en el Campo de Marte.

Uno de los aspectos más críticos está relacionado con las áreas verdes. El informe concluye que el expediente técnico no identificó adecuadamente la ubicación, cantidad y estado de 194 árboles ubicados entre la avenida Salaverry y el Ecoparque, que interferían con la construcción de veredas, ciclovías y el nuevo cerco perimétrico proyectado. 

Al respecto, Jesús Angulo Huamán, gerente general de Aro Constructora y Mineros, indicó que, durante la ejecución de la obra, identificaron alrededor de 90 árboles en el tramo comprendido entre las avenidas Salaverry y 28 de Julio, donde debía construirse el nuevo cerco perimétrico.

El expediente técnico no identificó adecuadamente la ubicación, cantidad y estado de 194 árboles ubicados entre la avenida Salaverry y el Ecoparque.

 "En la avenida Salaverry con la avenida 28 de Julio, habían 89 o 90 árboles. Esos árboles estaban por detrás, o sea, en la pista, por decirlo así, del cerco perimétrico que había que hacer", afirmó Angulo.

A ello se suma que, aunque el expediente incorporaba un Plan de Monitoreo de Áreas Verdes, no incluyó el presupuesto ni las especificaciones técnicas necesarias para ejecutar el traslado, monitoreo, conservación y protección del arbolado durante la obra, una omisión que la Contraloría General de la República también advirtió en un informe emitido el 8 de junio de 2026.

El documento identifica, además, problemas en los componentes estructurales, el canal de riego, las instalaciones sanitarias, los pavimentos, los postes de alumbrado y otros elementos de la obra. 

En conjunto, las catorce observaciones muestran que durante la ejecución de los trabajos, hubo defectos que provenían de la etapa de diseño.

CONSERVACIÓN. La Contraloría General de la República señaló en junio que el expediente técnico no incluyó un presupusto específico para la conservación del arbolado.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo
DAÑOS. Algunos árboles del Campo de Marte todavía muestran signos de estrés hídrico en las zonas intervenidas durante las obras de remodelación.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

 

Con base en estas observaciones —y justificándose en ellas— Invermet solicitó los recursos adicionales para elaborar un nuevo expediente técnico para el saldo de obra, además de volver a licitar su ejecución y supervisión. Estas actividades demandarán una inversión de S/ 27,8 millones. 

Hasta ese momento, la obra había ejecutado S/ 15,4 millones de un presupuesto inicial de S/ 29,9 millones. Como aún quedaban S/ 14,5 millones sin ejecutar, se requerían recursos adicionales por S/ 13,3 millones para cubrir la nueva inversión prevista. El Concejo Metropolitano de Lima aprobó este monto el 16 de julio, en sesión ordinaria.

A esa cifra se suman otros costos asociados al reinicio del proyecto, como la supervisión, el control concurrente y la liquidación de la obra, así como también los gastos ya efectuados antes de la paralización de los trabajos. En conjunto, el Sistema de Seguimiento de Inversiones del Ministerio de Economía y Finanzas estima ahora un costo total de S/ 46,5 millones para culminar la remodelación del Campo de Marte.

La diferencia es considerable. Cuando el proyecto fue declarado viable, en mayo de 2024, su presupuesto ascendía a S/ 26,2 millones. Es decir, completar la obra demandará ahora S/ 20,3 millones adicionales a los recursos inicialmente previstos.

Según el oficio mediante el cual Invermet solicitó recursos adicionales a la Municipalidad Metropolitana de Lima, este cambio responde a "la magnitud de las deficiencias identificadas" en el expediente técnico y a "la cantidad de modificaciones técnicas requeridas" para culminar el proyecto.

La decisión supone, en los hechos, reconocer que las deficiencias detectadas durante la ejecución obligan a replantear una parte importante del diseño original. 

Ahora mismo, para culminar la obra, Invermet alista un nuevo concurso bajo la modalidad de diseño y construcción, mediante la cual un solo contratista actualizará el expediente técnico y ejecutará el saldo de la obra. Sin embargo, la intervención ya causó daños en el parque.

 

Una crisis que va más allá

Para Claudia Gutiérrez, ingeniera forestal e integrante del colectivo Salvemos el Campo de Marte, una de las principales falencias del expediente técnico fue la falta de información básica sobre el arbolado existente. A su juicio, esa omisión impidió planificar adecuadamente la ejecución de la obra y proteger los árboles durante los trabajos.

"El expediente técnico no tenía un inventario forestal; por lo tanto, no se sabía la cantidad exacta de árboles con los que contaba el Campo de Marte. Tampoco tenía un estudio fitosanitario, que permite conocer en qué condición se encuentra cada árbol, si presenta enfermedades, plagas o riesgo de caída”, señala Gutiérrez. 

Para Claudia Gutiérrez, ingeniera forestal e integrante del colectivo Salvemos el Campo de Marte, una de las falencias del expediente técnico fue la falta de información sobre el arbolado existente.

“Esa información era fundamental porque se iban a mover tierras y levantar veredas. Si no conoces el estado ni la ubicación exacta de los árboles, después tampoco puedes saber cuáles fueron afectados por la obra", concluye.

La preocupación también se refleja entre los vecinos que, desde hace meses, se organizan para documentar los daños y exigir la recuperación del parque.

NO PASAR. Algunas zonas del Campo de Marte permanecen cerradas tras la paralización de las obras, lo que ha alterado las rutinas que vecinos y visitantes desarrollaban en este espacio.
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

VIGILANTES. A través del colectivo Salvemos el Campo de Marte, los vecinos del parque denuncian los graves daños ambientales en esta zona emblemática. 
Foto: OjoPúblico / Fidel Carrillo

 

"Las autoridades de Jesús María, Lima y las demás se hacen de la vista gorda. Nos ningunean. Muchas personas pasean a sus hijos acá, ellos crecen aquí. Ver que a las autoridades no les importa el mantenimiento y simplemente lo dañen ya nos choca y da cólera. Por eso los vecinos nos organizamos y tratamos de defenderlo", afirma Carlos Gutiérrez, quien vive en un edificio cercano al Campo de Marte.

Todas estas afectaciones adquieren especial relevancia en una ciudad como Lima, que apenas cuenta con tres metros cuadrados de áreas verdes por habitante y mantiene un déficit de más de 4.700 hectáreas de espacios verdes, según estimaciones de la propia Municipalidad Metropolitana. En ese contexto, la pérdida de arbolado agrava el déficit de áreas verdes.

Hasta el momento, el alcalde de Jesús María no ha desmentido públicamente la muerte de al menos una veintena de árboles denunciada por los vecinos. Entretanto, según Claudia Gutiérrez, un estudio fitosanitario elaborado por Invermet —el cual les fue mostrado a inicios de julio en una reunión con la entidad— señala que 63 árboles habrían muerto como consecuencia de los trabajos inconclusos en el Campo de Marte.

María Elena Miranda, otra vecina que frecuenta este parque desde que llegó a vivir al distrito, hace veinte años, resume la situación de este modo:

“De un momento a otro verlo así, en este estado, la verdad que me da pena e indignación. De una obra que se iba a hacer en seis meses no hay nada, más bien lo vemos destruido con la indiferencia de las autoridades y las empresas a cargo. Solo esperamos que se recupere”, concluye.

Mientras tanto, el Campo de Marte permanece intervenido y con las obras paralizadas, mostrando aún sus heridas.

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