Ómicron: ¿qué sabemos de la nueva variante de preocupación del coronavirus?

La nueva variante de preocupación denominada Ómicron, ha activado las alarmas alrededor del mundo por su alta tasa de crecimiento. Sin embargo, investigadores consideran que, si bien acumula un número grande de mutaciones asociadas a la transmisibilidad, aún se deben realizar estudios para determinar el verdadero nivel de peligro que representa para la humanidad.

VIGILANCIA. Ómicron fue detectada por primera vez en Sudáfrica y ha causado revuelo por su posible mayor capacidad de transmisión.

VIGILANCIA. Ómicron fue detectada por primera vez en Sudáfrica y ha causado revuelo por su posible mayor capacidad de transmisión.

Foto: Shutterstock

Se ha identificado una nueva variante del coronavirus causante de la covid-19, con numerosas mutaciones presentes en otras variantes, incluida la delta. Se trata de B.1.1.529, denominada ómicron. Las vacunas siguen teniendo la efectividad elevada y no cabe prever que con esta variante vaya a ser distinto. Investigadores hablan de la importancia de vigilar, pero no alarmar.

 

¿Qué se sabe sobre esta nueva variante?

 

De momento, se sabe poco y falta más información. “Por una parte acumula un número grande de mutaciones en la espícula, incluyendo algunas que creemos que están asociadas a mayor transmisibilidad y otras asociadas a una reducción de la eficacia de los anticuerpos. Sin embargo, al no verse nunca juntas, no podemos saber si esto es realmente así o no. Para ello se estarán realizando ya experimentos que nos permitan decir si la respuesta a los anticuerpos es similar o no, y en paralelo se mira su tasa de crecimiento epidemiológico, lo que nos permitirá saber si tiene mayor o menor transmisibilidad que delta”, explica Iñaki Comas, codirector del consorcio SeqCovid-Spain, investigador del Instituto de Biomedicina de Valencia.
 
Según el investigador, “el hecho de que de momento se haya visto en crecimiento rápido en Sudáfrica, desplazando a delta, no indica necesariamente una ventaja en transmisibilidad. Tenemos que esperar a ver qué curso sigue en Sudáfrica y, sobre todo, comparar con otros países, para ver si se hace un hueco o no. Por ejemplo, beta fue una que nos preocupó mucho en su momento, pero nunca despegó más allá de Sudáfrica. Por tanto, hay que ver qué trayectoria sigue en países con diferentes situaciones epidemiológicas (vacunación, casos en crecimiento o decrecimiento, etc.)”.

 

¿Dónde se identificó?

 

La variante fue inicialmente detectada en Botsuana (Sudáfrica) y adquiere especial relevancia debido a la gran cantidad de cambios que ha adquirido su espícula. 

“Se le relaciona con el incremento de casos en Sudáfrica, estimándose que el 90% de los casos detectados por PCR en la provincia de Gauteng pueden deberse a esta variante. De acuerdo a lo publicado por Tulio de Oliveira, director del Centro de Respuesta Epidémica e Innovación en Durban, en menos de dos semanas se ha convertido en el linaje circulante dominante, desbancando a la variante delta mayoritaria hasta el momento en dicha provincia”, explica María Iglesias-Caballero, investigadora del Laboratorio de Referencia de Gripe y Virus Respiratorios en el Centro Nacional de Microbiología, del Instituto de Salud Carlos III.

ómicro ojopúblico

Ilustración: OjoPúblico

 

¿Por qué es una variante de preocupación?

 

Fernando González Candelas, catedrático español de genética, señala que se trata de una variante ligada a un brote en una zona en la que había muy poca circulación del virus y mucha población no vacunada. “Esta variante enseguida parece que esté creciendo de forma desmesurada, sobre todo, porque al estar asociada a un brote, casi todos los casos que dan positivos están relacionados con él y su frecuencia relativa es inmediatamente muy elevada. Eso hace que aparentemente su tasa de crecimiento sea espectacular”.

El catedrático precisa que “lo que no está todavía claro y tardará tiempo en saberse con datos fehacientes y fiables es si la acumulación de todas esas mutaciones realmente tiene el efecto de aumento de la transmisibilidad, el escape posible a la inmunidad vacunal o a la de la infección previa, o si es más virulenta y tiene un peor progreso las personas infectadas. De todo eso no se tiene ningún dato y todo lo que podemos hacer por el momento es especular al respecto”.

El investigador del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III, Francisco Díez Fuertes, coincide en que todavía es pronto para hacer valoraciones sobre esta nueva variante. “Es cierto que posee muchas mutaciones en la proteína de la espícula que se han encontrado en otras variantes de interés y de preocupación, como las variantes alpha y delta, asociadas en algunos estudios a una posible mayor capacidad de transmisión y una posible respuesta diferente a anticuerpos neutralizantes, pero hay que esperar a la vigilancia y a disponer de más datos”.

 

¿Por qué merece una especial atención?

 

“No tanto por lo que sabemos que hace, que de momento es poco, como por el potencial que tiene la combinación de mutaciones que vemos. Muchas de ellas las hemos visto en otras variantes de preocupación. Por tanto, sin caer en alarmismos, hay que seguirla y ver si estamos en un escenario como el de delta de hace unos meses o si es una falsa alarma”, sostiene Iñaki Comas.
 
Para el investigador lo importante es tener en todo el mundo la capacidad de identificar estás amenazas potenciales, seguirlas y valorarlas. “La gran mayoría no llegan a nada pero algunas, como delta, han desplazado a las variantes anteriores haciendo un poco más difícil el control epidemiológico”.

 

¿Por qué es importante la vigilancia?

 

“En mi opinión es importante vigilar la circulación de esta variante y caracterizar sus cambios. La caracterización fenotípica de este conjunto de cambios en la espícula es muy importante, ya que entre los numerosos cambios descritos se encuentran cambios que pueden mejorar la afinidad por el receptor y afectar al procesamiento de la proteína y como consecuencia a su transmisión. Por tanto, es muy relevante el estudio fenotípico de esta combinación de cambios para conocer su impacto real”, señala María Iglesias-Caballero.

No obstante, como precisa la investigadora, “hasta que no se tenga un mejor conjunto de datos, tanto epidemiológicos como virológicos, sería poco riguroso hacer afirmaciones sobre transmisión o protección de las vacunas, aunque para las personas que trabajamos en los sistemas de vigilancia cada aparición de una nueva variante merece toda nuestra atención y trabajo”.

Fernando González Candelas agrega que se tiene que ver qué es lo que sucede con esta variante en más entornos, y si llega a otros países qué es lo que pasa. 

“Para eso hay que vigilar, pero una cosa es vigilar y otra cosa es alarmar. No parece que la situación requiera una alarma, sí una vigilancia parecida a la que se estaba realizando previamente con el resto de variantes. Las vacunas siguen teniendo la efectividad elevada que tienen. Hemos visto que con el tiempo la efectividad de las vacunas va disminuyendo, de ahí las dosis de refuerzo, y no cabe prever que con esta variante vaya a ser distinto. Por tanto, vigilar pero no alarmar”.

 

¿Podría afectar a la efectividad de las vacunas?

 

“No lo sabemos todavía, hemos visto anteriormente alguna de las mutaciones más preocupantes en ese sentido en otras variantes pero también sabemos que es la combinación de todas las mutaciones, cómo se combinan en una variante concreta, lo que determina su comportamiento”, responde Iñaki Comas.

Y añade: “Lo que sabemos es que variantes que llevaban alguna de las mutaciones reducían un poco la efectividad, pero no en gran manera y seguía habiendo buena protección contra hospitalización y muerte”.

Con lo que se sabe hasta ahora, según Fernando González Candelas, no hay evidencia de que pueda afectar la vacunación. 

“Sabemos que tiene algunas mutaciones que disminuyen la capacidad de neutralización de anticuerpos concretos, pero las vacunas no disparan la producción de un único anticuerpo, sino de muchos anticuerpos (posiblemente decenas de ellos). No parece que este virus tenga la capacidad de eludir simultáneamente a todos los anticuerpos que se producen cuando una persona es vacunada. Disminución sí, pero no como para que tengamos que pensar que va a haber un aumento de la incidencia grave en personas infectadas con esta variante a pesar de estar vacunadas, lo cual no quiere decir que no se tenga que estar vigilando para, si se produce eso, tomar las medidas de control, de revacunación o de nueva formulación vacunal necesarias para corregir esa desviación indeseable”, explica.

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