Seis pingüinos de Humboldt —dos adultos y cuatro pichones— son todo lo que queda en Punta San Juan, un área protegida que forma parte de la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras y está ubicada a tres kilómetros de la ciudad portuaria de San Juan de Marcona, en la región Ica.
Este es el desolador panorama de un ecosistema marino-costero que debería albergar una de las principales colonias de pingüinos de Humboldt, lobos marinos y aves guaneras del Perú, según Susana Cárdenas Alayza, directora del Programa Punta San Juan, centro de investigación científica de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
Hasta finales de 2022, ese espacio concentraba alrededor de 2.500 pingüinos de Humboldt. Hoy, dice la investigadora, esa especie, prácticamente, ha desaparecido de la zona.
Según Cárdenas Alayza, el fenómeno El Niño Costero tuvo un impacto mucho mayor que la gripe aviar, cuya incidencia en los pingüinos de Humboldt de esa área fue casi nula. La investigadora se refiere tanto al evento registrado entre 2023 y 2024 como al de 2026, que se estima se extenderá hasta 2027.

RIESGO. El pingüino de Humboldt enfrenta una elevada mortalidad y un fracaso reproductivo como consecuencia del impacto ambiental por El Niño. Hay crías abandonadas.
Foto: Brayhan Cáceres Jordán / Programa Punta San Juan
El ciclo reproductivo de los pingüinos comprende un primer periodo de ayuno parcial, durante el cual botan sus plumas que sirven para armar sus nidos. Luego, salen al mar para alimentarse antes regresar a poner los huevos, incubarlos y cuidar a sus crías.
Sin embargo, lo peor aún estaba por venir. En setiembre de ese mismo año, las aves regresaron, pero solo volvieron alrededor de 500 ejemplares.
Ahora la situación es más grave. En marzo de 2026, unos 400 ejemplares salieron al mar y regresaron a la colonia. Sin embargo, desde mayo comenzaron a abandonar los nidos, algunos con huevos y otros incluso con pichones, porque el miembro de la pareja que salía a buscar alimento y debía regresar para hacer el relevo no volvía. “Ahora hay solo seis pingüinos, es la primera vez que esto pasa”, dijo la doctora en Ecología.
En marzo de 2026, unos 400 ejemplares salieron al mar y regresaron a la colonia. Sin embargo, desde mayo comenzaron a abandonar los nidos.
En una década, la población de pingüinos de Humboldt en el litoral peruano se redujo un 73,7%, según el censo nacional de 2025, realizado por la Asociación para la Conservación de Aves Costeras y Recursos Marinos (Acorema) y sus colaboradores. En 2015 se contabilizaron 20.738 ejemplares, mientras que en 2025 la cifra cayó a 5.455.
¿Qué ocurrió? Los mismos factores que afectaron a otras especies de la fauna marina: El Niño, con eventos cada vez más frecuentes y prolongados, y la influenza aviar redujeron la disponibilidad de alimento y provocaron muertes. Este escenario se repite ahora, pero con una consecuencia adicional: la interrupción del ciclo reproductivo.

DESOLADOR. La falta de alimento provoca que las aves abandonen sus nidos, como comprobaron los científicos tras recorrer varias colonias de pingüinos de Humboldt.
Foto: Universidad Científica del Sur
El Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), informó a OjoPúblico que, al 15 de julio de este año, habían muerto 9.570 lobos marinos, 2.144 aves marinas y 30 pingüinos de Humboldt han muerto en áreas marinas protegidas, por causas asociadas al calentamiento del océano.

DRÁSTICO. En 10 años hubo una reducción del 73,7% de los pingüinos de Humboldt en el litoral peruano, según el censo realizado en 2025.
Gráfico: Acorema
En diálogo con este medio, especialistas en aves guaneras, ballenas, tortugas, tiburones, lobos marinos y otros animales marinos alertaron que El Niño Costero y El Niño Global, ambos en curso, pueden reducir aún más las poblaciones de la fauna marina peruana y afectar sus ciclos reproductivos. El panorama será preocupante hasta abril de 2027, cuando, según las proyecciones, las condiciones ambientales comenzarían a normalizarse.
Impacto en las aves marinas
En el litoral peruano habitan y se reproducen alrededor de 19 especies de aves marinas, como el pingüino de Humboldt, el pelícano peruano, el piquero y el guanay. La riqueza del mar peruano también atrae entre 30 y 40 especies de aves migratorias procedentes otras partes del mundo, indicó Carlos Zavalaga Reyes, director de la Unidad de Investigación de Ecosistemas Marinos de la Universidad Científica del Sur.
Estas aves cumplen un papel fundamental en el equilibrio del ecosistema marino. Además, de producir el guano, que el Estado extrae para la agricultura, sus heces fertilizan el mar y aportan nutrientes que favorecen la vida en el océano. Entre las especies beneficiadas se encuentra la anchoveta, principal eslabón de la cadena alimentaria marina, explicó a OjoPúblico Julio Reyes Robles, investigador y presidente de Acorema.
Sin embargo, el incremento de la temperatura del mar, provocado por El Niño y la crisis climática, está alterando este equilibrio.
El Ministerio del Ambiente (Minam), a través del Sernanp, informó a este medio que las especies marinas enfrentan un severo estrés alimentario e hidrobiológico. Este escenario ha provocado enfermedades y muertes masivas. Además, la anchoveta, principal alimento de varias de estas especies, se ha desplazado hacia zonas más profundas o hacia el sur.

HAMBRE. Decenas de pelícanos esperan en los desembarcaderos el alimento que ya no consiguen en el mar. A diario aparecen ejemplares muertos.
Foto: Colectivo Chimbote de Pie
La falta de alimento tiene un impacto devastador en las aves. Sus efectos más inmediatos son el abandono de los nidos y las crías, así como la muerte por inanición. El abandono se evidenció durante el recorrido que realizó un grupo de científicos, entre mayo y junio de este año, por 10 colonias de pingüinos de Humboldt. La mortalidad, en cambio, puede observarse en playas y desembarcaderos, donde diariamente aparecen pelícanos muertos.
La pérdida de las temporadas reproductivas es otra consecuencia aún más grave. Zavalaga Reyes explicó que las aves han dejado de reproducirse durante la primera mitad del año y que, según los pronósticos que anticipan un empeoramiento de las condiciones ambientales, tampoco lo harán durante el segundo semestre. “Y eso hay que extenderlo a marzo de 2027, entonces diría que se van a perder hasta tres ciclos reproductivos”, alertó.
La falta de alimento tiene un impacto devastador en las aves. Sus efectos más inmediatos son el abandono de los nidos y las crías, así como la muerte por inanición.
El especialista sostuvo que la mortalidad y el fracaso reproductivo representan el nivel más severo del impacto ambiental, porque disminuyen tanto la cantidad de adultos como la de aves jóvenes que deberían reemplazarlos. “El único escenario peor que puede haber es la extinción”, sostuvo.

DÉBIL. Un ave marina agoniza mientras varios gallinazos la rodean. Estas especies cumplen un papel clave en el ecosistema: sus heces fertilizan el mar y aportan nutrientes.
Foto: Programa Punta San Juan
Aunque considera que ese desenlace todavía es poco probable, instó a tomar medidas frente a otras amenazas antropogénicas, como la excesiva extracción de anchoveta, el enmallamiento, la contaminación, la presión del turismo y las enfermedades. El objetivo, señaló, debe ser que las aves que sobrevivan a El Niño encuentren las condiciones necesarias para recuperarse.

DIEZMADAS. La gripe aviar y El Niño de 2023-2024 redujeron drásticamente las poblaciones de aves marinas en el Perú.
Gráfico: Agro Rural
La magnitud de la caída poblacional puede ser extrema. En junio de 2022, la población de guanayes, piqueros y pelícanos en el litoral peruano sumaba 4'663.864 individuos. Para marzo de 2025, después de la gripe aviar y del evento de El Niño de 2023-2024, quedaban solo 524.507, según información de AgroRural, programa del Ministerio de Agricultura y Riego.
En otras palabras, la población se redujo un 88,8% en menos de tres años. El escenario podría repetirse, pero esta vez sobre una población ya muy disminuida.
Muerte masiva de lobos marinos
El 9 de julio de este año, la ministra del Ambiente, Nelly Paredes del Castillo, informó que más de 1.000 lobos marinos habían muerto en dos islas de Ica. Añadió que se habían tomado muestras mediante hisopado y que los resultados se conocerían en un plazo de 10 días.
Al 15 de julio, el Sernanp había registrado la muerte de 9.570 lobos marinos en las áreas marinas protegidas del país. De estos decesos, 9.055 ocurrieron en la Reserva Nacional de Paracas y la mayoría correspondía a crías, según confirmó a OjoPúblico.
El organismo también indicó que, en estos espacios protegidos se había reportado la muerte de 2.144 aves marinas y 30 pingüinos de Humboldt.
Al 15 de julio, el Sernanp había registrado la muerte de 9.570 lobos marinos en las áreas marinas protegidas del país. De estos decesos, 9.055 ocurrieron en la Reserva Nacional de Paracas.
Sobre las causas, el Sernanp señaló que la evidencia apunta a un cuadro de debilitamiento y estrés alimentario, asociado a las condiciones oceanográficas cálidas y a la menor disponibilidad de alimento. No obstante, precisó que todavía integra información y evalúa los análisis de laboratorio para determinar las causas exactas.
Añadió que las muestras tomadas mediante hisopado a los lobos marinos muertos resultaron negativas para la influenza aviar.

CRÍAS. El Ministerio del Ambiente confirmó que son los lobos marinos juveniles los que están sufriendo más los impactos de El Niño.
Foto: Brayhan Cáceres Jordán / Programa Punta San Juan
En abril de este año, Punta San Juan, área que también alberga manadas de lobos marinos, concentraba alrededor de 5.600 individuos. Para el 2 de julio, la cifra se había reducido a 4.900.
Susana Cárdenas Alayza, del Programa Punta San Juan, señaló que en esa área se ha incrementado la mortalidad del lobo marino chusco. Cada semana, explicó, solían morir uno o dos ejemplares. Sin embargo, en la segunda semana de julio se reportaron 22 decesos y, en la tercera, 42. La mayoría eran cachorros.
“No es drástica la bajada, pero yo creo que en la temporada reproductiva de los lobos, entre diciembre y febrero, se va a poner a prueba a los adultos”, advirtió la especialista.
Detalló, además, que los cachorros muertos suelen ser encontrados muy delgados debido a un destete forzado: la falta de alimento impide que las madres puedan seguir alimentándolos.
En paralelo, Alejandra Mendoza Pfennig, de la Asociación EcoOceánica, reveló que en la costa norte se han encontrado fetos de lobos marinos. “Esto quiere decir que las hembras están abortando, porque no hay disponibilidad de alimento”, comentó.
Tiburones vulnerables
Los tiburones y las rayas atraviesan una situación crítica en el Perú. Para la investigadora Adriana González Pestana, cofundadora de la Coalición Tiburón Perú, la falta de un manejo pesquero efectivo agrava el problema, pues se trata de especies que se reproducen lentamente y son altamente vulnerables.
Durante un evento de El Niño, los tiburones también enfrentan una reducción del alimento debido al debilitamiento del afloramiento marino asociado a la corriente de Humboldt, una masa de agua fría que destaca por su riqueza de nutrientes. Esta situación obliga a muchas especies a modificar su distribución para seguir a sus presas.
La científica indicó que uno de los efectos más preocupantes para los tiburones es la expansión de las zonas con poco oxígeno en el océano. A medida que estas áreas se acercan a la superficie, el espacio disponible para estos animales se reduce y los obliga a concentrarse en aguas menos profundas.

PRESA. Los delfines también son afectados por la falta de disponibilidad de alimentos, lo que modifica su comportamiento y los expone a la pesca incidental.
Foto: Programa Punta San Juan
Esta contracción de las zonas con niveles adecuados de oxígeno también afecta a la anchoveta y la pota, presas de los tiburones, indicó González Pestana. Como consecuencia, tanto los depredadores como sus presas quedan más expuestos a las capturas incidentales. Señaló que las especies costeras, como el tiburón martillo, son las más afectadas porque tienen una capacidad limitada para desplazarse hacia nuevos hábitats.
También advirtió que la ausencia de registros sobre la mortalidad de los tiburones genera una falsa percepción de que todo está bien. “Lo que uno ve es solo cuando se varan en las playas; cuántos animales mueren y se hunden al fondo marino, eso no se ve”, sostuvo.
El tiburón ballena —considerado el pez más grande del mundo— también figura en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como una especie en peligro de extinción.
En el norte del Perú se han identificado alrededor de 200 individuos durante los últimos 13 años, una cifra importante si se considera que la población mundial estimada ronda los 9.000 ejemplares, informó a OjoPúblico la ingeniera pesquera Alejandra Mendoza Pfennig, de la organización EcOceánica. Precisó que los ejemplares juveniles suelen utilizar la costa peruana como zona de alimentación.
Agregó que, durante El Niño, esta especie también enfrenta la escasez de plancton y pequeños organismos, pues depende de la corriente de Humboldt para alimentarse. Otro impacto es la contaminación generada por las crecidas de los ríos, que transportan al mar grandes cantidades de basura, incluidos residuos plásticos. Estas aguas cargadas de desechos resultan perjudiciales para una especie filtradora.
La falta de alimento también obliga a los tiburones ballena a desplazarse mayores distancias, lo que incrementa la probabilidad de que colisionen con embarcaciones.
Tortugas marinas y delfines
Las tortugas marinas que habitan la costa peruana también se ven afectadas durante los eventos de El Niño. Sufren principalmente por la menor disponibilidad de alimento y la pérdida de espacios para anidar.
“Las crecidas de los ríos causan erosión y le resta espacio disponible para que las hembras depositen sus huevos”, señaló Mendoza Pfennig.
Otro efecto del incremento de la temperatura se observa en la determinación sexual de las crías. La especialista explicó que las temperaturas más altas durante la incubación producen una mayor proporción de hembras, mientras que las más bajas favorecen el nacimiento de machos.
Las tortugas marinas también son afectadas por El Niño. Sufren por la menor disponibilidad de alimento y la pérdida de espacios para anidar.
Si El Niño incrementa la temperatura de manera sostenida, podría producirse un desequilibrio en la reproducción de estas especies.
Joanna Alfaro Shigueto, cofundadora de ProDelphinus y especialista de la Universidad Científica del Sur, identificó otro riesgo. “Como son de aguas cálidas, podrían haber más tortugas acercándose a la costa. Lo negativo podría ser que haya más eventos de enmallamiento y lo positivo es que mejore el turismo, pero también ello puede ir acompañado de malas prácticas, que afecten a la especie”, agregó.
Los delfines tampoco escapan a los efectos de El Niño. Aunque el impacto sobre ellos es menos visible que en otras especies marinas, el cambio en la temperatura del mar también altera la disponibilidad de su principal alimento: la anchoveta.
Alfaro Shigueto señaló que, cuando este pez pelágico se aleja de la costa, los delfines se ven obligados a recorrer mayores distancias y a modificar su alimentación y comportamiento para seguir a sus presas. Esto incrementa su exposición a la captura incidental.
La anchoveta es clave
Según el comunicado del 17 de julio de la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), es probable que El Niño Costero se prolongue hasta abril de 2027. Además, no se descarta que alcance una magnitud extraordinaria hacia finales de 2026.
El mismo documento advierte que El Niño Global, que se desarrolla en el Pacífico ecuatorial central, también se extendería hasta abril del próximo año. Podría alcanzar una magnitud muy fuerte entre noviembre y diciembre de este año, y una magnitud fuerte durante el verano de 2027.
La comisión indicó que, de mantenerse las condiciones cálidas anómalas, se espera que durante las próximas semanas la anchoveta permanezca cerca del litoral y a mayor profundidad de lo habitual.
Este pronóstico es desalentador para la fauna marina, porque la anchoveta es fundamental para la supervivencia de las aves guaneras, los lobos marinos, los tiburones y otras especies. “El 99% de las aves guaneras se alimentan de anchoveta. La desaparición de este recurso puede afectar incluso a otras pesquerías, porque la anchoveta es la clave, al ser el eslabón que sostiene a gran parte del ecosistema marino”, dijo a OjoPúblico Julio Reyes Robles, presidente de Acorema.
La anchoveta es fundamental para la supervivencia de las aves guaneras, los lobos marinos, los tiburones y otras especies.
El biólogo marino Carlos Zavalaga explicó que la anchoveta tiene un valor nutricional que ninguna otra presa puede reemplazar. Precisó que otras alternativas de alimento no aportan a la fauna marina la energía necesaria para sobrevivir ni para alimentar a sus crías, lo que incrementa el riesgo de mortalidad.
En ese contexto, Adriana González consideró que el Estado debe implementar una gestión pesquera adaptada a las nuevas condiciones ambientales y a las necesidades de las demás especies. Una medida, sostuvo, sería establecer una cuota de pesca menor.
En conjunto, los especialistas subrayan que la recuperación de la anchoveta es indispensable para reducir la mortalidad de las aves marinas y proteger a otras especies afectadas por el calentamiento de las aguas.
También consideran necesario restringir la actividad industrial en las áreas protegidas, a fin de asegurar la disponibilidad del alimento que sostiene la vida en el mar peruano.
Según el Minam, sus líneas de acción frente a la crisis que atraviesa la fauna marina incluyen el monitoreo de las especies, a cargo del Sernanp; las evaluaciones sanitarias; la aplicación de medidas de bioseguridad para proteger a las personas, y la coordinación para la disposición segura de los cadáveres. La institución subrayó que la población no debe tocar ni alimentar a los animales enfermos, débiles o muertos, ni intentar devolverlos al mar.
En paralelo, OjoPúblico conoció que ya se activó el Grupo Técnico de Coordinación de la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras, para, entre otras acciones, elaborar un plan de emergencia, conservación y repoblamiento de las aves.