Aumentan los casos de dengue, malaria y otras enfermedades virales en Perú

Las cifras de dengue registradas hasta el momento superan los picos de casos diagnosticados en los últimos cuatro años. En paralelo, los contagios por la enfermedad de manos, pies y boca aumentaron en más de 400% en solo dos semanas y las infecciones actuales de malaria casi duplican las reportadas hasta inicio de abril de 2021. La falta de vigilancia activa, las bajas en el personal de salud y la ausencia de un diagnóstico diferenciado son algunas de las razones que explican la desatención de patologías diferentes a covid-19. Especialistas consultados por OjoPúblico sostienen que el sector sanitario necesita medidas destinadas a cerrar la brecha de diagnóstico y la baja cobertura vacunal para otras enfermedades, generada por la pandemia.

AUMENTO. Se han emitido dos alertas epidemiológicas por el incremento de casos de dengue con una alta letalidad, de 0,12%.

AUMENTO. Se han emitido dos alertas epidemiológicas por el incremento de casos de dengue con una alta letalidad, de 0,12%.

Foto: Andina

Actualización: 27 de abril de 2021 - 11:55 a.m.

Meses con largas listas de espera para consultas ambulatorias y, en total, dos años en los que la prioridad sanitaria ha sido la covid-19 han generado la desatención de otras enfermedades. En lo que va del 2022, el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC) ha emitido dos alertas sanitarias que advierten de un incremento de casos de dengue, dos sobre una reemergencia de brotes de la enfermedad de manos, pies y boca, y una en la que informan sobre un brote de infecciones de influenza H3N2. Además, las cifras sobre malaria evidencian que, hasta inicios de abril, se ha detectado el equivalente al 35% del total de casos diagnosticados en todo 2021.

“En el caso del dengue, ha habido una limitación en el control vectorial. Eso ha ocasionado que haya un incremento importante de casos mucho mayor a lo que hemos estado observando durante o previo a la pandemia”, explicó César Munayco, director ejecutivo de Vigilancia en Salud Pública de dicha institución.

Además, informes elaborados por el CDC señalan que la baja cobertura vacunal de otras enfermedades, como el sarampión y la polio, podría repercutir en la aparición de nuevos casos de patologías que se encontraban en fase de erradicación, eliminación y control. Sin embargo, hasta el momento, hay pocos datos que evidencien los impactos de la falta de atención a enfermedades diferentes a covid-19, por lo que las principales pruebas son proporcionadas por el personal de salud que trabaja en el campo.

La pandemia redujo la posibilidad de que el personal de salud realice una vigilancia activa de posibles casos de dengue o malaria”.

Especialistas consultados por OjoPúblico explican que, durante el primer año de pandemia, hubo una disminución de la vigilancia activa que se hacía en las zonas de mayor riesgo de dengue, es decir, se dejó de hacer las visitas a los hogares. Asimismo, indican que en enfermedades como el dengue y la malaria se generó un subregistro de casos, pues se asumió que podría tratarse de infecciones por el nuevo coronavirus.

“El año pasado hemos tenido varios casos que se confundían con covid-19, pero al final eran dengue. Las estrategias de salud se tienen que retomar como se venía planificando anteriormente, porque el dengue y la malaria no se han ido. Están acá y se tiene que seguir trabajando igual que siempre”, afirmó Victoria Seijas, licenciada en enfermería de la región de San Martín.

Los expertos en salud detallan que la emergencia sanitaria también ocasionó que haya una menor cantidad de personal de salud disponible para atender otras enfermedades, pues muchos se contagiaron o pertenecían a grupos de riesgo. Por último, destacan que hay una disminución del presupuesto para tratar patologías diferentes a covid-19. OjoPúblico informó, en un artículo anterior, que los montos destinados a salud mental, enfermedades no transmisibles, cáncer, salud materno neonatal, tuberculosis y VIH/SIDA, se redujeron en más de S/100 millones con respecto al 2021.

Foto: Andina

DESATENCIÓN.En los primeros meses de pandemia, no se hizo revisiones de los depósitos de agua de los hogares, los cuales son potenciales criaderos de mosquitos. 
Foto: Andina
 

Enfermedades no covid-19

 

La prioritaria atención de covid-19 implicó la desatención de otras enfermedades, como el dengue. Tan solo hasta fines de marzo de este año, se ha detectado más del 50% (26.045) del total de casos diagnosticados en todo el 2021 (44.838) en Perú. El CDC informó que las infecciones registradas hasta el momento superan los picos de casos diagnosticados en los últimos cuatro años.

Piura (6.098), Loreto (2.909), Ucayali (2.126), San Martín (1.849) y Cajamarca (1.684) son los departamentos que lideran la lista con mayor cantidad de casos reportados. Al respecto, Juan Celis, infectólogo del Hospital Regional de Loreto, explicó que, en lo que va del año, las infecciones detectadas en la región representan más del 50% del acumulado hace un año (5.115). “Eso quiere decir que mínimo vamos a duplicar los casos del año pasado”, dijo.

Por este rápido incremento de contagios de dengue, el CDC emitió dos alertas epidemiológicas (una el 15 de febrero y otra el 05 de abril) en las que advierte sobre la elevada letalidad de estos casos, que es del 0,12%. La entidad informó que el 86,5% no presentó signos de alarma, el 13,1% sí presentó, y el 0,4% tuvo una forma de dengue grave, que incluye 25 defunciones.

 

 

Sin embargo, esta no ha sido la única alerta publicada por la institución de salud, puesto que también han notificado sobre nuevos brotes de la enfermedad de manos, pies y boca. Esta infección viral presente, principalmente, en niños ha alcanzado 734 casos en los cuatro primeros meses del año. Ucayali (260), San Martin (184), Cajamarca (101) y Apurímac (126) son las principales regiones afectadas.

La médica Kely Meza Cornejo, especialista de la Dirección de respuesta a brotes y otros eventos de importancia para la salud pública (Evisap) del CDC, explicó que más del 90% de los casos se concentran en esos cuatro departamentos. Las cifras evidencian que, en solo un par de semanas, los casos aumentaron en más de 500.  “En las últimas dos semanas, ha habido un incremento de más del 444% de los casos”, indicó Meza, en una teleconferencia del viernes 22 de abril.

 

 

Al respecto, el CDC advierte que la falta de continuidad de enfoques de control a gran escala y con alta cobertura puede dar lugar a resurgencias predecibles de enfermedades. Tal es el caso de la malaria, una patología que busca la erradicación de casos desde 2011. El epidemiólogo César Munayco explica que ahora se está siguiendo un plan de malaria 0, que incluye una primera fase de control de casos por tres años. “Actualmente, tenemos pocos casos de malaria”, dijo.

En lo que va del año, se han detectado 6.284 casos, que representan menos del 50% de lo diagnosticado en 2021 (18.078). Sin embargo, una comparación de los datos reportados hasta la primera semana de abril del año pasado y del presente año evidencian que las cifras actuales casi duplican las del 2021 para el mismo periodo de tiempo (3.504). Por lo que, los avances en el control de la malaria logrados en años anteriores pueden verse afectados por la desatención ocurrida durante los primeros años de la pandemia.

Un estudio publicado en 2021 en la revista Frontiers in Medicine halló que la interrupción de los programas de control de la malaria dan lugar a una reaparición de contagios. “Los casos de malaria resurgieron dramáticamente luego de discontinuar las actividades de control implementadas por el proyecto Pamafro [patrocinado por el Fondo mundial para el fortalecimiento del control y la vigilancia de la malaria]”, concluyó. En esa línea, una investigación publicada en The American Journal of Tropical Medicine and Hygiene determinó que, tras la aplicación de ese programa, los casos de malaria se redujeron en un 85% en la transmisión por el mosquito P. falciparum y 63% en el P. vivax.

Al respecto, el médico epidemiólogo Gabriel Carrasco explicó a OjoPúblico que la interrupción de este tipo de estrategias representa la pérdida de lo avanzado en los cinco años del proyecto Pamafro. Además, afecta las capacidades técnicas para el diagnóstico, deteriora las cadenas logísticas para suministros —por ejemplo, de medicamentos—, y el traslado de pacientes. “Quizás de forma más importante, se pierde el tejido que se construyó en base al entrenamiento de agentes comunitarios en salud en la lucha contra la malaria”, indicó.

Gráfico: Gabriel Carrasco

DISCONTINUIDAD. La interrupción de los programas de control de la malaria trae como consecuencias la reaparición de más casos. 
Gráfico: Gabriel Carrasco

 

Estos hallazgos también son percibidos en la atención sanitaria, pues Victoria Seijas, especialista en enfermería que ha tratado dengue y malaria por más de 30 años en la región de San Martín, contó que “durante la pandemia ha habido limitaciones de seguimiento por estar con la inmovilización. Eso ha hecho que nuestro trabajo, que estaba muy avanzado para lograr la meta de 2023 malaria 0, haya regresionado y perjudique el trabajo que se venía haciendo” .

La especialista explicó que, durante 2019 y 2020, registraron prácticamente 0 casos en la comunidad de Las Flores, en la provincia de Pampa Hermosa. Sin embargo, indicó, que en 2021 la cifra de contagio fue 23. “Ahorita en lo que va del año hay 10 casos, o sea, hay una tendencia a incrementarse”, dijo. En esa línea, el médico Juan Celis también señaló que en el Hospital Regional de Loreto tiene pacientes hospitalizados por esta enfermedad.  “Eso es algo que no tenía hace tiempo”, afirmó.

La pandemia de la covid-19 generó, además, la interrupción de las estrategia de inmunización, lo cual condiciona el escenario adecuado para que surjan brotes de enfermedades prevenibles por vacunas, como es el caso de la influenza H3N2. De acuerdo con el médico epidemiólogo Percy Minaya, el virus H3N2v está circulando en la capital desde hace tres meses y, recientemente, ha ocasionado un brote en la Escuela Militar de Chorrillos. El CDC emitió una alerta epidemiológica, el pasado 24 de abril, en la que informa de la detección de 22 casos en esa institución, una coinfección con rinovirus, otra con Sars-cov-2 y un fallecido.

Por estas razones, los especialistas ponen énfasis en la necesidad de cerrar las brechas de diagnóstico, control y tratamiento que ha dejado la desatención de las otras enfermedades durante los primeros meses de la emergencia sanitaria. “No solo se trata de reabrir los consultorios. Esas enfermedades sufrieron un descuido durante la pandemia.Y lo que tienes ahora es una ola de pacientes complicados, que no fueron atendidos”, enfatizó Juan Celis.

 

Impactos de la pandemia

 

La emergencia sanitaria redujo la posibilidad de que el personal de salud realice una vigilancia activa de posibles casos de dengue o malaria. Las actividades para prevenir la aparición de nuevos contagios incluyen visitas a los hogares para revisar los depósitos de agua y la fumigación de los mismos. Sin embargo, esta medida no se pudo realizar debido al aislamiento estricto dictado en los primeros meses de la pandemia.

A ello, César Munayco agrega que, durante el primer año de emergencia, no se realizaron las asesorías para que las familias tengan un almacenamiento adecuado del agua. “Hay que trabajar con la población para que lave [los recipientes] donde almacena agua. [El dengue] es una enfermedad que se propaga por el clima, el comportamiento de las personas y los servicios sociales, como el acceso a agua potable”, explicó.

En esa línea, Victoria Seijas indicó que tampoco se estuvo haciendo el diagnóstico preventivo para detectar casos de malaria. Esto implicaba la toma de muestras del 30% de los miembros de un centro poblado en donde la enfermedad es endémica para determinar si hay pacientes contagiados. “Solo se hacía si había un posible caso, pero no hemos hecho acciones preventivas. Durante dos años tampoco hemos tenido contacto con el agente comunitario que era el aliado en el diagnóstico de malaria”, precisó.

La especialista contó, además, que a inicios de 2022 se enfrentaron a un desabastecimiento de medicamentos antimaláricos, pues no se realizó la adquisición durante la pandemia y estos llegaron recién en marzo pasado. “El éxito en la enfermedad depende del tratamiento oportuno, para evitar que se siga transmitiendo”, recalcó.

La pandemia también impactó al personal de salud. Juan Celis subrayó que el aumento de casos de dengue y malaria es producto de la falta de personal capacitado para el control. “En dos años, no se ha hecho capacitación del personal. Todo ese descuido ha aumentado los casos”, explicó. En esa línea, otro de los impactos de la pandemia reside en que no hubo posibilidad de hacer un diagnóstico diferenciado, es decir, se priorizó la atención de casos covid-19 positivos. “A diferencia de los primeros años [de pandemia], ahora, no estamos pensando en covid-19 cuando llegan pacientes febriles, pero sí estamos pensando en dengue o malaria”, afirmó Seijas.

 

Foto: Andina

VIGILANCIA. El aislamiento obligatorio durante el primer año de la pandemia impidió que se realicen fumigaciones del mosquito del dengue casa por casa.
Foto: Andina

 

A estas falencias en el sistema de salud, se suma que hubo un debilitamiento sostenido en la vigilancia e investigación epidemiológica de las enfermedades prevenibles por vacunación (EPV). De acuerdo con el CDC, la reducción en la inmunización producto de la restricción de atención durante siete meses de la pandemia, “nos vuelve a enmarcar en un escenario de alto riesgo”. Ello porque existe el riesgo potencial de una reemergencia de las enfermedades en fase de erradicación (como la malaria), eliminación y control.

Al respecto, Munayco señaló que se está tratando de retomar las coberturas de vacunación para evitar que haya un caso nuevo de polio, por ejemplo. “En polio también hubo un descenso en las coberturas y sería fatal [que reemerja] porque supuestamente hemos superado la polio y no tendríamos que retroceder”, detalló.

El año pasado hemos tenido varios casos que se confundían con covid-19, pero al final eran dengue”, contó Victoria Seijas.

Finalmente, la reducción del presupuesto destinado al diagnóstico, tratamiento y control de las enfermedades constituye otro de los impactos de la pandemia. El infectólogo Juan Celis explicó que, al inicio de 2020 y parte del 2021, hubo una transferencia justificada de fondos, por ejemplo, de dengue a covid-19. Sin embargo, resalta que ahora siguen llegando montos para esta área cuando la emergencia se ha reducido.

La exigencia de un mayor presupuesto aplica a otras enfermedades desatendidas durante la pandemia, como dengue y malaria, pero también a aquellas cuyas formas de la enfermedad se han agravado, como las afecciones crónicas (diabetes, VIH y cáncer). “Hay otras enfermedades que merecen nuestra atención. Ya pasó el momento en el que era una emergencia atender covid-19, y ahora es una emergencia recuperar el sistema de salud”, indicó Celis.

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