AUSENCIAS. Los deudos del caso Saweto y del defensor Quinto Inuma advierten deficiencias en la atención a los menores que quedaron en orfandad.
Los crímenes contra 13 defensores de derechos humanos en Perú han dejado, al menos, 28 niños y jóvenes en orfandad, principalmente en Ucayali, San Martín, Loreto, Junín y Pasco. Esta cifra —que corresponde a quienes reciben la pensión del Estado destinada a hijos de defensores— puede ser aun mayor: Aidesep registra más de 30 defensores indígenas asesinados desde 2014. Los deudos de casos emblemáticos, como los de Saweto y Quinto Inuma, advierten deficiencias en la atención del Estado, demoras en los trámites e, incluso, la necesidad de abrir procesos judiciales para acreditar la muerte de sus familiares y acceder a la subvención.
AUSENCIAS. Los deudos del caso Saweto y del defensor Quinto Inuma advierten deficiencias en la atención a los menores que quedaron en orfandad.