En 2025 se registraron 458 ataques contra periodistas y medios de comunicación, además de cuatro asesinatos de reporteros en el interior del país, señaló Nelly Luna Amancio, directora periodística de OjoPúblico, recogiendo los datos de la Asociación Nacional de Periodistas (ANP), para graficar el deterioro del clima para el ejercicio periodístico en el Perú. De esta forma dio inicio a una nueva edición de la Barra Política, un espacio de diálogo que se centró en periodismo, libertad de expresión y democracia.
El encuentro –organizado con el apoyo de la a Fundación Heinrich Böll y que reunió a 60 asistentes– tuvo como invitados centrales a Ángel Páez, jefe de la Unidad de Investigación de La República; Paula Bayarte, periodista de la Agencia EFE y presidenta de la Asociación de Prensa Extranjera en el Perú (APEP); y Karla Ramírez, periodista de investigación freelance.
A partir del recuento de las agresiones a periodistas, Luna planteó una pregunta central a los panelistas: ¿cómo seguir haciendo periodismo de investigación en un contexto cada vez más hostil?
Karla Ramírez sostuvo que el respeto por el periodismo independiente se ha deteriorado en el país, incluso dentro de algunos medios de comunicación.
Recordó un episodio reciente en el que el presidente del directorio de un canal de televisión le sugirió que moderara sus críticas hacia el gobierno. Según Ramírez, el argumento era que investigar con demasiada frecuencia a un presidente podría afectar la gobernabilidad y la estabilidad institucional.
El respeto por el periodismo independiente se ha deteriorado en el país, incluso dentro de algunos medios de comunicación.
Para la periodista, ese tipo de presiones refleja una situación preocupante. “Nuestro trabajo es incomodar al poder. Callar un hecho cuestionable sería cálculo político, y nosotros no somos políticos, somos periodistas”, señaló.
Ramírez explicó que estas situaciones evidencian un deterioro en las condiciones para hacer periodismo con rigor. “Lo que les estoy contando ha pasado en apenas un año y tres meses. Es una muestra de la debacle de la libertad de expresión”, agregó.

ATENCIÓN. La intervención del público asistente se centró en el rol de los periodistas y de la sociedad civil en un contexto de creciente violencia.
Foto: OjoPúblico / Gabriel García Barandiarán
Paula Bayarte alertó que el asesinato de cuatro periodistas en un solo año debería haber generado una alarma nacional. Sin embargo, cuestionó que estos crímenes no hayan recibido la atención mediática necesaria ni un debate público sobre las condiciones de seguridad para el ejercicio del periodismo.
Para dimensionar el deterioro del clima para la prensa, Bayarte mencionó el ranking de Reporteros Sin Fronteras, donde el Perú se ubica en el puesto 130, tras caer 55 posiciones desde 2022.
“En pocos años, la prensa ha cambiado para peor: hay muertes, hay ataques, hay amenazas y hay políticos que utilizan nombres y apellidos de periodistas para atacarlos”, afirmó.
El uso del sistema judicial
Ángel Páez advirtió que, además de las amenazas y los ataques políticos, el sistema judicial se está convirtiendo en una herramienta de presión contra periodistas que investigan a candidatos, políticos y autoridades.
Como ejemplo mencionó la querella presentada en su contra por el candidato presidencial de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, luego de que publicara investigaciones sobre sus deudas tributarias y empresariales.
Páez recordó que en 2021, cuando López Aliaga postuló por primera vez a la presidencia, reveló que el empresario tenía deudas tributarias por aproximadamente S/35 millones. Posteriormente, cuando volvió a investigarlo durante su campaña para la alcaldía de Lima, detectó que una parte de esa deuda seguía pendiente, lo que confirmaba el arrastre de deudas coactivas.
El sistema judicial se está convirtiendo en una herramienta de presión contra periodistas que investigan a políticos.
El año pasado, al revisar su nueva postulación presidencial, encontró que una de las empresas declaradas en su hoja de vida mantenía una deuda de S/ 13 millones con el Estado.
Tras estas publicaciones, explicó, el líder de Renovación Popular inició una campaña de ataques públicos y acciones judiciales. “Ahora López Aliaga ha dicho que le perdona la vida a cualquier periodista menos a Ángel Páez”, relató.

PARTICIPACIÓN. Los asistentes consultaron a los panelistas sobre qué factores han llevado a que el ejercicio periodístico sea de alto riesgo.
Foto: OjoPúblico / Gabriel García Barandiarán
Sin embargo, el periodista indicó que su caso no es el más grave. “Lo que me pasa no es nada respecto a lo que sucede en el interior del país, donde colegas han sido asesinados porque estaban investigando casos de corrupción. La situación en este momento es muy adversa para la investigación”, advirtió.
Polarización política
Durante el debate también se discutió el origen del deterioro en la relación entre la prensa y la ciudadanía. Para Karla Ramírez, uno de los momentos clave fue la campaña presidencial de 2021, cuando algunos medios cerraron filas en contra del expresidente Pedro Castillo y se situaron a favor de Keiko Fujimori. Ese contexto, dijo, fue aprovechado por Castillo para desacreditar a la prensa, llamándola “prensa basura”.
La periodista también señaló que hoy varios políticos utilizan redes sociales para atacar sistemáticamente a periodistas, utilizando etiquetas como “prensa mermelera”.
Ángel Páez sostuvo que lo único que ha cambiado en el control hacia la prensa respecto de la década de los años 90 son los actores, porque el sistema sigue siendo el mismo. Explicó que antes el Estado financiaba medios o pasquines que difamaban a periodistas, mientras que ahora ciertos empresarios cooptan y controlan medios de comunicación.
“Esto debe terminar porque si no hay libertad de prensa vamos directo a un sistema en el que todos vamos a perder”, estimó Ángel Páez.
Desinformación y redes sociales
Paula Bayarte también abordó el impacto de la desinformación en redes sociales. Relató un caso reciente en el que una fotografía difundida por la Agencia EFE —sobre una escuela bombardeada en Irán— fue cuestionada por Francisco de Piérola, quien aseguró que se trataba de una imagen tomada en Kabul en 2021 y que la agencia estaba desinformando.
Aunque la información era correcta, la acusación generó ataques coordinados contra la agencia. Personas de extrema derecha en España, Perú y otros países se sumaron a la campaña contra EFE, explicó.
Para Bayarte, el episodio reflejó una situación preocupante: muchos usuarios prefieren confiar en interpretaciones hechas con inteligencia artificial antes que en el trabajo de periodistas que están reportando en el terreno.
Asimismo, Bayarte expresó su preocupación por la influencia de posturas religiosas en la política, como en el caso de Rafael López Aliaga, Milagros Jáuregui y Alejandro Muñante, entre otros. Señaló que la incorporación de estos discursos en las campañas electorales puede entrar en tensión con derechos de grupos como el colectivo LGTBI.
Muchos usuarios prefieren confiar en interpretaciones hechas con inteligencia artificial antes que en el trabajo de periodistas.
La libertad de Daniel Urresti, quien fue condenado a 12 años de cárcel por el asesinato del periodista Hugo Bustíos, también fue comentada. “El colega Hugo Bustíos, cuando fue asesinado, estaba reportando violaciones de derechos humanos en la zona donde comandaba Daniel Urresti, jefe de Inteligencia”, dijo Ángel Páez, quien resaltó que pocos medios de comunicación cuestionaron esta liberación.

ESENCIA. Pese a los desafíos de las redes sociales, la razón del periodismo sigue siendo buscar la verdad, documentarla y verificarla.
Foto: OjoPúblico / Gabriel García Barandiarán
“Esa es la situación de nuestro país: no indignarse, callarse. Es la normalización de la corrupción, del crimen, de la mentira; seas medio tradicional, seas portal de cualquier medio, seas de izquierda o de derecha, eso ya no importa. Entonces, si hay una prensa que no se indigna por el asesinato de uno de sus miembros, ¿de qué estamos hablando?”, advirtió.
La intervención del público se centró en el rol de los periodistas y de la sociedad civil en un contexto de violencia. Los participantes señalaron la necesidad de mantener una postura firme frente a los actores políticos y advirtieron que las acciones de Francisco de Piérola y de sectores de la extrema derecha no pueden reducirse a la difusión de fake news. Indicaron que la desinformación constituye una herramienta ideológica orientada a desacreditar o silenciar a quienes defienden la democracia.
Entre las interrogantes destacó: ¿Cuál es el rol del periodismo ante el avance de corrientes ligadas a la extrema derecha? Paula Bayarte opinó que retratar estos avances con objetividad es suficiente, siempre que esa información llegue a la ciudadanía.
“La polarización es lo contrario de la comunicación, porque la comunicación busca el diálogo, busca un punto de encuentro. La polarización busca los extremos y el odio. Cuando los medios contribuyen a la polarización están atentando contra sus principios de hacer periodismo y comunicación. Creo que combatir la polarización es dialogar; suena utópico, pero creo que puede funcionar de cara a las elecciones”, señaló la periodista de EFE.
La crisis del modelo informativo
Respecto al impacto de internet en la forma de hacer periodismo, Ángel Páez sostuvo que el periodismo atraviesa una transformación profunda debido a la revolución digital. Muchos modelos tradicionales han entrado en crisis, explicó, pero la esencia del oficio permanece intacta.
El periodista citó una reflexión del escritor Umberto Eco, quien advertía que las redes sociales habían permitido que “un pobre imbécil discuta con un filósofo, un técnico, un científico” sin necesidad de demostrar sus afirmaciones.
Para Páez, este nuevo escenario, donde quienes odian la libertad de prensa han creado sus propios medios de comunicación con información acorde a su pensamiento, obliga al periodismo a reforzar sus principios básicos: investigar, documentar y verificar.
El periodista tiene que persistir en la búsqueda de la verdad y verificar la información, venga de donde venga, afirmó.
Un desafío para la democracia
En la parte final del encuentro, Nelly Luna recordó que desde 2016 se han registrado agresiones físicas, judiciales y administrativas contra periodistas, así como ataques misóginos contra mujeres de prensa.
También alertó sobre iniciativas legislativas que podrían afectar a medios sin fines de lucro, como la Ley APCI. Para la directora de OjoPúblico, uno de los mayores riesgos es que la sociedad normalice los ataques contra la prensa.
“Si no hay libertad de prensa, vamos directo a un sistema en el que todos vamos a perder”, señaló. Antes de cerrar el encuentro, Luna advirtió sobre el peligro de caer en la trampa de la polarización política.
Frente a ese escenario, sostuvo, el rol del periodismo sigue siendo el mismo: informar con datos, verificar los hechos y mantener una postura independiente frente al poder.
*Barra Política es un proyecto de OjoPúblico para conversar y reflexionar sobre ciudadanía y democracia. Esta edición se realizó con el apoyo de la Fundación Heinrich Boll.
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