Estudio sobre transmasculinidades revela graves vulneraciones a los derechos humanos

Un reciente reporte realizado en Perú sobre transmasculinidades y personas de género no binario revela que el 47,5 % de este grupo de la población sufrió amenazas de violencia sexual debido a su identidad. El 51,9 %, además, considera que los servidores de salud no cuentan con información suficiente ni se encuentran sensibilizados sobre temas de diversidad sexual.

Compañerismo. Primer Encuentro Nacional de Transmasculinidades organizado por Diversidades Trans Masculinas.

Compañerismo. Primer Encuentro Nacional de Transmasculinidades organizado por Diversidades Trans Masculinas.

Foto: Fraternidad Transmasculina

La población trans acoge otras identidades, además de las mujeres y hombres trans, las transmasculinidades (quienes fueron asignadas como mujeres al nacer y en la actualidad se identifican con el género masculino, pero no como hombres) y las personas de género no binario (quienes no se identifican ni con el género masculino ni con el femenino). Sobre estas hay escaso conocimiento e información sistematizada en Perú.

El reciente estudio “Cuerpos y resistencias que transgreden la pandemia: trasmasculinidades y personas de género no binario AMAN en Perú”, el más grande que se ha hecho sobre estas poblaciones en el país, revela, entre otros hallazgos, que 47,5 % sufrió amenazas de violencia sexual y solo el 37 % contaba con trabajo al momento de la encuesta. Además, el 59,1 % tuvo que abandonar sus estudios por falta de dinero, 51,9 % considera que los servidores de salud no cuentan con información suficiente ni se encuentran sensibilizados sobre temas de diversidad sexual y/o personas trans y el 78 % de participantes indicó que sus ingresos diarios se vieron afectados por la pandemia .

Los resultados se obtuvieron de una encuesta realizada entre julio y agosto de 2020, en la que participaron 181 personas de entre 15 y 49 años. Los participantes provenían de 17 regiones, pero la mayoría de las respuestas fueron de Lima, Arequipa, Callao y La Libertad. 

El 51,9 % considera que los servidores de salud no están sensibilizados sobre temas de diversidad sexual y personas trans".

“Hay una invisibilización misma dentro del todo movimiento LGBTI, allí no se habla mucho sobre los hombres trans, personas transmasculinas o personas de género no binario ―dice Zuleika Rivera, oficial del Programa LGBTI del Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos, organización que coordinó la investigación―. Pero creo que poco a poco la gente está empezando a entender quiénes son ellos”. 

A pesar de que aporta información valiosa, este estudio tiene un carácter exploratorio: no se le considera una muestra estadística, pues recoge las respuestas de un grupo pequeño. Sin embargo, sus revelaciones en los ámbitos económico, social, cultural, civil y político son pioneras. 

“El informe me parece una herramienta extraordinaria para dar visibilidad a los retos que enfrentan los hombres trans y personas género-diversas. Tanto los retos relacionados con la violencia, como con la discriminación sistemática y, de manera muy particular, los retos que enfrentan en situación de crisis y emergencia”, dice Victor Madrigal-Borloz, experto independiente de Naciones Unidas sobre la violencia y la discriminación basadas en orientación sexual e identidad de género.

Transmasculino 1VISIBILIDAD. Los hombres trans, las transmasculinidades y las personas de género no binario luchan, desde hace años, por hacerse notar en la comunidad LGTBI+.
Foto: Fraternidad Trans Masculina

 

Las vulneraciones y las violencias

 

“Con las transmasculinidades se puede formar un imaginario social como si fueran hombres. ¿Y normalmente qué tienen los hombres? Privilegios y una serie de ventajas", explica Santiago Balvín, investigador del estudio y miembro del colectivo Rosa Rabiosa.

Para Balvín se suele colocar, equivocadamente, a las transmasculinades al mismo nivel al de un hombre cisgénero (aquellos cuyo sexo asignado al nacer e identidad de género coinciden), como si estuvieran a salvo de cualquier tipo de violencia o vulneración por su identificación masculina. 

“Pero sí sufrimos y no es algo visible. Como dijo, un compañero trans en algún momento, es distinto ser un hombre trans o una transmasculinidad a ser un hombre cisgénero. Un hombre trans tiene que ocultar que lo es y un hombre cisgénero no esconde que es cisgénero”, dice Santiago Balvín. 

Santiago Balvín: "Un hombre trans oculta que lo es, un hombre cisgénero, no". 

¿Qué tipo de violencia han recibido las transmaculinidades y personas de género no binario AMAN (asignadas mujeres al nacer)? Un problema es la amenaza de violencia sexual. “En el estudio no hemos profundizado en eso porque son temas muy delicados. Pero es una realidad que pasa en transmaculinidades”, dice el especilista. Esta es una de las formas más frecuentes de violencia a las que están expuestas (47,5 % de ellas, según la encuesta). 

Para Balvín, el tema de violencia sexual tiene que ver con que los hombres trans o las transmaculinidades se han revelado a su rol de mujeres. Por esto, pueden ser víctimas de odio del tipo “te ataco sexualmente para corregirte”. “En general, se vulneran nuestros derechos sexuales y reproductivos, nosotros no existimos en las políticas que tocan estos temas”, afirma el investigador. 

Los hombres trans y transmasculinidades también reciben vulneraciones en los espacios de salud. Como da cuenta el informe, un 51,9 % de participantes afirma que los servidores de salud no cuentan con información suficiente ni se encuentran sensibilizados sobre temas de diversidad sexual y/o personas trans. Y un 27,6 %, señala que los servidores expresan discursos de patologización hacia personas trans (los tratan como si estuvieran enfermos mental y físicamente). 

Otra de las grandes vulneraciones para la población transmasculina y de género no binario es la falta de acceso a un documento de identidad (DNI) que les represente. Al no existir en Perú una ley de identidad de género, las personas trans se ven obligadas a entablar un proceso judicial engorroso, largo y costoso solo para cambiar los nombres de sus DNI. 

Transmasculino 2

SIN DOCUMENTOS. En Perú, los transmasculinos no cuentan con un DNI que representen sus reales identidades de género. 
Foto: Resistencia Trans Masculina

 

Según la encuesta, el 85 % de los participantes transmasculinos y el 48 % de personas no binarias no se ven representados por el nombre que figura en su documento de identidad. La inconformidad aumenta cuando se trata de la identificación con el sexo que figura en el DNI: el 96 % de los transmasculinos y el 82 % de personas no binarias no se sienten identificados con los sexos que allí aparecen. 

“Se necesita una ley de identidad de género. Sin eso no se van a subsanar muchas de las problemáticas que se encuentran en el informe, porque varias de ellas están ligadas a la falta de esta ley”, dice Zuleika Rivera, oficial del programa LGTBI de Raza & Igualdad. 

La ley de identidad de género es un objetivo que se recomienda desde las más altas organizaciones internacionales. “El trabajo sistemático de Naciones Unidas con relación a la identidad de género tiene que ver en gran parte con recomendaciones a los Estados para la creación de leyes y políticas que promuevan su reconocimiento legal ―dice el experto independiente Víctor Madrigal-Borloz―. Se requiere que este sea un proceso meramente administrativo, en el que no intervengan jueces o sea patologizante”. 

 

La pandemia y el trabajo 

 

“Las transmasculinidades y personas no binarias también empezamos a pasarla muy mal en la pandemia, ya sea económicamente, en el trabajo o familiarmente. Fue bien fuerte para nosotres”, cuenta Santiago Balvín, uno de los investigadores del informe. Estas poblaciones no fueron ajenas a los estragos económicos que trajo la cuarentena y las medidas de distanciamiento social. 

Según la investigación, el 78 % de participantes indicó que sus ingresos diarios se vieron afectados por la pandemia. Además, el 76,2 % de participantes no contaba con un trabajo formal que les brinde cobertura médica, y el 74 % de participantes señaló que la situación laboral se ha agravado para personas transmasculinas y de género no binario durante la emergencia sanitaria. 

La situación de informalidad y precariedad económica de la población transmasculina y no binaria también se abordó en el estudio. Al momento de la encuesta solo el 37 % de los participantes se encontraba trabajando. Además, 43 % dijo haber tenido que trabajar en lugares en los que no se sentía cómodo; y 37 % señaló que han realizado trabajos en espacios no vinculados a su formación profesional por la necesidad de ingresos.

Solo el 37 % de los participantes transmasculinos se encontraba trabajando durante la encuesta".

Como también ocurre con las mujeres trans, las transmaculinidades tienen grandes problemas para acceder a trabajos formales. Entre los motivos están que su imagen corporal no concuerde con el nombre que aparece en su DNI (50 %), la visibilidad respecto a ser personas trans (42 %) y la discriminación sufrida en el proceso de la entrevista laboral (37 %).

“Tener estudios exploratorios como este nos permite demostrarle a las autoridades que es importante obtener mayores datos, estudios a gran escala. Este es un avance para lo que había antes, investigaciones de 10 o 12 personas, pero es poco para hablar de representatividad estadística en un país de más de 30 millones”, explica Denisse Castillo, politóloga y miembro del equipo de investigación. De acuerdo a Castillo, con este primer paso, se espera llamar la atención en la vía del derecho internacional y los visitadores extranjeros expertos en el problema.

 

Muchos géneros que son invisibles

 

“Lo que no se enuncia, no existe” fue una de las premisas que tuvo en cuenta el equipo de investigación, conformado por Santiago Balvín, Alithu Bazan y Denisse Castillo, para realizar la investigación. “El tema de la visibilidad de las transmasculinidades es un proceso más o menos reciente. En 2008 fue la fundación del primer colectivo transmaculino del Perú. Llevamos 13 años en este camino”, comenta Balvín. 

A Santiago Balvín lo asignaron como mujer al nacer, pero se identifica como transmasculine no binarie (una persona que se identifica con lo masculino, pero no necesariamente como hombre). En su camino, ha notado que las transmasculinidades pueden pasar desapercibidas dentro del movimiento LGTBI+ e, incluso, en el espacio público por el mínimo conocimiento que se tiene sobre la diversidad de géneros. 

“Ni siquiera podemos saber cuántas muertes de transmasculinos ha habido en Perú porque realmente es muy difícil saber cuántas personas transmasculinas hay aquí o en Latinoamérica. Entonces, si ni siquiera conozco qué es trans, menos me voy a nombrar como transmasculino”, sostiene cuenta Balvín. 

Transmasculino 3

MUCHOS GÉNEROS. La diversidad de géneros está amparada por el derecho internacional, de acuerdo a Víctor Madrigal-Borloz, de Naciones Unidas.
Foto: Diversidades Trans Masculinas

 

La existencia de diversos géneros, que rebaten la idea del binarismo ―masculino y femenino como únicas posibilidades, y que funcionan de forma opuesta y excluyente― se puede rastrear a lo largo de la historia. “En algunas culturas ancestrales americanas era de gran valía la género diversidad. Incluso en la actualidad, algunos grupos, culturas y manifestaciones culturales indígenas continúa dándosele valor”, afirma Víctor Madrigal-Borloz, experto independiente de Naciones Unidas sobre la violencia y la discriminación basadas en orientación sexual e identidad de género.

Un buen ejemplo en Perú es el del mito de la deidad andina Chuquichinchay. Este “felino danzante” estaba encargado de proteger a los indios de dos naturas o “qari-warmi”, seres andróginos que representaban la unión complementaria entre el femenino y el masculino. Su presencia en los rituales sagrados de los incas era crucial. 

“La diversidad de género es una característica humana protegida bajo el derecho internacional de los derechos humanos”, sostiene Víctor Madrigal-Borloz. 

En el informe “Cuerpos y resistencias que transgreden la pandemia”, los encuestados se identifican hasta de ocho formas: hombre, hombre trans, transmasculino, no binario, no binarie, transmasculino no binarie y género fluido*. Sus identidades de género disidentes son las que, precisamente, los han sometido a distintas vulneraciones y violaciones de los derechos humanos. 

*El informe cuenta con un glosario en el que se explican varias de estas categorías.

 

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