En el Perú, la corrupción sobrepasa los límites del Congreso y el empresariado. Víctor Vich* analiza en esta columna cómo la ausencia de reformas a profundidad contra el machismo -que la semana pasada cobró una nueva víctima quemada por su acosador en un bus- ha llevado a que convivamos en diversos ámbitos con nuevos terrorismos.