DAÑO. Perú tiene cuencas compartidas con otros países que están siendo afectadas, especialmente en zonas como Madre de Dios.
La Comisión de Energía y Minas del Congreso aprobó recientemente un dictamen de tres proyectos de ley para prohibir el uso de mercurio de los congresistas Edward Málaga, Karol Ivett Paredes y Diana Gonzales. Si bien este plantea prohibir el uso de mercurio de manera definitiva dentro de cinco años, hay elementos importantes que resaltar.
El Perú tiene tiene cuencas compartidas con países vecinos que están siendo afectadas, y sobre todo la población que depende de los recursos de estos ecosistemas, como la cuenca del Puyango-Tumbes (con Ecuador), la del Putumayo (Colombia) y las de Madre de Dios —Bajo Madre de Dios— y Madeira (Bolivia y Brasil).
La evidencia demuestra presencia de mercurio, sobre todo en pescado contaminado, que luego es consumido por la población local e indígena. Si bien Colombia y Ecuador han prohibido el uso de mercurio, y Bolivia avanza en esa discusión, hay un problema que requiere trabajo colaborativo y articulado entre los Estados.
La evidencia demuestra presencia de mercurio, sobre todo en pescado contaminado, que luego es consumido por la población local e indígena.
Hemos visto cómo organizaciones criminales como el Cártel de Tijuana han estado vinculadas a la exportación de contrabando de mercurio desde México hacia Colombia, Perú y Bolivia, como ha detallado un amplio reportaje de OjoPúblico. En Colombia, pese a su prohibición, la Policía incautó una tonelada de mercurio líquido en un cargamento proveniente de Asia durante la inspección de mercancías en el puerto de Cartagena.
Esto nos demuestra que, más allá de medidas prohibitivas aisladas de los países, se requieren mecanismos de colaboración y articulación entre los países usuarios y quienes finalmente nos envían este veneno para destruir nuestros bienes comunes. Lamentablemente, el tema está siendo invisibilizado en las discusiones en el marco del Convenio de Minamata y poco atendido en espacios como la Comunidad Andina.
Competencias del Minam y la Sunat
El proyecto de ley con dictamen le otorga rectoría al Ministerio del Ambiente (Minam) sobre la materia de mercurio y, como punto focal del Convenio de Minamata, plantea medidas de publicidad del proceso de ingreso del mercurio al Perú y del registro de usuarios de mercurio durante los cinco años que debería durar el proceso de adaptación para su posterior prohibición.
Por otro lado, resuelve un tremendo problema que hemos tenido con el mercurio incautado, señalando que la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) almacena el mercurio retenido o incautado por infracciones a la normativa aduanera y dispone su destino final conforme a su marco normativo, garantizando condiciones seguras.
Asimismo, crea un Programa Nacional de Transición a la Minería Limpia (Pronamil), bajo rectoría del Ministerio de Energía y Minas (Minem), orientado a promover la reducción y eliminación progresiva del uso de mercurio en la minería artesanal y de pequeña escala, entendiendo que esta debe tender a su prohibición y a la transición hacia tecnologías limpias en un plazo de cinco años.
Llama la atención la creación del Fondo para la Transición a la Minería Limpia (Fondomil) como mecanismo de promoción destinado a facilitar el acceso a financiamiento para los mineros inscritos en el Reinfo, cuando se supone que este registro debe desaparecer, y más aún cuando deben ser los mineros quienes asuman de manera inmediata el uso de tecnologías limpias. El precio actual del oro permite que, con un día de trabajo, puedan comprar equipos y tecnología de este tipo.
Por otro lado, señala que los instrumentos de gestión ambiental aplicables al proceso de formalización minera deben incorporar medidas orientadas a la reducción y eliminación progresiva del uso de mercurio, lo que debería ser desde ya un compromiso y trabajo impulsado por el Minem y el Minam.
No podemos dejar de mencionar que a la fecha no tiene respuesta por parte de ninguna autoridad: la contaminación por mercurio en personas. El dictamen señala que el “Ministerio de Salud fortalece las acciones de vigilancia epidemiológica, prevención y atención integral vinculadas a la exposición al mercurio, en concordancia con la normativa sectorial vigente. Para tal fin, en un plazo de ciento ochenta días calendario, adecúa y prioriza las intervenciones orientadas a la atención integral de las personas expuestas a mercurio, con especial énfasis en poblaciones de comunidades mineras ubicadas en zonas afectadas”.
A la fecha no tiene respuesta por parte de ninguna autoridad: la contaminación por mercurio en personas.
Esto es tremendamente sensible, más aún cuando, pese a la evidencia en cuencas como las de Madre de Dios, del Nanay y del Putumayo, tenemos suficiente evidencia de los niveles de contaminación por mercurio, donde la minería ilegal exacerba el nivel de contaminación y, pese a ello, las respuestas y acciones del Estado son insuficientes.
Toca que los congresistas prioricen el debate de esta iniciativa en el Pleno del Congreso y, nuevamente, que los promotores y defensores de la minería informal e ilegal no usen la excusa del derecho al trabajo para perpetuar el asesinato de la población amazónica con este letal insumo, que debiera estar prohibido desde hace décadas. Estaremos atentos a que estas autoridades cumplan su rol de regular en beneficio de nuestra sociedad y no de un grupo en particular.