Un médico revela puntualmente todos los intereses que se mueven en el mundo de la salud, donde la industria introduce sus productos de manera imperiosa a cambio de la capacitación que deberían proveer las sociedades médicas independientes o el Estado. Una serie de prácticas dudosas que alcanzan a organismos internacionales. Esto es lo que pasa a espaldas de los pacientes y que nadie más se molesta en advertirnos.