¿Cómo es posible que la empresa que opera el servicio de trenes hacia el principal destino turístico del país no haya modernizado sus estaciones y que además promueva un sistema discriminatorio en la oferta de sus boletos?, se pregunta Víctor Vich en esta columna, a propósito del reciente paro de los habitantes cusqueños contra PerúRail. Todos los años la empresa obtiene millonarios ingresos, pero al mismo tiempo lugares como Machu Picchu, cada vez son más imposibles (por los altos precios de los boletos) para muchos peruanos.