Lunes, 28 Nov 2016

Mentiras oficiales: la historia de Pablo Escobar y la explosión de Avianca en Colombia

Una investigación periodística revela cómo la teoría que responsabilizaba al narcotraficante Pablo Escobar por la explosión del avión de Avianca de 1989 se construyó sobre la base de un débil y rebatible informe del FBI.

Durante muchos años, en Colombia y toda América Latina, nos han contado en libros, artículos de prensa, películas y series de televisión como El Patrón del mal y Narcos, que fue una bomba ordenada por Pablo Escobar la que hizo estallar el avión de Avianca, pero el diario El Espectador inicia hoy la publicación de una serie de reportajes que derriban esa historia y contrastan las polémicas pruebas que el FBI proporcionó en ese momento. El origen del accidente habría sido una falla mecánica.

Ojo-publico.com conversó con Pablo Correa, periodista colombiano y autor las investigaciones que ahora nos permiten conocer -entre otros detalles- cómo la teoría que responsabilizaba al narcotraficante Pablo Escobar se construyó sobre la base de un débil y rebatible informe del FBI. 

La explosión del vuelo de Avianca hace 27 años es uno de los hechos más trágicos en la historia de la violencia en Colombia y todo este tiempo se la ha atribuido a Pablo Escobar. ¿Cómo llegan ustedes a la revelación de que esto no fue así?

Es increíble que en un país donde han ocurrido tantas barbaridades, esa en particular es muy recordada, porque la gente reconocía en ella la crueldad de Pablo Escobar. A todo el mundo le sorprendió cómo alguien podía ser capaz de matar a 107 personas para cobrar la vida de uno solo: el candidato a la presidencia de Colombia Cesar Gaviria. La investigación que ahora comenzamos a publicar pone sobre la mesa varios elementos que no nos han contado a lo largo de estos 27 años y revela a los lectores que lo más probable es que lo que ocurrió aquella vez fue un accidente aéreo por fallas mecánicas, no una bomba del narcotráfico.

¿Y por qué en todo este tiempo se atribuyó el atentado a Pablo Escobar?

La primera gran prueba es una grieta contra la historia oficial. Cuando ocurre el accidente el gobierno colombiano le pide apoyo a los norteamericanos y ellos envían a expertos de distintas agencias para apoyar la investigación. El FBI comisionó a un agente, Richard Hahn. Él fue el primero en asegurar que se trataba de una bomba y sostiene que tenía las pruebas. Y es este personaje, que seis años después del accidente, en 1995 se ve envuelto en un escándalo que sacudió la reputación del laboratorio del FBI. La unidad a la que pertenecía fue acusada de mala conducta y de realizar malas pruebas de criminalística. Las investigaciones de ese momento demuestran en informes que él no tenía la preparación adecuada en explosivos.

Seis años después del accidente, el FBI se vio envuelto en un escándalo que sacudió la reputación de su laboratorio

¿Pablo Escobar fue sentenciado por la explosión?

Pablo escobar siempre fue uno de los acusados por este accidente, pero no fue el único. También estaban los hermanos Castaño. El proceso judicial por el caso de Avianca tiene 500 folios que ocupan un cuarto entero en la fiscalía. En ese expediente está metido medio país, pero en la memoria colectiva y en cualquier relato, y en las series de Netflix, todo lo que la gente ha visto, siempre aparece Escobar como responsable. Él no estuvo condenado por eso.

¿Hay personas condenadas por este caso?

Sí, hay dos personas en Estados Unidos y en Colombia.

EXPLOSIÓN. El vuelo 203 de Avianca fue un Boeing 727-21 que tenía como destino la ciudad de Cali el lunes 27 de noviembre de 1989. FOTO: El Espectador

Lo que va a permitir esta investigación es reabrir el expediente judicial, porque podría haber personas que estén cumpliendo una condena judicial sobre la base de un error.

Yo creo que sí. Es difícil imaginarse todas las posibles consecuencias que tenga cambiar una versión histórica de este tipo. No sé qué vaya a pasar. Me imagino que replantea sí el papel de muchos personajes históricos y replantea en términos judiciales directamente la vida de algunas personas.

¿Crees que atribuir la explosión del avión a una bomba de Pablo Escobar fue un tema de ineficiencia del laboratorio del FBI o pudo tratarse de un asunto político?

Una cosa que tratamos de hacer desde el inicio es medir qué es especulación y qué son hechos. Los lectores van a tener muchos elementos de juicio. La pregunta que me haces entra en un terreno de especulación. Conocer las motivaciones de Richard Hahn,o lo que estuvo detrás de él para decir que fue una bomba, entran por ahora, salvo que aparezca una prueba nueva, al terreno de la especulación. Pero lo que sí sabemos ahora es que él vino, dijo que eso era una bomba y el tipo no tenía ni idea de cómo identificar los rastros de una bomba en un avión.

¿Qué dice la empresa Avianca? Si hay indicios de que fue una falla técnica del avión, habría responsabilidad sobre ellos también.

Ahí entramos a un terreno de acusación que no nos corresponde. En una investigación aérea, hay muchos actores involucrados. Obviamente la aerolínea que es dueña del avión, pero incluso llegan investigadores de las empresas que venden motores, de los aviones, de la casa fabricante, de agencias especializadas. Está también el gobierno, los militares. Hay mucho en juego. Discernir la responsabilidad de unos y otros es delicado.

Lo que sabemos ahora es que el agente del FBI dijo que era una bomba y no tenía ni idea de cómo identificar los rastros de una bomba en un avión

¿Qué dicen todos los informes técnicos que se hicieron en esos años?

Al revisarlos y compararlos te das cuenta de todas incongruencias de la investigación oficial y 27 años después descubres sus contradicciones.

¿Cuál crees que es el valor, además del periodístico, que aporta este reportaje para conocer la verdad sobre el origen de la explosión de Avianca?

Yo creo que va a tener muchas lecturas. A mí, la que más me gusta y a la que más valor le doy, es que como sociedad, tenemos de alguna manera que aprender a distinguir los hechos de las opiniones, tenemos que aprender a construir nuestra historia en base a hechos verificados; y ser capaces de afinar más nuestra forma de razonar e investigar tanto a nivel periodístico como en el entorno del sistema judicial. Esta historia nos describe la débil la forma con la que construimos nuestra historia y que somos capaces de construir mentiras que duran tanto tiempo.

¿Cómo y cuándo surge la investigación? ¿Cuál fue el dato disparador?

Uno, después de un tiempo haciendo periodismo, se da cuenta de que uno no es quién escoge las historias, sino que las historias de alguna manera lo escogen a uno. Hace un año apareció una fuente, un abogado norteamericano que va a ser coautor de la investigación y que conoce temas de aviación. Él encuentra que hay incongruencias en la historia y me las cuenta. Me dio la impresión de que era un buen tipo, pero hasta ese momento se me hacía una idea muy loca y descabellada, porque este es un hecho histórico muy consolidado. Le dije al inicio que ese no es mi tema, porque yo soy un periodista científico, pero que me parecía interesante, porque creí que tenía que ver con ciencias forenses, la ingeniería, y la mecánica de los aviones. Me dio los documentos iniciales con los que él empezó a trabajar el caso y entonces empecé a trabajar. Verifiqué y volví a revisar todo. Yo todavía no entiendo cómo en veintisiete años nadie se preocupó por verificar los hechos oficiales.

El periodista debe pegarse a los hechos como una sanguijuela.

Es difícil en un contexto de violencia extrema reflexionar sobre los hechos en el día a día. ¿Cuál crees que es la lección que deja esta historia para el periodismo?

No sé cuál sea la lección para otros periodistas, pero para mí la máxima lección de periodismo que he recibido en los doce años que llevo trabajando y fue que, uno tiene que pensar por su propia cuenta y no tiene que alquilar el pensamiento de otros. Hacerte tus propias preguntas y apegarse a la lógica más estricta y formal, a los hechos. Es una cosa que a uno le repiten desde que está en la universidad, pero interiorizar lo que significa, apegarse a los hechos es una mirada de verdad científica. Es que si explota un avión tiene que haber alguien que lo hizo explotar y la bomba con que lo hizo fue hecha de una manera y no de otra, y tuvo unos efectos y no otros. Es la lógica más elemental, pero es la que más dejamos de lado en nuestro trabajo. Por eso creo que para mí, la lección de este año es que el periodista debe pegarse a los hechos como una sanguijuela.

Algunas personas podrán decir que por qué es necesario abrir heridas ya cerradas. ¿Qué han dicho los familiares de las víctimas de Avianca?

Hablamos con distintas víctimas, una de ellas fue una chica que es nieta de uno de los pasajeros que iba en el avión. Yo me senté a hablar con ella y le conté, y sobre todo exploré con ella qué significaba todo esto para su familia. Ella me dijo dijo que creía necesario que conozcan los hechos. Nadie debe controlar la verdad. Si la quieres afrontar, si la quieres obviar, si no la quieres creer, va a depender de cada persona, pero nadie se puede atribuir el poder de controlarla.

 

Lea la investigación de El Espectador aquí:

 

*Con el apoyo de Yamir Yataco, estudiante de comunicación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.