REFUGIADAS. Daryna Vasylieva con su nieta, Natalia, y su hija, Maria Skvortsova, junto a sus mascotas en un antiguo edificio de oficinas en Zabki, Polonia.
Más de dos millones de mujeres, niños y ancianos ucranianos han llegado al país escapando de la invasión rusa. Esto ha implicado separaciones devastadoras para las familias y deja en evidencia que la crisis de refugiados es, ante todo, una crisis para las mujeres y, en particular, para las cuidadoras. En paralelo, el desplazamiento forzado ha evidenciado las limitaciones de Polonia en su apoyo a las madres trabajadoras.
REFUGIADAS. Daryna Vasylieva con su nieta, Natalia, y su hija, Maria Skvortsova, junto a sus mascotas en un antiguo edificio de oficinas en Zabki, Polonia.