TAJANTE. Muchos australianos apoyan la estricta postura de su país en el tema de seguridad fronteriza, incluso a costa de un Abierto de Australia menos interesante.
El pasado viernes, el ministro de Inmigración de Australia canceló la visa de Novak Djokovic por segunda vez, lo que ponía en serias dudas su intento de alcanzar su vigésimo primer Grand Slam. Finalmente, el tribunal falló a favor del Ejecutivo, por lo que el tenista mejor posicionado del deporte masculino fue deportado antes de competir. La decisión del país oceánico no solo es la aplicación de una ley nacional. También simboliza la aplicación de valores colectivos a un atleta que buscaba jugar con sus propias reglas.
TAJANTE. Muchos australianos apoyan la estricta postura de su país en el tema de seguridad fronteriza, incluso a costa de un Abierto de Australia menos interesante.