ACCIÓN. Brigadistas asháninkas participan con mochilas de agua en el cese de la práctica de quema controlada.
Cada año, entre julio y octubre, el Perú enfrenta incendios forestales cada vez más intensos debido a los efectos de la crisis climática. Este año, ante la posibilidad de un nuevo fenómeno de El Niño, el riesgo se agrava por las sequías y las altas temperaturas. En esta columna, Luis Zari, abogado de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), y David Torres, ingeniero forestal y coordinador de la Estrategia PAAMARI de la Central Asháninka del Río Ene, analizan las causas de estos eventos y las respuestas que el país aún no ha incorporado para avanzar hacia una política integral de manejo del fuego.
ACCIÓN. Brigadistas asháninkas participan con mochilas de agua en el cese de la práctica de quema controlada.