MAYORES RESTRICCIONES. El aumento de casos en Europa obligó a los países a adoptar nuevas medidas, como la solicitud del carnet de vacunación.

Nuevas olas de contagios y medidas más estrictas por Covid-19 en todo el mundo

Nuevas olas de contagios y medidas más estrictas por Covid-19 en todo el mundo

MAYORES RESTRICCIONES. El aumento de casos en Europa obligó a los países a adoptar nuevas medidas, como la solicitud del carnet de vacunación.

Ilustración: Huza Studio / Shutterstock

Europa es nuevamente el epicentro de la pandemia, con 60% de los nuevos casos de Covid-19 detectados en la última semana. La insuficiente tasa de inmunización, la alta transmisibilidad de la variante delta y la flexibilización de las medidas sanitarias son los tres principales factores que explican el incremento de contagios. En este escenario de riesgo, los Gobiernos europeos han adoptado nuevas medidas, como confinamientos para no vacunados y la exigencia de un pasaporte de vacunación. Los especialistas sostienen que estas restricciones son necesarias para estimular la vacunación, reducir los contagios y, a la par, desalentar la aparición de nuevas variantes, como la recientemente detectada ómicron.

28 Noviembre, 2021

"Para fines de este invierno, todos en Alemania estarán vacunados [contra la Covid-19], recuperados o muertos", fue la severa advertencia que dio hace unos días el ministro de Salud de ese país, Jens Spahn, ante el incremento de personas infectadas por Sars-CoV-2. Desde principios de octubre, los contagios en Europa han aumentado y representan dos tercios de los casos actuales a nivel global. 

El último resumen epidemiológico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que tan solo en la semana del 15 al 21 de noviembre se registraron más de 2,4 millones de nuevos contagios en el continente y más de 29.000 nuevos fallecimientos por esta enfermedad. Las autoridades de salud y especialistas consultados por OjoPúblico afirman que estas cifras son producto de la propagación de la variante delta, el insuficiente nivel de vacunación alcanzado en la mayoría de países europeos —menos del 80%— y el relajamiento de las medidas sanitarias. 

Ante este nuevo récord de contagios, los Gobiernos europeos han impuesto medidas estrictas, como un confinamiento en Austria que, al inicio, estuvo dirigido a no vacunados y, ahora, se ha extendido a toda la población; la exigencia de un carnet de vacunación en países como Francia y Bélgica para ingresar a sitios públicos —requisito que también se aplicará en Perú, a partir del 15 de diciembre—, y la reimplementación del uso obligatorio de mascarillas en espacios cerrados, una disposición que se descuidó con la llegada de las vacunas y el reinicio de las actividades económicas.

Un porcentaje muy alto de las personas afectadas son aquellas que han decidido no vacunarse”, dijo el epidemiólogo César Cárcamo.

Estas intervenciones no farmacéuticas, como las denomina el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), desataron una ola de manifestaciones violentas por parte de personas que se oponen a la inmunización, entre las que destacan los grupos antivacunas y militantes de partidos de extrema derecha. Tan solo en Viena, la capital de Austria, unas 40.000 personas protestaron, el fin de semana pasado, contra las medidas adoptadas. Las movilizaciones también se replicaron en Países Bajos y Bélgica, donde terminaron con graves disturbios. 

Este panorama de repunte de contagios fue utilizado por grupos antivacunas para sugerir que estas no funcionan y para cuestionar la eficacia de las medidas sanitarias que buscan impulsar la inmunización. Estudios científicos y especialistas en epidemiología y salud pública recalcan que recibir las dosis contra la Covid-19 es eficaz para evitar infecciones graves y muertes, y que la implementación de restricciones para no vacunados son necesarias para incrementar el número de personas con el esquema completo, y reducir las posibilidades de que aparezcan nuevas variantes de peligro.

 

Nuevas olas

 

Las alarmantes cifras de nuevos casos en países como Alemania (más de 50.000 al día), República Checa (más de 16.000) y Austria (más de 14.000 diarios) han dado lugar a cuestionamientos sobre por qué se están dando cuartas o, incluso, quintas olas de la pandemia en Europa. “Una nueva ola se da, básicamente, por cualquier rebrote que tenga la pandemia”, explicó el epidemiólogo de la Universidad de Chile, Gabriel Cavada. El experto aclaró que hay una pequeña diferencia semántica entre ola y rebrote, pero lo que importa es la intensidad con la que surgen estos nuevos contagios.   

De acuerdo a la OMS, el aumento de las infecciones se debe a tres factores principales: la rápida propagación de la variante delta, el insuficiente nivel de vacunación alcanzado en la mayoría de países europeos (menos del 70%) y el relajamiento de medidas sanitarias, como el distanciamiento físico y el uso de mascarillas. “Una diferencia importante [entre las olas anteriores y las actuales] es que un porcentaje muy alto de las personas que se ven afectadas son aquellas que han decidido no vacunarse”, enfatizó César Cárcamo, epidemiólogo de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH). 

Los datos de algunos de los países con mayores infecciones por Sars-CoV-2 en la última semana muestran que las naciones con más contagios son, también, aquellas en las que hay menos población vacunada. Por ejemplo, países de Europa Central  —como Eslovaquia, Austria, República Checa y Bélgica— lideran las cifras de nuevos casos positivos y, a la vez, son los que menos han avanzado en la inmunización —con 42%, 64%, 58% y 74% de la población objetivo vacunada con las dos dosis, respectivamente—. 

 

En esa línea, el ECDC resaltó en su último informe que una de los motivos del aumento de contagios en la región europea está relacionado a la transmisión del virus entre personas no vacunadas. “Una gran cantidad de ingresos hospitalarios serán personas no vacunadas, en particular, personas no vacunadas y en grupos de riesgo”, afirmaron. En efecto, la OMS informó que, en promedio, solo el 53,5% de los europeos completó su esquema de inmunización y que, si continúan los actuales niveles de contagios y hospitalizaciones, se podrían registrar alrededor de 700.000 muertes relacionadas a Covid-19 hasta marzo de 2022.

Esa cifra promedio (53,5%) se encuentra por debajo del objetivo inicialmente recomendado de 70% para alcanzar la inmunidad colectiva y ralentizar la propagación del virus. No obstante, el ECDC resalta que, ahora, se considera que un país tiene altas tasas de vacunación cuando supera el 80% de sus habitantes con el esquema completo. Por eso, Camargo indicó que “la inmunidad colectiva es un concepto que se está dejando de lado conforme aparecen nuevas variantes que son más transmisibles”.

La insuficiente tasa de vacunación en Europa no es el único factor que explica estos nuevos casos de Covid-19. La alta transmisibilidad de la variante delta, que predomina en los contagios a nivel mundial, también ha sido señalada como un impulsor. Este genoma del virus cuenta con 17 mutaciones respecto a la cepa original y, dos de estos cambios —L452R y E484Q, producidos en la proteína pico—, lo hacen 60% más contagioso que la variante alfa. El último reporte epidemiológico realizado por la OMS indicó que de 845.087 secuencias analizadas en todo el mundo, el 99,8% corresponden a la variante delta.

Olas de contagio. Shutterstock

OLAS DE CONTAGIO. El incremento de casos positivos en Europa es una advertencia para que Latinoamérica no descuide la vacunación ni las medidas de bioseguridad.
Ilustración: Huza Studio / Shutterstock

 

Asimismo, un segundo indicador que explica el incremento de las infecciones es la flexibilización de las medidas sanitarias. El verano pasado, el excanciller austriaco, Sebastian Kurz, afirmó que la pandemia había terminado para quienes recibieron la vacuna. Posteriormente, con el aumento de ciudadanos inmunizados, se incrementó la aglomeración de personas en espacios cerrados y se relajó el uso de mascarillas. En efecto, en la actualidad, menos del 50% de las personas en Europa usan tapabocas al salir de casa, según datos informados por los propios ciudadanos. 

Por eso, la directora de la Organización Panamericana de la Salud, Carissa Etienne, resaltó, en una reciente conferencia de prensa, que el relajamiento de las medidas de salud pública y la cobertura relativamente baja de la vacunación han provocado el aumento de casos en Occidente. 

En el contexto actual, los países han empezado a adoptar nuevas medidas, como solicitar el carnet de vacunación para ingresar a lugares públicos, y a implementar nuevamente otras ya conocidas, como el uso de mascarillas para el transporte público y espacios cerrados, de manera obligatoria. Esto es relevante, pues un estudio recopilado por la OMS concluyó que el uso de cubrebocas reduce la incidencia de Covid-19 en un 53%. “Si a partir de hoy se lograra una cobertura universal de mascarillas del 95%, se estima que se podrían prevenir más de 160.000 muertes para el 1 de marzo de 2022”, detalló la organización internacional. 

 

Medidas para los no vacunados

 

Los países europeos han anunciado medidas para aquellas personas que no se han inmunizado. Una de ellas consiste en que los ciudadanos que no cuenten con el carnet de vacunación o de recuperación de la Covid-19 (en los últimos seis meses, en ese caso) no podrán ingresar a sitios públicos, como restaurantes y bares. Esta restricción fue implementada por Francia e Italia. La solicitud de un carnet de inmunización también ha sido anunciada en Perú, y empezará a regir a partir del 15 de diciembre. 

Otra de las disposiciones dictadas consiste en cuarentenas obligatorias para los no vacunados. Austria anunció, en principio, un confinamiento dirigido a aquellas personas que no estén inmunizadas. Pero, el 22 de noviembre, amplió la medida a toda su población, por un periodo de 20 días. Eslovaquia, cuyos casos superaron los 10.000 nuevos contagios diarios, también ha implementado esta restricción por 10 días. Ahora, las personas deben priorizar trabajar desde casa y no pueden salir más que para actividades esenciales, como la compra de alimentos, el cuidado de otras personas enfermas, la asistencia a las escuelas para los niños que necesiten aprendizaje presencial, y la recreación física y mental al aire libre. 

Al respecto, la OMS hizo un llamado para que los países impulsen la vacunación lo antes posible y eviten recurrir a esta medida, que paraliza la reactivación y conlleva efectos nocivos. “Sabemos, por amarga experiencia, que estas tienen amplias consecuencias económicas y un impacto negativo generalizado en la salud mental, facilitan la violencia interpersonal y son perjudiciales para el bienestar y el aprendizaje de los niños”, dijo Hans Kluge, director regional del organismo en Europa.

Las naciones con más contagios son también aquellas en las que hay menos población vacunada".

¿Por qué las restricciones a quienes no se han vacunado y la obligación a hacerlo —como en Austria, a partir de febrero de 2022— se han planteado como medidas necesarias para acabar con la pandemia? El epidemiólogo Cárcamo explicó que, si aún hay personas sin inmunizar, existen mayores posibilidades de que el virus se siga propagando y mutando hacia variantes más transmisibles y, quizás, con mayor capacidad para evadir la respuesta inmune desarrollada por las vacunas. “¨[Si eso sucede] tendríamos que empezar a investigar nuevas vacunas y empezar la inmunización como si no se hubiera vacunado a nadie. Ese es el riesgo de actuar lento”, enfatizó.

En efecto, la reciente aparición de la variante ómicron (B.1.1.529), identificada inicialmente en Sudáfrica, ha puesto en alerta a todo el mundo. La líder técnica de la OMS sobre Covid-19, Maria Van Kerkhove, informó el jueves 25 de noviembre que, aunque aún no hay mucha información sobre esta variante, sí les preocupa que su alta cantidad de mutaciones pueda representar cambios significativos en el comportamiento del virus. Los hallazgos presentados por el grupo técnico asesor sobre la evolución del virus del Sars-CoV-2 (TAG-VE) de la OMS sostienen que, según la evidencia disponible al momento, esta variante tiene más ventajas para propagarse e implica un mayor riesgo de reinfección.

La nueva variante ha sido clasificada como una de preocupación, pues, además de tener más de 30 mutaciones en la proteína pico del virus —la encargada de unirse a las células humanas—, se ha detectado que ómicron tiene tasas más rápidas de contagio. “El número de casos de esta variante parece estar aumentando en casi todas las provincias de Sudáfrica”, informaron el último viernes.

Frente a esta nueva alerta mundial, Van Kerkhove recalcó la importancia de continuar con la vacunación. “Todos los que están ahí afuera deben entender que cuanto más circula este virus, más oportunidades tiene de cambiar y más mutaciones veremos. Cada uno de ustedes tiene un papel que desempeñar para reducir la transmisión, así como para protegerse contra enfermedades graves y la muerte. Así que vacúnese cuando pueda”, pidió la especialista.

 

Eficacia de las restricciones

 

La implementación de restricciones para no vacunados responde, por un lado, a incentivar la inmunización y, por otro, a limitar el contacto entre vacunados y no vacunados. Gabriel Cavada considera que estas medidas son útiles para proporcionar libertad de movimiento a las personas inmunizadas y asegurar un retorno paulatino a la vida de tiempos prepandémicos.

No obstante, la especialista en epidemiología y salud pública, Gabriela Salmón, destacó que para que estas medidas sean eficaces se debe tener en cuenta el contexto y la población en la que se desea implementar. La experta señaló que estas restricciones no necesariamente son eficaces en todos los casos, pues hay personas que deciden no vacunarse porque tienen dudas o no han recibido información que consideren confiable. 

“Creo que también eso juega un papel importante. No estamos comunicando bien y no estamos llegando bien a las personas para que entiendan la necesidad de vacunarse. Entonces, estas medidas sí se pueden aplicar, pero no podemos quedarnos en eso, solamente”, dijo a OjoPúblico.

La poca confianza en la vacunación producto de una deficiente comunicación, como lo describe Salmón, ha sido aprovechada por un sector de la población que se niega a inmunizarse. Recientemente, los grupos antivacunas han utilizado un artículo científico publicado en “The Lancet” y una preimpresión (aún no revisada por otros científicos) de MedRxiv para cuestionar la necesidad de vacunarse. Los estudios citados concluyen que tanto una persona inmunizada como una no vacunada pueden llegar a tener niveles máximos de carga viral similares. Sin embargo, el estudio de “The Lancet” resalta que la inmunización reduce el riesgo de infección por la variante delta, mientras que la preimpresión destaca que “la vacunación sigue siendo la mejor protección contra la infección”. 

Las restricciones para no vacunados buscan incentivar la inmunización y limitar el contacto entre vacunados y no vacunados".

 

Al respecto, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos también indicaron que, según la información disponible, las infecciones con la variante delta son potencialmente menos transmisibles entre personas vacunadas, pero recomiendan continuar investigando. Además, la autoridad de salud señaló que el desarrollo de una enfermedad de leve a moderada caracteriza la infección entre los inmunizados. “Las infecciones con la variante delta en personas completamente vacunadas se asocian con resultados clínicos menos graves”, subrayó.

Sin embargo, las medidas para impulsar la vacunación no solo son relevantes por la posibilidad de reducir los contagios, sino también porque traen beneficios económicos. Los estudios que evalúan la costo-efectividad de aumentar la inmunización concluyen que, como política de salud, tener a la mayor cantidad de la población vacunada reduce la cantidad de fallecimientos y los gastos económicos.

Un estudio hecho en Sudáfrica determinó que “proporcionar vacunas a, al menos, el 40% de la población evitó más de 9 millones de infecciones y más de 73.000 muertes y redujo los costos debido a un menor número de hospitalizaciones”. Otra investigación realizada en Turquía llegó a conclusiones similares: “La vacunación contra Covid-19 en Turquía es altamente rentable o incluso económica”.

Por esa razón, los especialistas consultados por OjoPúblico consideran que es necesario implementar restricciones para impulsar la inmunización. “Yo creo que cualquier medida que aumente la cobertura de la vacunación debería ser evaluada e implementada porque, por un lado, vacunar a un pequeño grupo de personas no tiene mucho sentido y, por otro, cuando las personas, haciendo uso de su libertad, deciden no vacunarse están poniendo en riesgo a otras personas”, dijo César Cárcamo, magíster en salud pública.

 

La clave es la vacunación y las medidas sanitarias 

 

Tanto la OMS como el ECDC coinciden en que la principal recomendación para afrontar estas olas de contagio en Europa y evitar una situación similar en América Latina es aumentar el nivel de vacunación. Cavada destacó que, en Chile, las altas tasas de inmunización (83% de la población objetivo con dos dosis y más del 40% con la dosis de refuerzo) permiten que haya un menor número de personas fallecidas a causa del virus. “Si bien estamos dejando atrás una ola bastante disminuida, esta fundamentalmente no ha sido letal”, afirmó. 

La eficacia de las vacunas para prevenir hospitalizaciones y muertes también se puede identificar en el caso europeo. Al comparar el estado actual con las olas superadas anteriormente, cuando todavía no estaban disponibles las vacunas, se observa una notable reducción en la cantidad de personas fallecidas. Anteriormente, los altos niveles de contagios se correspondían con altas tasas de muerte; sin embargo, eso ha cambiado.

El epidemiólogo Cárcamo explicó que, si se dividen los datos actuales de personas que fallecen con el número de personas infectadas, el resultado muestra que la letalidad es menor. “Si bien se están enfermando muchos, están muriendo relativamente menos. Y la razón es que ya hay mejor capacidad de manejo de la infección y, por otro lado, quienes tienen la vacuna y contraen la infección, no progresan a una enfermedad tan grave”, precisó.

 

No obstante, el último informe de la entidad europea de salud aclara que, aunque la vacuna contra la Covid-19 es eficaz para prevenir la muerte, es posible que se registren contagios entre personas inoculadas. “Dado que la efectividad de la vacuna contra enfermedades graves no es del 100%, el aumento de las tasas de notificación también conducirá a un mayor número de personas vacunadas que experimenten formas graves de enfermedad”, señalaron. 

A ese factor, añaden que la disminución de la protección de la vacuna en el tiempo explica la proporción de personas inmunizadas entre los pacientes hospitalizados. Por eso, otra de las medidas impulsadas es la aplicación de dosis de refuerzo, la cual se inició el viernes 26 de noviembre en Perú, para mayores de 18 años que recibieron su segunda dosis hace cinco meses o más. 

Específicamente, el ECDC recomienda que estas se apliquen en personas mayores de 40 años, al menos, seis meses después de que hayan recibido su esquema de inmunización completo. “Las dosis de refuerzo mantendrán el control de la transmisión más allá del impacto inmediato de la implementación de las intervenciones no farmacéuticas”, explicaron.

 

Aunque importante, la vacunación requiere también del cumplimiento de las disposiciones sanitarias básicas. Por eso, Gabriela Salmón resaltó que es necesario continuar con las medidas que se han aprendido durante la pandemia: el uso de mascarillas, el distanciamiento físico, la ventilación y la vacunación. “Es importante que rescatemos lo que sabemos sobre cómo prevenir la propagación de este virus. Esa es la mejor forma en que vamos a ayudar a detener la transmisión, sobre todo, para asegurarnos de no saturar nuestros precarios sistemas de salud”, enfatizó.

Por su parte, el epidemiólogo César Cárcamo afirmó que, si bien en un inicio se tenía la esperanza de que la pandemia acabaría con la llegada de las vacunas, la situación actual demuestra que el virus todavía se sigue transmitiendo a altas proporciones. “El aumento de casos significa, en realidad, malas noticias, porque esto no ha terminado. Todavía hay batallas por dar y tenemos que usar todas las herramientas que tenemos”, precisó.