COVAX. El mecanismo que prometía la distribución equitativa de vacunas contra la Covid-19 no ha podido lograr su objetivo principal.

Una promesa rota: el fracaso de Covax para vacunar al mundo con equidad

Una promesa rota: el fracaso de Covax para vacunar al mundo con equidad

COVAX. El mecanismo que prometía la distribución equitativa de vacunas contra la Covid-19 no ha podido lograr su objetivo principal.

Ilustración: Jess Sutner/TBIJ

El Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 prometió un acceso justo a las vacunas contra la pandemia y entregarlas gratuitamente a los más pobres. Pero eso no ocurrió. Mientras los países más ricos acumulan las compras, incluso en exceso, y otros de ingresos medios, como el Perú, despliegan dosis de refuerzo, el 98 % de la población de los países más pobres en todo el mundo sigue sin vacunarse. Covax solo ha aportado el 5 % de todas las vacunas administradas en el mundo. Han admitido que no alcanzarán su objetivo de 2.000 millones de vacunas para 2021. Un reportaje The Bureau of Investigative Journalism and STAT.

11 Octubre, 2021

La embajadora sintió que su corazón se hundía al leer el correo electrónico. Más tarde recordaría este momento como la peor situación a la que se había enfrentado desde su llegada a Ginebra. Atrapado por la pandemia, su país había recibido muchos miles de vacunas gratuitas de Covid-19 a principios de 2021. Pero el suministro se había agotado rápidamente. Las vacunas procedían de Covax, la ambiciosa colaboración mundial creada para dar a la población de los países ricos y pobres un acceso equitativo a las vacunas. 

En abril, Covax les dijo que la próxima entrega no llegaría aún. ¿Qué pasaría con los médicos, las enfermeras y los abuelos que esperaban sus segundas dosis? Durante las siguientes semanas, la embajadora y sus colegas intentaron por todos los medios conseguir más vacunas para la gente de su gran país en desarrollo, en Sudamérica. Llamó repetidamente a su coordinador de Covax, pero no la pusieron en contacto con los fabricantes y no pudieron decirle cuándo llegarían más dosis. Intentó ponerse en contacto directamente con los ejecutivos, pero fue inútil.

Al quedarse sin opciones, los funcionarios del país llamaron a sus homólogos de otros gobiernos para intentar negociar acuerdos. Estaban en una situación financiera desesperada, pero la situación era desesperante. "Estábamos suplicando una respuesta", dijo.

Funcionarios de varios gobiernos en el mundo afirmaron que, desde abril del 2021, muchas entregas de Covax han llegado con semanas o meses de retraso. 

Diseñado desde el inicio de la pandemia, Covax, el Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19, perseguía objetivos elevados, prometiendo un acceso justo a las vacunas Covid-19 para todos los países del mundo, y darlas gratuitamente a los más pobres. Se dijo que para las naciones más ricas, Covax actuaría como una póliza de seguro; y para los más pobres, como un salvavidas. 

Una cruda realidad

Pero los primeros 18 meses no han sido como se esperaba. Mientras los países más ricos y otros de ingresos medios como el Perú anuncian y despliegan las vacunas de refuerzo, el 98 % de la población de los países más pobres en todo el mundo sigue sin vacunarse. Covax –"ingenuamente ambiciosa", dijo un experto– solo ha aportado el 5 % de todas las vacunas administradas en el mundo y recientemente anunció que no alcanzaría su objetivo de 2.000 millones para 2021.

Los equipos periodísticos de The Bureau of Investigative Journalism y STAT revisaron documentos confidenciales y han hablado con funcionarios de más de dos docenas de países, que han señalado que hay mucha frustración con este fondo global de vacunas. Aunque están agradecidos por lo que la iniciativa está tratando de hacer, dijeron que han tenido dificultades para obtener información del personal de Covax y que se les ha dejado sin saber cuándo llegarán las entregas, si es que lo hacen.

Los países han recibido los suministros con meses de retraso o con poca antelación, lo que ha provocado el caos en las campañas de vacunación y, en ocasiones, ha retrasado las segundas dosis de la población. En algunos casos, las vacunas (que tenían un periodo corto de duración) fueron devueltas o desechadas después de que los gobiernos no pudieran distribuirlas a tiempo. Los países y regiones con medios financieros para hacerlo se apresuraron a hacer tratos con los fabricantes de vacunas directamente, pero se encontraron al final de la cola. 

Se ha acusado a Covax de dejar de lado a las organizaciones que representan los intereses de los países más pobres en sus debates de alto nivel".

Se ha acusado a Covax de dejar de lado a las organizaciones que representan los intereses de los países más pobres en sus debates de alto nivel, negando la voz a los más desesperados. Algunos funcionarios pidieron al The Bureau of Investigative Journalism (TBIJ) hablar bajo la condición de mantener sus nombres en reserva por temor a que sus experiencias con Covax pudieran perjudicar sus relaciones con la organización.

Muchas de las preocupaciones identificadas en esta investigación se han reflejado en una revisión encargada por la organización paraguas de Covax. TBIJ ha visto un borrador de ese documento.

El borrador destaca la "insuficiente inclusión y participación significativa" de los países de ingresos bajos y medios, las organizaciones de la sociedad civil y los representantes de la comunidad. Además, señala la preocupación de que Covax no está haciendo lo suficiente para ampliar la producción de vacunas a través de medidas como la transferencia de tecnología, y establece que los sistemas de salud "necesitarán apoyo" en los próximos meses para desplegar un mayor suministro de vacunas.

Ilustración de una persona llenando baldes de un dispensador similar al de una vacuna

DEPENDENCIA. Covax pasó por alto sus problemas de adquisición de vacunas. "Lo debieron haber visto venir", aseguró un experto.
Ilustración: Jess Sutner/TBIJ

 

Covax sostiene que la iniciativa está abriendo nuevos caminos para facilitar el acceso a las vacunas Covid-19 para todos, incluyendo la creación del "primer mecanismo de asignación global del mundo basado en los principios de equidad y justicia". También comentó que las estimaciones del número de dosis y la disponibilidad se basan en la información recibida de los fabricantes, y que "debido a los retrasos en la liberación de las vacunas por parte de los fabricantes, no siempre ha sido posible notificar a los países con mucha antelación" sobre los suministros.

El Fondo de Acceso Global para Vacunas (Covax) reconoce que, "aunque el mecanismo funciona ahora a escala, los volúmenes puestos a disposición hasta la fecha son inaceptables". Pide a los fabricantes y a los gobiernos "que den prioridad a Covax para que pueda acelerar urgentemente las entregas a los países que más necesitan las dosis".

Covax ha suministrado hasta ahora unos 330 millones de vacunas, pero ahora busca distribuir nada menos que 1.100 millones de vacunas en los próximos tres meses. Algunos funcionarios de los países más pobres temen que este aumento repentino pueda sobrecargar sus sistemas sanitarios y hacer que se desperdicien vacunas muy necesarias.

 

Una oportunidad para cambiar

En enero de 2020, en un bar de la estación de montaña suiza de Davos, Seth Berkley y Richard Hatchett discutían sobre la creciente crisis de Wuhan (China). Berkley es el director general de Gavi, The Vaccine Alliance, una asociación público-privada que pretende mejorar el acceso a las vacunas en los países en desarrollo. Hatchett dirige la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (Cepi), una fundación que financia el desarrollo de vacunas para detener epidemias. 

Cepi ya había hecho sus primeros acuerdos para financiar tres vacunas candidatas a Covid-19 a través de los primeros ensayos clínicos en humanos, anticipándose a una emergencia mundial. En Davos, Hatchett recordó: "[Hablamos] de nuestra preocupación por garantizar un acceso equitativo a cualquier vacuna, si se producía lo que pensábamos que podía ocurrir, es decir, que podía convertirse en una pandemia".

Después de ser testigo de la respuesta de la Casa Blanca a la epidemia de gripe porcina de 2009, cuando las naciones ricas se hicieron con los suministros de vacunas, Hatchett sabía que una reacción similar al Covid-19 significaría un desastre para gran parte del mundo. Para evitarlo, dijo a Berkley, tenían que "intentar crear un sistema globalmente inclusivo que sirva para las necesidades de todos".

Dos meses después, Hatchett compartió una propuesta para la iniciativa que se convertiría en Covax. Se trataría de un programa integral –que abarcaría desde el desarrollo de la vacuna hasta su distribución– para todos los países del mundo. Al invertir en varias vacunas candidatas de diferentes empresas, Covax mejoraría sus posibilidades de tener una vacuna exitosa cuando concluyeran los ensayos. La compra de dosis a granel permitió a Covax negociar precios favorables con los fabricantes.

La iniciativa establecía que los países de ingresos altos y medios compraran a Covax, mientras que los más pobres recibieran vacunas gratuitamente, financiadas por donaciones de gobiernos ricos y organizaciones benéficas, para hasta el 20% de su población. Como compensación, Covax asignaría las vacunas de forma equitativa en todo el mundo, enviándolas a los países ricos y pobres simultáneamente. Este sistema podría establecerse de forma bastante sencilla, según la propuesta, "con suficiente voluntad política y financiación del sector público".

Covax probablemente sobrestimó la cantidad de vacunas que iban a conseguir y la velocidad a la que iban a conseguirlas".

Pero Covax carece de ambas cosas. Para que funcionara, se necesitaría la cooperación de los gobiernos ricos, cuyo impulso sería comprar tantas vacunas como fuera posible para proteger a sus propios ciudadanos, aunque se beneficiaran del menor riesgo de la cartera de vacunas de Covax. Y la iniciativa necesitaría una financiación considerable, al menos 2.000 millones de dólares, para realizar las primeras inversiones en las vacunas candidatas y tener acceso a las que superaran los ensayos.

Covax se puso en marcha en abril de 2020 como parte de una asociación mundial conocida como el Acelerador de Acceso a las Herramientas de Covid-19 (ACT-A). Se encargaría de las vacunas, dirigida por Cepi, Gavi y la Organización Mundial de la Salud (OMS), y Unicef dirigiría los esfuerzos de entrega.

Pero incluso en esta fase, el diseño de Covax suscitó dudas. Luego de reunirse con Hatchett en marzo, a Els Torreele, entonces directora de la campaña de acceso a los medicamentos esenciales de Médicos Sin Fronteras (MSF), le habían vendido su idea de un programa global colectivo de principio a fin. Ahora, para ella, Covax parecía "diluido" a un simple mecanismo de asignación. 

En los comentarios enviados a Cepi a principios de abril, insistió en la necesidad de que Covax se esforzara por conseguir que los fabricantes aceptaran de antemano darles acceso global a las vacunas si los ensayos tenían éxito, y que invirtieran en la ampliación de la infraestructura global de fabricación de forma inmediata. También instó a Covax a ser totalmente responsable y transparente en cuanto a contratos y precios. Pero era tarde.

Una vez establecida, Covax solo tenía una pequeña ventana de oportunidad para contratar a los países ricos antes de que los gobiernos nacionales comenzaran a comprar sus propios suministros de vacunas. John-Arne Rottingen, médico científico noruego, funcionario y miembro de la junta directiva de Gavi, dijo que Covax perdió la oportunidad de inscribir a Europa a principios de 2020. "Europa no estaba organizada en ese momento. No habían decidido un modelo", insistió. "Definitivamente, intentamos vender la idea no sólo como un mecanismo de adquisición conjunta, sino como un mecanismo de reparto de riesgos".

"Creo que fue ingenuamente ambicioso", dijo Kate Elder, asesora de Médicos sin Fronteras.

"Tuve un par de conversaciones con países en las que intentamos que formaran algún tipo de alianza", explicó, pero añadió que los gobiernos no estaban dispuestos a confiar en la idea de Covax.

Luego, en mayo, la administración Donald Trump lanzó la Operación Máxima Velocidad, exponiendo con esto la falta de voluntad de Estados Unidos para entrar en un colectivo global. "Los estadounidenses no querían jugar", dijo Torreele.

Covax dijo que nunca esperó que Europa u otros países de altos ingresos se abstuvieran de hacer acuerdos bilaterales. Sin embargo, dijo que "preveía que se unirían como medida de mitigación de riesgos, dado que en el momento en que se diseñó Covax, todos los candidatos a vacunas no estaban probados". "Covax era realmente defectuoso al principio", dijo Kate Elder, asesora principal de política de vacunas en la campaña de acceso de MSF. "Creo que fue ingenuamente ambicioso".

Otros están de acuerdo. "Covax probablemente sobrestimó la cantidad de vacunas que iban a conseguir y la velocidad a la que iban a conseguirlas", dijo Mauricio Cárdenas, miembro del Panel Independiente de Preparación y Respuesta a la Pandemia de la OMS. "Y básicamente contaron esa historia a los países".

 

Covax levanta el vuelo

El 24 de febrero de 2021, diez meses después del lanzamiento de la iniciativa, un avión con 600.000 dosis de vacunas aterrizó en el aeropuerto internacional de Kotoka, en Accra (Ghana). El primer envío internacional de Covax había llegado oficialmente, a tiempo, pero todavía unos tres meses después de que comenzara el despliegue de la vacuna en el Reino Unido. 

Covax había comenzado. Durante las seis semanas siguientes, envió 38 millones de dosis a todo el mundo. Aunque había previsto utilizar varios fabricantes de vacunas, casi tres cuartas partes de estas dosis iniciales procedían de una sola empresa del oeste de la India: SII. Gavi tenía una larga relación con el Instituto de Suero de la India (SII), y había firmado un acuerdo para que suministrara a Covax 1.100 millones de dosis. Más de 110 millones debían llegar antes de mayo de 2021, destinadas a los países de renta baja.

Pero en marzo se produjo el desastre. India sufrió una repentina y devastadora oleada de infecciones de Covid-19, y el país impuso una prohibición de facto a las exportaciones de vacunas. Gavi anunció que Covax se enfrentaría a retrasos de hasta 90 millones de dosis durante marzo y abril. En Ginebra, el embajador se puso frenético.

Los expertos dicen que esto no debería haber sido una sorpresa para Covax. Un informe confidencial de Unicef publicado meses antes señalaba que la iniciativa era potencialmente dependiente de la fabricación india. Sin embargo, parece que no se hizo ningún cambio. "Lo debieron haber visto venir", dijo Hitesh Hurkchand, asesor principal sobre la estrategia de la cadena de suministro en el Programa Mundial de Alimentos. "¿Dónde estaba el análisis de riesgos?"

Covax explicó que "era natural que se contratara a SII para suministrar grandes volúmenes" de vacunas porque "toda la demás capacidad ya estaba preordenada por los países de altos ingresos, por la importante capacidad de fabricación de SII y su probada capacidad de entrega asequible".

Los retrasos aumentaron. Funcionarios de países de todo el mundo afirmaron que, desde abril del 2021, muchas entregas de Covax han llegado con semanas o meses de retraso. 

Para países como el del embajador, donde la gente estaba esperando su segunda dosis, el resultado fue el caos. Los funcionarios del país se enfrentaron a un dilema: dar a la gente su primera vacuna y esperar que las siguientes entregas llegaran a tiempo para las segundas inyecciones, o retener las dosis de la misma entrega para cubrir la primera y la segunda para la mitad de la gente, si las fechas de caducidad lo permitían.

En Gambia, los funcionarios se vieron presionados para encontrar segundas vacunas. "La gente nos llamaba todos los días para pedir vacunas", dijo Mustapha Bittaye, director de servicios sanitarios del Ministerio de Salud de Gambia.

En Nigeria, Namibia y Afganistán, los retrasos en las entregas repercutieron en las campañas de concienciación sobre la vacunación dirigidas por el Estado, lo que perjudicó los esfuerzos por aumentar la aceptación. El doctor Faisal Shuaib, jefe de vacunación del Ministerio de Salud de Nigeria, dijo que la falta de vacunas permitió que prosperara la desinformación, incluidas las afirmaciones de que las futuras vacunas estarían contaminadas. "Como las vacunas se retrasaron", señaló, "esas teorías conspirativas se generalizaron".

Ben Nangombe, director ejecutivo de salud de Namibia, dijo que la gente de su país había viajado largas distancias solo para encontrar que los centros de vacunación no habían recibido las dosis esperadas. Un alto funcionario del gobierno pakistaní dijo que el impacto de la prohibición de las exportaciones de India ha hecho tambalear la fe en Covax. "Nos preocupa mucho que pueda volver a perturbar nuestros planes de vacunación", comentó.

Al igual que otros países de renta media, Pakistán llegó a sus propios acuerdos con los fabricantes de vacunas cuando quedó claro que Covax no podía suministrarlas. Este proceso se hizo más difícil porque muchos países más ricos ya habían llegado a acuerdos, dejando a los que llegaron tarde al final de la cola.

Un funcionario de un país latinoamericano describió las posibles consecuencias políticas del retraso en las entregas: "¿Cómo vamos a justificar que has puesto tanto dinero por adelantado y aún no has recibido lo prometido?". Los retrasos en las entregas también obligaron a este país a hacer tratos directos con los fabricantes.

Tatiana Molcean, embajadora de Moldavia ante la ONU, contó que durante una reunión con la OMS, se elogió inicialmente a Covax, pero que luego siguieron "discursos de varios embajadores de diferentes países diciendo que no habían recibido ninguna información". "Fue doloroso ver que cuando ya estábamos recibiendo algunos lotes, ellos seguían teniendo problemas".

A medida que los retrasos de la India se extendían, Covax se esforzaba por compensar su déficit. Las previsiones internas de suministro de abril de 2021 mostraban que el fondo global esperaba que los fabricantes de la India  proporcionaran la mayor parte de su suministro hasta septiembre: hasta 560 millones de dosis. Dos meses después de que India prohibiera la exportación por la crisis sanitaria en este país, un informe confidencial a los inversores mostró que Covax estaba buscando "varias estrategias de mitigación", incluyendo la diversificación de sus fuentes de vacunas. 

Aunque alejarse de los fabricantes indios significaba precios más altos. Las vacunas de SII cuestan a Covax alrededor de 3 dólares por dosis. Los precios medios ofrecidos a Covax por los candidatos no indios eran "entre un 50 y un 100% más altos", según el informe.

Covax afirmó que "aunque es importante, el precio nunca ha sido la única consideración a la hora de tomar decisiones de adquisición". Añadió que a medida que se aprueban nuevas vacunas, estas pasan a estar disponibles en la cartera y que se han asegurado 400 millones de dosis de la nueva vacuna china Clover. El fondo global dijo que esperaba que estuvieran disponibles antes de finales de año.

A finales de septiembre, seis meses después de imponer su prohibición de exportación, el gobierno indio anunció que esperaba reanudar los envíos a Covax en octubre. Pero algunos creen que el daño ya está hecho. Como dijo un experto en logística: "Debido a la decisión de Covax de poner todos los huevos en la misma cesta, la gente murió".

 

Desesperación por las respuestas

Los problemas con las entregas se vieron agravados por la falta de comunicación. Muchos funcionarios dijeron que no pudieron obtener respuestas adecuadas sobre cuándo podrían llegar las dosis. Covax contaba con coordinadores que se encargaban de mantener el contacto con los funcionarios del país, pero algunos dijeron que les resultaba difícil obtener información clara. "Hablan de que tienen problemas con los productores, pero no especifican los detalles", dijo un funcionario latinoamericano. "Todo el tiempo estamos preguntando cuándo se entregarán las vacunas, y no nos dan una respuesta precisa".

Las relaciones con el coordinador libio se pusieron "un poco feas" en algunos momentos, dijo Tamim Baiou, embajador de este país ante la ONU. Baiou dijo que la solicitud de su país para reunirse con Berkley fue recibida con silencio. 

Consultados sobre este tema Covax respondió que no había recibido la solicitud y que haría un seguimiento con la Misión Permanente de Libia.

Funcionarios de otros países se preguntaron si los coordinadores de Covax ocultaron información a propósito o si también se les ocultó a ellos. Una embajadora de un pequeño país europeo describió cómo a veces había recibido información contradictoria de diferentes personas dentro de Covax.

Mientras Pakistán presionaba para obtener respuestas, la funcionaria dijo que Covax "a veces no cogía el teléfono". Cuando consiguió comunicarse con un ejecutivo de Gavi, dijo que podía "percibir la sensación de impotencia". En repetidas ocasiones, Covax dijo a los países que eran conscientes de las dificultades y que estaban haciendo lo que podían.

El doctor Sabin Nsanzimana, director general del Centro Biomédico de Ruanda, dijo que Covax les avisó con muy pocos días de anticipación la llegada de un cargamento. "Tuvimos que correr al aeropuerto por la mañana", dijo.

Cuando las dosis llegaron, algunas estaban a punto de caducar. Para las naciones con sistemas sanitarios débiles, esto supuso un enorme reto. En Timor Oriental, las dosis de Covax tuvieron que ser destruidas porque habían caducado o estaban dañadas por la falta de congeladores.

La República Democrática del Congo acabó devolviendo más de un millón de dosis porque no pudo utilizarlas antes de que caducaran. Sudán del Sur también tuvo que hacer lo mismo.

No poder dar previsiones a largo plazo a los países es "muy frustrante", dijo Seth Berkley. "Es tan complejo que podríamos hablar todos los días y no hacer partícipe a todo el mundo", dijo. Covax añadió que ha mantenido una "comunicación regular" con los países, "incluso con respecto a los cambios en los volúmenes de suministro, los calendarios y los plazos".

Un funcionario de salud latinoamericano dijo que su gobierno escribió a Berkley hace un mes exigiendo una explicación de por qué sus dosis de Covax aún no habían sido entregadas. Hasta el cierre de esta historia no recibían respuesta. 

Mientras tanto, en Somalia, un funcionario de salud dijo que Covax suministró las dosis de vacunas, pero no las jeringas u otros equipos necesarios para administrarlas. El país está teniendo que utilizar reservas de jeringuillas normalmente reservadas para las campañas de vacunación infantil contra el sarampión.

El funcionario dijo que teme que las interrupciones de esas inmunizaciones rutinarias durante la pandemia hagan posible un gran brote de sarampión, y la falta de jeringas podría ser desastrosa.  

Covax dijo que los países que pueden recibir vacunas "también pueden recibir equipos de inyección seguros". Dijo que es consciente de que algunos países pueden utilizar las existencias de rutina como un "puente temporal hasta que se disponga de suministros adicionales", y no es consciente de ningún riesgo para cualquier actividad de inmunización en Somalia debido a la escasez de equipos. 

El funcionario somalí precisó que, aunque a mediados de agosto se envió a Covax documentación de emergencia para obtener financiación adicional para jeringas y otros costos de distribución, aún no ha recibido respuesta. Cuando hizo un seguimiento, dijo que le dijeron: "Es época de vacaciones".

 

De la solidaridad a la caridad

Atascado por los acontecimientos en la India y la escasez de vacunas, en mayo de 2021, Covax intentó una nueva estrategia. Los países ricos habían comprado muchas más vacunas de las necesarias. Incluso teniendo en cuenta las vacunas de refuerzo, un documento interno señalaba que estos países tendrían colectivamente entre 1.000 y 5.000 millones de dosis para redistribuir, en su mayoría procedentes de Estados Unidos y la Unión Europea. "Es el momento de donar las dosis sobrantes", imploró Unicef.

Pero los países tardaron en atender el llamado, incluso mientras seguían haciendo sus propios tratos. Canadá había comprado suficientes vacunas para inocular a su población cinco veces, pero solo envió sus primeras donaciones en setiembre. La mayor parte de esas dosis se destinó a Nigeria, que ya era golpeada por una tercera ola de coronavirus. Estados Unidos prometió 200 millones de dosis para finales de año, pero no cumplió su primer objetivo. En septiembre de este año, el presidente estadounidense Joe Biden anunció que se donarían otros 500 millones de dosis a los países en desarrollo el 2022. 

En total, los países ricos se han comprometido a donar unos 785 millones de dosis a Covax hasta el 24 de septiembre. Pero hasta el momento solo ha llegado el 18%, según los datos recopilados por Our World in Data.

Al mismo tiempo que prometían donaciones, algunos países ricos se han abastecido ellos mismos de Covax. El Reino Unido, Canadá y otros países ricos han recibido dosis de Covax el 2021. En junio, Covax envió unas 530.000 dosis al Reino Unido. Todo el continente africano recibió solo cuatro veces esa cantidad en el mismo período.

Al igual que algunas dosis enviadas directamente por Covax, las recientes donaciones de Canadá y el Reino Unido llegaron a los países africanos apenas unas semanas antes de su vencimiento.

ilustración de un envase de vacuna siendo llenado por pequeñas gotas que caen de un pedazo de tela siendo exprimido.SOLO CARIDAD. Luego de enfrentar problemas para adquirir vacunas, Covax se vio obligado a pedir vacunas a países que tenían grandes excedentes. 
Ilustración: Jess Sutner/TBIJ

 

Un análisis realizado por el grupo de investigación científica Airfinity reveló que más de 100 millones de vacunas en poder de los países del G7 y de la UE van a caducar a finales de año, y deben ser redistribuidas inmediatamente. Covax afirmó que "se compromete a no dejar ninguna dosis sin utilizar siempre que sea posible", e intenta "identificar los países que pueden absorber las entregas rápidas".

A nivel interno, Covax también ha expresado su preocupación por la carga de costos adicionales de las donaciones. En una llamada con los líderes de ACT-A en julio, Seth Berkley –líder de GAVI (patrocinadora del COVAX junto con la OMS, Unicef y la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante las Epidemias– dijo que algunos donantes no estaban financiando los "costos adicionales", como el flete y el transporte, dejando que Covax pague la cuenta. "Covax está haciendo un llamado a los donantes para que cubran esto y también está trabajando con los países para entender con mayor precisión el calendario de las donaciones", se leía en el acta.

En última instancia, las donaciones no han compensado el déficit de Covax. A principios de octubre, Covax había enviado unos 330 millones de sus 2.000 millones de dosis previstas, el 40% de las cuales fueron donadas. "No creo que las donaciones sean la forma en que deberíamos afrontar una crisis sanitaria como esta", dijo Berkley a TBIJ. "Lo que necesitamos es cerrar esos tratos y asegurarnos de que los fabricantes los entregarán a tiempo".

"No se puede hacer caridad para salir de una pandemia", dijo Elder, de MSF. "Por eso es tan importante el reequilibrio entre los intereses de las empresas y los del público".

 

Carencias y deficiencias

Ante la creciente frustración, algunos defensores han acusado a Covax de adoptar un enfoque de "negocios como siempre" ante una emergencia mundial sin precedentes.

"Para mí, el fallo fundamental es el hecho de que no hayan puesto en la mesa a los países de ingresos bajos y medios", dijo la doctora Joanne Liu, expresidenta internacional de MSF. Cree que existía la sensación de que Covax no tenía tiempo o no le interesaba escuchar las necesidades de los países más pobres, y en su lugar les decía que estuvieran agradecidos por lo que se les daba. "Esa mentalidad de club de campo tiene que cambiar".

Los países más pobres y las organizaciones de la sociedad civil no fueron consultados adecuadamente en el proceso de diseño de Covax, según MSF, y Covax fue el último pilar de ACT-A en nombrar a representantes de estas organizaciones para sus grupos de trabajo. "Al principio, nos bloquearon", dijo Mike Podmore, copresidente de la representación de la sociedad civil en ACT-A. Hizo falta "mucha defensa y presión", dijo, antes de que Covax accediera a dejarlos entrar. Incluso entonces, según los conocedores, parecía que Covax intentaba controlar el proceso de nombramiento.

Una vez que llegaron los representantes, las cosas no mejoraron. Algunos dijeron a la Mesa que Covax no estaba dispuesto a escucharles. "En la primera reunión, me quedé sorprendido", dijo Rudelmar Bueno de Faria, que se unió a un grupo de trabajo de Covax en abril como uno de los dos representantes de la sociedad civil. "Ni siquiera tuve acceso al chat en Zoom". Otros representantes confirmaron que no podían anular el silencio para dar su opinión durante las reuniones en línea. 

Otros representantes dijeron que tenían la sensación de que las decisiones estaban "preaprobadas" antes de que empezaran las reuniones. Los representantes dijeron que Covax había enviado documentos solo 24 horas antes de las convocatorias. Podmore dijo que esto eliminaba de hecho la capacidad de los representantes para consultar o dar una respuesta significativa. "Tienen suerte si consiguen leer las diapositivas", dijo.

El problema va más allá. Sin las perspectivas del sur global en la sala, los defensores dijeron que Covax tiene puntos ciegos. "Las prioridades están totalmente distorsionadas. No se percibe el peso de lo que está ocurriendo en el país", dijo el doctor Fifa Rahman, representante de la sociedad civil en el consejo de facilitación de ACT-A. "Si no es inclusivo, no va a ser eficaz".

Covax también ha sido objeto de escrutinio por sus estrechos vínculos con la Fundación Bill y Melinda Gates.

Covax afirmó que se toma muy en serio las aportaciones de las organizaciones de la sociedad civil y que mantiene conversaciones periódicas con personas de más de 100 organizaciones. Afirmó que ha recibido "considerables comentarios positivos" de varios de estos grupos, y que no había oído hablar de problemas con el desbloqueo.

Covax también ha sido objeto de escrutinio por sus estrechos vínculos con la Fundación Bill y Melinda Gates. Dos de los tres líderes de Covax, Cepi y Gavi, están respaldados por esta fundación y algunos se preguntan si la participación de Gates podría haber llevado a Covax a adoptar un enfoque menos radical en la distribución de vacunas, especialmente en lo que respecta a la postura de Covax sobre las leyes de propiedad intelectual (PI).

El tímido enfoque de Covax en cuestiones como compartir la tecnología y los conocimientos técnicos de las vacunas con los fabricantes los países del sur global ha enfurecido a los defensores, que creen que la eliminación de los derechos de propiedad intelectual podría aumentar radicalmente la fabricación y hacer llegar las vacunas a los países más pobres con mayor rapidez. Sin embargo, muchos países occidentales se han negado a respaldar incluso un levantamiento temporal de las leyes de propiedad intelectual; y ni Cepi ni Gavi han apoyado públicamente la idea.

La Fundación Gates señaló que los principales obstáculos al acceso a las vacunas que ha identificado son "la financiación, la limitada transferencia de tecnología, las restricciones de las materias primas y las políticas nacionalistas que han mantenido las dosis concentradas en unos pocos países de ingresos altos". Añadió que "Covax está abriendo nuevos caminos para facilitar el acceso a las vacunas Covid-19 para todos".

"Toda su premisa gira en torno a la cooperación público-privada", dijo Katerini Storeng, profesora asociada de la Universidad de Oslo que ha investigado el enfoque de Gavi y Gates para mejorar la salud mundial. "Y si intentas cooperar con la gente, no entras en una revolución, ¿verdad?”, resumió.

 

Una oleada de invierno

Luego de sufrir graves retrasos durante el verano y rebajar su objetivo global de entrega para 2021, Covax tiene previsto enviar más de mil millones de vacunas a los países pobres en los últimos tres meses de 2021. Un documento interno de esta iniciativa muestra que los sistemas sanitarios necesitarán desplegar casi el doble de dosis que en los tres meses anteriores.

Mientras que los países que han estado esperando ansiosamente están agradecidos de que pronto recibirán las dosis que tanto necesitan, algunos están preocupados por el manejo de la cantidad de dosis que Covax enviará de golpe. Un funcionario latinoamericano describió la asignación esperada de su país –más de 10 millones de dosis– como "una cantidad enorme", especialmente teniendo en cuenta el calendario. "Vamos a tener enormes problemas para intentar que esas vacunas lleguen a los brazos de la gente para finales de año, durante las festividades navideñas".

Covax afirmó que está trabajando intensamente con los ministerios de sanidad para garantizar que los países estén preparados para recibir estas dosis, pero que su cometido no incluye el despliegue de vacunas. "Nuestro objetivo es tratar de capacitar a los países para que hagan un buen trabajo", dijo Berkley. "Podemos ayudar, pero no podemos hacer que eso ocurra".

En un comunicado, Covax añadió que "es de esperar que se produzcan algunos niveles de despilfarro en todos los programas de inmunización", y espera que "el despilfarro aumente cuando se incremente el suministro". Pide a los bancos de desarrollo que desbloqueen la financiación y garanticen que los países eviten problemas como la caducidad. 

"Vamos a tener enormes problemas para intentar que esas vacunas lleguen a los brazos de la gente para finales de año, durante las festividades navideñas".

Pero la reputación de Covax está en juego, dicen los expertos. "Están obligados a cumplir", dijo Hurkchand, del Programa Mundial de Alimentos. "La probabilidad de desperdicio es muy alta".

El daño a la reputación de esta iniciativa global puede estar ya hecho. En junio, un informe a la junta de Gavi decía que Covax preveía que "muchos" países autofinanciados decidirían no obtener dosis a través de Covax en 2022. En agosto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció que comenzaría a comprar vacunas por sí misma.

El director adjunto de la OPS, Jarbas Barbosa, dijo que la iniciativa "no era para sustituir a Covax, sino para complementarla". Pero otros señalan que la región ha sufrido mucho durante la pandemia, y que muchos países latinoamericanos han hecho acuerdos de vacunas con países y empresas para compensar el déficit de Covax, es decir, han comprado dos veces.

"Firmamos un acuerdo por una cantidad determinada y teníamos que pagar, tenemos obligaciones", dijo el embajador de Uruguay ante la ONU, Álvaro Moerzinger Pagani. "Pero Covax no cumplió de forma adecuada. Covax no cumplió el acuerdo". Lawrence Gostin, profesor de derecho sanitario mundial en la Universidad de Georgetown, dijo que cientos de miles de personas que murieron en América Latina podrían haberse salvado con las vacunas Covid-19. "La OPS tomó la decisión de que, por mucho que crean en Covax, podrían hacer un trabajo mejor", dijo.

La decisión de la OPS de comprar vacunas por su cuenta tiene otros precedentes. La Unión Africana creó previamente el Equipo de Trabajo para la Adquisición de Vacunas en África con el fin de alcanzar una cobertura del 60% en el continente para 2022. Unicef y Covax dijeron que están centrados en la entrega de vacunas a África a través de todos los canales disponibles. 

Sin embargo, a pesar de las apariencias amistosas, una persona con información privilegiada dijo que parecía que una "guerra territorial" entre los actores del continente podría estar perjudicando los esfuerzos de acceso. "A nivel táctico, es necesario que estos individuos, estas agencias, se sienten juntos y planifiquen", dijo. "Eso no ha ocurrido, y punto".

 

Afrontar el futuro

Covax ha enviado dosis a 144 países, pero algunos han recibido menos de la mitad de lo que se les asignó originalmente. Esta iniciativa sostiene que el culpable del déficit son los fabricantes de vacunas. "No hay transparencia en cuanto a la situación de la cola", dijo Berkley. Aunque algunos retrasos en la fabricación eran ciertamente legítimos, "la pregunta es si están afectando por igual a todos sus clientes. O están diciendo: 'Caramba, vamos a tener más presión política de los países de altos ingresos, y por lo tanto vamos a permitir que Covax se deslice hacia abajo'".

La doctora Kate O'Brien, directora del Departamento de Inmunización, Vacunas y Productos Biológicos de la OMS, está de acuerdo: "Probablemente sería justo decir que son los fabricantes quienes asignan las vacunas a nivel mundial".

Pero aunque los fabricantes se están retrasando en sus pedidos de Covax, los defensores de la causa dicen que no se debe absolver a Covax de todos los problemas. "No creo que el comportamiento de los fabricantes, que se ha puesto a prueba una y otra vez y siempre ha dado lo mismo, sea el único motivo por el que Covax no está cumpliendo", dijo Elder. "Creo que hubo muchas cosas que estaban bajo el control de los que diseñaron este proyecto que fueron un error".

El concepto del plan era bueno, pero "fracasó estrepitosamente", dijo el embajador de Libia ante la ONU, Baiou. "No puedo entender y no comprendo por qué Covax suscribió estos acuerdos cuando no abordó cómo controlar el suministro de vacunas". Torreele lo ve como una oportunidad perdida. En lugar de transformar la forma en que desarrollamos y compartimos la medicina que salva vidas de forma equitativa, dice, "volvemos a lo que siempre hemos hecho".

En última instancia, los defensores y funcionarios de los países de ingresos bajos y medios están de acuerdo: la escasez de vacunas y la distribución injusta no han sido solucionadas por Covax, y hay que hacer más antes de la próxima pandemia. Un funcionario sanitario latinoamericano considera las graves consecuencias de no tener otros suministros a los que recurrir. "Si no tuviéramos acuerdos bilaterales, habría sido catastrófico".

 

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