URGENCIAS. La Defensoría del Pueblo también considera que sin un presupuesto exclusivo para prevenir y contener el impacto del nuevo coronavirus en las comunidades indígenas, no se puede diseñar una estrategia de vacunación pertinente.

Demoras e información falsa ponen en riesgo vacunación en comunidades indígenas

Demoras e información falsa ponen en riesgo vacunación en comunidades indígenas

URGENCIAS. La Defensoría del Pueblo también considera que sin un presupuesto exclusivo para prevenir y contener el impacto del nuevo coronavirus en las comunidades indígenas, no se puede diseñar una estrategia de vacunación pertinente.

Fotos: OjoPúblico / Sebastián Castañeda

La inmunización de los pueblos indígenas está programada para la Fase II del Plan Nacional de Vacunación contra la Covid-19, incluso para los más sabios y vulnerables de las comunidades amazónicas: los adultos mayores. A unas semanas de iniciado el proceso en el país, aún no está clara la fecha en que comenzará esta etapa de la campaña, el tipo de vacuna que se empleará, ni cuáles serán las estrategias para llegar a territorios alejados de los centros de salud. Mientras tanto, la propagación de información falsa se multiplica y crecen las dudas.

22 Marzo, 2021

El 3 de marzo de 2020, Ángela Alcidia Huaycama Huaratapairo (56), sabia del pueblo kukama en la región Loreto, se despertó asustada: en sueños vio a un hombre con mascarilla facial postrado en una cama. En ese momento supo que una grave enfermedad llegaría para arrasar con su pueblo. Un año después, en plena segunda ola de la pandemia, la indígena soñó que esperaba una salvación junto a sus hermanos: la vacuna.

Un mes después de aquel primer sueño premonitorio, su esposo, Víctor Aguanari Zamani, enfermó. Desde entonces, la sabia ha recurrido a plantas medicinales, como eucalipto, matico, kion, hierba luisa, ajos, para tratar de dar algo de alivio a los síntomas de los indígenas y colonos afectados por la Covid-19.

Desde abril, todos los días Huaycama recorre las comunidades indígenas del distrito de Nauta, en Loreto, para paliar los síntomas de enfermos con plantas medicinales. Dice que el virus se ha vuelto más agresivo en la segunda ola y teme que la situación empeore. Su esposo se volvió a contagiar en diciembre del año pasado y recién se ha librado de la Covid-19, luego de meses de batalla.

“Estamos esperando la vacuna, comprendo que salvará más vidas”, dice. Sin embargo, reconoce que la falta de información y difusión de información falsa están generando miedo entre los indígenas. Por eso, la kukama pide al gobierno informar a las comunidades cómo funciona la inmunización contra la Covid-19.

La Sala de población indígena con Covid-19 consigna más de 27 mil casos confirmados y 178 defunciones hasta la fecha. 

Así como Ángela Huaycama, muchos otros indígenas de la Amazonía y también de los Andes peruanos esperan recibir las inmunizaciones contra el nuevo coronavirus. Están cansados de que la enfermedad arrase con sus pueblos: según la Sala de población indígena con Covid-19, desde agosto de 2020 hasta la fecha hay más de 27 mil casos confirmados y 178 defunciones. 

La información de la Sala, sin embargo, es limitada y está desactualizada. Sus datos no permiten conocer el real impacto de la Covid-19 en las poblaciones indígenas. Por lo tanto, no es posible tener un registro certero del total de contagios y muertes. Tampoco los porcentajes por rangos de edades o por género; o si los afectados viven en comunidades o en zonas urbanas. Según los datos disponibles en este documento, las poblaciones indígenas con más contagios son: awajun (7.763), kichwaruna (5.734), asháninka (2.411), shipibo-konibo (2.038). 

“No hay información suficiente sobre la Covid-19 en pueblos indígenas. Sin embargo, en regiones donde hay datos, la tasa de contagios es mayor a la tasa de las zonas urbanas del Perú y la mortalidad está por evaluarse, porque aún no hay datos precisos”, explicó Carol Zavaleta, médica y doctora en geografía de la salud.

Ahora bien, ¿se sabe cuántos indígenas habría que inmunizar? El gobierno tampoco ha ofrecido información detallada, pero el Ministerio de Cultura indica, en base a la información del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), indica que la población que vive en estas comunidades es de alrededor de 2’014.534 personas (470.591 en la Amazonía y 1’543.943 en los Andes).

El panorama es desalentador, si se tiene en cuenta que, según un informe de la Defensoría del Pueblo, de cada diez comunidades indígenas y campesinas solo cuatro cuentan con estos establecimientos. Es decir, el 60% de las casi 7 mil comunidades del país no pueden acceder a servicios de salud en su propia localidad. Esta misma entidad señala que para 2.159 comunidades indígenas amazónicas de 11 regiones, solo hay 359 establecimientos de salud.

Paciente comunidad indígena
EN PELIGRO. Según la Defensoría del Pueblo, el 60% de las casi 7 mil comunidades indígenas de Perú no pueden acceder a servicios de salud en su propia localidad.
Foto: OjoPúblico / Sebastián Castañera

 

Segundo Chuquipiondo, comunicador de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), cuenta, por ejemplo, que los pobladores de la comunidad Musa Karusha, del pueblo Kandozi -en el distrito de Pastaza, provincia de Datem del Marañón, Loreto- deben viajar un día y medio alternando un recorrido en bote, avioneta y deslizador, para llegar al centro de salud más cercano, en la provincia de Alto Amazonas.

Pese a la incertidumbre y la vulnerabilidad sanitaria en la que se encuentran estos pueblos, el gobierno aún no comunica cuáles serán las estrategias para su inmunización (cómo y cuándo llevarán las vacunas, cuáles se usarán, dónde dará la inmunización), prevista para la Fase II del Plan Nacional de Vacunación. Mientras tanto, el temor y la desinformación sobre los antígenos se multiplica en muchas de estas localidades. 

OjoPúblico conversó con distintos indígenas de la Amazonía, representantes del Ministerio de Cultura y de la Defensoría del Pueblo, así como con otros especialistas para entender mejor los desafíos que enfrenta la campaña de inmunización en las comunidades.
 

Miedo a la extinción

A kilómetros de las grandes ciudades, un rumor se extiende de voz en voz, de lengua en lengua. El mensaje, aunque falso, es el mismo: la extinción del pueblo indígena a través de la vacuna. En noviembre de 2020, cuando Ángel Pedro Valerio, presidente de la Central Asháninka del Río Ene (CARE), escuchó hablar de la vacuna contra la Covid-19 se alegró pensando que era el fin de la pandemia. Sin embargo, pronto comenzó a tener dudas sobre la efectividad de la inmunización por la desinformación que recibe.

CARE es la organización que representa a 18 comunidades indígenas y 33 anexos de la cuenca del Río Ene, en la región Junín. Este territorio es uno de los más inaccesibles y lejanos dentro del Vraem, con deficiente conexión a internet y baja cobertura telefónica. Sin embargo, la desinformación sobre el proceso de vacunación se ha expandido rápidamente acompañado de las palabras yamatabitakena, ikamake, pitsayani (engaño, muerte, mentira, en asháninka).

OjoPúblico también se contactó con los líderes de las organizaciones indígenas de las regiones Junín, Pasco, Huánuco, Ucayali y Loreto, quienes explicaron que han recibido mensajes cuestionando la inmunización a través de WhatsApp, Facebook, congregaciones religiosas y de voz en voz.

En la Selva Central, donde conviven las comunidades de Junín y Pasco, los indígenas temen que la vacuna sirva para reducir la tasa poblacional; mientras que en Huánuco circula información falsa que plantea que, con la vacuna, se implantará un chip para controlar a las personas.

En tanto, en Ucayali y Loreto, regiones donde se registran ataques a defensores ambientales que luchan contra las actividades ilegales, se ha difundido el rumor de que “el gobierno busca exterminar a los pueblos indígenas, para quedarse con el territorio y concesionarlo”.

“Las familias están aterradas con la vacunación porque no saben para qué es y por qué quieren empezar con la población indígena, cuando nunca nos han atendido. Hay muertes por la lucha contra las actividades ilegales y hay silencio, no hay justicia. Cómo creer en un gobierno indolente”, dijo el voluntario Richard Soria Gonzales, del Comando Matico.

Pueblo indígena selva
DESCONFIANZA. Habituados a la indiferencia del Estado, varias comunidades indígenas no confían en que el súbito interés por vacunarlos, creen que hay intenciones ocultas detrás.   
Foto: OjoPúblico / Sebastián Castañeda

 

Este comando, conformado por un grupo de indígenas del pueblo Shipibo-Konibo, empezó a atender los síntomas de la Covid-19  usando plantas tradicionales, en mayo del año pasado. Sus fundadores reconocen que hay corrientes de desinformación entre los pueblos indígenas y solicitan al Ejecutivo generar lazos de confianza, dotando de medicinas a los centros de salud de su territorio, y realizar una campaña de información.

Esos rumores y desinformación ya están teniendo efectos preocupantes: los pueblos de la Selva Central, por ejemplo, han decidido no vacunarse hasta ver los resultados del proceso de inmunización en otras comunidades, informó Tedy Sinacay, líder de la Central de Comunidades Nativas de la Selva Central.

“Una de las principales razones para cuestionar la vacunación es la falta de credibilidad del gobierno, que nos ha atendido limitadamente durante estos meses. Y que, además, está permitiendo el avance de las actividades ilícitas a costa de la vida de los apus de la Amazonía [...] El 90% de la población dice que no aceptará la vacuna, y el otro 10% se ve obligado por ser profesores bilingües”, dijo a OjoPúblico el líder indígena.

En búsqueda de una solución, la lideresa Zoila Merino Roque, secretaría de economía de la Organización Regional de Pueblos Indígenas del Oriente, solicita al Ejecutivo dialogar con los líderes indígenas para disipar las dudas y temores. “Queremos saber si la vacuna sirve para curar la enfermedad o cómo funciona. No podemos vacunarnos, si no vemos ni un puesto de salud implementado”, dijo.

La Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) informó que aún no existe una fecha exacta para el inicio de la vacunación en comunidades indígenas. Sin embargo, están a la espera de la emisión de un decreto supremo que establecerá un grupo de trabajo entre líderes y ministros. “Ahí trataremos temas de salud, educación y todo lo concerniente a pueblos indígenas. Los nueve presidentes [de organizaciones regionales] tienen que viajar a Lima, para hacer esta reunión presencial”, dijo Lizardo Cauper, máximo representante del territorio indígena en Perú.

Tedy Sinacay, líder indígena: "Una de las razones para cuestionar la vacunación es la falta de credibilidad del gobierno, que nos ha atendido limitadamente estos meses.

En este contexto, la médica y doctora en geografía de la salud, Carol Zavaleta, plantea que, para resolver las dudas y asegurar el proceso de vacunación, el Ministerio de Cultura debe identificar a la población que sí desea vacunarse e iniciar con ellos el procedimiento. 

Luego, generar espacios de confianza a través del diálogo con los apus, brindar información en sus propias lenguas aclarando la desinformación. “Dialogar con los líderes adecuados permitirá que el mensaje sea bien recibido por la población”, dijo Zavaleta. Además, recomendó implementar los centros de salud cercanos a las comunidades y lugares especiales, para realizar rituales ceremoniales como parte de la inmunización. 

“Lima y las principales ciudades del Perú no reflejan la realidad de las comunidades indígenas. La mayoría son inaccesibles geográficamente, no hay carreteras y el acceso por río es extremadamente costoso. Primero llegan la información falsa y las ideas religiosas extremistas, no la información oficial”, dijo.

 

Un plan de acción desconocido

El Plan Nacional de Vacunación contra la Covid-19 indica que las poblaciones indígenas serán inmunizadas en la Fase II, junto a la población con comorbilidades, las personas privadas de su libertad y el personal del Instituto Nacional Penitenciario (INPE). 

La población indígena está incluida en esta etapa de la inmunización al estar en mayor riesgo que, por ejemplo, la población adulta de 18 a 59 años que vive en una ciudad (contemplada para la Fase III). Muchas comunidades indígenas, asimismo, tienen acceso limitado a los establecimientos de salud, lo que dificulta su atención en caso de contraer la enfermedad.

En las últimas semanas, no obstante, la campaña nacional incluyó una modificación importante: el 7 de marzo se incorporó a  más de 4 millones de adultos mayores residentes en Perú en la Fase I de vacunación (originalmente programados para la Fase II). Este cambio se realizó por el alto riesgo que tienen los mayores de 60 años de desarrollar síntomas graves de la Covid-19. 

Así, una de las grandes dudas que surgió es si los mayores de 60 años que viven en comunidades indígenas también serán contemplados en la primera fase, un tema que hasta ahora no ha sido aclarado por las autoridades del Minsa, ni tampoco los detalles sobre la estrategia de vacunación en estas comunidades.

Botes comunidad indígena
PROEZA. A los habitantes de ciertas comunidades les puede tomar días de viaje en bote -y a veces avioneta- para llegar a un establecimiento de salud. 
Foto: OjoPúblico / Sebastián Castañeda 

 

Durante los últimos días, la premier Violeta Bermúdez y el ministro de Salud Oscar Ugarte han adelantado apenas algunos detalles sobre la inmunización de este grupo: debido a las complicaciones de acceso al territorio y la constante movilización de algunas poblaciones, lo ideal es que sean vacunados con inmunizaciones de una sola dosis, como la de Johnson & Johnson, indicaron en sus intervenciones públicas.

Sin embargo, el Perú todavía continúa en negociaciones con el laboratorio estadounidense (no hay un contrato firmado) y, de concretarse la compra, los antígenos no llegarán al país antes de mediados de año, según explicó la premier Bermúdez. “Ellos [Johnson & Jonhson] nos dijeron de frente ‘para el primer semestre no les podemos dar ni una’. Pero no importa, porque la vacunación va a seguir durante todo el año”, dijo en una conferencia de prensa, el pasado 13 de marzo. 

OjoPúblico intentó comunicarse con representantes del Minsa en reiteradas oportunidades para conocer más detalles sobre la estrategia de vacunación de las comunidades indígenas. Sin embargo, hasta el cierre de este artículo no obtuvimos respuesta. 

 

El enfoque intercultural

La vacunación de los pueblos indígenas, tal como explica la médica Carol Zavaleta, no implica solo un reto logístico (cómo trasladar las vacunas, en qué lugares aplicarlas, en qué plazos), sino también un desafío cultural: antes de la inmunización se deben realizar campañas informativas en lenguas originarias, además de generar cercanía y confianza con las personas, para que, cuando llegue el momento, estén dispuestas a vacunarse.

Margarita Huamán, directora general de Ciudadanía Intercultural del Ministerio de Cultura (Mincul), le dijo a este medio que, hasta el momento, el Minsa no les ha comunicado una fecha de inicio de la inmunización de las comunidades indígenas.

Sin embargo, explicó Huamán, independientemente del aviso del Minsa, el Mincul ya está trabajando en la estrategia de comunicación sobre la campaña, con pertinencia cultural y lingüística. Es decir, están adaptando la información sobre la vacuna y la inmunización a distintas lenguas originarias, para así llegar a más personas y tener un real impacto. 

La vacunación de los pueblos indígenas no implica solo un reto logístico, sino también un desafío cultural.

“Vamos a informar sobre qué es la vacuna, para qué sirve, queremos que sepan que nadie los obliga a vacunarse, también resolveremos otras dudas: si pueden o no vacunarse enfermos o si han tenido Covid y más”, dice. 

Esta información, señaló la funcionaria, se traducirá a 14 lenguas y será difundida a través de mensajes de texto, llamadas pregrabadas y las 70 estaciones que Radio Nacional del Perú tiene en los 24 regiones.

Las llamadas y los mensajes de texto, dijo, los recibirán ciertos indígenas en las comunidades de la Amazonía, cuyos contactos el Mincul ha obtenido a través de distintas organizaciones de la zona. Estos receptores se encargarán de difundirlos a los demás personas de sus comunidades. “La base de contactos no está cerrada, la tenemos siempre abierta, añadiendo a más gente, porque queremos llegar cada vez a más lugares”, añadió. 

La directora general de Ciudadanía Intercultural informó, además, que en lo que queda de marzo su cartera se seguirá reuniendo con la Dirección de Pueblos Originarios del Minsa y las distintas Direcciones Regionales de Salud (Diresa), para afinar los detalles de la estrategia intercultural. 

Carol Zavaleta, médica y geógrafa: Se debe generar confianza conversando con los apus, en sus propias lenguas, desmintiendo información falsa.

Asimismo, se mantendrá la comunicación con los gestores interculturales del Mincul, hombres y mujeres indígenas que dominan las lenguas originarias y funcionan como emisarios entre los líderes y las organizaciones indígenas, las Diresas y el propio Ministerio. Dichos gestores también ayudarán a difundir información sobre las inmunizaciones en las comunidades. 

Puesto Salud Selva
PREVENCIÓN. Para la Defensoría del Pueblo debe destinarse un presupuesto exclusivo para prevenir y contener el impacto de la Covid-19 en los pueblos indígenas.
Foto: OjoPúblico / Sebastián Castañeda

 

“Ya tenemos detectados una serie de prejuicios, de desinformación, de mala percepción sobre el tema de la vacuna, que nos toca combatir”, dice Huamán. El Mincul también teme que la propagación de este y otros mensajes errados se esté dando por parte personas con intereses particulares: "estos mensajes podrían ser llevados por actores locales como agentes religiosos que, sumado a los medios de comunicación que son muy limitados, restringen la llegada de la información correcta".

 

Los vacíos y los retos

Otras instancias, como la Defensoría del Pueblo, también están vigilando que la vacunación en las comunidades indígenas sea efectiva. Pero hasta ahora, dice Nelly Aedo, jefa del Programa de Pueblos Indígenas de la Defensoría del Pueblo, el gobierno no les ha dado información formal sobre alguna fecha en la que se realizará la vacunación a los pueblos indígenas. Tampoco sobre el tipo o cantidad de vacunas con las que se haría el proceso. 

“En una reunión reciente de la comisión multisectorial de seguimiento de pueblos indígenas en el marco de la Covid-19, se mencionó que, dentro de los 5 millones de vacunas Johson & Johnson que se están negociando, estarían incluidas la vacunas para los pueblos indígenas”, anota.

Para su institución es clave que se continúe reforzando la prevención de la enfermedad y la capacidad y estrategia de atención médica en estos territorios: “No podemos tener solo la esperanza en la vacuna, si a la fecha no existe la certeza de cuándo llegarán ni cuándo comenzará la vacunación”. 

La Defensoría del Pueblo también considera que sin un presupuesto exclusivo para prevenir y contener el impacto del nuevo coronavirus en las comunidades indígenas, no se puede diseñar una estrategia de vacunación pertinente. El año pasado existió el “Plan de Intervención del Ministerio de Salud para Comunidades Indígenas y Centros Poblados Rurales de la Amazonía Peruana contra la Covid-19” o “Plan Amazónico”, que el gobierno aprobó en mayo a través de la Resolución Ministerial 308-2020, y que destinó S/ 74 millones para cumplir dicha labor. Sin embargo, hasta ahora no se ha decidido su ampliación para el 2021. 

“Tampoco se podría asegurar una estrategia de vacunación a la medida sin la creación de un ‘Plan Andino’”. Con esto último, Aedo se refiere a la creación de una especie de réplica del “Plan Amazónico”, pero dirigido y adaptado específicamente para las comunidades de los Andes. 

“Pese a toda esa experiencia que se vivió [en 2020, con los contagios y muertes en las comunidades indígenas], nos extraña que el Estado no haya dispuesto la ampliación del presupuesto del Plan Amazónico o implementación del Plan Andino”, dice Aedo.

La población indígena que sí podría tener la oportunidad de vacunarse en la Fase I es aquella que viven en las zonas periurbanas. “No olvidemos que hay muchas comunidades indígenas situadas en las ciudades. Un ejemplo es Cantagallo, en Lima. San Juan de Lurigancho también tiene mucha población quechua. Para ellos, la estrategia de vacunación debería ser como para el resto”, advierte Nelly Aedo.