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Procuradora Antidrogas: Hoy tenemos a varios 'Fernando Zevallos' en el Perú

17 Mar 2019
Procuradora Sonia Medina / Foto: Andina
Tras la sentencia por lavado de dinero contra el narcotraficante Fernando Zevallos, Ojo-Publico.com conversó con la procuradora antidrogas Sonia Medina. La funcionaria contó la historia detrás de la estrategia del Estado para afrontar este proceso desde el 2004, así como el impacto personal que dejó este juicio en sus protagonistas, y el rol del periodismo en los casos emblemáticos.

El pasado 25 de febrero, el Poder Judicial condenó a Fernando Zevallos 'Lunarejo' a 27 años de cárcel por lavado de dinero del narcotráfico. Es la segunda sentencia en su contra: el 2005, la justicia peruana lo condenó por tráfico ilícito de drogas hacia México, Estados Unidos y Europa en sociedad con la organización criminal denominada 'Los Norteños' de los hermanos López Paredes.

 

A propósito del reciente fallo, Ojo-Publico.com conversó con la procuradora antidrogas del Ministerio del Interior, Sonia Medina Calvo, personaje clave en ambas condenas a 'Lunarejo'. "Zevallos tenía gente infiltrada en el Poder Judicial y el Ministerio Público", dijo Medina, quien además narró el costo personal que debió pagar para sacar adelante este caso emblemático.

La sentencia por lavado de dinero contra Fernando Zevallos destaca porque se condenó al líder de una organización dedicada al narcotráfico junto con su familia. ¿En qué circunstancias usted asume este caso?

Tomé la responsabilidad institucional sobre este caso en 2004, en mérito de una intervención de tres toneladas y media de cocaína en 1995, atribuida a la organización de Los Norteños. Esta agrupación estaba liderada por los hermanos López Paredes. Aunque aún no ejercía el cargo de procuradora antidrogas, como jueza (Medina fue magistrada hasta el año 2002) ya conocía este caso. La intervención e instrucción estuvo a cargo del juez César Suyo Montañez. Con este caso se inició una alta especialización para el Poder Judicial en casos de tráfico ilícito de drogas.

¿Quién era Fernando Zevallos en el contexto de aquella época?

La figura de Zevallos aparece cuando se interviene a Los Norteños. Él era un empresario del rubro de la aviación con Aerocontinente. Los Norteños era una organización muy grande para su momento, conformada por 300 personas y liderada por Tito, Manuel y Jorge López Paredes, junto con Herless Díaz Díaz. Esta organización involucró a varios empresarios, además de Zevallos, y estuvo vinculada a otras organizaciones como la de Lucio Tijero. Así es el crimen organizado: entre ellos se vinculan, se reciclan y, a pesar de la competencia, se apoyan.

'LUNAREJO'. Fernando Zevallos, conocido como 'Lunarejo', fue encontrado culpable de traficar droga hacia el extranjero en sociedad con la organización criminal de Los Norteños. 
Foto: Andina.

Zevallos escapó de la justicia durante 10 años hasta su captura en el 2005.

A Zevallos nunca lo tocaron porque, al verse inmerso en el Caso Los Norteños, se fue del país. Además, entraba y salía del Perú cada vez que le daba la gana. Los aviones de su línea le servían de vehículo sin control alguno. El caso se reinició el 2004 por orden de la Corte Suprema y después de cuatro absoluciones. Félix Murazzo, entonces ministro del Interior, ordenó la creación de la División de Investigaciones Especiales (Divinesp), un equipo con los mejores policías del momento, mientras que en la Dirección Nacional Antidrogas (Dirandro) se encontraba el general Carlos Olivo, con quienes realizamos una investigación prolija.

¿Cuáles fueron las principales dificultades de esta investigación?

Tuvimos un ‘topo’, un policía que vendía documentos, y el papel deleznable de un fiscal adjunto, gente que pululaba alrededor para dar información al otro lado. Incluso llegó a nuestros oídos que Zevallos alquilaba una oficina al frente del edificio Alimar del Poder Judicial para enterarse de primera mano qué pasaba en el juicio público. Las primeras investigaciones las trabajé sola por desconfianza, hasta que incorporé a otra persona que dio muestras de profesionalidad y honestidad.

¿A quién se refiere?

A la hoy procuradora adjunta antidrogas María Mogollón. En ese momento solo era abogada, pero dio muestras de querer ayudar. Solo las dos trabajamos este caso en la Procuraduría.

AEROLÍNEAS. La red de Zevallos creó las aerolíneas Aerocontinente y Nuevo Continente, que fueron utilizadas junto con sociedades offshore para lavar dinero del tráfico ilícito de drogas.
Foto: Ojo-Publico.com.

¿Zevallos además tenía un poder político importante?

Ese fue uno de los tantos escollos. Zevallos tenía gente infiltrada en el Poder Judicial y el Ministerio Público. Inclusive él andaba con un cuerpo de seguridad bastante impresionante, y algunos de ellos entraban hasta con armas al Poder Judicial.

¿Tuvo dificultades a nivel personal?

Todos los que llevamos adelante este caso tuvimos dificultades en lo personal. El hijo del juez Suyo fue raptado y este magistrado tuvo que trasladar a su familia al extranjero. Cuando terminó el caso, Suyo además solicitó una especie de ‘asilo’ en los Estados Unidos a raiz de las amenazas. Yo recibí amenazas contra mi familia. Incluso Jorge Chávez Montoya creó el rumor de que yo era su amante. Me estaba haciendo un gran daño porque tenía que responder ante mi familia. Eso también tengo que resaltar: me precio de haber sido felizmente casada y mi esposo fue uno de mis bastiones en esta lucha, hasta que falleció de cáncer. Obviamente sabíamos quién ordenaba esos rumores. El mismo Chávez Montoya confesó, en una carta pública, que todo fue ordenado por Zevallos.

POLACO. Jorge Chávez Montoya, alias 'Polaco', fue socio y brazo derecho de Zevallos. La Policía determinó además que este se encargaba de los asesinatos ordenados por 'Lunarejo'. Hoy purga prisión en EE.UU.
Foto: La República.

En ese contexto, ¿qué la impulsó a continuar investigando este caso?

La convicción profesional y porque amo a mi país. Por ello tuve que internarme en los archivos de las cortes superiores de Pucallpa, Tarapoto e Iquitos, donde Zevallos tenía un historial por tráfico ilícito de drogas. Esta persona se inició muy joven en esta actividad. A los 24 años ya manejaba una flota de avionetas. Inclusive un oficial me contó que Zevallos estrelló una avioneta cuando era perseguido por la Policía, para luego fugarse. Muchos expedientes me fueron negados y encontrámos algunos libros canibalizados. Lo primero que hacen las organizaciones criminales es borrar sus huellas. Hasta que encontramos un tesoro: un libro que registraba la detención de Zevallos por tráfico ilícito de drogas, vinculado a nueve kilos de pasta básica de cocaína.

Este trabajo además respondió a una estrategia conjunta desde el Estado.

El entonces ministerio del Interior me llamó a conversar sobre el caso. El general Murazzo en ningún momento me puso un reparo. Ya le repito: ante el poderío que Zevallos demostraba y las impunidades en este caso, Murazzo ordenó que se formara un equipo especial conformado por un cuerpo de élite, entre ellos el general Carlos Morán [hoy Ministro del Interior].

CAPTURA. El hoy ministro del Interior, Carlos Morán, lideró el equipo especial de la Policía que investigó y capturó a Fernando Zevallos en el año 2005. 
Foto: IDL-Reporteros

Hoy Morán es ministro del presidente Vizcarra.

Morán fue jefe de este cuerpo especial de la Policía. Además, se sumó la fiscal Luz Loayza de Iquitos como parte del proceso contra Chávez Montoya, quien era el brazo ejecutor de Zevallos y el encargado de la matanza de testigos y amedrentamientos. Trabajamos como un trío: en el Ministerio Público con la fiscal Loayza, en la Policía con el entonces coronel Morán y yo en la Procuraduría Antidrogas. Así trabajamos codo a codo, día a día, y con una primera sentencia como resultado. Hoy muchas personas se ponen los laureles como adalides de este caso, cuando no tuvieron mayor preponderancia en el proceso.

¿El proceso por lavado de dinero tuvo su origen en este esfuerzo conjunto desde la Fiscalía, la Policía y la Procuraduría Antidrogas?

La sentencia de hace una semanas nace de una iniciativa de la fiscal Loayza. Esto le valió a ella una senda de pésimas denuncias y procesos administrativos en su contra. No la dejaron en paz hasta no ratificarla en el Ministerio Público. La fiscal enfermó al grado de pesar 47 kilos. Ella pedía su cambio porque ya había sido amenazada de muerte en Iquitos. La asaltaron tres veces, en donde ella vivía sola, y se llevaron su computadora. La vida de esa mujer, gran fiscal, corría riesgo y nadie hizo nada. No obstante, ella siguió en la brega de este caso hasta que la defenestraron.

PERSONAJE CLAVE. La fiscal Luz Loayza llevó adelante el proceso contra Jorge Chávez Montoya 'Polaco' y solicitó al Poder Judicial la captura de Fernando Zevallos. 
Foto: La República.

El costo personal parece que fue bastante alto para los personajes de esta historia, como el caso de la fiscal Loayza y el juez Suyo.

El juez Suyo tuvo que dejar el país a raíz de este caso. Él era un juez titular joven pero le cortaron las aspiraciones profesionales. Estoy segurísima de que hoy sería juez supremo. El juicio a Zevallos lo presidió Víctor Prado Saldarriaga, acompañado de Aldo Figueroa Navarro y Juan Quispe Alcalá. Prado puso las reglas claras y Zevallos con su defensa pegaron el grito al cielo. Como no lo podían apartar del caso, Prado fue promovido a la Corte Suprema. En ese momento asumió la presidencia Aldo Figueroa e ingresó Marco Lizarraga Rebaza, quien estuvo a la altura de las circunstancias. El Poder Judicial fue la cuarta pata de una mesa firme.

 

Frente a este trabajo conjunto desde el Estado, ¿qué rol cumplió el periodismo de investigación?

El papel del periodismo fue trascendental porque se alineó la buena prensa. El Comercio, a través de la Unidad de Investigación con Miguel Ramírez, hizo mucho por el caso. Ramírez se entregó en cuerpo y alma a una investigación que le costó en lo personal sacar a su familia del país, porque también fue amenazado de muerte. Él tuvo seguridad personal durante buen tiempo. La prensa siguió con rigor todo el juicio y demostró lo significativo y prolijo que fue este proceso.

¿El Caso Zevallos deja una enseñanza de cuál debe ser la estrategia para afrontar investigaciones emblemáticas?

Definitivamente. Cada actor tiene que hacer algo desde su trinchera contra esta lacra pervertida relacionada al narcotráfico y a otros delitos graves como el lavado de activos, la trata de personas o el tráfico de armas. No se trata de sólo esperar que trabaje la Policía, la Fiscalía y el Poder Judicial. No, señores. Toda la sociedad debe involucrarse. En este caso se involucró la prensa como una pata más de la mesa.

PRENSA. Reportaje sobre Fernando Zevallos de diciembre de 1995, publicado por el periodista Miguel Ramírez, exjefe de la Unidad de Investigación de El Comercio.
Foto: El Comercio

El juicio a Zevallos no es el único emblemático en la lucha contra el lavado de activos del narcotráfico. ¿Cuál es el siguiente objetivo de la Procuraduría Antidrogas?

Hemos trabajado denodadamente en el Caso Zevallos pero nunca dejamos los otros procesos. Para nosotros fue muy fuerte la demanda de tiempo, yo llegaba a mi casa a las 11 de la noche. No crié a mis hijos como cualquier otra familia, no los ví crecer. Sin embargo, el tiempo dedicado tuvo buenos resultados. Hoy aún sobrevivimos en juicio con el caso de Luis Valdez Villacorta, con sus idas y venidas. En el caso de César Cataño, la Sala de Apelaciones ordenó un nuevo proceso luego que fuera absuelto en primera instancia. Si bien ya hay casos sentenciados que se iniciaron en los años 2000, hoy seguimos en la brega para cobrar las reparaciones civiles y confirmar la incautación de bienes. No hay un solo caso emblemático. Hoy tenemos muchos casos con varios ‘Fernandos Zevallos’ involucrados.

En todos estos años, ¿no tuvo miedo?

El miedo es natural. Soy católica y a veces pienso en por qué Dios me puso aquí. Quizás es mi destino y tengo una misión que cumplir. Por otro lado, se me encargó defender al Estado y lo hago lo mejor posible. No faltan quejas: puedo ser malgeniada, malcriada o como quieran calificarme, pero de corrupta no tengo un pelo. Y de sometimiento, tampoco. Jamás un ministro me ha llamado para decirme cómo se hacen las cosas. Por supuesto que uno tiene miedo, pero en la balanza entre mi familia y el país, este último siempre pesó más. Y sigo acá.

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