A lo largo de sus más de 170 kilómetros de longitud —entre las regiones Lima y Junín— la Carretera Central, que este 2024 cumple 100 años desde el inicio de su construcción, no solo representa la principal vía transversal al centro del país, sino que también es la ruta para distintos tipos de mercadería que provienen de la Amazonía o la sierra central peruana. Sin embargo, en ese paso comercial se han infiltrado el tráfico de madera, de fauna, el narcotráfico y, en menor medida, el contrabando. En los últimos cinco años, en esta vía, se han intervenido productos forestales equivalentes a 70 camiones. En el mismo periodo, también se incautaron más de 700 ejemplares de distintos animales vivos solo en la región Junín. En esta radiografía, OjoPúblico detalla el papel de esta carretera y el control frente al tránsito de productos ilegales, que no se detiene.