INCERTIDUMBRE. El contexto pandémico y político así como el exceso de información genera que aumenten los niveles de ansiedad y estrés.

Agotamiento informativo: una guía para evitar que la sobrecarga de noticias afecte la salud mental

Agotamiento informativo: una guía para evitar que la sobrecarga de noticias afecte la salud mental

INCERTIDUMBRE. El contexto pandémico y político así como el exceso de información genera que aumenten los niveles de ansiedad y estrés.

Ilustración: Shutterstock

La inestabilidad política, el estado de emergencia sanitaria, los mensajes sensacionalistas y la avalancha de noticias que aparecen a diario impactan a las personas a nivel emocional. Ansiedad, depresión, estrés y miedo son los principales síntomas que se reportaron durante el primer año de pandemia. Sin embargo, el exceso de información también puede generar que los usuarios muestren una capacidad limitada para reaccionar a estos estímulos y, a la vez, una adicción por querer saber más. En esta guía presentamos formas para identificar la infoxicación —excesivo consumo de información—, sus principales consecuencias y, sobre todo, consejos para evitar efectos perjudiciales en la salud mental.

3 Abril, 2022

El golpe del actor Will Smith al humorista Chris Rock por burlarse de la apariencia de su esposa —Jada Pinkett Smith— en la ceremonia de los Oscars, el proceso de vacancia del presidente Pedro Castillo, el pase de la selección peruana al repechaje en la clasificatorias al Mundial Qatar 2022 y la censura del exministro de Salud, Hernán Condori, generaron amplios debates en las redes sociales durante los últimos días. Aunque estos fueron hechos noticiosos significativos y ocurrieron en un lapso de cuatro días, la competencia de los medios digitales por la atención de los usuarios genera una avalancha de contenido a diario que, según los especialistas, tiene impactos en la salud mental.

Patricia Zarate, investigadora principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), explica que el clima de incertidumbre política afecta el estado anímico y genera cansancio en los ciudadanos. “Preguntamos [en febrero de este año] a las personas si la política de verdad le da igual o realmente se sentía afectada, y lo que nos decían es que sí se sentían afectadas por este tema”, contó a OjoPúblico. La encuesta a la que hace referencia fue realizada por el IEP y demostró que el 63% de los participantes se sentía muy afectado por la sensación de crisis política permanente.

Los impactos no solo están asociados al contexto de incertidumbre, sino también a las grandes cantidades de información que se produce al respecto. Un estudio realizado en 2016 que analiza el impacto de la infoxicación en salud, entendida como el excesivo consumo de información, halló que una persona necesitaría 50 años seguidos sin dormir para leer todo lo publicado hasta ese momento sobre el dengue, zika, ébola y chikungunya. La abundancia de información y la constante exposición a noticias de diferente índole —explicó Walter Curioso, especialista en salud pública— puede generar una insensibilización frente a lo que se está leyendo. “[Este tema] no se ha comentado mucho, pero hay muchos signos que uno puede experimentar con la infodemia”, dijo.

El clima de incertidumbre política afecta el estado anímico y genera cansancio en los ciudadanos", dice Patricia Zarate.

Tedros Adhanom, presidente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), utilizó el término infodemia para referirse a la abundancia de información que se produce sobre la emergencia sanitaria. Sin embargo, un artículo publicado en 2021 en la Revista Panamericana de Salud resalta que esta denominación hace referencia a un gran aumento del volumen de información sobre cualquier tema. “Puede incrementarse de forma exponencial en muy poco tiempo por un incidente determinado”, detalló.

La marea informativa incluye, además, la propagación de datos falsos. Un estudio hecho en Perú en diciembre de 2020 halló que, de las 200 páginas web en español que aparecían en Google luego de buscar las palabras “covid”, “covid 19”, “coronavirus” y “sars-cov-2”, solo una de cada seis proporcionaba información confiable sobre covid-19.

El problema de la sobrecarga informativa no solo reside en que haya demasiada información que incluye datos imprecisos o, en el peor de los casos, falsos; sino que también puede tener efectos psicoemocionales negativos. Estudios científicos revelan, que durante 2020 —año en el que se produjo gran cantidad de información relacionada a la pandemia y se introdujeron una infinidad de nuevos términos—, las personas que presentaron mayores niveles de ansiedad, estrés y miedo.

Una revisión de la literatura científica disponible evidencia que la sobreexposición a grandes cantidades de información influye en el deterioro de la salud mental. En esta guía, especialistas en salud mental proporcionan consejos para evitar que el exceso de información provoque impactos negativos. “Hay realmente una relación entre la sobreabundancia de información y los estados mentales, que se orientan más hacia la depresión”, indica Mauricio Saravia, psicólogo social con experiencia en investigación de mercados en el Perú.

Salud mental y agotamiento informativo.

 

 

¿Cómo reacciona el organismo ante la abundancia de información?

 

Un usuario de redes sociales está expuesto a una gran variedad de contenidos. Ahora es común pasar de leer una noticia, a reírse con un meme, entretenerse con un TikTok y, en el medio, enfrentarse a discernir entre lo que es información falsa y lo que no. Este bombardeo de información de diferente índole genera, en ocasiones, insensibilidad y una capacidad limitada para reaccionar a cada evento. “La era digital en la que vivimos nos anima a consumir información constantemente sin dejar mucho tiempo para procesar nada de ella”, señala un artículo de la Asociación Americana de Consejería, una organización que agrupa a consejeros profesionales.

Eric Roberts, especialista en ciencias de la computación de la Universidad de Stanford, explica en otro artículo, publicado por dicha universidad, que la desensibilización evidencia la “disminución de la utilidad o el interés en esta inundación de información”. Sin embargo, el psicólogo social Mauricio Saravia considera que este no es el principal problema al que se enfrentan los usuarios, sino que, de acuerdo a su percepción, la mayoría de ellos desarrolla una adicción a recibir constantemente información y buscar fuentes que reafirmen lo que opinan.

“[El tema de la insensibilidad ocurre] cuando se trata de una recepción pasiva, cuando se tiene los medios noticiosos permanentemente encendidos y se está viendo noticias en las redes sociales sin ningún filtro; pero creo [que] lo que ocurre es que tenemos tantas fuentes de información que vamos buscando aquellas que reflejen lo que mejor nos interesa. Es una especie de adicción más que una recepción pasiva”, explicó.

Foto: Andina

INFOXICACIÓN. El uso excesivo de redes sociales y la constante exposición a noticias puede ocasionar insensibilidad y adicción.
Foto: Andina

 

La Sociedad Americana de Psiquiatría aún no ha clasificado el uso excesivo del celular como una adicción y no se cuenta con datos exactos sobre cuál es la proporción de la población que presenta esta condición. Pero estudios científicos —como los de las revistas World Journal of Clinical Cases, de 2021, y de PlosOne, de 2020— describen el temor a perderse algo (FOMO, por sus siglas en inglés) como una condición que conlleva a un comportamiento compulsivo de mantenerse conectado.

“[El FOMO] se asocia con el uso problemático de las redes sociales y puede experimentarse como una gama de emociones y sentimientos negativos relacionados con la necesidad de pertenencia”, indican los autores del estudio que realizó una revisión general de la literatura disponible. Tanto la insensibilidad como la adicción son dos reacciones que los especialistas identifican como principales respuestas a la sobreexposición de información, pero se necesitan mayores estudios que determinen la magnitud de estos problemas en la sociedad y exploren sus principales impactos en la salud mental y estilos de vida.

 

¿Cómo afecta a la salud mental?

 

Aunque las redes sociales y páginas web son percibidas como formas de distracción y de acceso a información nueva, su uso excesivo en ocasiones puede provocar efectos perjudiciales para la salud mental. Un metaanálisis publicado en 2021 en la Revista da Escola de Enfermagem da Universidade de São Paulo demostró que la ansiedad (69,7%), depresión (51,5%), estrés (36,4%) y miedo (21,2%) son las principales consecuencias de la infodemia en la salud mental.

En el caso de Perú, un estudio realizado en 2020 a partir de más de 4.000 encuestas en 17 regiones del país (Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Cerro de Pasco, Chiclayo, Chimbote, Cusco, Huancayo, Huánuco, Ica, Iquitos, Lima, Piura, Pucallpa, Puno, Tacna y Trujillo) halló que la exageración y el miedo se perciben más a través de las redes sociales y la televisión. Walter Curioso, especialista en informática biomédica que formó parte de la investigación, explicó a OjoPúblico que el exceso de información incrementa la intensidad de las condiciones de salud.

 

 

El impacto puede exacerbarse aún más en personas que, en paralelo, presentan alguna enfermedad. Un estudio publicado en noviembre por The Lancet Psychiatry reveló que el 18% de más de 60 millones de estadounidenses que se enfermaron de covid-19 fueron diagnosticados con un problema de salud mental, como trastorno de ansiedad, insomnio o demencia entre 14 y 90 días después de dar positivo. Asimismo, una investigación de mayo de 2020, publicada en la revista European Eating Disorders Review, halló que el 38% de los 32 voluntarios que reciben tratamiento por un trastorno alimentario tuvieron un aumento de los síntomas, luego de las dos primeras semanas de confinamiento.

“La exposición a la infodemia puede acrecentar las condiciones de salud mental en la población, porque provoca angustia, miedo y sensación de impotencia”, señaló Walter Curioso, miembro del Comité de Expertos en Salud Digital de la OMS, a este medio. En efecto, la evidencia científica disponible demuestra que la exposición al exceso de información tiene impactos psicoemocionales.

 

¿Cómo evitar exponerse a la sobreinformación?

 

Los expertos en salud consultados por OjoPúblico recomiendan evitar la exposición prolongada a redes sociales y otros medios de comunicación. Jeff Huarcaya, médico psiquiatra e investigador de la Universidad Privada San Juan Bautista, resalta la importancia de limitar el acceso a las redes sociales, establecer horarios de desconexión y desactivar las notificaciones.

En esa línea, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aconseja minimizar el tiempo que se dedica a leer, mirar o escuchar noticias que causan estrés, ansiedad o angustia. Aunque es difícil desconectarse, una manera de lograrlo —explicó Walter Curioso— es dedicar tiempo a actividades físicas, como hacer ejercicio.

“Siempre es importante mantener estilos de vida saludables. Se puede hacer ejercicio y dedicar tiempo a uno mismo para no estar pegado a la tecnología y proteger la salud. Es importante para mantener ese equilibrio”, indicó.

 

¿Qué hacer para leer información de calidad?

 

Los especialistas recomiendan, además, establecer una lista de fuentes confiables de información a las cuales recurrir. Un artículo editorial publicado por la European Psychiatry Journal en 2020  recomienda “confiar únicamente en una cantidad limitada de fuentes de información oficiales”.

Jeff Huarcaya resaltó la importancia de seguir medios de comunicación fiables y desconfiar de cualquier cadena de WhatsApp. “[Estas] son la última información en la que deben confiar. Si llega un mensaje que dice ‘reenviado’ significa que la persona no ha creado este mensaje y es importante preguntar cuál es la fuente”, destacó.

La insensibilidad y la adicción son dos reacciones que los especialistas identifican como principales respuestas a la sobreexposición informativa".

En esa línea, un estudio del Journal of Anxiety Disorders indica que las intervenciones de comunicación por parte de las entidades oficiales deben centrarse en el suministro y la difusión de información precisa, y en la promoción de estrategias para regular las emociones.

 

¿Cómo identificar la desinformación?

 

Frente a información dudosa y que no proviene de fuentes fiables, los expertos aconsejan hacer uso de la  alfabetización digital y mediática. Este concepto hace referencia al conocimiento que se utiliza para identificar, analizar y entender la interacción que se tiene con los canales digitales y con los medios de comunicación.

Walter Curioso explicó que, para evaluar la calidad de la información, se puede utilizar un método denominado como Prueba el cual describe en un artículo publicado en 2007. Este consiste en preguntarse por el propósito (P) de la información, quién es el responsable (R), cuál es su utilidad (U), cuál es el origen de los enlaces (E), buscar (B) quién lo patrocina y cuál es la actualidad (A) de los datos.

Las redes sociales, páginas web e instituciones proporcionan herramientas fáciles de usar para comprobar la veracidad de una información. Por ejemplo, Google ofrece un buscador inverso de imágenes en el que se puede subir cualquier fotografía e identificar si está ha sido compartida anteriormente y en qué fecha exactamente. TinEye tiene una función similar. Asimismo, si se encuentra ante información que tiene como principal fuente a médicos o investigadores, se puede buscar el nombre del profesional en la página web del Colegio Médico Peruano, en la página del Concytec y de investigadores Renacyt.

Foto: Andina

DESINFORMACIÓN. Contar con una lista de fuentes confiables y aplicar la alfabetización digital y mediática ayudan a evitar la información falsa.
Foto: Andina

 

¿Por qué hablar sobre la infodemia con tu entorno?

 

La avalancha de información sobre una diversidad de temas puede provocar en los usuarios una mayor carga emocional y generar opiniones que los abrumen. Por eso, Mauricio Saravia sugiere conversar con el entorno cercano sobre la información que se encuentra en redes sociales.

“Es importante encontrar el espacio social para discutir la información. No me refiero al Twitter o al Facebook, hablo de conversarlo con tu pareja, tus hijos o tus papás. Dialogar sobre las implicancias que pueda tener cada hecho informativo y qué te genera”, explicó.

 

¿Qué hacer frente a la necesidad de estar “informado” de manera constante?

 

Los especialistas recuerdan que estar constantemente expuesto a la información que se produce no garantiza que se adquiera mayor conocimiento de un tema en específico. La investigadora Patricia Zárate indica que, a medida que nos hemos ido modernizando, las personas afirman estar pendiente de las noticias, pero no necesariamente existe un conocimiento sobre temas políticos en concreto.

Establecer horarios de desconexión y desactivar las notificaciones ayudan a evitar la sobrecarga de información", afirma Jeff Huarcaya.

Un análisis realizado por el IEP demuestra que, aunque es constante la conexión a las redes sociales y los canales noticiosos, las personas no siempre están al tanto de los acontecimientos recientes, pues, por ejemplo, el 45% de los encuestados no se enteró del mensaje que dio el presidente Pedro Castillo ante el Congreso el 15 de marzo pasado. Por eso, la experta subraya que no necesariamente la información a la que se accede gracias al internet es de calidad.

En esa línea, Eric Roberts de la Universidad de Stanford sostiene, en un artículo, que el exceso de información cultiva estrés, confusión e ignorancia y hace énfasis en que información no es lo mismo que conocimiento. “Existe una diferencia sutil pero significativa entre información y conocimiento. La información puede definirse como una colección de hechos y perogrulladas. El conocimiento, por otro lado, requiere la comprensión o aplicación adecuada de esta información”, explica.