COP26: Compromisos para frenar deforestación no precisan cómo lo harán

Perú y otros 132 países suscribieron una declaración para proteger los bosques y evitar su deforestación y degradación. Sin embargo, este compromiso no es legalmente vinculante. En otras palabras, las naciones no están obligadas a cumplirlo ni hay mecanismos que aseguren su realización. Este acuerdo, que apunta a la conservación de áreas forestales, no es suficiente para cumplir con el objetivo climático de no superar el umbral crítico de 1,5 ºC de calentamiento. Para eso, también es necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

RECURSOS. Se prometieron más de USD 19.000 millones para el cumplimiento de este compromiso internacional.

RECURSOS. Se prometieron más de USD 19.000 millones para el cumplimiento de este compromiso internacional.

Foto: Andina

Actualización: 5 de noviembre de 2021 - 10:40 am

Más de 100 países firmaron un pacto internacional con el fin de frenar la deforestación. “Nos comprometemos a trabajar colectivamente para detener y revertir la pérdida de bosques y la degradación de la tierra para 2030”, se lee en la “Declaración de los líderes de Glasgow sobre los bosques y el uso de la tierra”. Este compromiso se asumió durante el tercer día de la vigésimo sexta Conferencia de las Partes (COP26), el evento mundial en el que se adoptan acuerdos sobre las acciones frente a la crisis climática.

El primer ministro británico, Boris Johnson, denominó al acuerdo como “histórico”, pues reúne esfuerzos de más de un centenar de Gobiernos con el sector privado, filántropos, pueblos indígenas y comunidades locales. La declaración, suscrita por 133 países que tienen más del 85 % de los bosques del mundo en conjunto —entre ellos China, Rusia y Brasil, con escasas acciones frente a la crisis climática hasta ahora—, estuvo acompañada del anuncio de una inversión de USD 12.000 millones de fondos públicos y USD 7.200 millones de fuente privada para proteger y restaurar los bosques. 

En Sudamérica, Perú y Colombia son dos de las naciones que destacan, junto con Brasil, en la suscripción de este acuerdo pues tienen los territorios más grandes de la selva amazónica. Además, en 2020, Perú alcanzó la cifra más alta de deforestación de las últimas dos décadas: 203.272 hectáreas. En contraparte, los únicos países de la región que no asumieron el compromiso fueron Bolivia y Venezuela. Sin embargo, los esfuerzos para conservar las áreas boscosas no son suficientes para limitar el incremento de la temperatura global por debajo del umbral crítico de 1,5 ºC, pues es necesario reducir las emisiones y dejar de extraer y quemar combustibles fósiles. 

 

Ilustración: COP26

COMPROMISO. 133 países suscribieron el acuerdo para la protección de los bosques.
Ilustración: COP26

 

Aunque es un compromiso ambicioso, hay incertidumbre en torno a su cumplimiento. Romina Rivera, coordinadora nacional del Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático (Mocicc), dijo a OjoPúblico que este anuncio le parece positivo, si se tiene en cuenta que la sociedad civil no tenía muchas expectativas sobre los acuerdos a adoptar en esta COP26. 

Sin embargo, resaltó la importancia de mantener la actitud crítica a nivel nacional e internacional. “Si bien veo con optimismo un anuncio de ese tipo, que implica una voluntad política de hacerse cargo de esta situación [la deforestación], lamentablemente también tengo mucho escepticismo, porque en anteriores ocasiones no se han cumplido”, explicó. 

Un ejemplo de ello es que, en 2014, se firmó un acuerdo similar: la “Declaración de Nueva York sobre los bosques”. Este también fue un acuerdo voluntario firmado por 40 naciones, que tuvo el objetivo de acabar con la mitad de la deforestación para 2020, y en su totalidad para 2030. No obstante, sus metas no se cumplieron.

Gabriel Quijandría, exministro del Ambiente y actual director regional para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), resaltó que la diferencia entre ese compromiso y el firmado en la tercera jornada de la COP26 radica en que este último sí incorpora a países fundamentales en la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), como China.

Quijandría destacó, además, que la firma de este compromiso reconoce el vínculo entre la deforestación de los bosques y la agricultura, sobre todo, en el caso de la agricultura industrial. “Sabemos que el 80 % de la deforestación tropical es impulsada por el comercio mundial de productos agrícolas”, afirmó Boris Johnson, en su participación en la COP26. Sin embargo, el exministro peruano alertó que existen grandes desafíos para asegurar el cumplimiento del nuevo acuerdo. “El gran reto va a ser cómo contabilizamos, por ejemplo, que se estén cumpliendo los compromisos”, dijo a OjoPúblico.

La entrega de más de USD 19.000 millones implica una responsabilidad para supervisar el destino de ese financiamiento. Quijandría precisó que es difícil establecer criterios para determinar si todos esos recursos económicos que se comprometieron serán entregados realmente, pero que sí es posible vigilar la reducción de la deforestación, a través del monitoreo de imágenes digitales, por ejemplo. “El tema es quién tiene la autoridad científica y técnica reconocida por todos, a nivel mundial, para hacer este seguimiento”, indicó.

Aunque es un compromiso ambicioso, hay incertidumbre en torno a su cumplimiento".

La activista climática Romina Rivera señaló que otra dificultad reside en que este financiamiento no siempre llega a los principales actores que conservan los bosques: las comunidades indígenas. “A nosotros nos preocupa que siempre son los pueblos indígenas quienes tienen más acción para conservar los bosques, pero también quienes menos apoyo reciben. No solamente económico, incluso en términos, jurídicos, sociales y legales”, dijo.

En este contexto, los especialistas destacan la importancia de que las acciones de protección de los bosques estén vinculadas a la titulación de tierras y al reconocimiento de derechos indígena. Rivero aseguró que en Perú existe una inseguridad jurídica y una falta de derechos para los pueblos indígenas, a pesar de que “se sabe internacionalmente que, sin duda alguna, los pueblos indígenas son quienes mejor cuidan sus propios territorios”. 

Finalmente, Quijandría resaltó que esta es, recién, la primera parte de la COP26, en la que los líderes mundiales anuncian sus compromisos frente a la crisis climática. Luego, las delegaciones de cada país —usualmente, lideradas por los ministros de Ambiente— negocian y adoptan nuevos compromisos. “Estamos en en en el momento inicial, en el del mensaje político que es fundamental, pues la cantidad de recursos que se han anunciado es inédita. Eso es algo absolutamente importante, entonces, ya se ha dado el primer paso con este mensaje”, enfatizó.

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