RECLAMO. Fortunata y otras lideresas de ollas comunes piden que se apruebe el proyecto de Ley de Emergencia Alimentaria.

Luchar por el alimento digno

Luchar por el alimento digno

Fortunata Palomino, 56 años, presidenta Red de Ollas Comunes de Lima

RECLAMO. Fortunata y otras lideresas de ollas comunes piden que se apruebe el proyecto de Ley de Emergencia Alimentaria.

Claudia Calderon / OjoPúblico

Fortunata Palomino es lideresa desde muy joven. Llegó a los 14 años a Lima, desde Vilcas Huamán, en Ayacucho. Quería estudiar y ser profesional, pero por la mañanas tuvo que trabajar en una casa como empleada doméstica y no pudo terminar la escuela nocturna. Cuando empezó a vender verduras y pollo en los mercados de la capital, también comenzó su carrera como lideresa de sus compañeros comerciantes. En 2014, sus cuatro hijos ya eran adolescentes y se convirtió en miembro de la Red de Mujeres Organizadas Previniendo la Violencia de Género de Carabayllo, distrito en el que vive desde hace 16 años. 

Pero, quizá, su reto más grande como dirigente barrial lo asumió a los 55 años, en marzo de 2020, cuando se convirtió en la presidenta de la Red de Ollas Comunes de Lima Metropolitana en plena emergencia sanitaria por la Covid-19. Ese año, según estima la Organización Internacional del Trabajo (OIT), alrededor de 1,5 millones peruanos perdieron sus empleos. Miles de ellos, dependían de ingresos del día a día (más del 70 % de la población ocupada del país tenía, para entonces, empleos informales) y las ollas comunes han sido un soporte fundamental para ayudarles a resistir el hambre. Son alrededor de 2.447 ollas en 31 distritos limeños, que alimentan casi a un cuarto de millón de personas. Sin embargo, su situación es muy precaria desde hace un año y medio. 

“El Congreso no quiere aprobar la Ley de Emergencia Alimentaria, que tanto hemos trabajado. Nadie nos ha avisado nada, ellos solos toman sus decisiones”. Fortunata se refiere al Proyecto de Ley que declara de necesidad pública e interés nacional el reconocimiento de la Emergencia Alimentaria en el Perú, que inicialmente presentó la expresidenta del Congreso y actual premier, Mirtha Vásquez. El proyecto, que ahora impulsa la congresista Sigrid Bazán (Juntos por el Perú), debía pasar a discusión en el Pleno el pasado 19 de octubre, ya que había sido exonerado del dictamen de la Comisión Agraria, liderada por Fuerza Popular. Sin embargo, la discusión de la Emergencia Alimentaria no ocurrió en la fecha pactada. 

Al día siguiente, el miércoles 20 de octubre, la Comisión Agraria aprobó un texto sustitutorio que redujo dicho proyecto de ley de seis a dos artículos, lo cual recorta las medidas que beneficiarían a las ollas comunes. Por ejemplo, ya no figura la creación del Comando Nacional de respuesta frente a la Emergencia Sanitaria. Las lideresas de todo Lima, entre ellas Fortunata Palomino, salieron a las calles a protestar.

“Las ollas comunes resistimos con autogestión de las madres de familia que siempre han trabajado, y no saben quedarse en sus casas esperando que la situación mejore. Las donaciones de Qali Warma solo nos ayudan para un par de días. Por eso, vamos a pedir alimentos a los mercados mayoristas. En Carabayllo solo visitamos a los pequeños mercados porque no tenemos dinero para pagar el pasaje hasta un gran mercado. Preparamos menestras y arroz, ni siquiera los huesos del pollo, porque hasta eso ha subido de precio. Hemos vuelto a cocinar con leña porque el gas es algo inalcanzable. Nosotras hacemos lo que el Gobierno debería”. 

En medio de su manifestación pacífica frente al Congreso, varias madres fueron agredidas por el grupo extremista La Resistencia. “Creo que ellos pensaron que nos uniríamos a sus pedidos de vacancia presidencial, pero nosotras no estamos en ningún partido político ni bando, solo queremos que nos escuchen nuestros reclamos, que respeten nuestro trabajo y aprueben la ley, las ollas comunes la necesitan. No estamos a favor de la violencia”.

En este tiempo frente a la Red de Ollas Comunes de Lima Metropolitana, Fortunata Palomino ha visto cómo las mujeres de distintos distritos hacen de cocineras, pero también de profesoras, enfermeras, artesanas. No pueden parar porque siempre hay niños hambrientos que esperan en casa. “Creo que pedimos lo que cualquier ser humano merece, y eso es un alimento digno”. 

 

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