Santiago Manuin: “Si los jóvenes no toman conciencia del bosque, nuestra cultura desaparecerá”

A un mes de su muerte, compartimos esta entrevista inédita y profunda realizada el 2017 al líder awajún. Manuin habla sobre la importancia de formar nuevos liderazgos entre los jóvenes awajún, su formación espiritual y la histórica indiferencia del Estado. “El gobierno no va a convivir con el bosque, va a sacar dinero, destrozar el bosque y al humano que vive en él”, dice el histórico líder que falleció víctima de la Covid-19.

DEFENSOR AMBIENTAL. El apu Santiago Manuin falleció hace un mes en Chiclayo por la Covid-19.

DEFENSOR AMBIENTAL. El apu Santiago Manuin falleció hace un mes en Chiclayo por la Covid-19.

Foto: Jonathan Hurtado/ CAAAP

El 2017, en mi camino a Santa María de Nieva, me detuve brevemente en la ciudad de Jaén, en la región del Amazonas. Allí, en una visita a la reconocida Radio Marañón, escuché de mis colegas periodistas los recuerdos de la cobertura de los episodios del Baguazo (2009), un violento episodio que los dejó marcado para siempre. En ese momento me recomendaron que me reuniera con Santiago Manuin, el líder histórico de los Awajún, cuya participación en aquél evento podría ayudarme a comprender (como reportero de otro país) muchos acontecimientos de la historia reciente de la Amazonia peruana.

Una tarde de mayo de ese año, fui al hospital de Jaén y conocí a Manuin. Hace poco, las complicaciones de una diabetes habían provocado la amputación de una de sus piernas. Sin embargo, en una habitación iluminada de ese hospital de monjas, la llama del líder indígena pareció encenderse: él respondía a las preguntas con gran vigor y hablaba sobre todo de la importancia de la juventud.

Once años después del Baguazo, donde recibió ocho disparos de bala, el histórico líder awajún Santiago Manuin regresó a Chiclayo con la misma urgencia que aquella vez. Fue internado el 29 de junio en el hospital Luis Heysen Incháustegui por Covid-19, la enfermedad que días antes le habían detectado en la provincia de Bagua, Amazonas. En esta entrevista el apu awajún habla sobre el presente y futuro del liderazgo indígena en la Amazonía peruana, pero también de los enormes desafíos. 

¿Por qué se originó el Baguazo?

En 2008 conseguimos la derogatoria de dos decretos y después el gobierno instala cuatro mesas de trabajo. Prometió derogar otros decretos, pero no lo hacía. Por eso el 2009 volvimos a protestar; el gobierno se cerró, no quiso derogar los decretos, hubo oposición de muchos congresistas, ministros, de la Presidencia del Consejo de Ministros. En vez de derogar los decretos, el gobierno quiso dar un escarmiento a la población en la zona conocida como “Curva del diablo”, aquí en Bagua, donde habíamos tomado la carretera con 4.800 hombres, otros 5 mil estaban en la estación de bombeo. El fatídico 5 de junio ocurrió el enfrentamiento entre la Dinoes (División Nacional de Operaciones Especiales de la Policía)  y la población. Eso duró desde las 5:30 am hasta las 9 am. Hubo mucha balacera. 

¿Cómo te hirieron a ti?

Yo fui herido a las 7:30 de la mañana y me llevaron al hospital, perdí la conciencia en Bagua, y de aquí me trasladaron a Chiclayo. Me operaron en Chiclayo. Recuerdo escenas de lo que iba pasando, de cómo iba perdiendo la conciencia. En Chiclayo estuve hasta agosto, detenido en el hospital desde el 10 de junio. Pero en agosto me cambiaron la orden de captura por comparecencia restringida. Dejé el hospital a fines de setiembre, y permanecí en Chiclayo hasta noviembre, cuando volví a Bagua. Al año siguiente fui elegido consejero regional y estuve en Chachapoyas durante 4 años. El 2016 me accidenté y me amputaron una pierna debido a una gangrena. 

Se necesitaba formar nuevos líderes jóvenes, que defiendan nuestra espiritualidad y al pueblo awajún.

¿Cómo te accidentaste?

Me accidenté en mi casa, mientras trabajaba me hinqué con una espina, lo que me produjo una gangrena y no me di cuenta. Por eso luego me amputaron la pierna. Ahora estoy normal, trabajando, con ciertos impedimentos, pero vivo en mi casa, con mi familia y mis hijos. Esa ha sido mi situación como líder que ha dirigido al pueblo. 

Pero su liderazgo sigue, aún es considerado un líder para el pueblo awajún.

Yo sigo trabajando, estoy pendiente de lo que hacen la petrolera, la minera, las madereras; al mismo tiempo ayudo en la formación de líderes indígenas. Porque cuando estaba en el consejo regional de Amazonas noté que se necesitaba formar nuevos líderes jóvenes. Para que vayan asumiendo ciertas responsabilidades sobre el bosque, la tierra, nuestra espiritualidad e identidad cultural, nuestro idioma. Es necesario que los jóvenes defiendan la cultura awajún y la existencia de nuestro pueblo. No queremos que nuestro pueblo sea absorbido o desintegrado, y para eso los jóvenes tienen que hacer respetar nuestra cultura. 

¿Usted cree que esta es la más grande amenaza, la falta de líderes? 

Si los jóvenes no toman conciencia del por qué del bosque, de nuestra cultura, entonces en el futuro este pueblo se desintegrará, y perderá su identidad cultural, su espiritualidad. La nueva juventud es la que tiene que dialogar con el Estado Peruano para que respeten nuestra idiosincrasia indígena en la defensa de nuestro territorio y la pluriculturalidad del pueblo peruano, porque somos una parte de esa pluriculturalidad. Por eso es muy importante formar a nuevos agentes que estén abiertos pero al mismo tiempo sean críticos en las decisiones del futuro. Es muy importante plantearle al gobierno cómo queremos una educación enraizada en nuestras visiones como pueblo, como identidad y cómo debe ser enfocada nuestra espiritualidad, la creencia Awajún.

Si los jóvenes no toman conciencia del por qué del bosque, de nuestra cultura, entonces en el futuro este pueblo se desintegrará. 

¿Tu formación fue también así? La historia del movimiento awajún es de pura resistencia. 

A mí me formaron con la espiritualidad awajún, que se basa en el retiro. El awajún se retira cuando tiene un problema. Entonces hay una búsqueda, en las grandes cascadas, aislado de su familia, fuera de su familia, busca esa relación grande con el ser superior, dentro de la naturaleza. Entonces, él en ese aislamiento tiene que descubrir al gran “ajutap” (antiguo guerrero) y dejar que él le hable a través de la naturaleza. En mi cultura tomaba yo tomaba algunas plantas para descubrirlo, buscando que me hablen. Luego lo hice a través del retiro. Nosotros no adoramos ni a los árboles, ni a los animales, ni al cerro, pero buscamos una verdad, y esa verdad es el “ajutap”. Por eso yo debo conducir a los jóvenes bajo unos retiros. Esa ha sido mi formación. 

¿Hay una fecha, un momento de ese descubrimiento personal? 

No me acuerdo, fue un momento. Estuve en el Ecuador, con los padres salesianos que trabajan con los shuar, hice ese viaje porque quería que entender cómo los misioneros introducen el evangelio en el mundo shuar. Utilizaban la mitología shuar, que puede ser la mitología awajún, para que no parezca ajena la realidad de Cristo introducido en el pueblo indígena. El hombre está retirado, busca en silencio, y entonces tiene que purificarse para recibir ese don, para poder escuchar la voz del “ajutap”. 

¿En ese momento entendió que debería formar nuevos líderes? 

Sí, en Ecuador llegué a tener esa lucidez para entender cómo el ajutap de mis antepasados habla al hombre a través de la naturaleza, así como a Moisés le habla a través de la zarza: “Yo soy tu Dios”. Eso me motivó a formarme en el campo político, social, religioso, para poder conducir a la nueva juventud, porque estoy al servicio de mi pueblo, enseñando a los jóvenes sobre minería, petróleo. Nosotros estaríamos de acuerdo si las empresas fueran sinceras, si se comprometieran a trabajar cuidando el medio ambiente, pero no dicen la verdad. Les importa sacar mucho beneficio y no ocuparse de los daños ambientales. El gobierno debe comprometerse a exigir que estas empresas cumplan las normas internacionales. Por eso el gobierno no quiere dialogar con nosotros, no le interesa. Muchos gobernantes conocen nuestras realidades, lo que nosotros queremos, pero no les interesa.

Nosotros estaríamos de acuerdo si las empresas fueran sinceras, pero les importa sacar mucho beneficio y no ocuparse de los daños ambientales.

¿Te parece que el abandono de las comunidades podría solucionarse con algún tipo de inversión? 

Es un problema occidental. Los awajún tienen su modo de vivir diferente, que los occidentales llaman pobreza, pero si fuera así ya hubiéramos muerto de hambre. El awajún soluciona sus problemas de alimentación, y no depende del gobierno. Nosotros no tenemos casas de paredes de cemento, pero vivimos así porque hace años nos hemos adaptado a la selva y nunca le hemos pedido al gobierno que nos construya una casa. O sea ellos cuando ven a un aguaruna con su vivienda de maderitas le dicen que es de extrema pobreza, y entonces dicen ‘a ese quiero ayudarlo’. 

¿Hay mucha contaminación en los ríos donde pescan?

Sí, porque el (río) Marañón atraviesa muchos pueblos, arrastra toda la basura de las ciudades. El gobierno debería dar un programa de desarrollo adecuado a nuestra realidad. Pero es más fácil darte una sardina en lata que hacer un estudio sobre crianza de peces, o animales menores, y cómo generar una economía para que el awajún pueda vivir. Yo no estoy de acuerdo cuando la gente dice “extrema pobreza, por eso hay que invertir”. Sino mira que la empresa petrolera ha invertido mucho dinero en una comunidad cercana y ¿qué ha creado? Hay muchos bares en la comunidad, las mujeres aprendieron a tomar cerveza, ya no hacen masato. Ahora sí es una comunidad pobre, en el sentido que no tienen qué comer, no tienen chacra, pero sí cerveza. Eso ha conseguido la empresa de hidrocarburos, para ellos eso es el desarrollo, nosotros no vamos en esa línea. Por eso nuestro rechazo tanto a la minera y petrolera. 

¿Después del enfrentamiento del 2009 (Baguazo), el gobierno sigue sin entenderlos? 

Hay una forma discriminatoria, racista; el gobierno no quiere escuchar a los indígenas porque somos salvajes, porque somos del bosque y somos pobres. Creen que con las trasnacionales vamos a progresar, pero nosotros somos orientales, con una cultura de convivencia con el bosque, que es nuestro aliado. El gobierno no va a convivir con el bosque, va a sacar dinero, destrozar el bosque y al humano que vive en él. Nosotros queremos que el gobierno entienda, pero este va cotizando la tierra, tantos metros, tantos soles, por lo tanto, vendo esta tierra, para vivir en otro lado. Cotiza la madera, la tierra, el agua. 

El gobierno no va a convivir con el bosque, va a sacar dinero, destrozar el bosque y al humano que vive en él.

Como los Wampís, ¿creen que el camino es la conformación de la Nación Awajún? 

Se trata de una autonomía dentro del Perú, es decir, si nosotros buscamos un desarrollo acorde a nuestra realidad, el gobierno debe darnos una cierta autonomía. Por ejemplo si algún día Santiago Manuin con sus aliados fundara una universidad indígena tendría que ser una acorde a nuestra realidad de la selva. Porque cuando se crean las universidades se hace fuera de la realidad. Es una universidad absorbente, que te impone, distorsiona tu realidad. 

¿Este ejemplo de la universidad aplica para autogobernarse y vivir en el territorio? 

Sí, el gobierno debe respetar nuestra autonomía que busca un desarrollo sostenible. ¿Por qué varios proyectos del gobierno se han ido al tacho? Porque no han consultado, no han preguntado. Nosotros tenemos una forma de organización muy diferente, eso es lo que el gobierno debe respetar. El Perú es grande, pero dentro nosotros somos una cultura y una cultura debe buscar su desarrollo de acuerdo a su realidad, cómo quiere vivir, que con su autonomía busque el desarrollo.

¿Cómo va la titulación de los territorios indígenas?

Titular las comunidades nos ha ayudado bastante. Pero en el futuro ¿qué podemos hacer? Yo no puedo calcular que es lo que va a suceder de aquí a veinte años. Nosotros no queremos chocar, ya hemos chocado bastante con el gobierno, y el awajún tiene que ir con pies de plomo, por eso se ha puesto nuestro trabajo en conocimiento de muchos abogados conocedores del mundo indígena, de la territorialidad que es importante. El gobierno no va a ceder, quizás si fuéramos otros indígenas dirían “no pasa nada” pero con el awajún tiene que pensarlo dos veces. 

¿Por qué?

Por lo que pasó en la “Curva del Diablo” (Baguazo) y lo que ha pasado en el Alto Cenepa. Muchos jóvenes participaron en la defensa del territorio ante Ecuador. Somos un pueblo que por años ha permanecido en defensa de su territorio, contra los incas, contra los españoles, y después contra Alan García. Son tres etapas muy fuertes, y el mundo awajún le ha hecho doler la cabeza al gobierno, por lo tanto, si nosotros empezamos a cantar que somos un gobierno autonómico, mucha gente va a pensar ¿qué es lo que quieren? Nosotros no podemos crear un gobierno autónomo (como el Wampís) porque tenemos que ir con cuidado. Siento mucho que el pueblo Wampís se haya separado de nosotros. Por ahora estamos con el Consejo Permanente y con otras organizaciones, y tenemos que reunirnos, evaluar esto. 

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