opinión 26 Abril, 2020

Los pacientes con demencia y la pandemia: lo peor podría venir después

Los pacientes con demencia y la pandemia: lo peor podría venir después
Nilton Custodio

Neurólogo e investigador

El director médico del Instituto Peruano de Neurociencias analiza los riesgos de los pacientes con problemas de salud mental, hoy dentro de la población vulnerable al Covid-19. "Los cuidadores han incrementado las consultas telefónicas debido a que [los pacientes] han sufrido problemas en la orientación, trastornos del sueño y cambios conductuales como angustia y ansiedad por permanecer encerrados", señala el investigador.

REALIDAD. Lla prevalencia de pacientes con demencia en Perú alcanza a 7 de cada 100 personas mayores de 65 años.

REALIDAD. Lla prevalencia de pacientes con demencia en Perú alcanza a 7 de cada 100 personas mayores de 65 años.

Ilustración: Mary Long/ Shutterstock

La pandemia del Covid-19 afecta a más 47.000 peruanos y el número de casos va a seguir incrementándose. Las principales medidas de control de las autoridades sanitarias durante la fase aguda, están dirigidas a disminuir las consecuencias respiratorias; pero cada vez hay mayor evidencia del compromiso del sistema nervioso central. 

En ese sentido, las pandemias del pasado han reportado complicaciones neuropsiquiátricas luego de la fase aguda de la enfermedad, como encefalitis letárgica, insomnio, ansiedad, depresión, manías, psicosis, suicidio y delirio, y las más recientes (H1N1, SARS-CoV-1, MERS-CoV) reportaron narcolepsia, encefalitis, desórdenes neuromusculares y procesos desmielinizantes (1). En ese contexto, ¿cuál será el impacto de las medidas impulsadas para contener la pandemia en pacientes con problemas en su salud mental? 

De otro lado, la prevalencia de pacientes con demencia en el Perú alcanza a 7 de cada 100 personas mayores de 65 años de edad (se estima que en todo el país habrían 200.000 casos), siendo la principal causa, la enfermedad de Alzheimer (2). 

La principal recomendación es mantener o incrementar la interacción social. En las actuales condiciones es imposible de cumplir. 

Estas personas inician sus molestias con “olvidos”, caracterizados por problemas con la memoria episódica de hechos recientes (les cuesta recordar el desayuno de la mañana, los recados y los encargos de los hijos) y problemas para la denominación (gran dificultad para dar el nombre de un objeto común, a pesar de conocer cada una de sus cualidades).

Luego de unos meses, empezarán los problemas de la funcionalidad instrumental (dificultad para manejar el horno microondas, manejar el cajero automático, realizar pagos en bodegas y mercados), pasando luego a manifestaciones conductuales como ideaciones paranoides (“cree que alguien le quiere hacer daño”, “se están robando mis cosas”, “la gente habla mal de mí”), alucinaciones visuales (animales dentro de la habitación) y agitación psíquica nocturna, o tal vez agresividad verbal y física en el peor de los casos (3). 

Todo esto sucede en un contexto familiar y social de desconocimiento de la enfermedad (aún existen familias pensando que son cambios de la “vejez” y los pocos que asumen la enfermedad como tal, tienen nula o escasa preparación para el cuidado de su familiar) y de estigma hacia la persona afectada (2).

Es por ello que es importante analizar y tener en cuenta el impacto derivado de las medidas de aislamiento físico dictadas por la pandemia sobre las enfermedades neurodegenerativas, incluida las demencias. 

Los pacientes en estadios iniciales que aún mantienen independencia tienen problemas para recordar los procedimientos de bioseguridad, como colocación de las mascarillas, lavado de manos o entender la información de los medios de comunicación. Esto podría incrementar el riesgo de adquirir la infección por Covid-19. 

Este panorama empeora cuando viven solos o sus cuidadores o acompañantes son de la misma edad, o con similares enfermedades que el paciente. Además, en esta etapa, la principal recomendación con estos pacientes es mantener o incrementar la interacción social; sin embargo, en las actuales condiciones, esto es imposible de cumplir. 

En pacientes con demencia en estadio moderado, que mantienen independencia funcional básica, los cuidadores han incrementado las consultas telefónicas debido a que han sufrido problemas en la orientación, trastornos del sueño y cambios conductuales como angustia y ansiedad por permanecer “encerrados”. En algunos casos se han reportado casos de agitación psico-motora, es decir la hiperactividad motora expresada como la necesidad de caminar y caminar sin un objetivo (los pacientes entran a la sala, luego al dormitorio, o al baño).

Es importante analizar el impacto del aislamiento físico sobre las enfermedades neurodegenerativas

El análisis de algunos casos nos dice que los pacientes en estadios severos, que dependen totalmente para alimentación y aseo personal, han progresado a la confinación en cama por pérdida de su rutina, la falta de terapia física o de lenguaje, debido a que los profesionales no se pueden trasladar hacia el domicilio o las casas de reposo. 

Estos cambios han generado incremento de la carga de trabajo y estrés emocional de los cuidadores, quienes tienen un panorama “desolador”, pues generalmente realizan este trabajo de manera aislada sin la participación familiar.

Para los próximos meses, es probable que muchas familias reduzcan sus ingresos económicos por lo que muchos pacientes con demencia dejarán de asistir a sus controles médicos, o la medicación se verá interrumpida; y tal vez, los cuidadores capacitados tendrán que ser despedidos.

Comparto algunas recomendaciones para los pacientes con demencia en estadios moderados:

  • Elaborar recordatorios visuales en ambientes habituales.
  • Mantener la actividad física con rutinas adaptadas de ejercicios, como baile con música de su época, juegos sencillos que involucren globos, ganchos de ropa o tapas de plástico.
  • Realizar actividades lúdicas y recreativas como karaoke, adivinar canciones de su época y juegos de mesa comunes.
  • Mantener el horario del sueño, utilizando el dormitorio sólo para las noches.


Para los pacientes con demencia en estadios severos, recomendamos:

  • Adaptación de texturas de los alimentos, con trozos muy pequeños, purés y en algunos casos se puede usar espesantes.
  • No se recomienda licuar todo el contenido de un plato. Si tuviera que hacerlo, puede hacerlo de manera individual.
  • Fraccione la ración diaria de alimentos en 5 a 6 tomas.
  • Administre los alimentos, con el paciente en posición sentada, en un ambiente tranquilo sin distractores.
  • Realizar ejercicios para movilizar extremidades y rangos articulares en sesiones de 15 a 20 minutos dos veces cada día.
  • Cambios de posición cada 2 horas para evitar zonas de presión.

Recomendaciones para pacientes con demencia

 

* Nilton Custodio es director médico del Instituto Peruano de Neurociencias. Expresidente de la Sociedad Peruana de Neurología. Editor asociado de la Revista de Neuro - Psiquiatría. Investigador calificado por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec). Doctor en Neurociencias por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y catedrático de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
 

Referencias bibliográficas:

(1) Troyer, E.A., Kohn, J.N., Hong, S., Are we facing a crashing wave of neuropsychiatric sequelae of COVID-19? Neuropsychiatric symptoms and potential immunologic mechanisms, Brain, Behavior, and Immunity (2020), doi: https://doi.org/10.1016/j.bbi.2020.04.027.

(2) Custodio N, Wheelock A, Thumala D and Slachevsky A (2017) Dementia in Latin America: Epidemiological Evidence and Implications for Public Policy. Front. Aging Neurosci. 9:221. doi: 10.3389/fnagi.2017.00221.

(3) Custodio, Nilton, Montesinos, Rosa, & Alarcón, Jorge O. (2018). Evolución histórica del concepto y criterios actuales para el diagnóstico de demencia. Revista de Neuro-Psiquiatría, 81(4), 235-249. https://dx.doi.org/10.20453/rnp.v81i4.3438