ojo biónico 16 Diciembre, 2020 16 / 12 / 2020
Captura: Facebook de OMPEI
ojo Falso

Por Carla Díaz

Rosa María Apaza, candidata al Congreso del partido Democracia Directa.

“Inyectar genes [a través de la vacuna contra la Covid-19] es un experimento para infectar células humanas”

Fecha de la declaración: 3 de diciembre del 2020.
ojo Falso

Por Carla Díaz

A través de su columna en un medio local, la abogada Rosa María Apaza, candidata al Congreso por el partido Democracia Directa, criticó la reciente aprobación de una ley para garantizar que las vacunas para prevenir la Covid-19 sean de acceso libre. Como parte de su argumentación, dijo lo siguiente: “Inyectar genes [a través de la vacuna contra la Covid-19] es un experimento para infectar células humanas”. Luego de revisar estudios al respecto y consultar con especialistas, OjoPúblico concluye que esto es falso. 

Captura: Facebook de OMPEI
VACUNAS ARN. 
No es verdad que una sustancia tan frágil como el ARN pueda ingresar al núcleo de las células y alterar genéticamente a las personas.
Captura: Facebook de OMPEI


Apaza, quien además es presidenta de la denominada Organización Médica Peruana de Investigación (OMPEI), hace referencia a las vacunas hechas a partir de ácidos ribonucleicos, como de ARN y ADN, las cuales son una novedad científica al utilizar parte del genoma del virus para generar inmunidad. Esta forma de inmunización ha sido asociada a diversos tipos de desinformación, como que su uso volverá a las personas transgénicas, una afirmación que ya fue verificada previamente por OjoPúlico en un informe sobre el funcionamiento y la seguridad de las vacunas de ADN.

Hasta la fecha, la única vacuna de este tipo que ha sido aprobada para su uso masivo es la “BNT162b2”, elaborada por Pfizer y BioNTech. Según la abogada Apaza, se están inoculando, a través de estas, genes que alteran y dañan las células. Sin embargo, esto no es correcto, ya que la vacuna no contiene genes. 

Además, el ARN no puede dañar a las células, ya que para ello debería ingresar a su núcleo, algo para lo que no está preparada por ser una sustancia muy frágil. Aquí lo explicamos:

 

¿Cómo funcionan las vacunas de ARN? 
 

Lo que se inocula con la vacuna es un segmento del genoma del virus, el cual tiene como función dar los códigos necesarios para que las células fabriquen una de las proteínas que contiene el virus. Esta proteína clave es la denominada proteína Spike o “S” y su importancia radica en que es la responsable de permitir el ingreso del virus a nuestro organismo, para así desatar la infección. 

El ARN es la sustancia intermediaria para lograr la posterior producción de las proteínas. Una vez que estas se producen, se activan las defensas celulares al identificar una sustancia extraña, como lo explica el informe “Vacunas de ARNm: una nueva era en vacunología”, publicado por investigadores de la Universidad de Pensilvania y del Duke Human Vaccine Institute de Carolina del Norte en abril del 2018.

Al respecto, el doctor Humberto Vásquez, médico infectólogo de la Clínica Internacional, explicó que las proteínas de los seres vivos se encuentran programadas en códigos ordenados. Debido al avance de la ciencia, “es posible crear artificialmente esos códigos, para así programar la elaboración de algunas proteínas” en las células. 

Si bien en las vacunas clásicas se inyectan virus inactivados o muertos, “ahora se pueden inyectar códigos, o partes de esos códigos, para que las células fabriquen esas proteínas extrañas”, y así estas mismas sean detectadas por el organismo para iniciar la producción de anticuerpos, explicó Vásquez a OjoPúblico

Respecto a la afirmación de María Apaza, el médico infectólogo Juan More, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, explicó que “no es exactamente que se está poniendo algún gen en la vacuna, sino un molde que lleva la información genética de una proteína” de todo el virus. 

“Lo que contiene [la vacuna] es una porción del genoma del virus. El ácido nucleico es una secuencia de letras ordenadas. No es que estemos trabajando con el virus, esta secuencia de letras, del genoma del virus, ha sido identificada en enero de este año. Este ordenamiento de letras del virus nos dice sus características. Teniendo esa información, se diseña en laboratorio la secuencia de la proteína misma”, indicó More. 

Estas sustancias de ARN pueden fabricarse en laboratorios, lo que reduce los riesgos habituales de las vacunas biológicas, que implican necesariamente la manipulación de virus y otros agentes infecciosos. Además, otro de los beneficios que se destacan en los estudios clínicos realizados anteriormente es que las vacunas de ARN se adaptan, por lo que pueden ser programadas para generar más de un tipo de defensa, como células B, células T y linfocitos T citotóxicos, de acuerdo a la revisión “Vacunas basadas en ARN mensajero: avances, desafíos, aplicaciones”, publicada por investigadores de la compañía de biotecnología alemana Biotech AG en 2013. 
 

¿Por qué las vacunas de ARN no pueden dañar las células?
 

Si bien la masificación de las vacunas con base de ARN se ha producido recientemente en el marco de la pandemia por la Covid-19, los estudios sobre su eficacia y seguridad no son nuevos, como da cuenta el primer informe sobre uso exitoso del ARN in vitro en animales, que fue publicado en 1990, hace cerca de 30 años. 

Diversos análisis se han desarrollado en ese periodo, resaltando la simplicidad y seguridad de este tipo de vacunas, ya que pueden definirse molecularmente en un laboratorio y así controlar la información que se dará a las células. Por ello, anteriormente se han probado vacunas de ARN contra la influenza, el zika, la rabia y para inducir respuestas inmunes hacia células cancerosas. 

De hecho, para hacer su trabajo, el ARN solo necesita quedarse en la parte externa de la célula, es decir, en el citoplasma, que recibe las instrucciones para generar las proteínas S. Para dañar a las células o alterar el ADN humano, como afirma Rosa María Apaza, el ARN debería poder ingresar al núcleo celular, lo cual no es tan sencillo, como indican los especialistas consultados por OjoPúblico

El ARN es una sustancia muy frágil, por lo mismo, estas vacunas necesitan ser almacenadas a muy bajas temperaturas para no desintegrarse. “Todo ARN tiene un tiempo de vigencia corto. En seres vivos cuyo sistema es en base a ADN, como nosotros, el ARN se usa temporalmente”, dijo José Luis Aguilar, jefe del Laboratorio de Inmunología de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

Por su parte, Juan More rechazó también la posibilidad de que el ingreso del ARN de un virus pueda alterar las células. “Este proceso de producción de la proteína en nuestra células, se da en un compartimiento diferente a donde tenemos el ADN, que es el núcleo, lo otro ocurre en el citoplasma. Por eso es físicamente imposible que el ARN que estamos poniendo logre entrar”, explicó. 

En el escenario improbable de que este ARN llegue al núcleo, indicó More, “las células tienen tienen diferentes mecanismos para evitar que se incorpore al genoma. Nosotros los humanos no mutamos tan fácilmente, no es tan sencillo, las células se defienden”. 

En el mismo sentido se pronunció el infectólogo José Luis Aguilar, quien precisó que “la vacuna no tiene ninguna posibilidad de entrar al núcleo, pues solo funciona como la señalización para sintetizar la proteína”. Además, descartó que fuera posible la infección con la Covid-19 a partir de la vacuna. Ello debido a que esta solo contendrá “información parcial del virus”. 
 

Vacunas para prevenir la Covid-19
 

Hasta la fecha, el uso de emergencia de esta vacuna ha sido autorizado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), organización a cargo de la regulación de los medicamentos en los Estados Unidos, y un referente en el mundo. Ello se dio luego de analizar simultáneamente la eficacia y seguridad de la vacuna, cuyo estudio final fue publicado el 10 de diciembre del 2020. Además su uso ha sido recomendado por el Comité Asesor de Prácticas de Inmunización de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los EE.UU. en personas mayores de 16 años.


Dentro del grupo de las candidatas a vacunas realizadas con ARN que han terminado la fase III de los ensayos clínicos, están las vacuna “BNT162b2”, desarrollada por Pfizer y BionTech, y la ARNm-1273, diseñada por la compañía Moderna. Ambas tienen una efectividad del 95%. 

Las otras dos vacunas que se encuentran cercanas a ser comercializadas son del tipo ADN, y usan como vector un adenovirus de chimpancé. Estas son la AZD1222, elaborada por la Universidad de Oxford y AstraZeneca, y la Sputnik V, del Instituto de investigaciones Gamleya, de Rusia. 

Para esta verificación, OjoPúblico remitió directamente sus consultas a Rosa María Apaza, así como a la organización que dirige, OMPEI. Sin embargo, hasta el cierre de edición, no se obtuvo respuesta. 

En función a lo expuesto, OjoPúblico concluye que la afirmación de Rosa María Apaza, presidenta de OMPEI y candidata al Congreso, acerca de que las vacunas contra la Covid-19 inyectan genes que dañan las células es falsa.