ojo biónico 15 Septiembre, 2020 15 / 09 / 2020
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ojo Falso

Por Carla Díaz

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“Hay efecto retroviral [para la COVID-19] en los aceites esenciales, tanto del ciprés como del eucalipto”

Fecha de la detección: 10 de septiembre del 2020
ojo Falso

Por Carla Díaz

En redes sociales circula un video en que un presunto médico recomienda una serie de tratamientos de la llamada aromaterapia para evitar el desarrollo de la COVID-19 y contrarrestar la infección que desencadena el nuevo coronavirus. De manera específica, el personaje indica: “Hay efecto retroviral [para la COVID-19] en los aceites esenciales, tanto del ciprés como del eucalipto”. Luego de revisar los antecedentes y consultar con especialistas, OjoPúblico concluye que esto es falso. 

El personaje que aparece en el video analizado es el doctor Alonso Vega Acuña, conocido en Costa Rica por ofrecer tratamientos alternativos con su compañía “Betesda Natural”, que se define  como una “empresa líder en el tratamiento de las enfermedades desde la visión integrativa del ser humano, y suele dar ponencias sobre medicina naturista en programas y eventos religiosos de la Sociedad Misionera Internacional de los Adventistas Séptimo Día, y de la organización ‘La Biblia tiene razón’.

Sobre la afirmación literal de Vega Acuña, cabe precisar que el concepto ‘retroviral’ corresponde a las propiedades antivirales de ciertos fármacos o sustancias, pero en alusión a los virus de la familia de los retrovirus, a la que pertenece, por ejemplo, el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Los retrovirus difieren de la rama de los coronavirus, como el SARS-CoV-2, que causa la COVID-19.

Ahora bien, sobre el uso de aceites de eucalipto y cedrón para tratar el nuevo coronavirus, ya desde marzo de este año la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) -la entidad reguladora de los medicamentos en ese país y referente mundial del tema- emitió por lo menos 13 cartas de advertencia a empresas que ofrecieron productos a base de aceites esenciales supuestamente eficaces para prevenir, mitigar, diagnosticar o curar la enfermedad COVID-19, y los calificó como fraudulentos. 

En sus advertencias, la agencia recordó que es ilegal “anunciar que un producto puede prevenir, tratar o curar enfermedades humanas, a menos que se posea evidencia científica competente y confiable”, y en lo que respecta a la COVID-19, actualmente no se conocen estudios validados sobre su tratamiento, mucho menos a base de aceites esenciales. 

Lista de cartas de advertencia emitida por la FDA en torno a empresas que ofrecen aceites esenciales para tratar o curar la COVID-19. 

Un artículo de la Escuela de Medicina de la Johns Hopkins University, del 2018, explicó que no hay suficiente investigación para determinar la efectividad de los aceites esenciales, como parte de la aromaterapia, en la salud humana. “Los resultados de los estudios de laboratorio son prometedores, uno en Johns Hopkins encontró que ciertos aceites esenciales podrían matar un tipo de bacteria de Lyme mejor que los antibióticos, pero los resultados de los ensayos clínicos en humanos son mixtos”, precisó el reporte en esos días. 

Si bien, la exposición al olor de estos aceites podría ser inocua para ciertos pacientes, el mismo artículo informa que algunas personas pueden experimentar irritación o reacciones alérgicas, especialmente quienes tienen algún tipo de dermatitis atópica.

En agosto del 2020, la revisión ‘COVID-19 and therapy with essential oils having antiviral, anti-inflammatory, and immunomodulatory properties’, que analiza el efecto de los aceites esenciales de plantas en el SARS-CoV-2, concluyó que la información existente sobre estos aceites esenciales es muy preliminar y la mayoría de las afirmaciones al respecto se basan en datos obtenidos de estudios realizados en laboratorio o con acoplamiento asistido por computadora. 

Al respecto, Carlos Medina, médico y neumólogo de la Clínica Internacional, explicó a OjoPúblico que miles de componentes pueden ser virucidas dentro de experimentos de laboratorio, donde no hay agentes externos, pero en un escenario real, otros componentes reaccionan con el virus. Por esto, muchos medicamentos que  tienen efectos en los experimentos de laboratorios, no los reproducen en vivo. 

Existen otros estudios que afirman que los aceites de eucalipto pueden romper las membranas que cubren los virus que causan las paperas y los del herpes simple. Sin embargo, como hemos señalado, la evidencia que existe respecto a la COVID-19 es variable, y no ha sido probada en personas. 

Respecto al eucalipto, su principal compuesto es el eucaliptol, y tiene propiedades mucolíticas, broncodilatadoras y antiinflamatorias, por lo que es usado como expectorante o para la rinosinusitis. En el caso del cedrón, existen estudios que dan cuenta de sus propiedades antioxidantes como aceite, pero para la protección de alimentos, según precisa la National Library of Medicine de los EE.UU. Sin embargo, no se indica que estas sustancias poseen propiedades antivirales. 

El neumólogo Medina añadió que, si bien algunos componentes naturales tienen efectos antiinflamatorios y pueden afectar el crecimiento de algunos gérmenes, estos no son suficientes para hablar de tratamientos médicos comprobados, y muchos menos en el caso del virus que causa la COVID-19. En el caso del eucalipto, el mentol y el alcanfor, estos tienen el efecto de disminuir la inflamación de las vías respiratorias, por lo que puede causar una mejoría sintomática para algunos pacientes, pero no son reemplazo de los fármacos y tampoco tienen efectos retrovirales. 

Los reportes sobre los aceites esenciales también alertan de posibles efectos secundarios en su uso, por ejemplo, reacciones de hipersensibilidad en personas alérgicas. Los aceites esenciales que contienen pineno y linalol pueden causar complicaciones respiratorias como rinitis o asma estacional a pacientes con alergias.  

Sobre su consumo por vía oral, se ha informado de somnolencia, dificultad para hablar, mareos, náuseas y vómitos en personas que ingirieron cerca de una cucharadita o más de aceite de eucalipto.

En abril de este año, el medio de verificación AFP Factual analizó una afirmación similar del mismo personaje y recogió los análisis de especialistas como el doctor Justino Regalado, subdirector de Neumología del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias de México, y la presidenta de la Asociación Colombiana de Virología y profesora de la Universidad de Antioquia en Medellín, Maria Cristina Navas, quienes descartaron que el eucalipto o el cedrón tengan facultades para interrumpir la replicación del virus que causa la COVID-19.

Por entonces, AFP Factual consultó con Vega Acuña sobre el sustento de su afirmación, pero este no pudo proporcionar evidencia sólida e indicó que las recetas que anuncia en redes sociales corresponden a sus propias investigaciones y experiencias.

Sobre ello, el infectólogo del Hospital Loayza, Leonel Martínez, comentó a OjoPúblico: “para que una sustancia, sea planta o medicamento nuevo, se pueda usar en humanos, con la garantía de que va a funcionar, tendrían que realizarse estudios clínicos que lo avalen”. 

Martínez también explicó que un ensayo sobre el uso de aceites consistiría, por ejemplo, en tratar a 5 mil personas con esas sustancias, y a otras 5 mil proporcionarles agua destilada. Con el paso del tiempo, podría evaluarse el porcentaje de personas que se curaron o que fallecieron, y así determinar si la administración de los aceites representa una diferencia significativa en el proceso infeccioso de la enfermedad Covid-19. De lo contrario, indica Martínez, los presuntos efectos de estos aceites resultan anecdóticos. 

El infectólogo confirmó que no existe evidencia sólida sobre las propiedades de plantas como el eucalipto o el cedrón para detener cualquier tipo de virus. “No hay absolutamente nada sobre las propiedades virucidas del eucalipto y el cedrón”, dijo en comunicación telefónica. 

En función a lo expuesto, OjoPúblico concluye que la afirmación del médico Alonso Vega, acerca de que los aceites esenciales a base de eucalipto y cedrón tienen propiedades retrovirales ante el virus que causa la COVID-19 es falsa.