VENTILACIÓN. En espacios cerrados, las partículas que contienen los virus quedan suspendidas en el aire por períodos prolongados. Es importante ventilar todo tipo de ambientes.

Actualizar protocolos: la evidencia dice que el virus se transmite por aerosoles

Actualizar protocolos: la evidencia dice que el virus se transmite por aerosoles

VENTILACIÓN. En espacios cerrados, las partículas que contienen los virus quedan suspendidas en el aire por períodos prolongados. Es importante ventilar todo tipo de ambientes.

Ilustración: Claudia Calderón

Cada vez más evidencia respalda la transmisión aérea del coronavirus, como una de las principales formas de contagio. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud y las autoridades sanitarias locales aún no han actualizado sus protocolos. El uso de mascarilla y la ventilación de los ambientes, son incluso aún más determinantes que la limpieza de superficies. El Sars-Cov-2 se transmite, principalmente, por la inhalación de pequeñas e imperceptibles partículas infecciosas, que se producen cuando una persona tose, estornuda, habla, o simplemente respira; y que, en espacios cerrados y sin flujos de aire, permanecen en el ambiente por períodos prolongados. Te explicamos con detalle lo que sabemos hasta ahora sobre la principal fuente de transmisión del virus: los aerosoles.

26 Abril, 2021

Durante el primer año de pandemia, hemos incorporado a nuestro día a día ciertas rutinas como el uso de pediluvios (instrumentos para la limpieza del calzado) en las entradas de viviendas y negocios, así como la desinfección compulsiva de superficies, para protegernos de la Covid-19. Pero, ¿estas medidas son realmente efectivas para prevenir los contagios?

Cada vez más evidencia y especialistas consideran que este tipo de acciones no tienen un impacto considerable en la reducción de casos. Otras medidas ya conocidas, como el uso de mascarilla y la ventilación de los ambientes, en cambio, sí son determinantes. Esto debido a que el Sars-Cov-2 se transmite, principalmente, por la inhalación de pequeñas e imperceptibles partículas infecciosas, que se producen cuando una persona tose, estornuda, habla, o simplemente respira; y que, en espacios cerrados y sin flujos de aire, permanecen en el ambiente por períodos prolongados.

No obstante, a pesar del aval de la comunidad científica internacional, instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) aún no reconocen a los aerosoles como el mecanismo de contagio predominante. 

Un reciente artículo, publicado el 15 de abril en la revista científica The Lancet, presentó 10 razones científicas que respaldan la transmisión aérea del nuevo coronavirus. En la publicación, investigadores de Reino Unido, Estados Unidos y Canadá sostienen que existe evidencia sólida para llegar a esta conclusión y advierten que las autoridades deben adoptar acciones consecuentes con este planteamiento. “Aunque otras rutas pueden contribuir, creemos que es probable que la vía aérea sea la dominante”, indican.


Hemos perdido mucho tiempo desinfectando superficies", indica el experto en aerosoles José Luis Jiménez.

“Esto tiene implicaciones en cuanto a medidas de control. Hemos perdido mucho tiempo desinfectando superficies, en lugar de dedicarnos a lo que sí nos protege del contagio. (...) Es mejor estar al aire libre [que en espacios cerrados], guardar la distancia tanto al interior como al exterior, usar mascarillas y ventilar los ambientes”, explicó a OjoPúblico el profesor de química de la Universidad de Colorado (Estados Unidos) y experto en aerosoles, Jose Luis Jiménez, quien además es uno de los autores de la publicación de The Lancet.

Una editorial del British Medical Journal del 14 de abril precisa, además, que identificar la transmisión por aerosoles nos permite readaptar algunas medidas de prevención ya conocidas. Por ejemplo, si la Covid-19 se transmitiera únicamente por contacto directo de las mucosas con gotas expulsadas al toser o estornudar, una mascarilla con buena capacidad de filtración sería suficiente para mantenernos seguros. En cambio, ahora que se ha reconocido la propagación aérea del Sars-Cov-2, debemos asegurarnos que estas cuenten con un buen ajuste sobre el rostro, como las N95 y KN95, para que impidan el ingreso de aerosoles. 

Especialistas locales como los epidemiólogos Antonio Quispe y Mónica Pajuelo, también proponen trasladar las actividades que se realizan en lugares cerrados hacia ambientes al aire libre donde se pueda respetar la distancia y prevenir las aglomeraciones, teniendo en cuenta que el riesgo de transmisión del virus en espacios abiertos es menor.

 

Lo que se conoce sobre la transmisión

 

Una forma de contagio es la vía aérea: se inhalan pequeñas partículas infectadas de saliva o fluido respiratorio (aerosoles), que se producen cuando una persona habla, grita, canta, estornuda o, incluso, cuando exhala. Los aerosoles contienen virus y, debido a su diminuto tamaño (inferior  a 100 μm), pueden permanecer suspendidos en el aire desde segundos hasta horas, dependiendo de factores como la ventilación, la temperatura o la humedad. Además, pueden alcanzar áreas superiores a los 1,5 metros, recomendados como medida estándar de distanciamiento físico.

Hasta julio de 2020, la OMS no reconocía esta vía de transmisión. Pero, luego de que más de 200 especialistas publicaran una carta abierta en la revista Clinical Infectious Diseases, el organismo evaluó la evidencia y la admitió. Para abril de este año, la guía de la OMS continúa brindando recomendaciones como ventilar los ambientes o evitar las aglomeraciones, pero aún no reconoce la relevancia de los aerosoles. 

Ilustración - Transmisión vía aérea del virus de la Covid-19 en espacios cerrados
MEDIDA CLAVE.La circulación de aire dispersa y diluye a las partículas que contienen los virus.
Ilustración: Claudia Calderón

 

Lo mismo ocurre en Perú, donde en medio de la segunda ola, las autoridades del Ejecutivo han advertido sobre la transmisión aérea, pero los lineamientos del Ministerio de Salud (Minsa) consideran que solo en ocasiones la Covid-19 puede propagarse a través de esta vía. “Los datos disponibles indican que es mucho más común que el virus que causa la Covid-19 se propague a través del contacto cercano (de mucosas con gotas), que mediante la transmisión aérea”, indica aún la autoridad sanitaria peruana.

Esta consideración hace referencia a una segunda vía de contagio: el contacto de las mucosas (ojos, nariz o boca) con gotitas expulsadas por individuos infectados al toser, estornudar y, en menor medida, al hablar. Este tipo de partículas son mayores de 100 µm (es decir, un poco más grandes que el grosor promedio del cabello humano) y también son llamadas balísticas, pues si no impactan con alguna persona, caen al suelo a una distancia de entre uno y dos metros, según explica una guía elaborada por 11 especialistas de diferentes nacionalidades.

Una tercera forma de transmisión es a través de superficies. Hace unas semanas, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos actualizaron sus lineamientos para precisar que el riesgo de infección por el contacto con objetos contaminados con secreciones (fómites), como podría ser la manija de una puerta, es muy bajo, en comparación a los contactos directos con personas infectadas. “Cada contacto con una superficie contaminada tiene menos de 1 en 10.000 posibilidades de causar una infección”, indican.

Los aerosoles pueden permanecer suspendidos en el aire desde segundos hasta horas, dependiendo de la ventilación, temperatura y humedad". 

Incluso, Vincent Hill, jefe de la División de Prevención de Enfermedades Transmitidas por el Agua de los CDC, advirtió que la limpieza y desinfección exhaustiva de superficies, podría dar una falsa sensación de seguridad, si se anteponen al uso de mascarillas o el distanciamiento social. Para los CDC, la transmisión por superficies es más probable en entornos cerrados, donde haya estado un caso sospechoso o confirmado en las últimas 24 horas. En esos casos, la correcta higiene de manos y la limpieza con jabón o detergente son suficientes para reducir el riesgo.

 

Diez razones que respaldan la transmisión por aerosoles

 

El 15 de abril, un grupo de seis investigadores, entre ellos José Luis Jiménez, publicaron un comentario en The Lancet, donde expresan su preocupación debido a la falta de reconocimiento de la transmisión del nuevo coronavirus por aerosoles que, aunque difícil de demostrar directamente, cuenta con una amplia evidencia de respaldo. 

Entre las razones científicas se menciona que muchos eventos de superpropagración del Sars-Cov-2 no se pueden explicar por gotitas o fómites, pero sí a través de una transmisión aérea. Por ejemplo, durante el ensayo de un coro en Estados Unidos, una sola persona contagió a 53 de los 61 asistentes, dos de los cuales fallecieron, a pesar de mantener la distancia recomendada.

En segundo lugar, se citan casos documentados de contagios de Covid-19 entre habitaciones de hoteles (transmisión de largo alcance), sin contacto directo entre personas. Como tercer punto, se recuerda que las personas asintomáticas o presintomáticas, aunque no estornudan o tosen (y por lo tanto, generan muy pocas gotículas visibles), representan casi el 60% de toda la transmisión a nivel mundial. “Hablar produce miles de partículas de aerosol y pocas gotas grandes”, advierten los especialistas.

También se ha comprobado que la transmisión en interiores sin ventilación es casi 20 veces más alta que en exteriores. Y, además, se han registrado infecciones en trabajadores de la salud, que cumplían con estrictas medidas de precaución para el contacto y la exposición a gotas (mascarillas quirúrgicas y protección ocular), pero no contra aerosoles.

Hasta el momento, ningún estudio ha proporcionado pruebas sólidas pa refutar la transmisión aérea", indica la publicación de The Lancet.

En sexto lugar, el artículo de The Lancet cita experimentos en los que se ha detectado el Sars-Cov-2 en el aire de habitaciones y vehículos hasta por tres horas. En séptimo lugar, menciona que también se ha identificado la presencia del virus en filtros de aire y conductos del sistema de ventilación de hospitales, lugares que solo pueden alcanzar los aerosoles. Además, como octavo punto, se han reportado contagios en animales de laboratorio que se encontraban en ambientes solo comunicados a conductos de aire acondicionado.

El artículo indica, asimismo, que por el momento ningún estudio ha proporcionado pruebas sólidas o consistentes para refutar la hipótesis de la transmisión aérea. Y, por último, recuerda que hay evidencia limitada para apoyar otras vías de contagio, como las gotitas respiratorias o fómites. Según los investigadores, la transmisión de proximidad o por gotitas se ha convertido en un “dogma médico”, pues se considera que no se necesita evidencia para su comprobación y, por el contrario, se ignora la cantidad de aerosoles producidos en las actividades respiratorias y su capacidad de infectar.

Antonio Quispe Gutiérrez, médico epidemiólogo, docente e investigador de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), sostiene que el artículo publicado en The Lancet es, hasta ahora, una de las críticas más duras a la OMS en lo relacionado al manejo de la pandemia. 

“[La OMS] no ha corregido, ni ha actualizado sus contenidos, [por ejemplo] sobre la transmisión por fómites. Este es un aporte valioso porque, si se tiene identificada la vía de contagio, se pueden proponer mejores mecanismos de protección. Mientras que otras medidas caen en desuso porque no tienen ningún impacto [positivo]”, plantea el especialista.

Ilustración - Transmisión vía aérea del virus de la Covid-19
EVIDENCIAS. Un grupo de investigadores presentó 10 razones científicas que sustentan la transmisión aérea del virus de la Covid-19.
Ilustración: Claudia Calderón
 

¿Deben cambiar las medidas de prevención?

 

Muchas de las recomendaciones disponibles en Perú contra la Covid-19 previenen la diseminación de aerosoles, a pesar de que el Minsa aún no cuente con lineamientos informativos sobre esta forma de contagio. Así, por ejemplo, el uso permanente de mascarillas, el distanciamiento social y la reducción de aforos, son medidas útiles para prevenir infecciones, sobre todo en espacios cerrados.

Pero, como indica la editorial del British Medical Journal, solo las mascarillas con adecuada capacidad de filtración y buen ajuste ofrecen una protección contra la inhalación de aerosoles, pues las partículas diminutas pueden ingresar por cualquier espacio entre la máscara y la cara.

“Una sola mascarilla KN95 cuenta con un buen ajuste y puede filtrar el aire. En el caso de las quirúrgicas, son de un material adecuado para filtrar [partículas], pero muchas veces no tienen un buen sellado. Por eso, se recomienda usar una de tela encima, para asegurar el ajuste”, dijo el epidemiólogo Antonio Quispe.

Los especialistas coinciden en que, en estas circunstancias, la ventilación es una medida clave. “Es mucho más importante reforzar medidas como mantener las habitaciones ventiladas. Abrir puertas y ventanas permite que la cantidad de virus que pudiera haber en un ambiente se reduzca por la circulación”, dijo a OjoPúblico la médico epidemióloga e investigadora de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, Mónica Pajuelo Travezaño.

Es importante reforzar medidas como la ventilación de habitaciones", precisa la epidemióloga Mónica Pajuelo.

¿Cuánto tiempo permanece infeccioso el Sars-Cov-2 en aerosoles, en espacios interiores sin ventilación? De acuerdo a José Luis Jiménez, entre una y dos horas después de haber sido diseminados los virus pierden su capacidad de infectar. “En interiores, el techo, suelo y paredes atrapan los aerosoles. Pero, al cabo de una hora o dos, el virus ya no puede infectar o se ha ‘escapado’ (infiltración)”, explicó el especialista. En exteriores, en cambio, el riesgo de transmisión es mucho menor porque la circulación de aire dispersa y diluye a las partículas que contienen los virus.

Por eso, los especialistas indican que, a pesar de que se denomina transmisión aérea, no hay riesgo de que, por ejemplo, al abrir las ventanas de la casa entren partículas contaminadas del exterior. “Eso no ocurre. El virus se contagia por el aire si hablas con alguien [infectado] muy cerca sin mascarilla, tal como si le olieras el aliento. Al contrario, hay que abrir para ventilar”, precisa Jiménez. Lo que sí hay que evitar, dice el investigador, son los limpiadores de aire electrónicos con iones, hidroxilos o fotocatálisis, así como generadores de ozono y la pulverización de lejía y otros compuestos químicos. 

El investigador de la Universidad de Colorado sostiene que se ha demostrado el contagio a través de los ojos, no obstante, recomienda implementos como los lentes protectores cerrados, que no permiten el ingreso de aerosoles o gotas, antes que el uso de caretas faciales. “Los protectores faciales realmente no sirven”, advierte el especialista.

Para Mónica Pajuelo, además, implementos como los pediluvios en centros comerciales y tiendas no tienen utilidad en la prevención, mientras que en los hogares, a menos que existan niños menores que tengan contacto con el suelo, no se recomiendan. De igual manera, “debido a que el contacto aún se considera un factor de transmisión, es importante lavarse las manos con agua y jabón y, si no se puede, usar el alcohol en gel. Pero no se trata de aplicar este insumo a cada rato”, indicó a OjoPúblico. 

 

El riesgo de las actividades: de menos a más

 

Diferentes estudios han demostrado que los contagios de Covid-19 ocurren con mucha menos frecuencia en espacios al aire libre que en interiores. No obstante, esto también depende de otros factores como la protección (uso de mascarillas), la duración de los contactos, el tipo de interacción con otras personas, la distancia y, sobre todo, el nivel de propagación de la enfermedad en la comunidad.

Por ejemplo, una caminata por el parque con las mascotas o un paseo en bicicleta, representan un nivel de riesgo bajo, siempre que se cumpla con la protección y el distanciamiento. (En Perú es obligatorio el uso de mascarillas para todas las actividades deportivas que se desarrollan en espacios públicos como el ciclismo o el atletismo). 

¿Me puedo contagiar si me cruzo en la calle con una persona sin mascarilla? De acuerdo al investigador Jose Luis Jiménez, si se trata de un encuentro breve, las probabilidades de contagio son mínimas, debido a que las partículas se dispersan en el aire.

Infografía sobre estimación del riesgo de contagio
RIESGO. Exposiciones prolongadas, en lugares sin ventilación y con muchas personas favorecen los contagios de Covid-19.
Adaptación: Claudia Calderón

 

En cambio, en un ambiente abierto, pero pequeño y con un gran número de personas, es más difícil que los aerosoles se diluyan y, por lo tanto, se favorecen los contagios. Por eso, aunque es más seguro comer al aire libre que al interior de un restaurante, siempre se debe asegurar un espacio suficiente entre las mesas.  “Al interactuar con el mozo, ambos deben usar máscaras. Además, las personas que no viven juntas no deben compartir la misma mesa, si no se puede respetar la distancia de dos metros”, recomienda esta guía.

Otras actividades como ir al banco, visitar tiendas, o acudir a restaurantes (para llevar) representan un riesgo moderado. En caso sea necesario acudir a estos establecimientos, la recomendación es “reforzar las medidas y evitar los lugares concurridos, pues allí hay mayor probabilidad de contagio”, advierte la epidemióloga Mónica Pajuelo.

Una revisión de estudios sobre propagación de partículas virales, liderada por Nicholas Jones y publicada en British Medical Journal, presenta una gráfica sobre cómo el riesgo de transmisión varía según el entorno: una exposición prolongada, sin ventilación, en medio de una aglomeración y con personas gritando o cantando representan el mayor peligro. Así, en base a lo propuesto por Jones, interiores como discotecas, bares o karaokes son los de mayor riesgo, pero también gimnasios mal ventilados o iglesias donde las personas cantan y permanecen por largos periodos.

“Esta nueva normalidad implica evitar los espacios cerrados y concurridos, y hacer un uso seguro de los espacios abiertos como parques y playas”, concluye el epidemiólogo Antonio Quispe.