OjoPúblico/Claudia Calderón

Ultraconservadores de EE.UU. politizaron la pandemia con consecuencias fatales

Ultraconservadores de EE.UU. politizaron la pandemia con consecuencias fatales

OjoPúblico/Claudia Calderón

Empoderados por Trump, evangelistas multimillonarios y grupos fundamentalistas con vínculos en América Latina ignoraron el peligro real de la Covid-19 para promover sus agendas, desde la venta de dióxido de cloro hasta la apertura de megaiglesias y la promoción de narrativas antiderechos. Con la derrota de Trump, algunos podrían enfocarse en expandir su influencia. Este reportaje forma parte de Poderes no santos, una investigación periodística liderada por OjoPúblico en Perú, Argentina, Estados Unidos, Brasil y México.

16 Diciembre, 2020

Es imposible saber cómo el mundo hubiera respondido a la pandemia si el país más rico y poderoso no fuera liderado por alguien tan reacio a la ciencia y la verdad. Donald Trump no asumió un rol liderazgo para frenar el virus, y al mismo tiempo propagó información falsa y promovió actividades que incrementan los riesgos de contagio del nuevo coronavirus.

Según un estudio de la Universidad de Cornell, Trump habría sido el mayor impulsor de desinformación sobre Covid-19 en medios en inglés durante la pandemia, con casi el 38% de la información engañosa publicada en medios en inglés asociada a él. Pero el presidente de los Estados Unidos no ha desatado la “infodemia” solo. Algunas de sus posiciones comparten narrativas y agendas con personajes y grupos religiosos ultraconservadores que lo han respaldado, y que han gozado de un auge en influencia bajo su gestión. Muchos tienen un pie en América Latina, otro campo de batalla de las “guerra de culturas” que fomentan grupos conservadores en la región para frenar avances progresistas.

Una investigación de OjoPúblico identificó preliminarmente a más de 50 personas y grupos conservadores en los Estados Unidos con vínculos en América Latina que promovieron información engañosa o falsa sobre la Covid-19 o que tomaron acciones contra la salud pública durante estos meses de emergencia sanitaria.

Este reportaje forma parte de "Poderes no santos", una investigación transfronteriza liderada por OjoPúblico en Perú, Argentina, Brasil, Estados Unidos y México, y que en esta segunda parte analiza cómo durante la pandemia los grupos más ultraconservadores contra derechos civiles y negacionistas han articulado acciones y agendas políticas en diferentes sectores.

 

 Apocalipsis ahora

No son pocos los líderes religiosos que han visto señales del fin del mundo en la pandemia. Pero no muchos tienen la influencia de Mario Bramnick.

Un pastor cubano-americano del sur de Florida, Bramnick se ha reunido con varios jefes de Estado y coordinado con la Casa Blanca para promover su causa principal: un mayor respaldo para el Estado de Israel de países en América Latina. Como muchos evangélicos, Bramnick sostiene que la creación de Israel es una profecía bíblica que los creyentes deben apoyar para abrir paso a “la segunda llegada de Cristo”. Encabeza la Coalición Latino por Israel, parte de la Conferencia Nacional de Líderes Cristianos Hispanos (Nhlc), una organización conservadora que representa a iglesias evangélicas de los Estados Unidos y América Latina.

Los temores por el nuevo coronavirus, según Bramnick, son parte de otro desenlace apocalíptico que los fieles no deben de temer, sino aprovechar. “Dios está usando este sacudón para traer a los presidentes y a los líderes del gobierno a sus rodillas”, dijo en una entrevista con otro pastor en mayo, advirtiendo lo que él llama el peligro de los “progresistas liberales socialistas” de la región. “Los presidentes con quienes estamos hablando en América Latina tienen miedo. Pero por eso, están buscando a Dios”, agregó. “Es hora que la iglesia ascienda y se enfoque en la reformación de naciones.”

Drollinger dijo que la homosexualidad, el ambientalismo y la falta de fe también provocaban la ira de Dios

Bramnick proviene de una ala ultraconservadora de las iglesias pentecostales que busca facilitar una transición a un “Reino de Jesús Cristo” en la tierra, y que ve en Trump a un líder no solo procristiano sino escogido por Dios. Si bien los evangélicos han favorecido a candidatos Republicanos desde los 80, Trump ha optado por aliarse con algunos de sus pastores más radicales, en parte por el respaldo entusiasta que le brindaron en su campaña presidencial de 2016.

En los cuatro años del gobierno de Trump, pastores ultraconservadores han logrado una cercanía al poder político que ha ayudado a legitimar sus creencias y expandir su alcance. En 2020, un año electoral, resultaron ser más receptivos que otras figuras políticas a los intentos de Trump de politizar la pandemia. Ofrecen narrativas complementarias a las suyas que enmarcan la crisis de salud en una guerra espiritual, en la cual no se requiere más distanciamiento social sino un mayor activismo de parte de los creyentes para conquistar almas y posiciones del poder.

El pastor evangélico Ralph Drollinger, quien enseña sesiones del estudio de la Biblia con varios miembros del gabinete de Trump y decenas de legisladores, sugirió que la pandemia habría sido un castigo divino al mundo por la falta de transparencia del gobierno de China, un blanco clave de Trump, quien insiste en llamar Covid-19 “el virus de China.” Pero la lección no termina allí. Drollinger dijo que la homosexualidad, el ambientalismo y la falta de fe también provocaban la ira de Dios. 

“Lamentablemente, personas de fe han permitido que personas sin fe adquieran posiciones de influencia”, escribió. “Esos individuos que han sido reprendidos por la ira de abandono de Dios son responsables en gran parte por la ira consecuencial en nuestra nación…podemos cambiar eso con la ayuda de Dios!”.

 

‘Metidos en sus cuevas con miedo del virus’

 

Como Trump, varios de sus aliados han criticado medidas para contener el virus, han acusado a los medios de comunicación y a la oposición de exagerar su peligro para fines políticos. Han dicho, y asegurado que un día, de forma milagrosa, el virus desaparecerá solo. 

La asesora espiritual de Trump, White-Cain, una predicadora de la “teología de prosperidad”, que asocia riquezas con la gracia de Dios, pidió a sus televidentes donaciones de 91 dólares, por el Salmo 91, para poder canalizar bendiciones contra las plagas. En julio, White-Cain, cuyo patrimonio se estima en $5 millones, abrió su iglesia en Florida en medio de un nuevo pico de casos de Covid-19.

Otros se han burlado de los que sí hacen un esfuerzo para mantener el distanciamiento físico. “Están metidos en sus cuevas con miedo del virus”, dijo el pastor hondureño-estadounidense Guillermo Maldonado de sus congregantes que optaron por ver su sermón por Internet en vez de en persona en su mega-iglesia en Florida. 

Varias iglesias evangélicas a favor de Trump fueron beneficiadas con préstamos del gobierno.

Maldonado es un aliado de Trump que opera una red internacional de iglesias. Predica que la vida empieza cuando Dios da luz a un “espíritu bebé” y que es pecado votar por un candidato político que apoye el aborto legal. Pero frente al riesgo de muertes por Covid-19, se mostró más laxo. “Si nos morimos, morimos por Cristo. Si vivimos, vivimos por Cristo. ¿Entonces qué pierdes?”, cuestionó.

Las medidas de cuarentena locales y la crisis económica han afectado los bolsillos de algunos pastores. Muchos viven de donaciones y diezmos que piden en sermones apasionados, nutridos por la presencia de multitudes de sus fieles, a quienes prometen sanar y dar prosperidad. 

Varias iglesias evangélicas a favor de Trump fueron beneficiadas con préstamos del gobierno de un paquete de rescate económico, incluyendo algunas, como Graceland Community Church, en California, que han desacatado leyes locales para evitar aglomeraciones. 

Graceland, que transmite sermones en español en América Latina y cuyo ministerio internacional cuenta con iglesias en México, Ecuador, Argentina y Colombia, es liderado por el pastor John MacArthur, quien dijo en 2017 que “nadie es gay,” y afirmó al inicio de la pandemia que “no hay pandemia”. Sin embargo, al menos un brote en Los Ángeles se debería a las reuniones en su iglesia, informaron las autoridades locales.

Un refrán común del movimiento conservador es que no hay que caer en el “pánico” de la pandemia, describiéndolo como una prueba de fe. “El miedo no está bien. Es pecado. Es un imán para las enfermedades”, dijo el pastor y televangelista Kenneth Copeland, que viaja en jet privado y tiene su propio aeropuerto. “Estás dando al Diablo una entrada a tu cuerpo”, dice. 

El ministerio de Copeland cuenta con varias iglesias asociadas en América Latina y ha abierto una subsidiaria para coordinar sus operaciones en la región en Colombia, donde un misionero vinculado a él ha criticado el cierre de iglesias y otras medidas para controlar el virus. “Tu fe debe estar puesta en Jesús y no en un tapabocas o mascarilla”, dijo en agosto en Twitter John Romick, de la Iglesia Misión Colombia.

 

El complejo de persecución

 

El llamado por re-abrir iglesias en la pandemia ha sido uno de los principales gritos para la derecha cristiana en la pandemia. Pastores que han desacatado leyes locales que buscan limitar aglomeraciones reclaman que son víctimas de persecución religiosa, en vez de potenciales propagadores de una enfermedad mortal. 

En Chile, pastores evangélicos procesados por desacatar medidas de cuarentena recibieron la asesoría legal de ADF Internacional.

“La pandemia de Covid-19 ha dado a los evangélicos la oportunidad de intensificar su retórica de persecución a manos del Estado,” dijo Andrew Chesnut, un profesor de religión de la Universidad de Virginia Commonwealth que ha estudiado el movimiento pentecostal en Brasil.

Samuel Rodríguez, un pastor que dirige a Nhclp, ha trabajado con el gobierno de Trump para presionar para que iglesias sean eximidas de medidas de cierre en la pandemia. “Entendemos como ciudadanos estadounidenses que tenemos responsabilidades colectivas, pero la idea de que se puede cerrar una iglesia ha cruzado la línea,” dijo Rodriguez en una entrevista mayo.

En Chile, pastores evangélicos que han sido procesados por desacatar medidas de cuarentena recibieron la asesoría legal de ADF Internacional, el brazo internacional de la Alianza por la Defensa de la Libertad (ADF), una organización sin fines de lucro (ONG) con sede en Arizona que promueve políticas antiaborto y contra los derechos LGTBI.

Pero mientras que la persecución de cristianos es un problema serio en países del medio oriente y Asia, la noción de que evangélicos son perseguidos en las Américas hoy día dista de la realidad.

“Los evangélicos latinoamericanos son más frecuentemente los que persiguen versus los los perseguidos”, dijo Chesnut. “La gran mayoría de ataques contra la religión de la diáspora africana, como Umbanda en Brasil y Vodou en Haití, son cometidos por pentecostales”.

En los Estados Unidos, los evangélicos son uno de los grupos religiosos más influyentes del país, y bajo Trump, lograron lo que habían soñado desde hace décadas: una mayoría de magistrados conservadores en la Corte Suprema, lo que podría acabar con el derecho constitucional al aborto electivo en el país.

En noviembre, la Corte Suprema falló a favor de grupos religiosos que buscaron protección constitucional para bloquear las normas que prohíben las reuniones, y abrieron la puerta para que más iglesias retomen sus actividades, considerados riesgosas para el contagio por las autoridades sanitarias. La Corte había fallado en contra de grupos religiosos en dos casos parecidos. Pero la incorporación en octubre a la Corte de la magistrada Amy Coney Barrett, quien pertenece a un grupo conservador cristiano, selló el triunfo en un tercer caso.

En Estados Unidos, varios brotes de coronavirus se atribuyen a las prácticas de iglesias evangélicas.

La magistrada Sonia Sotomayor, en su opinión en contra de la decisión mayoritaria de la Corte, dijo que el fallo marcó un precedente preocupante. “Los magistrados de esta Corte entran en un juego peligroso cuando cuestionan las decisiones expertas de funcionarios de salud sobre los ambientes en que un virus es contagioso, que ahora infecta a un millón de estadounidenses a la semana, y que se propaga más fácilmente” escribió.

En Estados Unidos, varios brotes de nuevo coronavirus se atribuyen a las prácticas de iglesias evangélicas. Decenas de pastores reportados fallecidos por la enfermedad, incluyendo a varios de iglesias africanas-americanas pentecostales, según reportes de medios. Según un análisis de reportes públicos sobre brotes de Covid-19, realizado por el profesor de psicología Warren Throckmorton, más de 7.200 casos de Covid y al menos 99 muertes en el país se asocian con reuniones religiosas.

La Iglesia de la Lejía

La pandemia también ha abierto nuevas oportunidades para promotores de curas falsas. La Iglesia de Salud y Sanación Génesis II, un grupo que cree que ha vendido durante años una “Solución Mineral Milagrosa” (MMS) -hecho de dióxido de cloro o lejía industrial- agregó al coronavirus a la larga lista de enfermedades graves que su producto puede curar. 

La “iglesia” de la MMS ya tenía a creyentes en varios países antes de la pandemia, incluyendo en América Latina, donde una organización que ofrece retiros de ayahuasca en Perú, Nimea Kaya Healing Center, ha afirmado que lo distribuye a pobladores en una región amazónica para combatir el dengue. 

El líder de Génesis II, el floridiano Mark Grenon, un exmisionero a la Republica Dominicana, fue detenido junto a su hijo Joseph Grenon en Colombia en agosto y extraditado a los Estados Unidos, donde han sido acusado de vender lejía tóxica como medicina, con cargos de conspiración para defraudar al estado y violar leyes sanitarias. El gobierno “ha recibido reportes de personas que requieren ser hospitalizadas, que desarrollan condiciones críticas, y que han fallecido, tras ingerir MMS”, dijo el Departamento de Justicia sobre el caso.

Antes de su detención, Grenon había tomado crédito por inspirar las declaraciones confusas de Trump en una conferencia de prensa en abril, cuando el mandatario propuso explorar si un desinfectante podría limpiar la sangre de personas infectadas de Covid-19. Grenon dijo que había enviado una carta a Trump días antes, detallando los beneficios de MMS y pidiéndole protección de la reguladora sanitaria, que ya ordenaron un alto a las ventas.

“Ahora tenemos 12 países en el mundo que usan dióxido de cloro”, dijo Joseph Grenon.

Tras una ola de críticas, Trump no volvió a hablar del tema. Pero los Grenon han destacado el fuerte interés en dióxido de cloro en América Latina en la pandemia, donde las autoridades de salud no han sido tan agresivas en frenar su uso y el colapso de sistemas de salud ha fomentado la demanda de alternativas.

“Hemos estado aquí (en Colombia) unos siete u ocho años, y no hemos visto ningún tipo de interrupción o interferencia con lo que hacemos...lo he estado mandando por todo el país'', dijo Joseph Grenon en una entrevista. “Ahora tenemos 12 países en el mundo que usan dióxido de cloro”.

En Ecuador, incluso, diez de los 30 obispos de la Conferencia Episcopal del país mandaron una carta al Presidente Lenin Moreno en julio pidiendo que frene la “guerra en contra la verdad” y que autorice el uso del dióxido de cloro, lo cual calificaron falsamente como “una sustancia que ha demostrado que cura la Covid-19.” 

El discurso en contra de autoridades de salud también se destacan en las teorías de conspiración, como QAnon, que tienen simpatizantes en América Latina. Los creyentes en la teoría piensan que Trump está inmerso en una guerra secreta contra pedófilos elitistas satánicos, pero en la pandemia han dudado de la existencia o el peligro del coronavirus.

Trump ha dado señales sutiles de apoyo a favor de QAnon y otros grupos que operan al margen de la sociedad, ayudando a impulsarlos. Pero también ha elevado a figuras que abogan contra acciones para contener el virus a posiciones oficiales. Nombró a Scott Atlas, un neuroradiólogo de la Universidad de Stanford, como un asesor especial para la respuesta a la pandemia. 

Atlas llamó a la resistencia a cuarentenas locales en el país, afirmó que mascarillas y distanciamiento social no ayudarían reducir la transmisión del virus, y respaldo la “Declaración de Great Barrington,” un manifiesto anti-confinamiento que promueve estrategia de dejar que la población llegue a la inmunidad de rebaño, con o sin vacunas. La declaración fue desarrollada en la sede del Instituto Americano por Estudios Económicos (AIER), una organización que ha fomentado el negacionismo del cambio climático.

El auge de activismo antiderechos

En años recientes el poder político de la derecha religiosa también está en aumento en América Latina, gracias en parte a la rápida expansión de las iglesias pentecostales en la región que hoy día representan a dos tercios de los evangélicos en América Latina, dijo a OjoPúblico el profesor de religión Andrew Chesnut.

“En los últimos años hemos visto realmente explotar la influencia evangélica”, precisó Chesnut. “Hasta AMLO ha conseguido el apoyo de un partido pequeño fundado por un pastor pentecostal. Y ha favorecido a los evangélicos en México bastante, sobre todo en el tema de aborto y derechos de mujeres”, sostuvo.

La expansión evangélica ha fortalecido el activismo entre movimientos afines en la región, incluyendo alianzas con católicos conservadores y populistas que comparten una agenda contra el aborto, el matrimonio gay y la educación sexual en colegios, y que en la pandemia fomentan oposicion a autoridades y organizaciones internacionales de salud.

El Instituto de Investigación de la Población, una ONG basada en Virginia, ofrece su libro gratuito “Pandemonia” en varios idiomas. Cuenta con capítulos escritos por el presidente de la organización, Steve Mosher, y el politólogo argentino Agustin Laje, que acusa a la OMS y gobiernos de izquierda de sembrar caos y confusión en la pandemia para construir una nueva orden mundial.

Dee Redwine, vicepresidenta y directora de la región de América Latina para Planned Parenthood Global, dijo que el activismo político de la derecha cristiana es parte de una respuesta para detener el creciente respaldo para derechos para mujeres y personas LGBT en la región.

“Creo que estamos cerca a un punto de quiebre en América Latina, liderado en gran parte por una generación joven de activistas. Es un ejemplo para el mundo y eso es precisamente lo que está provocando una reacción tan feroz”, señaló a OjoPúblico.

Figuras pro-Trump en los Estados Unidos, como Steve Bannon, un ex-asesor y estrategista politico, vieron la elección de Jair Bolsonaro en Brasil como parte de un movimiento conservador y nacionalista que asciende en el mundo. En noviembre, Bannon dijo que le gustaría clavar las cabezas de Anthony Fauci, el principal autoridad de enfermedades infecciosas,  y el director de la FBI, enfrente de la Casa Blanca como una advertencia a otros burócratas que desafían al presidente.

En años recientes el poder político de la derecha religiosa también está en aumento en América Latina.

Varias organizaciones estadounidenses de derecha tienen años trabajando con aliados en países latinoamericanos, como ADF y Vida Human Internacional. Durante la pandemia, los dos han acusado a las Naciones Unidas de aprovechar la pandemia para promover el aborto. El presidente de ADF, junto a otros líderes de la derecha cristiana, también se ha expresado en contra de las vacunas contra la Covid-19 que "tengan cualquier conexion con el aborto," como las que hacen pruebas usando lineas de células humanas derivadas de fetos abortados hace decadas.

Lou Engle, un pastor influyente estadounidense que respaldó  una ley para penalizar con muerte a homosexuales en Uganda, y que pidió a sus seguidores ayunar tres días para derrotar al virus, organizó en febrero una primera gira de oración masiva de pastores estadounidenses ultraconservadores en Brasil. El presidente Bolsonaro apareció en uno de los eventos declarando que Brasil pertenece a Dios. Otros asistentes incluyeron a Sean Feucht, un político y músico de rock cristiano de California, que tras actuar en Brasil, ha seguido dando conciertos a multitudes sin respetar el distanciamiento físico en los Estados Unidos. 

Uno de los proyectos más ambiciosos para influir en el poder político de la región es Capitol Ministries, la ONG religiosa liderada por el pastor Drollinger. Capitol Ministries apunta a convertir a gobernantes del mundo en creyentes para que asuman su “mandato bíblico” de impulsar políticas consistentes con su fe. Ha abierto capítulos en varios países de la región, incluyendo Brasil, México, Perú, Uruguay y Ecuador, que apunta a replicar su trabajo en Washington y enseñar la Biblia de forma regular a líderes políticos y legisladores.

En mes pasado, cuando los resultados iniciales apuntaban a lo que seria una derrota para Trump, White-Cain, la asesora espiritual de Trump, rezaba para que los angeles de Sudamerica y Africa sean despachados para ayudar a asegurar su victoria, una referencia al movimiento evangelico pro-Trump que en esas regiones. 

Ahora que Trump será reemplazado por Biden en la Casa Blanca, grupos conservadores con nexos en América Latina buscarían profundizar sus lazos con aliados en el extranjero. “Estarán interesados particularmente en ayuda a elegir a Bolsonaro a un segundo mandato en 2022”, sostuvo Chesnut.