La asistente legal Consuelo Castañeda denuncia que un mal diagnóstico y una posterior operación en la Clínica Ricardo Palma afectaron su visión. Desde hace casi una década, batalla en los tribunales para alcanzar justicia.


La mañana del 17 de octubre del 2006, una molestia en el ojo derecho obligó a la asistente legal Consuelo Castañeda a visitar el área de Oftalomología de la Clínica Ricardo Palma. No imaginó entonces que tras esa consulta, su vida se convertiría en una pesadilla. El médico que la atendió, Luis Tavolara Cipriani, le diagnosticó un sangrado en la cavidad vitrea del ojo derecho que afectaba su retina. Para tratarla, la envió a casa con la indicación de guardar reposo absoluto. Sin embargo, cuatro días después, el malestar de Consuelo se acentuó y tuvo que ingresar al servicio de emergencias de la misma clínica, donde ordenaron su internamiento para someterla a una serie de exámenes de despistaje de cáncer, anemia, diabetes y neumonía sin tomar en cuenta las primeras indicaciones del médico. Cuando descartaron estas enfermedades, le dieron de alta, pero no aliviaron su problema de visión. 

El 30 de octubre, Consuelo Castañeda tuvo que pedir una segunda consulta oftalmológica en la clínica debido a su cada vez más recurrente malestar de visión. Solo entonces el doctor Tavolara le informó que se le había desprendido la retina del ojo derecho y que requería una inmediata operación. La pusieron en manos del médico Rubén Zamora León, quien era oftalmólogo, pero no un especialista en retina. El resultado de la intervención fue desalentador: veía doble y el dolor en su ojo derecho seguía. Esto destruyó su calidad de vida: Consuelo tenía tantos accidentes domésticos que llegó a pensar en el suicidio.

En el 2007, se sometió a una segunda operación en la Clínica Ricardo Palma a cargo del oftalmólogo Jorge Roca Fernández, especialista en retina, quien atenuó levemente su doble visión. Tras dicho procedimiento, Consuelo Castañeda se enteró que su primera intervención quirúrgica no estuvo a cargo de un profesional adecuado para tratar su enfermedad. Este hecho la indignó tanto que decidió iniciar una denuncia penal por lesiones culposas agravadas contra los médicos Luis Tavolara y Rubén Zamora. Sin embargo, la demanda que planteó ante los tribunales de Lima la sumergió en un engorroso proceso que prescribió en el 2012.  “Lo mío no fue un acto de negligencia médica. Lo mío fue un acto criminal”, dijo en una entrevista con ojo-publico.com.

Consuelo Castañeda no se quedó tranquila. El año pasado presentó una nueva denuncia contra la Clínica Ricardo Palma, los dos médicos y otras 16 personas involucradas en su caso por los delitos de falsificación, adulteración y uso de documento privado falso, debido a que detectó que varios hechos relevantes de su historia clínica fueron modificados en los documentos que los denunciados presentaron durante el primer proceso penal. “No me voy a cansar y voy a llegar hasta el final”, declaró Castañeda. 

 

Coordinación general: Fabiola Torres. Investigación periodística: José Luis Huacles. Video y fotos: Midchel Meza. Colaboradora: Karol Altamirano.