Opinión

Veteranos de papel retornan a casa: Los libros devueltos por Chile al Perú

07 Feb 2018
A inicios de este año el historiador José Ragas tuvo el privilegio de ver una amplia colección de los 718 libros sustraídos del Perú durante la Guerra con Chile y devueltos por este en diciembre del 2017 a la Biblioteca Nacional. Entre las piezas se encuentran tomos provenientes de la biblioteca personal del Libertador Don José de San Martín y que fueron donados por él para iniciar una biblioteca nacional luego de la Independencia. La entrega de diciembre es el segundo bloque de textos devueltos por el vecino país.

Entre 1879 y 1883, Perú peleó una de sus guerras más cruentas. Comparable solo con el periodo de las Guerras de Independencia (1810-1824) o del Conflicto Armado Interno (1980-2000) por la movilización de sectores civiles y militares y las secuelas que produjo. La Guerra con Chile representa el conflicto internacional moderno de mayor envergadura (y el más traumático) para el país.

Cuando la guerra acabó y se firmó el Tratado de Ancón en 1883, Perú era apenas reconocible respecto de la época de bonanza económica producida por el guano y la estabilidad política de mediados del siglo XIX. Con el ejército nacional devastado, las luchas de caudillos a la orden del día, los recursos de exportación agotados o saqueados, y el desgaste propio de casi tres años de ocupación extranjera, el panorama era bastante desalentador.

 

LATÍN. Libro de la colección de Hipólito Unanue sobre la flora del Perú./BNP

No obstante, diez años después de la guerra, Perú se encontraba nuevamente en vías de reinserción al mercado mundial y anticipaba uno de sus periodos de mayor estabilidad presidencial, solo superado por la reciente coyuntura 2001-2018. Casi siglo y medio después, las heridas provocadas por el conflicto bélico entre ambos países parecieran encontrarse todavía a flor de piel. Se trata de una rivalidad que se ha desplazado del ámbito militar y deseos de revancha e invasión territorial, a un plano más cotidiano y de identidad nacional.

El segundo grupo de libros llegó a la BNP el primero de diciembre del año pasado y consta de 718 ejemplares

La comida y el fútbol son los nuevos escenarios donde se revive la gesta de Miguel Grau o de Alfonso Ugarte, según el grado de apasionamiento de los participantes. Lo más peculiar de esta tensión es que Chile no es solo el referente más inmediato con el cual nos comparamos los peruanos, es además el país donde más hemos influido en estas últimas décadas, desde la gastronomía, el turismo e incluso la demografía, debido a la importante comunidad de compatriotas viviendo en el sur.

Dentro de esta compleja relación, los libros han jugado un papel fundamental en la creación y recreación de la memoria (bi)nacional. El saqueo, envío y posterior retorno de libros y manuscritos provenientes de bibliotecas y archivos peruanos ofrece una perspectiva privilegiada para comprender cómo se ha procesado el legado de la guerra y a su vez encontrar nuevas vías para superarla.

Como se sabe, durante la ocupación de Lima se enviaron a Chile diversos objetos “y otros valiosos artículos” extraídos de instituciones y establecimientos nacionales, “que por nuestra victoria [han] pasado a ser de propiedad nacional”, en palabras de Patricio Lynch, el jefe militar a cargo de la ocupación (cit. por Guibovich 2009: 87).

Entre los libros recuperados hay ejemplares de la colección personal del colaborador del Mercurio Peruano, Hipólito Unanue.  

Contrariamente a lo que se piensa, no se trató de una acción propia del caos de la guerra sino más bien de un plan organizado para extraer y transportar el material bibliográfico desde Perú hasta Santiago de Chile.

Desde entonces, dichos libros han estado en diversos repositorios del país del sur, habiendo sido catalogados con los sellos propios de dichas instituciones, por ejemplo, de la Biblioteca Nacional de Chile. Es muy difícil estimar el número total de obras que partieron de un lado a otro de la frontera. Los cálculos más conservadores señalan que serían más de diez mil los libros dispersos en bibliotecas y colecciones privadas.

 

OFICIAL. Libro con sellos de las bibliotecas de Perú y Chile./BNP

A inicios de enero de este año, gracias a una gentil invitación del personal de la Biblioteca Nacional del Perú (BNP en adelante), pude visitar las colecciones que se guardan en la bóveda, entre las cuales se encuentran, por supuesto, los libros recién llegados desde Santiago de Chile.

Desde el 2002, la BNP tuvo un rol protagónico en plantear la ubicación y retorno de dichos libros. El primer cargamento de 3.788 textos llegó a la sede de San Borja cinco años después, como parte de un convenio con autoridades chilenas y un cambio positivo en la opinión pública del país del sur hacia la devolución de los mismos (Guibovich 2009: 84).

En ese entonces, el primer cargamento incluyó obras como un libro en árabe que narraba [una peregrinación a la Meca] en el siglo XVII, un tratado de matemática, diversos memoriales y alegatos jurídicos. Se publicó un catálogo dando cuenta de dicha devolución y una posterior exhibición permitió al público apreciar algunos de estos libros. Asimismo, un [mini-sitio especial en la web de la BNP] permite acceder a las versiones digitalizadas.

Los libros están de nuevo en casa. Su retorno es un episodio importante en los esfuerzos actuales por repensar y superar el legado de la guerra.

El segundo grupo de libros llegó a la BNP el primero de diciembre del año pasado y consta de 718 ejemplares, que llegaron a Lima en 64 cajas a través de valija diplomática. Fueron precisamente estos libros los que pude observar en mi visita a inicios de enero.

Se trata de piezas invaluables de las que apenas habíamos escuchado. Solo por mencionar algunos ejemplos, hay tomos provenientes de la biblioteca personal del Libertador Don José de San Martín y que fueron donados por él para iniciar una biblioteca nacional luego de la Independencia. Uno de sus volúmenes, "Histoire de la derniere guerre entre russes et turcs", tiene su firma y su ex libris personal. También hay ejemplares de la colección personal del colaborador del Mercurio Peruano, Hipólito Unanue.

En estos es posible observar el sello de la Biblioteca Nacional de Chile, lo que –irónicamente– ha hecho posible facilitar su ubicación en repositorios de dicho país y su posterior retorno.

 

LIBERTADOR. Libro de la colección privada de José de San Martín fue devuelto por Chile./BNP

El retorno de este segundo cargamento en diciembre pasado contó con el trabajo coordinado de diversas áreas de la BNP. La Dirección Ejecutiva de Patrimonio Documental Bibliográfico (DEPDB), la Dirección Ejecutiva de Preservación y Conservación (DEPC) y el Centro de Servicios Bibliotecarios Especializados (CSBE) prepararon un ambiente seguro para su recepción y se encargaron de la verificación de los mismos respecto de la lista de envío.

Se confimó, por ejemplo, que llegaron diez libros más de los originalmente anunciados. Los siguientes pasos consisten en establecer qué libros necesitarán un tratamiento especial para evitar su deterioro y enviarlos al Centro Bibliográfico Nacional para su catalogación e ingreso en el sistema, de forma que puedan ser consultados por los usuarios. Además, se ha previsto digitalizarlos para hacerlos aún más accesibles.

Los libros están, pues, de nuevo en casa. Su retorno es, en mi opinión, un episodio importante en los esfuerzos actuales por repensar y superar el legado de la guerra. Aún falta identificar más libros en los repositorios chilenos que fueron extraídos no solo de la BNP sino de otras instituciones, como la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el Ministerio de Relaciones Exteriores y otros museos, y organizar su retorno.

 

TIERRA PROMETIDA. Página de tomo que narra una peregrinación a la Meca en el siglo XVII./BNP

Del lado peruano, la tarea apenas comienza. No basta con recibirlos y almacenarlos apropiadamente. Es necesario difundir el conocimiento sobre estos libros, de modo que no terminen como parte del tráfico de libros antiguos o acaben en manos de coleccionistas en colecciones privadas o en el extranjero. Es también un buen síntoma que los investigadores chilenos hayan comenzado a abordar el tema del saqueo como parte de sus proyectos (Godoy Orellana 2011; Rivera Olguín 2016). Por parte de los investigadores nacionales, nos compete encontrar nuevas herramientas y temas para comprender la relación de Perú con Chile y otros países, que no se limiten al aspecto bélico ni al diplomático.

 

* José Ragas. Historiador. Universidad de Yale, Departamento de Historia. Desde 2018-II docente en Universidad Católica de Chile. Estudia la circulación contemporánea de tecnologías en el Sur Global. Doctor en Historia (UC Davis, 2015).

 

Referencias
Godoy Orellana, Milton. “‘Ha traído hasta nosotros desde territorio enemigo, el alud de la guerra’. Confiscación de maquinarias y apropiación de bienes culturales durante la ocupación de Lima, 1881-1883”. Historia 44.2 (2011): 287-327.
http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-71942011000...
Pedro Guibovich. “La usurpación de la memoria: el patrimonio documental y bibliográfico durante la ocupación chilena de Lima, 1881-1883”. Jahrbuch für Geschichte Lateinamerikas 46.1 (2009): 83-107.
https://www.degruyter.com/view/j/jbla.2009.46.issue-1/jbla.2009.46.1.83/...
Rivera Olguín, Patricio. “Fantasmas de rojo y azul. Los saqueos de las tropas chilenas en la Guerra del Pacífico”. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura 43.1 (2016): 263-93.
https://revistas.unal.edu.co/index.php/achsc/article/view/55071/55599

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