El pueblo shipibo que lucha por sobrevivir en Lima


Por Mayra Villavicencio y Ernesto Cabral
Lunes, 07 Nov 2016

Desde inicios de siglo, la comunidad Shipibo-Konibo vive en Cantagallo (Lima) junto a comerciantes reubicados de diversas partes de la capital. Desde hace unos años, busca su reubicación. Desde hace unos días, intenta sobrevivir. Estas son las imágenes de una tragedia que no es solo consecuencia de una vela encendida, sino de una larga historia de abandono.



Fotos: Mayra Villavicencio
Textos: Ernesto Cabral

 

 

INCENDIO EN CANTAGALLO. La madrugada del 4 de noviembre, una vela encendida inició un incendio que ha dejado casi 2.000 damnificados, según el Comité de Operaciones de Emergencia del Rímac. Ubicada a la altura del km 6.5 de la avenida Evitamiento, la denominada Isla Cantagallo alberga desde inicios de siglo a miembros del pueblo indígena Shipibo-Konibo provenientes de Ucayali. Conviven con ellos comerciantes reubicados de distintas zonas de Lima desde los años noventa, quienes también han perdido sus casas y locales comerciales.

 

 

AFECTADOS. Las personas en mayor riesgo son los niños, no solo por la falta de agua, luz y alimento, sino también por el polvo y humo que aún desprenden los escombros en Cantagallo. Entre los damnificados hay por lo menos un bebé recién nacido. En el Hospital del Niño en San Borja es atendido un niño con el 55% de la superficie del cuerpo comprometida por el fuego directo.

 

 

PROMESA DE REUBICACIÓN. En 2013, la Municipalidad de Lima constituye un grupo de trabajo con el objetivo de  buscar alternativas para reubicar a la comunidad Shipibo-Konibo, afectada por las obras del proyecto Línea Amarilla (luego denominado Vía Parque Rímac). En diciembre de 2014, la Defensoría del Pueblo reconoce la urgencia de reubicar a la comunidad en un terreno comprado por la municipalidad en Campoy, a través de un fideicomiso. También alerta de que las obras afectan a la población, causando por ejemplo infecciones respiratorias por el exceso de polvo.

 

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DIFICULTADES DESDE EL INICIO. La gestión de Susana Villarán incluyó la reubicación en el proyecto Río Verde. Aquel gobierno dió más de una muestra de que esta era una prioridad. Sin embargo, no hizo a la comunidad parte del contrato de fideicomiso firmado entre la Municipalidad, la empresa Línea Amarilla S.A.C. y el Scotiabank Perú S.A.A., reclama Richard O’Diana, abogado del CAAAP (Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica). Esto hubiera podido dar a los habitantes de Cantagallo un mayor control sobre el destino del fideicomiso, asegura.

 

 

LUCHA CON CASTAÑEDA. Desde marzo de 2015, la comunidad de Cantagallo ha solicitado audiencias con Castañeda y la documentación que les asegure que su reubicación aún está en los planes de la Municipalidad de Lima. El 9 de abril del año pasado, después de una protesta ante el municipio, se inició una serie de reuniones con funcionarios de la nueva gestión. Aún así, el 25 de mayo de 2015, dos asociaciones de Cantagallo presentaron una demanda de habeas data contra la municipalidad.

 

 

ABANDONO. La tragedia del 4 de noviembre es consecuencia del abandono. El proceso de cambio de zonificación se ha buscado desde el año 2007. La gestión de Villarán no llegó a reubicarlos. En las reuniones con la gestión actual no se obtenían propuestas concretas, advirtió en mayo de 2015 la Defensoría. Un mes antes, la comunidad expresaba su rechazo "a las maniobras dilatorias de la gestión de Luis Castañeda Lossio, mediante las cuales la Municipalidad ha incumplido reiteradas veces los acuerdos asumidos". Incluso el alcalde Castañeda los ha confundido con asháninkas.

 

 

ORGANIZACIÓN. Tres son las organizaciones que representan a la comunidad: ASHIREL (Asociación de Artesanos Shipibos Residentes en Lima Pro-Vivienda), AVSHIL (Asociación de Vivienda Shipibos en Lima) y ACUSHIKOLM (Asociación Comunidad Urbano Shipibo Conibo de Lima Metropolitana). La primera es la más antigua, constituida en 2003 y dirigida por Karina Pacaya. La segunda fue creada en 2006 y actualmente la preside Ricardo Franco. Mientras que la última se constituyó en 2013, con Wilson Valles como su actual representante.

 

 

OLINDA SILVANO. Ella es una de las afectadas por el incendio de la semana pasada. Ha perdido su casa. “A pesar de esto, tengo fuerzas de salir adelante. Existen mis manos y mi cabeza, mi conocimiento que nadie me lo quita solamente con la muerte”, asegura. Entre los escombros, ella junto a otras mujeres artesanas shipibas se reúnen para escucharse, darse ánimos y organizar la reconstrucción. En la foto, es visitada por compañeras artesanas de diferentes partes de Lima. 

 

 

CULTURA SHIPIBO-KONIBO. La artesanía quemada de la foto es trabajo realizado por Olinda Silvano. Su arte es ejemplo de la cultura que alberga la Isla de Cantagallo. Silvano también es autora con las artistas Silvia Ricopa y Wilma Maynas, junto a la artista conceptual Alejandra Ballón, del mural “Memoria Shipibo-Conibo” en el Lugar de la Memoria, terminado en diciembre del año pasado.

 

 

SUPERVIVENCIA. Silvano es maestra de Kené, el arte de dibujar, bordar o tallar patrones geométricos sobre una variedad de superficies. Con el incendio también ha perdido su taller y materiales de trabajo. La misma situación se repite en todo Cantagallo. “Estamos en situación de supervivencia”, asegura Christian Franco, sentado cerca de donde inició el fuego. Solo le queda la ropa que lleva puesta.

 

 

AYUDA. Desde la misma mañana de ocurrido el incendio, diversas universidades, colectivos artísticos, la Cruz Roja, organizaciones como la adventista ADRA Perú, medios de comunicación y personas particulares se han organizado para llevar donaciones a Cantagallo. No faltan los oportunistas: el último sábado llegaron las donaciones del alcalde de Villa María del Triunfo junto a un megáfono, por el cuál pedían palmas para el alcalde Carlos Palomino, “el hombre del pueblo”.

 

 

SOLUCIÓN. Hoy los tres representantes de las organizaciones Shipibo-Konibo de Cantagallo discutirán sobre el contenido de una carta que piensan enviar a la Municipalidad de Lima. Las negociaciones van a tomar un rumbo diferente: la comunidad ya no buscará la reubicación sino el cambio de zonificación de Cantagallo. De esta manera, esperan conseguir un título de propiedad junto a los servicios de luz, agua y desagüe. Además, solo aceptarán reunirse con la Municipalidad de Lima si asiste Castañeda.

 

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