02 Ago 2018

Pérez Guadalupe: La nueva estrategia evangélica son los grupos de presión

Ojo-Publico.com entrevistó a José Luis Pérez Guadalupe, exministro del Interior e investigador de la evolución de la ola evangélica en Perú. Su primera investigación sobre el tema vio la luz en 1991. Hoy, casi treinta años después, explica las estrategias de participación política de estas organizaciones.
LÍDERES. Congresistas Julio Rosas y Federico Pariona, líderes religiosos Rodolfo Gonzalez y esposos Milagros y Guillermo Aguayo forman parte del principal grupo impulsor contra las políticas de igualdad de género.
Foto: Con mis hijos no te metas

El sociólogo José Luis Pérez Guadalupe -autor de Entre Dios y el César- junto a otros investigadores se ha embarcado en el proyecto de editar un libro sobre el crecimiento y avance en la participación política de los movimientos evangélicos en América Latina: Evangélicos en el poder. Una de sus principales hipótesis es que el impacto de estos sectores en las políticas públicas no pasa por la formación de partidos políticos propios, sino por la generación de grupos de presión que permanentemente se opongan a las políticas laicas.

¿Cuándo surgen los grupos evangélicos denominados “Provida y Profamilia” en el Perú y se origina el debate contra la que llaman 'ideología de género'?

El tema inicia cuando internacionalmente se plantea una agenda de género [en un encuentro de Naciones Unidas en China, en 1995]. Por el lado religioso plantean que están de acuerdo con la agenda, pero en la línea que sea "Provida" y "Profamilia". Del otro lado, (organizaciones civiles) se plantea que sea favorable a la igualdad de género. Aquí es donde se dividen las visiones. Esto no comienza como un tema eclesiástico. El tema religioso es una reacción a esta agenda moral.

En la coyuntura política actual, los grupos evangélicos y católicos conservadores se ha unido en una agenda común.

Todo es a raíz de esta agenda [de enfoque de género]. Sin embargo, no veo que haya diálogo buscando la unidad. El 2011 quisieron hacer un partido político, católicos y evangélicos, pero no prosperó. Si no existiera la agenda de género, como amenaza para ellos, los católicos y los evangélicos volverían a pelear. Si desapareciera el tema, los evangélicos volverían a ser llamados ‘sectas’.

INVESTIGADORES. El exministro José Luis Pérez Guadalupe y su asistente Óscar Amat (Izq.) se han embarcado en la publicación de un libro sobre el avance de la participación política de los movimientos evangélicos en once países de América Latina. 
Jonathan Castro / Ojo-Publico.com

En ese sentido, el pastor Rodolfo Gonzalez del Movimiento Misionero Mundial incluso ha abierto las puertas de su medio a voceros de otras iglesias.

Ese es un punto interesante que muestra cómo se van alineando en torno a su movimiento.

¿Podríamos decir que la movilización del colectivo “Con mis hijos no te metas” representa la primera marcha política de tipo evangélica?

Popular, sí. Al principio, la élite de los grupos evangélicos se unieron con partidos liberales, por eso es que en el Perú se unen con el APRA. Hay gran incidencia a nivel de cúpulas, no en torno de una idea religiosa, sino areligiosa: ellos querían quitarle la exclusividad de América Latina a la Iglesia Católica.

Estrategia en Perú

Los pastores Julio Rosas y Alberto Santana han comprado kits ante la ONPE. En su último libro, usted dice que los partidos confesionales religiosos no han tenido éxito en Perú. ¿No se puede calificar como exitosa a alguna de las manifestaciones políticas de los evangélicos? 

Rosas fue el último legislador que entró a este Congreso [por número de votos]. Ni el 15% de la población que es evangélica está pensando en ese tema para votar por Rosas. De lo contrario él hubiera sido presidente del Congreso. Cuando Humberto Lay se lanzó a la presidencia en el 2006, sacó 4%. ¿Cuántos evangélicos había? Cerca de 12%. ¿Es éxito o fracaso? Fracaso. Ni siquiera los evangélicos votan por él. Han avanzado, por supuesto, han adquirido peso, son actores políticos. La pregunta es si son actores políticos protagónicos.

Si no existiera la agenda de género, como amenaza para ellos, los  católicos y evangélicos volverían a pelear.

Sin embargo, Rosas ha logrado sus objetivos: eliminar el término género de varios decretos legislativos.

Ahora hay una nueva estrategia: no hablamos de partidos o candidatos, hablas de temas. Y el tema es la agenda moral. No funcionan solo como partido, sino como grupo de presión. ¿Para qué formar un partido si con un tema como este puedes aglutinar [gente] coyunturalmente y con cinco congresistas lograr más bulla que con 20? No necesitas llegar al poder. Necesitas grupos de presión y salir a las calles.

Los congresistas procedentes de cultos evangélicos se han especializado en esto.

Son cinco congresistas de tres bancadas diferentes. Creo yo que formar partidos es lo más equivocado. Porque la tendencia es meterse en los grandes y hacer tanta bulla que te van a jalar.

SOCIEDAD. Los sectores evangélicos han puesto su organización al servicio de las demandas de la Iglesia Católica. Bethel televisión transmitió en vivo la marcha convocada por el arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani.
Bethel Televisión.

¿La confluencia del movimiento ‘Con mis hijos no te metas’ y la ‘Marcha por la vida’ católica puede generarle mayor protagonismo a los evangélicos en política?

Acabo de leer el caso panameño y es bien interesante ver cómo estos grupos de presión están frenando iniciativas que iban en la línea de reconocimiento de derechos. En la introducción de mi libro pongo que hemos pasado de ‘Con mis hijos no te metas’ a ‘Con los evangélicos no te metas’. Influencia, sí, porque los políticos ya no quieren chocar con esos temas. ¿Por qué Eliane Karp odiaba a Carlos Bruce? Porque Bruce puso el tema de la agenda gay [en la campaña del 2011] y sacaron una encuesta en la que el 85% estaba en contra, y de ahí empezaron a bajar. No era un tema popular a nivel de encuestas, pero ahora ya es un tema impopular manifiesto.

Tres modelos de participación

¿Qué patrones comunes ha encontrado respecto a la participación política de las iglesias evangélicas en Latinoamérica?

En mi anterior libro clasifiqué tres modelos de participación política: a través de un partido confesional (integrado solo por ‘hermanos evangélicos’), frente evangélico (que incorpora a otros actores que comparten sus ideales políticos) y facción evangélica (participación en partidos políticos constituidos). Ahora estoy tomando a partir de esto tres modelos más: el modelo centroamericano, el modelo sudamericano y el brasileño. No podemos comparar Sudamérica con Centroamérica, y Brasil es un caso aparte. En ninguno hay un partido confesional exitoso. Brasil tiene algo que es lo más parecido.

La Iglesia Universal de Brasil que está relacionada al Partido Republicano de ese país.

Claro, por eso cambiamos el término. No hay partido confesional, sino partido denominacional. Cada iglesia porta su partido. No es que (todos) los evangélicos respalden un partido, sino que apoyan el partido de su iglesia. Seguimos con nuestra hipótesis: no hay voto confesional. Los partidos confesionales son un fracaso. En el caso de Guatemala, el presidente Jimmy Morales gana por ser un payaso conocido, no por evangélico. Es como si (el cómico) Carlos Álvarez postulara a la presidencia y te enteras que es evangélico o mormón. Nadie vota por este motivo, sino porque es Carlos Álvarez.

Hemos pasado de ‘Con mis hijos no te metas’ a ‘Con los evangélicos no te metas’. Influencia, sí, porque los políticos ya no quieren chocar con esos temas.

¿Qué características tiene el movimiento evangélico en Centroamérica?

Centroamérica tiene una característica fundamental que es el número de evangélicos en la población. En Nicaragua, Guatemala y El Salvador tienes más del 40% del país. El promedio sudamericano está en la mitad de eso. El otro elemento es que tienes católicos comprometidos en estos países. Los que menos población evangélica tienen son Costa Rica y Panamá, y justo en esos dos países, por temas coyunturales, la agenda moral se ha metido en la política.

Estamos hablamos del fallo de la Corte Internacional de Derechos Humanos sobre el matrimonio igualitario.

(Ese tema) en Costa Rica, y la ley de educación el 2016 en Panamá. En Centroamérica tienes mayor porcentaje evangélico de población y está tan fresco el tema, por eso cualquier cosa lo dispara y lo lleva al protagonismo político. En cambio en Sudamérica no hemos tenido partidos fuertes ni candidaturas a la presidencia evangélicas que hayan sido notables. Aquí funciona más el tema de las facciones evangélicas. Y así surja el tema, no va a ser prioritario.

ANTECEDENTE. El pastor Humberto Lay postuló sin éxito a la presidencia de la República en el 2006 con un partido formado por 'hermanos de fe'. Solo alcanzó 4% cuando la población evangélica en el Perú alcanza aproximadamente el 12%. 
La República.

En el caso peruano, ¿esto no tiene que ver con la constante crisis de los partidos políticos?

En Sudamérica, en general, no tienes voto confesional ni partido confesional. Todos los partidos se han fraccionado, así como se fraccionan los grupos evangélicos. Es lo que llamo el ADN atomizador. Así surja un caso como el de la CIDH en nuestra región, no va a ser el primer punto de una agenda política. Y el tercer caso es Brasil que es intermedio, que si bien hay partidos que llaman confesionales, en realidad son partidos denominacionales.

¿Estos partidos están vinculados a una iglesia?

Las Asambleas de Dios forman su partido, la Iglesia Universal también y sus fieles votan por ellos. Pero no es que se juntan. La bancada evangélica se une para temas específicos pero después cada uno vuelve a su partido y su iglesia. No hay unidad.

En el nuevo contexto latinoamericano, ¿un candidato puede omitir a la población evangélica en su discurso político?

No. Ahora tienes dos niveles: ya no te metes con discursos contra el tema de género e incluyes en tu lista a un par de evangélicos. No puedes prescindir de ellos porque te llaman discriminador. Ya están metidos, son actores políticos.

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