Opinión06 Mar 2017

"En defensa del Festival Internacional de Poesía de Lima"

Luis Enrique Mendoza y Bruno Polack
poetas
Dos exorganizadores del primer Festival Internacional de Poesía de Lima (FIP-Lima) exponen en esta columna los desencuentros y manejos poco claros de las cuentas de este importante evento cultural que ha dejado de tener apoyo financiero para nuevas ediciones.

El año 2011 decidimos, junto con Renato Sandoval, organizar un festival en el que distintas escrituras del mundo se encontraran por primera vez en el Perú. Fueron 8 meses de arduo trabajo y creemos que valió la pena. Del 29 de marzo al 1 de abril del año 2012 se llevó a cabo el primer Festival Internacional de Poesía de Lima (FIP-Lima), un espacio de fiesta que reunió a más de 80 poetas de 25 países y en la que participaron casi 4 mil personas.

Por fin teníamos en el Perú un evento a la altura de nuestra tradición poética. Pero no todo salió como queríamos. Han pasado cinco años desde la primera edición del festival y cuatro desde que nos desvinculamos de su organización porque detectamos irregularidades en el manejo de las cuentas del festival.

La semana pasada la revista Caretas publicó un artículo periodístico que recoge nuestra denuncia sobre las irregularidades financieras cometidas por parte de su actual director, Renato Sandoval y su tesorero, Javier Llaxacóndor, promotores y fundadores del FIP-Lima 2012. La denuncia se presenta en un contexto en el cual el festival está en crisis por falta de auspiciadores, a lo que se suma la falta de transparencia en el uso de fondos. Lamentablemente, en su respuesta pública, Renato Sandoval, en lugar de aclarar la denuncia recurrió al insulto y la victimización como defensa.

Rendición de cuentas. "Ministerio de Cultura asuma un liderazgo en el fomento y la vigilancia de las actividades artísticas, entre ellas el FIP-Lima", dicen Luis Enrique Mendoza y Bruno Polack. FOTO: FIP-Lima

Hasta ahora se han realizado tres ediciones exitosas del festival (2012, 2013, 2016), cada una tan intensa como la anterior, pero creemos que estos aciertos no pueden ser un pretexto para abdicar del buen manejo de fondos recibidos de parte de instituciones públicas y privadas. En el caso del FIP-Lima 2012, pese a nuestros reiterados pedidos de transparencia, Sandoval y Llaxacóndor nunca cumplieron con rendir información satisfactoria a sus propios asociados. Por eso, medio año después de terminada la primera edición del festival, nosotros renunciamos en silencio, para no afectar la continuidad de un espacio tan necesario para la poesía peruana.

Sin embargo, cuatro después –y luego de residir un tiempo en el extranjero-, vemos cómo el manejo de Sandoval está afectando al proyecto. El festival hoy agoniza y es necesario que contemos lo que sabemos. Si el señor Sandoval cree estar del lado de la verdad, ¿por qué no ha podido responder con claridad los puntos denunciados en nuestro informe?

Pedir claridad en las cuentas no debería ofender a nadie, más aún si quienes lo solicitan llevan haciéndolo durante varios años, como es nuestro caso. Reacciones como las de Sandoval no solo agudizan la desconfianza, sino que crean la percepción de que está evitando responder a las irregularidades, ofendiendo con ello a los propios auspiciadores y al público en general.

Sin políticas culturales estamos condenados a reproducir las desigualdades.

Nuestra denuncia tiene dos objetivos específicos: evidenciar las irregularidades en el manejo de los recursos del FIP-Lima 2012 e impulsar la institucionalización del festival a partir de un mecanismo de rendición de cuentas. ¿Acaso debemos pasar por alto, en nombre de la necesaria realización de un festival tan exitoso, el buen manejo de fondos públicos y privados? Si el festival está a punto de morir, como viene diciendo Sandoval, no solo es por falta de apoyo del sector público y privado, sino también por la manera tan engorrosa en la que él ha venido manejando las cuentas.

Es indiscutible el valor de la cultura en la reactivación de la ciudadanía. Estamos de acuerdo con quienes señalan que sin políticas culturales estamos condenados a reproducir las desigualdades y acabar colonizados por fórmulas de consumo. Por ello, creemos que es necesario que el Ministerio de Cultura asuma un liderazgo en el fomento y la vigilancia de las actividades artísticas, entre ellas el FIP-Lima. Esto no significa no reconocer los gastos personales por el tiempo, dinero y esfuerzo invertidos en la realización de un proyecto determinado, pero de ninguna manera esto puede desvincularse de las buenas prácticas de gestión cultural.

Es necesario que el Ministerio de Cultura asuma un liderazgo en el fomento y la vigilancia de las actividades artísticas.

El Perú es una suma de problemas y posibilidades. Y lo mismo se aplica al lenguaje y los sentidos que proyecta. Las nociones de honestidad, ética ciudadana y bien común están siendo despojadas de su sentido y de su credibilidad pública. Frente a esta realidad, el arte en general y la poesía en particular se convierten hoy más que nunca en espacios reactivadores de las posibilidades del lenguaje y de nuestra fuerza ciudadana. Y los festivales de poesía constituyen lugares privilegiados para arremeter contra colonización del pensamiento y la relativización de la ética.

Por el bien del FIP-Lima, esperamos que el señor Sandoval recapacite y responda con argumentos los términos de nuestra denuncia. La imagen del festival se está viendo mancillada exclusivamente por su falta de transparencia económica. La continuidad del festival es vital para el desarrollo de nuestra sociedad y es necesario mantener y consolidar este tipo de espacios, pero de ninguna manera a costa de la ética pública.

 

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OjoPúblico invitó a Renato Sandoval a escribir una columna para responder a las denuncias de Luis Enrique Mendoza y Bruno Polack, pero se excusó de hacerlo. Sin embargo, aclaró lo siguiente mediante un correo electrónico en el que expone estos dos aspectos: 

"El FIP-Lima es una iniciativa exclusivamente mía, de carácter privado; ya no es producto de la extinta asociación Fórnix sino de mi pequeña editorial Nido de Cuervos; la marca está registrada en el Indecopi y, lo más importante, como en su momento el sector público nunca quiso apoyar mi propuesta de crear un festival de poesía, decidí hacerlo por mí mismo (con la colaboración inicial de estas dos personas, pero que fueron retirados por pésima conducta durante la organización del ese primer festival).

Meltwater -una compañía internacional experta en valorizar y medir el impacto mediático, y contratada por Promperú- arrojó la impresionante cantidad de 327 millones de personas impactadas por el III FIP-Lima de hace medio año (pueden ver el informe completo aquí). Un récord, sin duda, pero que por desgracia no ha sido difundida. Tal vez por su medio esa noticia se hiciera conocida. Pese a ese inusitado éxito no hay auspiciadores para hacer un nuevo FIP-Lima; todo lo contrario, lo que hay es una campaña para destruir a como dé lugar, tanto al festival como a mí mismo.

También pueden leer aquí la carta que Renato Sandoval envió a la revista Caretas sobre los detalle de las cuentas del Festival de Poesía.