Estudio alerta sobre disminución en la población de reptiles

Un análisis global encontró que la tala y la agricultura están eliminando el hábitat de los reptiles a un ritmo insostenible. Debido a ello, al menos 1.829 especies de este grupo —incluidos lagartos, serpientes, tortugas y cocodrilos— están amenazadas. Científicos advierten que este colapso tendría un enorme efecto sobre la vida en la Tierra, y podría causar una catástrofe ecológica. Para evitarlo, es necesario implementar cambios significativos en la conducta humana y en las economías.

VULNERABLE. El lagarto más grande del mundo, el dragón de Komodo, se encuentra clasificado como una especie en peligro de extinción desde setiembre.

VULNERABLE. El lagarto más grande del mundo, el dragón de Komodo, se encuentra clasificado como una especie en peligro de extinción desde setiembre.

Foto: Adam Dean / The New York Times

Por Catrin Einhorn

Más o menos el 20% de las especies reptiles está en peligro de extinción, principalmente porque la gente les está quitando sus hábitats para usarlos en la agricultura, los desarrollos urbanos y la explotación forestal, según la primera evaluación mundial de reptiles en su tipo.

Desde los gecos de tres centímetros hasta la icónica cobra real, al menos 1.829 especies de reptiles —incluidos lagartos, serpientes, tortugas y cocodrilos— están amenazadas, según reveló el estudio.

La investigación, publicada el miércoles en la revista científica Nature, añade otra dimensión al conjunto de evidencias científicas de peso que apuntan hacia una crisis de biodiversidad causada por el hombre similar al cambio climático, en cuanto al enorme efecto que podría tener sobre la vida en la Tierra.

Casi el 60% de las tortugas y el 50% de las especies de cocodrilos están en peligro de extinción".

“Es otra serie de advertencias sobre el rumbo que estamos siguiendo hacia una catástrofe ecológica”, comentó Bruce Young, colíder del estudio y un científico sénior en NatureServe, un grupo de investigación sin fines de lucro especializado en conservación. Este tipo de colapso amenaza a los humanos porque los ecosistemas saludables brindan necesidades como tierra fértil, polinización y suministro de agua.

Entre los reptiles, las tortugas, con casi el 60% de las especies en peligro de extinción, y los cocodrilos, con la mitad, están recibiendo un golpe duro. Además de la pérdida de hábitats, ambos grupos están mermados a causa de la caza y la pesca.

Sin embargo, los resultados también producen una especie de alivio. Los científicos han sabido mucho menos sobre las necesidades de los reptiles, en comparación con los mamíferos, las aves y los anfibios, y temían que los resultados mostraran que los reptiles estaban desvaneciéndose porque requerían distintos métodos de conservación. En cambio, los autores quedaron sorprendidos del grado con el que las amenazas hacia los reptiles se superponen con las de otros animales.

Tortuga siendo medida en un laboratorio.

EN PELIGRO. Las tortugas marinas están particularmente amenazadas por la pesca y el desarrollo costero.
Foto: Kayana Szymczak / The New York Times

 

“No se necesita ingeniería espacial para proteger a los reptiles; tenemos todas las herramientas que necesitamos”, comentó Young. “Reducir la deforestación tropical, controlar el comercio ilegal, mejorar la productividad en la agricultura para no tener que expandir nuestras zonas agrícolas. Todo eso ayudará a los reptiles, así como también ayudará a muchísimas otras especies”.

Los autores del estudio encontraron que el cambio climático era parte de la amenaza que enfrentaba el 10% de las especies, lo cual sugería que en la actualidad no era un factor importante para la pérdida de reptiles. No obstante, según Young, los efectos podrían estar infrarrepresentados, porque los científicos simplemente no saben suficiente sobre muchos reptiles como para determinar si la temperatura creciente en el planeta los amenaza a corto plazo.

Las víctimas del cambio climático aumentarán de forma dramática, si no se logra controlar las emisiones".

Lo que sí queda claro es que las víctimas del cambio climático, reptiles y demás, aumentarán de forma dramática en los próximos años si los líderes mundiales siguen sin controlar de manera adecuada las emisiones de gases de efecto invernadero, las cuales provienen en su mayor parte de la quema de combustibles fósiles. En septiembre, el dragón de Komodo, el lagarto más grande del mundo, fue clasificado como una especie en peligro de extinción en gran parte debido al aumento de las temperaturas y los niveles del mar que causa el cambio climático.

El estudio en reptiles incluye a 52 autores con contribuciones de más de 900 expertos de todo el mundo. Completarlo tomó más de 15 años, en parte porque fue difícil encontrar financiamiento. “Para mucha gente, los reptiles no son carismáticos”, opinó Young. “Mucha de la atención se ha centrado en algunas de las especies más peludas o emplumadas”.

Tortuga siendo analizada por científicos.

MEDIDAS. Acciones como controlar el comercio ilegal o mejorar la productividad en la agricultura ayudarían a reducir la afectación a las especies de reptiles.
Foto: Kayana Szymczak / The New York Times

 

En total, el equipo estudió 10.196 especies. En 48 talleres realizados entre 2004 y 2019, grupos de especialistas locales recolectaron y evaluaron las especies una por una. Los hallazgos relacionados a cada reptil fueron revisados por un científico que estuviera familiarizado con la especie, pero no involucrado en el estudio y, luego, nuevamente por gente de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el catálogo más completo sobre el estatus de las especies animales y vegetales a nivel mundial.

Con un 21% de especies bajo amenaza de extinción, se encontró que los reptiles corrían un mayor riesgo que las aves (de las cuales un 13% de las especies está amenazada) y un poco menos que los mamíferos (un 25%). A las especies anfibias, las cuales han sufrido enfermedades graves además de otros efectos, les va bastante peor, con un 40% de las especies en peligro de extinción.

El estudio llena un hueco importante, comentó Alex Pyron, un biólogo evolutivo de la Universidad George Washington que se enfoca en la biodiversidad de reptiles y anfibios y no estuvo involucrado en la investigación. “Esto nos permite pintar un retrato mucho más detallado de lo que era posible antes”, mencionó Pyron.

A los científicos les impactó en particular que la pérdida de hábitats debido a la deforestación, la agricultura y otras causas fuera una amenaza mucho mayor para la mayoría de los reptiles que factores como la contaminación y el cambio climático. Young, el colíder del estudio, comentó que, para resolver asuntos como estos, se iban a necesitar cambios significativos en la conducta humana y las economías pues “la causa principal es el consumo humano”.

 

@2022 The New York Times Company

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