En el segundo año de pandemia la notificación de VIH se redujo 45% en comparación a 2019

Hasta el 15 de noviembre de 2021 había 4.992 casos notificados de VIH en Perú, según el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades. Esta cifra representa alrededor del 55% de los casos notificados en 2019 y es una de las más bajas de los últimos diez años.

DESCENSO. La reducción en el número de notificaciones de VIH no representa una mejora en el control de la transmisión del virus, sino el deterioro de la estrategia de detección.

DESCENSO. La reducción en el número de notificaciones de VIH no representa una mejora en el control de la transmisión del virus, sino el deterioro de la estrategia de detección.

Foto: Andina

En Perú más de 91.000 personas viven con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), de acuerdo al Ministerio de Salud (Minsa), y la mayoría de los casos se concentra en las zonas urbanas de la costa y la selva. Para que este número no continúe en aumento y se alcance el ansiado 90-90-90 (90% de las personas con VIH conozcan su diagnóstico, 90% de los diagnosticados reciban tratamiento y 90% de las personas bajo tratamiento tenga supresión viral) es indispensable una eficaz labor de prevención y detección. 

En los últimos años, este trabajo fue mejorando y cada vez se lograba notificar más casos: en 2018 se consiguió hacerlo con 7.960 personas y, en 2019, con 9.075, la cifra más alta de las últimas dos décadas. Sin embargo, en 2020 el descenso en el número de casos notificados fue radical: 5.199. Y este año, al 15 de noviembre de 2021, solo se habían reportado 4.992 nuevos casos, según la sala situacional de VIH/SIDA del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC), una cifra similar a la de hace una década. 

 

 

Se debe tener en cuenta que los casos notificados son aquellos que, después de haber sido diagnosticados en los distintos hospitales, centros de salud u organizaciones civiles, son elevados al CDC para su conteo en la sala situacional VIH/SIDA. “Por ello, pueden haber más casos diagnosticados que notificados, porque, a veces, los establecimientos no comunican todas las detecciones”, explica Carlos Benites, director de la Dirección de Prevención y Control de VIH/SIDA del Minsa.

Sin embargo, esta caída no significa un progreso en evitar la transmisión del virus. “El descenso en notificación de casos se ha debido a la pandemia, al cierre de hospitales, centros de salud, que han hecho más dificultoso el acceso a las pruebas de diagnóstico. Pero, además, no ha habido respuesta inmediata del Minsa y la Dirección de Prevención de VIH para solucionarlo. Hasta el momento hay lugares donde todavía no se ofertan pruebas. Todo esto ha generado que el número de diagnósticos caiga, y eso es un retroceso”, dice Marlon Castillo, coordinador del Grupo Impulsor de Vigilancia en Abastecimiento de Medicamentos Antirretrovirales (Givar). 

En efecto, según la Dirección de Prevención y Control de VIH/SIDA, durante 2020 los tamizajes para VIH, la estrategia más importante para la detección, se redujeron en un 34% respecto al 2019. También se registraron dificultades para adquirir reactivos de carga viral y, hasta ahora, existe dificultad en la llegada de pruebas para VIH al país. 

Durante 2020 los tamizajes para VIH se redujeron en un 34% respecto al 2019".

“Es una reducción bastante significativa para el programa, y es una situación que se vive en todo el mundo a raíz de la pandemia. Pero, ante la dificultad, estamos implementando nuevas estrategias, como la notificación asistida de parejas”, dice Carlos Benites, de la Dirección de Prevención y Control de VIH/Sida del Minsa. “Es algo así como un rastreo de contactos aplicado para VIH: a partir de un diagnóstico nuevo se obtiene, previo consentimiento, la información de los últimos contactos sexuales de esta persona para ubicarlas y ofrecerles el tamizaje”, detalla.

Acerca de cuándo se podría revertir el descenso en las notificaciones de nuevos casos, el especialista sostuvo que es difícil poder predecirlo. “Hay que recordar que aún estamos en pandemia, aún tenemos algunas restricciones en ciertas regiones por incrementos de casos [Covid-19]. Pero podemos decir que los servicios de VIH están empezando a tomar presencialidad”, dijo.

El problema en la disminución de notificaciones se observa en la mayoría de regiones del país. Pero Lima y Callao tienen la caída más notoria, debido a que concentran el 58% de casos de Perú.

Lima y Callao tienen la caída más notoria, debido a que concentran el 58% de casos de Perú".

Asimismo, este año, las regiones con más número de casos de VIH son Lima, Piura, Arequipa, Cusco, Junín, La Libertad, Lambayeque, Loreto, San Martín, Ucayali y la provincia constitucional del Callao.

De los 4.992 casos reportados en lo que va del año, 963 corresponden a mujeres y 4.029 a hombres. Es decir, más del 80% de los afectados son hombres. Dos años antes, las notificaciones alcanzaron a 1.832 mujeres y 7.243 hombres. Así, en retrospectiva, la caída más marcada se observa en el caso de las mujeres, con una reducción de alrededor del 50%.

Para el 2021, la vía más común de contagio sigue siendo la transmisión sexual: 94,41%. “Por eso, las personas con VIH deben saber que pueden pedir preservativos gratis en los centros de salud”, dice Marlon Castillo, de Givar. En cambio, la transmisión vertical (de madre a hijo) es la vía de transmisión menos común de todas: 0,32% de los casos.

Los casos de SIDA notificados hasta el 15 de noviembre de 2021 son 715. En 2020 fueron 819; mientras que, en 2019, alcanzaron los 1.633. Es decir, las cifras de 2021 representan solo poco más del 43% de 2019. En este caso, algunos de los descensos más marcados se registraron en el Callao (37 en 2021, 77 en 2020, y 126 en 2019) y Lima (312 en 2021, 373 en 2020, y 934 en 2019). 

 

 

Desde que comenzó la pandemia no solo ha habido una disminución en la detección de casos de VIH, sino también un retroceso en el tratamiento de los pacientes. En 2020, por ejemplo, se tuvo una reducción del 40% en el enrolamiento al tratamiento, y los abandonos al mismo aumentaron 16% con relación al 2019.

 

 

“Son los dos indicadores que estamos intentando mejorar en los siguientes meses. Estamos trabajando en la descentralización del tratamiento antirretroviral, potenciarlo, no solo en hospitales, sino también en centros de salud o en establecimientos de menor complejidad. Durante el presente año, hemos incrementado 25 nuevos establecimientos. Esta semana estuvimos en Piura y Lima Este”, dijo Carlos Benites, de la Dirección de Prevención y Control de VIH/SIDA.

Según dicha dirección, durante la pandemia ha habido escasez de insumos para la producción de medicamentos, cierre de plantas en países productores, incremento de costos de transporte internacional y distribución y escasez de proveedores para los procesos de control de calidad. 

“En Perú se necesita una flexibilización de los sistemas administrativos, que tengan una visión más de salud pública, y no netamente administrativa. Las medicinas y el tratamiento para el VIH impactan en la salud de quienes la toman y de quienes están a su alrededor. Por ejemplo, un desabasto de medicamento de VIH implica que yo no tome mi medicina y empeore o enferme, y también mis parejas sexuales se verán comprometidas”, dice José Luis Sebastián, director de Aids Healthcare Foundation (AHF) Perú. 

 

 

De acuerdo a la Dirección de Prevención y Control de VIH/SIDA, sí ha habido una respuesta al impacto de la Covid-19. Por ejemplo, se abrieron 22 centros nuevos de tamizaje en el primer nivel de atención y 128 centros de reparto de antirretrovirales en zonas de difícil acceso, se continuó con las brigadas itinerantes que llevan el tratamiento al domicilio y un equipo de recuperación de los casos de abandono. Todo ello sumado a la estrategia de notificación asistida de parejas que mencionó el doctor Carlos Benites.

“A pesar de todo lo ocurrido en la pandemia, hemos podido sostener la cobertura de los tratamientos. Estamos llegando al 84% de personas con VIH que llevan tratamiento y creo que ese es un logro. Tenemos toda la intención de seguir avanzando en esta cobertura para llegar al 90, 90, 90 para el 2025. Creemos que podemos alcanzarlo”, sostiene Benites.

Sin embargo, para Yamir Ali —fundador de Positivos de Corazón, un colectivo de personas con VIH que educa y visibiliza el problema—, el Minsa no ha actuado con la celeridad necesaria y también hay un problema de presupuesto. “Recién a mitad de 2021 se retomaron  las campañas de prevención del VIH. Otro problema es que el presupuesto que se tenía previsto hasta este año se derivó a otros gastos. Por eso, exigimos que haya datos abiertos y actualizados para saber en qué se gastó el dinero. Así no llegaremos a los objetivos 90, 90, 90”, dijo.

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