Explicador: Es falsa la versión de que la povidona yodada previene la Covid-19

Especialistas señalan que se usaba para procedimientos odontológicos, pero no hay evidencia de su eficacia contra el coronavirus. Por el contrario, la versión disponible en el país es solo de uso tópico y su ingesta puede ser peligrosa.

VERSIONES. Aunque existe una versión de enjuague bucal, no está disponible en Perú.

VERSIONES. Aunque existe una versión de enjuague bucal, no está disponible en Perú.

Difusión.

El miércoles 15 de septiembre, la exministra de Salud Patricia García alertó por medio de su cuenta de Twitter sobre la circulación en redes de una versión potencialmente peligrosa: la práctica de hacer gárgaras e incluso ingerir povidona yodada, un medicamento antiséptico, con la idea de que ayuda a protegerse de contraer la Covid-19. Tras esta señal, OjoPúblico revisó reportes científicos y consultó con especialistas. Esto es lo que se sabe al respecto. 

En primer lugar, es necesario establecer que la povidona yodada o yodopovidona es un medicamento antiséptico, es decir, se usa para eliminar bacterias y virus que podrían ocasionar alguna infección. Por ejemplo, los médicos usan una versión jabonosa para desinfectar las manos antes de un procedimiento quirúrgico o para limpiar heridas. 

Además, existe una solución de povidona yodada que se usa para realizar gárgaras y tratar el dolor de garganta. Sin embargo, esta versión no está relacionada al tratamiento de la Covid-19 y no se comercializa en el Perú. 

Lo que uno puede comprar libremente en farmacias es una solución de uso tópico, es decir, que solo sirve para aplicación externa sobre la piel. La ingesta de este producto es perjudicial.

“Difundir este tipo de información [que alienta el uso de povidona yodada contra el coronavirus] podría llevar a la confusión de que algún ciudadano coja la yodopovidona que se encuentra en el mercado, de entre 8 y 10 por ciento [de concentración], y haga gárgaras con eso, lo que le va a producir una quemazón en la garganta”, indica Javier Llamoza, exdecano del Colegio Químico Farmacéutico del Perú.

De acuerdo al doctor Ítalo Funes, directivo del Colegio Odontológico del Perú, el uso de colutorios (enjuagues bucales) forma parte del protocolo de bioseguridad en la atención odontológica desde antes de la pandemia, debido a que determinadas sustancias logran disminuir la carga bacteriana y viral en general. No es un método comprobado de prevención de la Covid-19. 

Ahora, es cierto que se han realizado estudios para establecer si los enjuagues bucales servirían como una medida preventiva durante las intervenciones de especialidades como la odontología y la otorrinolaringología, en las cuales los profesionales de la salud se encuentran mayor riesgo de contagio debido al área que tratan. Sin embargo, estos son estudios in vitro y no en seres humanos.

Por ejemplo, en una investigación publicada en el British Dental Journal se demostró que la solución de povidona yodada al 1%, usada como enjuague bucal, tuvo un rango de 99.99% de eliminación del coronavirus in vitro tras una exposición de 15 segundos.

Sin embargo, Javier Llamoza señala que los estudios in vitro no representan evidencia completamente confiable, puesto que la sustancia puede no generar la misma reacción al ser aplicada en una persona, como ha pasado con otros medicamentos. "La ivermectina in vitro funciona, pero cuando se hace in vivo se necesita una cantidad demasiado alta para que pueda funcionar, que no se puede administrar [a una persona], porque conlleva otros efectos adversos", explica.

En un artículo publicado por tres investigadores del Hospital Almenara en la revista Odontología Sanmarquina, de  la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), se revisan las distintas medidas que se han sugerido a lo largo de la pandemia para la atención odontológica, entre las que se encuentra el uso de enjuagues bucales como la yodopovidona. 

El artículo concluye que, si bien en algún momento de la pandemia esta y otras medidas fueron consideradas entre las recomendaciones para controlar la exposición al coronavirus, “muchas de éstas no están apoyadas en evidencia científica, por lo que se alienta a desarrollar más estudios dirigidos a la atención odontológica, tanto en consulta externa como en sala de operaciones”.

Al respecto, Javier Llamoza afirma que se puede utilizar yodopovidona en una concentración adecuada como medida preventiva en odontología, pero no porque elimine el coronavirus, sino por su efectividad contra los gérmenes que pueden ubicarse en la cavidad oral. 

De hecho, el doctor Ítalo Funes indica que ahora ya no se recomienda esta sustancia para procedimientos odontológicos. “La yodopovidona no viene en presentaciones para enjuagatorios bucales, se tiene que diluir y a veces suele ser muy irritante para las mucosas. Si se propone que la gente haga colutorios con yodopovidona, se corre el riesgo de que sufran quemaduras. Es sumamente tóxica”, agregó.

Es importante mencionar que incluso Betadine, marca que comercializa povidona yodada y estuvo al centro de estas versiones en Estados Unidos y Europa, aclaró en su web que sus productos no han sido aprobados ni han mostrado efectividad para el tratamiento o la prevención de la Covid-19.

El doctor Elmer Huerta también advirtió en su espacio radial sobre esta peligrosa práctica alternativa que promueven los antivacunas y los que también promovieron el uso de la ivermectina en Estados Unidos. “[Estos grupos] dicen que el yodo es buenísimo para matar el virus, que esteriliza la nariz y la garganta. Y algunos se lo toman para desinfectar, pero es tóxico. El propio fabricante de este producto ha puesto un aviso diciendo: este producto es para uso local solamente, puede provocar náuseas, vómitos, diarreas, convulsiones, fallo renal e incluso puede matar”, agregó.

En conclusión, la práctica de hacer gárgaras o ingerir povidona yodada como un recurso preventivo contra la Covid-19 es un error. Por el contrario, puede causar quemaduras internas y una serie de efectos perjudiciales. 
 

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