El lento regreso de los turistas al Valle Sagrado de los Incas

La pandemia dejó sin empleo a más de 120.000 habitantes del Cusco que trabajaban en el sector turismo. La reapertura del Camino Inca, el pasado 15 de julio, ha reavivado la esperanza de salir de la crisis económica para decenas de comunidades quechuas cuyas economías dependen de esta actividad. Parte de la estrategia de las autoridades locales está enfocada en acelerar la vacunación de la población que vive en los lugares turísticos.

ESPERANZA. El 15 de julio se reabrió el Camino Inca en Cusco, una ruta turística que los habitantes de Urubamba esperan los ayude a salir de la crisis económica.

ESPERANZA. El 15 de julio se reabrió el Camino Inca en Cusco, una ruta turística que los habitantes de Urubamba esperan los ayude a salir de la crisis económica.

Foto: Municipalidad de Machu Picchu

Actualizado el 27 de setiembre del 2021 

Desde que Juan Pablo Huamán tenía 25 años repetía la rutina a diario: se levantaba a las seis de la mañana y se sentaba ante el telar tradicional o pampa away (en quechua) para tejer hermosas y coloridas prendas con hilos de alpaca, vicuña y oveja que, luego, vendía a los turistas que visitaban su comunidad, Patacancha, o a las tiendas de artesanía del Valle Sagrado de los Incas, en Cusco. A veces, en sus ratos libres, apoyaba en las labores agrícolas de la familia.

Sin embargo, la rutina de Huamán -como la de muchos otros peruanos- cambió el 15 de marzo de 2020, cuando el Gobierno nacional declaró el Estado de Emergencia y cerró las fronteras del país para contener la expansión del nuevo coronavirus. Un mes y siete días después, el 22 de abril, un foráneo murió por Covid-19 en la vivienda de uno de los vecinos de la comunidad quechua de Willoq, ubicada en el distrito de Ollantaytambo (Urubamba), en el Valle Sagrado de los Incas, lo que obligó a cerrar con tranqueras los accesos de todas las comunidades indígenas, incluida Patacancha, donde vive Huamán. 

Entonces, se suspendieron las visitas de turistas, se dejaron de vender productos de artesanía y los ingresos de Huamán y de muchos otros comuneros disminuyeron ante la paralización de una de las principales actividades económicas de la zona. “Cada mes podía ganar entre S/500 y S/1.000 vendiendo mis tejidos a los turistas. Pero, por la pandemia, no hemos vendido nada, ni un sol”, cuenta el artesano quechua de 48 años a OjoPúblico.

El 15 de marzo de 2020 el Gobierno nacional declaró el Estado de Emergencia por la pandemia".

A 16 meses de la emergencia sanitaria, la situación no ha mejorado mucho para los miembros de las comunidades quechuas dedicadas a la artesanía, labores como porteadores, guías y otros servicios vinculados al turismo. Este último rubro es uno de los más importantes para la economía de Cusco, después de la minería: genera 150.000 empleos y aporta el 14 % al Producto Bruto Interno (PBI) de la región. Es decir, aproximadamente, S/3 mil millones, según el estudio Covid-19 y turismo en Cusco, elaborado por la ONG Propuesta Ciudadana. 

No obstante, entre marzo y octubre del año pasado, la contención de la pandemia paralizó el flujo turístico en todo el país. Un mes después, el Gobierno nacional relajó algunas restricciones y permitió los viajes y las visitas turísticas a centros arqueológicos con aforos de entre 30 % y 85 %, y comenzó una lenta reactivación económica en las comunidades quechuas que vivían del turismo en Cusco. 

“Todavía están llegando pocos turistas extranjeros, pero en esta coyuntura de pandemia son cifras que nos generan esperanza. Ojalá a fin de año empiece un crecimiento más sostenido en el número de visitas [de extranjeros]. De esta manera, los prestadores de servicios turísticos y personas que dependen del sector se irán reinsertando en esta actividad económica”, dijo Fredy Deza de la Vega, titular de la Gerencia de Comercio Exterior y Turismo de la región.

“Todavía están llegando pocos turistas extranjeros", dijo Fredy Deza, titular de la Gerencia de Comercio Exterior y Turismo. 

La crisis económica por la pandemia dejó más de 120.000 desempleados que, antes, trabajaban en agencias de viajes, restaurantes, hospedajes y negocios de turismo rural, que paralizaron sus operaciones. Así lo señala el plan de reactivación económica Redención cusqueña, propuesto por el Gobierno Regional del Cusco, en noviembre del año pasado. 

Entre ese mes y mayo último, se recuperaron 15.000 puestos de trabajo, informó a OjoPúblico la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo del Cusco (Gercetur). Esa cifra representa apenas el 12,5% de todos los empleos que había en el sector antes de la pandemia. 

 

La tarea de reactivar el turismo 

 

Un dato explica el devastador impacto de la Covid-19 para Cusco: en 2019, la ciudadela de Machu Picchu recibió a 1,5 millones de turistas, mientras el año pasado apenas se registraron 266.110 visitas. Es decir, casi seis veces menos personas de las usuales, según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). 

Esta reducción en el número de visitantes también se evidencia en la cantidad de pasajeros que recibió el aeropuerto Alejandro Velasco Astete, en Cusco. En 2019, según Corpac S. A., dicha terminal aérea movilizó a 3,9 millones de pasajeros, al año siguiente, cuando empezó la pandemia, la cifra disminuyó a 1 millón y, hasta mayo de este año, se reportaron 340.730 viajeros de vuelos nacionales. Entre octubre de 2020 y mayo de este año, por otro lado, no se registraron salidas ni arribos de vuelos internacionales.

Machu Picchu, por su parte, permaneció cerrada siete meses desde el inicio de la pandemia. El 1 de noviembre del año pasado reabrió sus puertas al turismo con un 30 % de aforo, es decir, solo se permitía el ingreso de 750 personas al día. Así se mantuvo hasta enero de este año. En ese lapso recibió a 52.933 turistas nacionales y extranjeros. Sin embargo, en febrero, las visitas se volvieron a suspender por el inicio de la segunda ola.

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CRISIS. La pandemia obligó a los negocios turísticos de Cusco a cerrar durante más de un año. 
Foto: OjoPúblico/ Víctor Zea

 

“En marzo de este año, Machu Picchu y otros centros arqueológicos reabrieron sus puertas y permitieron un aforo de 85 %. En ese contexto, la venta de artesanías empezó a reactivarse lentamente y fue una alegría para los habitantes de las comunidades del Valle Sagrado de los Incas, que fueron los más perjudicados por la pandemia”, explicó a OjoPúblico Deza de la Vega. 

La ciudadela inca ha incrementado el número de visitantes de forma sostenida desde marzo de este año, cuando llegaron 10.532 turistas. El mes siguiente recibió 11.304 y 23.922, en mayo. José Bastante, jefe del parque arqueológico, dijo a este medio que en junio el número de ingresos subió hasta 1.000 personas al día, en promedio. “Es una cifra bastante alentadora y muestra una clara tendencia ascendente en la cantidad de turistas”, detalló. 

Sin embargo, la mayor cantidad de visitantes que recibe Machu Picchu en este contexto son nacionales. Entre marzo y mayo de 2021, por ejemplo, llegaron apenas 10.000 extranjeros, una cantidad reducida si se considera que, antes de la pandemia, esa cifra se registraba en apenas dos días. “De los pocos extranjeros que llegan a la ciudadela inca, el 87 % de ellos ya está vacunado contra la Covid-19”, contó Ernesto Escalante, jefe del Santuario Histórico de Machu Picchu. 

El 12 de julio pasado, la región eliminó las restricciones de aforo en los espacios turísticos al aire libre y, de acuerdo a las autoridades, la meta es recuperar la cantidad de visitas que recibían antes de la emergencia sanitaria hacia fin de año. Para eso, han comenzado a organizar ferias artesanales. La última semana de mayo, por ejemplo, 50 artesanos -entre ellos Juan Pablo Huamán- llegaron a la ciudad del Cusco para exponer y vender sus obras de arte en una feria organizada por la Municipalidad Distrital de Ollantaytambo.

La ciudadela inca ha incrementado el número de visitantes de forma sostenida desde marzo de este año".

La artesana de la comunidad de Willoq, Higidia Usca Mamani (40), también formó parte de ese grupo que lucha por superar la crisis económica. “Antes venían los turistas y nos compraban al menos dos [prendas]. Ojalá pronto todo vuelva a la normalidad”, indicó la mujer en quechua. 

El deseo de Usca Mamani se entiende porque la economía de las provincias de Calca y Urubamba, que conforman el Valle Sagrado de los Incas, dependen del turismo y, en especial, de los visitantes extranjeros. A raíz de la pandemia, el desempleo del sector aumentó en 40 % en ambas provincias, según Javier Villasante, titular de la Gerencia Regional de Trabajo y Promoción del Empleo. A nivel regional, mientras tanto, el incremento fue de 28,4 %, lo que representa más de 120.000 personas que dejaron de trabajar en el rubro. 

El funcionario indicó que, en lo que resta de este año, esperan reducir el desempleo hasta en 15 % en el sector [turismo y artesanía] a nivel regional. “Es decir, [la meta es] reincorporar a 20.000 personas a la cadena de trabajo”, precisó. 

Fredy Deza de la Vega, de la Gerencia de Turismo del Cusco, señaló, por su parte, que implementarán tres medidas concretas para lograr ese objetivo: la entrega del Safe Travel (un sello que certifica que se cumplen estándares internacionales de higiene y bioseguridad ante la Covid-19) a todos los emprendimientos turísticos, la vacunación acelerada de todas las personas que viven en el Valle Sagrado y el lanzamiento de un programa de paquetes turísticos a precios accesibles para visitantes nacionales y extranjeros.

Respecto al primer incentivo, para que una empresa reciba el sello Safe Travel debe tener un protocolo de bioseguridad (uso de mascarillas y protectores faciales, distanciamiento social e higiene frecuente de manos), planes de vigilancia y primeros auxilios para aplicarlos antes, durante y después de la prestación de los servicios. 

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ESTRATEGIAS. Las autoridades de Cusco buscan incrementar el número de visitantes con ofertas en paquetes turísticos y acelerando la vacunación en el Valle de los Incas. 
Foto: Municipalidad de Machu Picchu

 

La Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo empezó a entregar el sello a los prestadores de servicios formales que están activos y continuará hasta alcanzar la meta de 1.000 operadores de turismo. Los operadores pueden solicitarla ante la Gercetur. Cabe precisar que la ciudadela de Machu Picchu y la Ciudad Imperial del Cusco ya cuentan con este reconocimiento. 

Respecto a la vacunación, Deza indicó que ya se ha vacunado a todos los porteadores del Camino Inca y a casi toda la población del distrito de Machu Picchu. También explicó a OjoPúblico que se vienen aplicando pruebas antígenas a los visitantes, de forma aleatoria, en el aeropuerto y en los terminales terrestres; y a los operadores de turismo, en los establecimientos de salud regionales. “El objetivo es que Cusco sea reconocido como un destino seguro para el turismo y, de esa manera, incrementar los visitantes en el mediano plazo. La meta es recibir, al menos, 600.000 hasta fin de año”, dijo el funcionario. 

El proceso de reactivación económica incluye, también, la promoción de rutas de ecoturismo, turismo gastronómico y turismo rural comunitario en aquellas comunidades que perdieron una de sus principales fuentes de ingreso por la pandemia. En la región hay 150 emprendimientos comunales de turismo rural, pero solo 21 están reconocidos por el Mincetur. 

Uno de ellos es el que impulsa la Asociación Kusikausay Turismo Rural Comunitario, en la comunidad quechua de Pongobamba, en el distrito de Chinchero (Urubamba). Se trata de una iniciativa de 15 comuneras que empezó en 2016, para ofrecer servicios de artesanía, enseñanza de saberes andinos, gastronomía y hospedaje, que había empezado a tener buena acogida entre los turistas.

El proceso de reactivación económica incluye, también, la promoción de rutas de ecoturismo".

“En cuatro años estuvimos bien porque recibíamos dos o tres grupos de visitantes en un mes. Aquí la mayoría de mamás nos dedicábamos a la artesanía y otros rubros y, así, nos defendíamos. A causa de esta enfermedad no hay trabajo y no hemos recibido ningún apoyo del Estado”, dijo Luz Marina Quispe, presidenta de la asociación.

En este sentido, la Gercetur indicó que, recién a partir de noviembre, comenzará a realizar capacitaciones mensuales a los impulsores del turismo rural comunitario, en temas relacionados con planes de negocio, desarrollo de su producto y articulación con los mercados; además de ofrecerles apoyo para diseñar sus protocolos de bioseguridad. 

 

El reinicio del viaje por el camino inca

 

Este 15 de julio se reabrió el Camino Inca que conduce a Machu Picchu y, de esa manera, inició la reactivación del trabajo de los porteadores. Es decir, de los campesinos dedicados a cargar carpas, equipos de cocina, víveres y todo lo necesario para la alimentación y descanso de los turistas que eligen llegar a pie a la ciudadela.

La Dirección Desconcentrada de Cultura del Cusco y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp), encargados de la gestión del Santuario Histórico de Machupicchu, aprobaron el reinicio de actividades turísticas en este circuito con el 50 % de aforo. En otras palabras, solo se permite el recorrido de 250 personas cada día. 

El camino inca es una ruta de 39 kilómetros que, antes de la pandemia, era transitada por un promedio de 4.000 turistas mensuales. La caminata se puede realizar desde dos puntos. El primero es el tramo completo de 39 kilómetros, que inicia en Piscacucho, en el kilómetro 82 de la línea férrea, en el distrito de Ollantaytambo, y concluye en la ciudadela inca. El segundo tramo es de 12 kilómetros y arranca en el kilómetro 104, en una zona cerca a Q’oriwayrachina, en el distrito de Machupicchu, y finaliza en la maravilla mundial.

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RETORNO. Todavía son pocos los turistas extranjeros que visitan el Cusco y el Valle de los Incas, tras varios meses con restricciones por la pandemia. 
Foto: Municipalidad de Machu Picchu

 

Hace dos años, 45.105 visitantes hicieron el recorrido completo y 33.856 el tramo corto, según datos del Mincetur. “Si asumimos que los porteadores realizan cuatro ‘vueltas’ [una vuelta son cinco días de viaje] y cobran S/50 por jornada, tenemos que cuatro millones de soles mensuales estaban dejando de ingresar a las economías campesinas vinculadas a esta actividad [el camino inca]”, precisa un informe del Grupo Propuesta Ciudadana.

La mayoría de los porteadores pertenece a las comunidades quechuas de las provincias cusqueñas de Urubamba, Calca, Anta, Paucartambo y Quispicanchi. El jefe del Santuario Histórico de Machupicchu, Ernesto Escalante, informó que son más de 5.600 porteadores inscritos en las 236 agencias que tienen contrato para prestar servicio en el Camino Inca. Sin embargo, entre enero de 2020 y julio de este año, dejaron de trabajar debido a la pandemia.

Ahora, que ya se ha reactivado esta ruta turística, Escalante indicó que los porteadores serán sometidos a una prueba de descarte de Covid-19, a la medición de temperatura y saturación de oxígeno. “Una vez que concluyan su trabajo serán monitoreados por 15 días para descartar los síntomas de la enfermedad. La Gerencia de Salud hará un seguimiento en el trayecto y, también, cuando vuelvan a sus comunidades”, señaló el funcionario sin especificar una fecha concreta. 

En paralelo, gestionarán ante el Ministerio de Salud (Minsa) alrededor de 20.000 vacunas para los porteadores, guías de turismo y personal de apoyo que trabaja en el camino inca, indicó Deza de la Vega. Hasta el cierre de esta nota ya se había vacunado a más de 100.000 adultos mayores de 60 años en la región Cusco.  

De otro lado, la Unidad de Gestión de Machupicchu (UGM), entidad que gestiona el manejo del santuario histórico, aprobó hace unas semanas incrementar el aforo a la ciudadela inca de 2.244 visitantes diarios a 3.244. Deza de la Vega señaló que esta semana el Ministerio de Cultura deberá emitir una resolución que contemple la nueva capacidad de carga de la maravilla mundial. 

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