opinión 7 Enero, 2021

Cómo el Partido Republicano se volvió salvaje

Cómo el Partido Republicano se volvió salvaje
Paul Krugman

Premio Nobel de Economía

En esta columna, publicada originalmente en The New York Times, el economista y premio Nobel Paul Krugman describe cómo el Partido Republicano se ha aislado de la sociedad, replicando información sin fundamento y mentiras sobre los resultados de la elección presidencial. Los últimos meses, resalta, han sido una lección objetiva de hasta qué grado la ira de las “bases” está siendo orquestada desde arriba.

REPUBLICANOS. Los seguidores del presidente Donald Trump se reúnen afuera del Capitolio en Washington, el lunes 4 de enero de 2021.

REPUBLICANOS. Los seguidores del presidente Donald Trump se reúnen afuera del Capitolio en Washington, el lunes 4 de enero de 2021.

Anna Moneymaker - The New York Times

 

Siempre han existido personas como Donald Trump: egocéntricos, que se engrandecen a sí mismos y creen que las reglas aplican solo para la gente común y que lo que le pasa a la población general no importa.

Sin embargo, el Partido Republicano moderno no se parece a nada que hayamos visto antes, al menos en la historia de Estados Unidos. Si todavía hay quienes no estaban convencidos de que uno de nuestros dos principales partidos políticos se ha convertido en enemigo no solo de la democracia, sino de la verdad, los acontecimientos desde las elecciones deberían haber acabado con sus dudas.

Las campañas para conservar el control del Senado por parte de los republicanos se basan en mentiras".

No es solo que la mayoría de los republicanos de la Cámara de Representantes y muchos senadores republicanos apoyen los esfuerzos de Trump para revertir su derrota electoral, aunque no hay evidencia de fraude o irregularidades generalizadas. Miren cómo David Perdue y Kelly Loeffler están haciendo campaña en las elecciones al Senado en Georgia.

No se están conteniendo con base en temas o incluso en aspectos reales de la historia personal de sus oponentes. En cambio, afirman, sin fundamento alguno, que sus opositores son marxistas o están “involucrados en actos de abuso infantil”. Es decir, las campañas para conservar el control del Senado por parte de los republicanos se basan en mentiras.

El domingo, Mitt Romney criticó con dureza los intentos de Ted Cruz y otros congresistas republicanos de rechazar los resultados de la elección presidencial con esta pregunta: “¿La ambición ha eclipsado tanto los principios?”. ¿Pero qué principio cree Romney que ha defendido el Partido Republicano en los últimos años? Es difícil ver que algo subyazca en el reciente comportamiento republicano más allá de la búsqueda de poder por cualquier medio disponible.

Entonces, ¿cómo llegamos a este punto? ¿Qué le pasó al Partido Republicano?

No empezó con Trump. Al contrario, la degradación del partido ha sido evidente durante muchos años, para aquellos dispuestos a verla.

Ya desde 2003 escribí que los republicanos se habían convertido en una fuerza radical hostil para Estados Unidos tal como es, y que parecían querer convertirse en un Estado unipartidista en el que “las elecciones son solo una formalidad”. En 2012, Thomas Mann y Norman Ornstein advirtieron que el Partido Republicano “no se dejaba llevar por la comprensión convencional de los hechos” y “despreciaba la legitimidad de su oposición política”.

Si les sorprende el afán de muchos en el partido de cambiar el resultado de una elección con base en afirmaciones engañosas de fraude, no estaban prestando atención.

Pero, ¿qué es lo que está llevando al Partido Republicano a caer en la oscuridad?

¿Es una reacción populista contra las élites? Es cierto que hay resentimiento por una economía cambiante que ha impulsado a las áreas metropolitanas con altos niveles de escolaridad a expensas de las zonas rurales y de los pueblos pequeños de Estados Unidos; Trump recibió el 46 por ciento de los votos, pero los condados que ganó representaron solo el 29 por ciento de la producción económica de Estados Unidos. También hay una gran reacción negativa de los blancos por la creciente diversidad racial de la nación.

Hay una gran reacción negativa de los blancos por la creciente diversidad racial de la nación".

Sin embargo, los últimos dos meses han sido una lección objetiva de hasta qué grado la ira de las “bases” está siendo orquestada desde arriba. Si una gran parte de las bases republicanas cree, sin fundamento, que las elecciones fueron robadas, es porque eso es lo que las figuras principales del partido han estado diciendo. Ahora, los políticos citan el escepticismo generalizado sobre las elecciones como una razón para rechazar su resultado, pero ellos mismos conjuraron ese escepticismo de la nada.

Y lo que llama la atención, si se analizan los antecedentes de los políticos que alimentan el resentimiento contra las élites, es lo privilegiados que son muchos de ellos. Josh Hawley, el primer senador que declaró que se opondría a la certificación de los resultados de las elecciones, está en contra de las élites, pero él mismo es un graduado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Stanford y Yale. Cruz, quien ahora lidera el esfuerzo, tiene títulos de Princeton y Harvard.

Los republicanos se parecen más a los niños perdidos de “El Señor de las Moscas”.

El punto no es que sean hipócritas, sino que no son personas que han sido maltratadas por el sistema. Entonces, ¿por qué están tan ansiosos por echarlo abajo?

No creo que sea solo un cálculo cínico, una cuestión de hacer creer que pertenecen a las bases. Como he dicho, en gran medida, las bases captan las señales de la élite del partido. Y la locura de esa élite no parece ser mera simulación.

Mi mejor hipótesis es que estamos frente a un partido que se volvió salvaje, que se ha aislado del resto de la sociedad.

La gente ha comparado al Partido Republicano moderno con el crimen organizado o un culto, pero para mí, los republicanos se parecen más a los niños perdidos de “El Señor de las Moscas”. No reciben noticias del mundo exterior, porque se informan de fuentes partidistas que simple y llanamente no mencionan los hechos inconvenientes. No se enfrentan a la supervisión de adultos, porque en un ambiente político polarizado hay pocas contiendas competitivas.

El actual intento de anular las elecciones presidenciales no tendrá éxito".

Así que están cada vez más ensimismados, inmersos en esfuerzos cada vez más extravagantes para demostrar su lealtad a la tribu. Su partidismo no tiene que ver con temas, aunque el partido sigue empeñado en reducir los impuestos a los ricos y castigar a los pobres; se trata de afirmar el dominio del grupo interno y castigar a los externos.

La gran pregunta es cuánto tiempo puede sobrevivir Estados Unidos, tal como lo conocemos, frente a este malévolo tribalismo.

El actual intento de anular las elecciones presidenciales no tendrá éxito, pero ha durado mucho más tiempo y ha atraído mucho más apoyo del que casi cualquiera predijo. Y, a menos que ocurra algo que rompa el control de las fuerzas antidemocráticas y contrarias a la verdad en el Partido Republicano, un día tendrán éxito en matar el experimento estadounidense.

 

@2020 The New York Times Company