Jaime Miranda: “una sociedad con mejor salud pública, hace un país más justo”

El epidemiólogo Jaime Miranda es el único latinoamericano que participará en la elaboración del Informe Global de Desarrollo Sostenible 2030 de la ONU. Desde Australia, donde enseña y radica, habla con OjoPúblico sobre la importancia de reformar el actual sistema de salud pública. El investigador sostiene que "vivimos una cultura donde pocos se favorecen y muchos se perjudican; este sistema es insostenible, nos vamos a quedar sin planeta". 

REPENSAR EL DESARROLLO. El médico e investigador habla sobre la importancia de plantear reformas a la salud pública a largo plazo.

REPENSAR EL DESARROLLO. El médico e investigador habla sobre la importancia de plantear reformas a la salud pública a largo plazo.

Foto: Andina/Difusión

Con el apoyo de Claudia Chávez

 

La pandemia de Covid-19 puso al descubierto, una vez más, la fragilidad del modelo actual del sistema de salud peruano, que prioriza una atención reactiva antes que la prevención de enfermedades. Para el epidemiólogo e investigador peruano Jaime Miranda Montero, sin embargo, la crisis también es una oportunidad para reevaluar y mejorar la respuesta sanitaria y la importancia de la salud pública como un derecho esencial de la democracia. “Con una mirada a corto plazo no podemos seguir adelante”, señaló en entrevista con OjoPúblico.

El especialista fue seleccionado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el único científico latinoamericano para elaborar el Informe Global de Desarrollo Sostenible, que será publicado en 2023. El documento planteará intervenciones en torno a 17 objetivos globales que buscan equilibrar la sostenibilidad ambiental, económica y social camino al 2030. 

Desde Sidney, Australia, donde investiga, enseña y radica junto a su familia, Jaime Miranda conversó con OjoPúblico sobre la importancia de incorporar en el debate de la salud pública, el tipo de crecimiento y modelo de desarrollo en el mundo, así como las estrategias para luchar contra la pandemia y los retos que plantea la integración del conocimiento científico en una sociedad cada vez más polarizada.

Ha sido elegido por la ONU como uno de los 15 científicos que participará en la elaboración del Informe Global de Desarrollo Sostenible, que analizará los avances y desafíos para alcanzar los objetivos trazados al 2030. ¿Esta pandemia transformará o impactará estos avances y desafíos hacia un mundo sostenible? ¿Cómo cree que estaremos en 10 años?

Este 2020 ha sido un llamado de atención para incorporar espacios de reflexión, para hacer visible que todos los sectores están interconectados, y cuán necesario es tener un sistema saludable. No hablo solo de salud, hablo de todo: educación, alimentación, familia, comunidad. ¿Cómo vamos a estar en 10 años? Es una buena pregunta. El informe del 2030 es la oportunidad de marcar nuevos rumbos. Todos nos hemos dado cuenta que las cosas no pueden seguir como están ahora. Es una oportunidad para permitirnos que un futuro sostenible sea posible.

Vivimos una cultura donde pocos se favorecen y muchos se perjudican. Este sistema es insostenible, nos vamos a quedar sin planeta.

 ¿Qué debemos aprender sobre la relación entre salud pública, ecosistemas y el modelo de crecimiento económico?

El cortoplacismo, donde se resuelve lo urgente [en el momento], nos hace ver cuán precaria es nuestra estructura social. Con una mirada a corto plazo, sobre todo en Perú y Latinoamérica, no podemos seguir adelante. Esto viene desde nuestro trabajo hasta cómo criamos a nuestros hijos para cuidar el entorno y qué tipo de políticos queremos elegir. Vivimos una cultura de “sálvese quien pueda”, donde pocos se favorecen y muchos se perjudican. Ese sistema es insostenible, nos vamos a quedar sin planeta. 

¿Por qué les cuesta tanto aceptar a los líderes económicos que el actual modelo de consumo, con esta presión a los ecosistemas, no nos garantiza un futuro sostenible? 

Es un temor al cambio. Además hay que sumarle las ventajas, los más beneficiados tienen menor incentivo o invitación al cambio. Pero el promedio económico, que va en crecimiento, no quiere decir que se están acortando los extremos o desigualdades. La pregunta fundamental es ¿Queremos seguir así? Nuestra siguiente generación es mucho más informada y entenderá mejor estas consecuencias. Está creciendo con una oportunidad de una interconexión, visibilidad y una sensación de pertenencia mayor, de la mano con la autocrítica.

Lo que está ocurriendo ahora es una reducción de tiempo con la que aparecen las pandemias, porque hay una mayor alteración de los ecosistemas.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes son zoonóticas, y su tendencia al alza está vinculada a cambios ambientales. Los estudios señalan que habrán más pandemias.

Las pandemias previas no tuvieron esta envergadura. Lo que está ocurriendo es una reducción de tiempo con la que aparecen. Hay una mayor alteración de los ecosistemas, también un mayor volumen de personas que se exponen. La propagación también se hace más rápida. Algo que sucedía cada 50 o 100 años, luego se redujo a 20, a 10 y a 5 años. Tanto es el daño a estos ecosistemas que nos estamos exponiendo mucho. Son muy malas noticias. 

La pandemia ha intensificado una fractura: la polarización del discurso y el surgimiento de movimientos negacionistas de la ciencia. ¿Cómo ve este proceso en un contexto de salud global en emergencia?

Siempre han estado los movimientos negacionistas. Lo que sucede ahora es que en el mundo las posibilidades de comunicación son mayores, y estas ideas, contrarias a la ciencia, aparentan ser más.Desde la salud, siempre ha habido una visión paternalista. Sin embargo, no hemos mejorado nuestro mensaje. Pensamos que lo que hacemos será bien recibido, pero ahora estamos encontrando rechazos. Esto es un llamado a la reflexión dentro del campo de la salud pública, las personas no están esperando nuestras recomendaciones como en el pasado. No hemos anticipado que hay un escenario más adverso, y esto creo que es un reto. 

¿No cree también que hay una soberbia por parte de la ciencia al momento de relacionarse con todos los ciudadanos?

Estoy de acuerdo, la ciencia transitó hacia una burbuja. El espacio de comunicación de la ciencia quedó dentro del ámbito científico. Teníamos una ciencia separada de la sociedad, unos expertos que no conocían los retos locales, y una generación de conocimiento que no llegaba a los usuarios necesarios. Y, en medio de la incertidumbre o emergencias, crecen o surgen estos grupos negacionistas. 

Nuestro sistema de salud no está preparado para atender más allá de lo curativo o reactivo".

Has seguido el avance de la pandemia desde Australia, que manejó con cierto éxito los contagios. ¿Cuál es tu balance de la estrategia peruana para enfrentar el contagio y el avance en los siguientes meses? 

Australia no es un país de izquierda, pero hay salud y educación para todos, eso no es negociable. Hay espacios para hospitales privados, pero no se trata de “sálvense quien pueda”. Por diferentes lados, uno ve que tiene una trayectoria de preparación, y una oportunidad de responder de forma sólida y eficiente. En cambio en Perú, seguimos reconstruyendo Pisco, cuando deberíamos estar preparados para la pandemia. 

En medio de toda esta incertidumbre ahora, además de la Covid-19, se han presentando casos de Covid Persistente. ¿Cuánto más debemos conocer y esperar sobre esta enfermedad y este nuevo virus? 

Aún astamos aprendiendo. Después de tantos casos [de Covid-19] que demandan más atención y producen muertes, estamos viendo el comportamiento de los [casos] más leves o ligeros. Al parecer, este virus ataca muchos órganos, también ataca el sistema nervioso y genera una serie de complicaciones crónicas. Debemos revisar estos casos que no requirieron hospitalización. Creo que hay que tener una actitud expectante y abierta, y de humildad, porque no sabemos a qué nos estamos enfrentando.

Se ha reportado un nuevo caso de difteria en Perú, luego de 20 años [la menor falleció la noche del viernes último]; el Ministerio de Salud ha anunciado que la pandemia afectó el programa de vacunación y que este año solo se ha alcanzado el 40%.

Son los altos precios de cuando bajamos la guardia. Hemos visto cómo nuestro sistema de salud no está preparado para atender más allá de lo curativo o reactivo. Esta fragilidad del sistema para cometer fallas o errores, que se expresa en un caso de difteria, es la misma que vemos en los pacientes con diálisis que no pueden recibir su tratamiento, porque los sistemas de salud están en modo “agudo” o “covid”. Igual con los pacientes con cáncer, los de trastornos de salud mental. Creo que esta epidemia desnuda la fragilidad de nuestro sistema. Parte de la reflexión de ver un nuevo futuro, es evaluar qué tipo de sistema de salud queremos. Una sociedad más sana, hace un país más justo en todos sus frentes, incluso en el económico. 

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