Más de cuarenta proyectos científicos en el mundo buscan la vacuna contra el Covid-19

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una lista preliminar de compañías farmacéuticas, centros de investigación y universidades que realizan estudios con distintos grados de avance. Las versiones más realistas calculan que la vacuna no estará lista este año. La FDA ha reiterado que tampoco existe tratamiento específico contra el virus.

PLAZO. Cálculos de científicos de diferentes nacionalidades coinciden en que la vacuna contra el Covid-19 -en el mejor de los escenarios- estará lista el 2021.

PLAZO. Cálculos de científicos de diferentes nacionalidades coinciden en que la vacuna contra el Covid-19 -en el mejor de los escenarios- estará lista el 2021.

Foto: Andina.

A tres meses de los primeros casos de Covid-19 reportados en Wuhan, la vacuna para contrarrestar esta enfermedad sigue en proceso de investigación, a pesar de los anuncios prematuros que la daban por lograda. El último reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que a la fecha existen 41 proyectos para desarrollar el antígeno, en una carrera global que involucra desde gigantes de la industria farmacéutica y organismos oficiales a centros de investigación y universidades de al menos tres continentes.

Los mayores avances hacia este objetivo se concentran en China y Estados Unidos, donde esta semana se iniciaron casi en simultáneo los respectivos ensayos en seres humanos, una etapa clave para su validación, pero todavía lejana para alcanzar la fase de producción y comercialización. Según expertos citados en medios internacionales, la vacuna como tal podría estar lista recién en el 2021.

En un escenario que alcanza casi un cuarto de millón de infectados en todo el mundo, y donde han abundado las noticias falsas sobre la posible cura del Covid-19, OjoPúblico explica qué se conoce sobre la vacuna y cuál es el proceso que sigue hasta su aplicación en pacientes con esta enfermedad.


 
¿En qué etapa se encuentran las investigaciones?



Conseguir la vacuna se ha convertido en un objetivo estratégico para las dos principales potencias mundiales, China y Estados Unidos, que han comprometido fondos públicos de los sectores salud y defensa, además de trabajar en alianza con corporaciones de la industria farmacéutica. 

En China, por estos días mil científicos participan en una suerte de cruzada nacional promovida por el gobierno, a través de nueve proyectos, con cinco metodologías y distintos grados de avance, según un reporte reciente del diario El País.

El pico de estas investigaciones se dio a conocer el último el 17 de marzo, cuando el Ministerio de Defensa del país asiático informó que su Academia de Ciencias Médicas Militares desarrolló “con éxito” una vacuna para el Covid-19 y fue aprobada para ensayos clínicos. El anuncio dio pie a versiones prematuras sobre la existencia del antígeno, pero la verdad es que apenas ha entrado en la etapa de experimentación en humanos. 

Lo que sigue es un periodo de varios meses hasta determinar si la vacuna experimental es segura. En este proceso participarán un centenar de personas entre marzo y diciembre de este año, según la agencia Reuters.

En Estados Unidos, el estudio que empezó esta semana es financiado específicamente por el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés) y se realiza en la sede del Instituto de Investigación en Salud Kaiser Permanente de Seattle, estado de Washington. La vacuna experimental ha sido desarrollada por científicos de esta institución en alianza con otro equipo científico de la compañía de biotecnología Moderna, Inc.

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AVANCES. Por estos días se realizan los primeros estudios en seres humanos que involucran a 100 voluntarios en China y 45 en Estados Unidos.
Foto: Andina.
 

“El estudio evalúa diferentes dosis de la vacuna experimental por seguridad y su habilidad para inducir una respuesta inmune en los participantes”, indicó el NIAID en un comunicado. “Este es el primero de varios pasos en el proceso de pruebas clínicas para evaluar el potencial de la vacuna”.

Las pruebas, anunciadas oficialmente a inicios de semana, comprenden a un grupo de 45 personas sanas, de entre 18 y 45 años, que se ofrecieron como voluntarias. Cada participante recibirá dos dosis de la vacuna experimental mediante una inyección intramuscular en el brazo, con un lapso de 28 días entre ambas aplicaciones. La primera fase de esta etapa experimental durará seis semanas. 

Una de las participantes declaró a CNN lo que le habían explicado sobre el procedimiento: “están usando una nueva técnica que básicamente enseña a las células de mi cuerpo a construir estructuras de proteínas que se asemejan a la capa externa del coronavirus real. Mi cuerpo debería reaccionar a eso y verlo como un invasor, atacarlo y aprender a combatir esa estructura que se ha construido”.

En paralelo hay un estudio, en una etapa menos avanzada, que realiza el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de Estados Unidos, en alianza con el Instituto de Investigación del Ejército Walter Reed, el principal centro de investigación biomédica administrado por el Departamento de Defensa de EE.UU.

El presidente estadounidense, Donald Trump, también anunció el último 18 de marzo que invocará a la Ley de Producción de Defensa que le permitirá a su gobierno movilizar fondos para aumentar la producción de una eventual vacuna  y otros equipos necesarios para enfrentar la pandemia.


¿Quiénes más se encuentran investigando?

 

El reporte de la OMS sobre los proyectos para desarrollar la vacuna menciona a compañías farmacéuticas, centros de investigación y universidades de Europa, Estados Unidos y Asia. Aunque no se trata de un registro oficial, sino un listado con base en la información que la entidad pudo reunir, ofrece un panorama de la intensa actividad científica para contrarrestar el agente generador de la pandemia. 

Entre las instituciones embarcadas en esta carrera contra el tiempo figura el Colegio Imperial de Londres y la Universidad de Oxford, en Reino Unido; el Instituto Pasteur, de Francia; el Instituto Doherty y la Universidad de Queensland, en Australia; la Escuela de Medicina Baylor de Houston y la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos; el Instituto de Investigación MIGAL Galilee, de Israel; y la Universidad de Fudan, en China.

También figuran en la lista las compañías estadounidenses Novavax, Inovio Pharmaceuticals y Greffex; AJ Vaccines, de Dinamarca; Vaxil Bio, de Israel; y Zydus Cadila, de la India, entre otras.
 
Sin embargo, la mayoría de estas investigaciones todavía se encuentra en etapa preclínica, es decir, las pruebas siguen realizándose en laboratorios, pero no en seres humanos. 

 

El tiempo estimado para la elaboración de una vacuna exitosa es de 12 a 18 meses, de acuerdo  a un reporte de la Asociación Médica de Estados Unidos.

 

Precisamente esta situación ha generado controversias, por las expectativas generadas tras los anuncios sobre el avance de los estudios. La más grave se produjo hace unos días, cuando una empresa de análisis bursátil puso en duda el anuncio de Inovio de que había desarrollado una vacuna contra el coronavirus en tres horas. 

Hasta ese momento, las acciones de esa farmacéutica era las más cotizadas del sector de biotecnología, con un incremento de su valor en 300%. Al día siguiente de la polémica, el precio de sus acciones cayó un 30%.

El caso pone sobre la mesa el componente comercial detrás de una de las mayores movilizaciones científicas de los últimos tiempos.
 

¿Cuántas fases tiene la elaboración de una vacuna?
 

El tiempo estimado para la elaboración de una vacuna exitosa es de 12 a 18 meses, de acuerdo  a un reporte de la Asociación Médica de Estados Unidos. Esto en el mejor de los casos, considerando que se hayan obtenido resultados positivos durante todo el proceso. El desarrollo pasa por tres fases previas a su aprobación. 

En la primera se evalúa las características del virus. Según el infectólogo peruano Eduardo Gotuzzo, exdirector del Instituto de Medicina Tropical Alexander Von Humboldt de la Universidad Cayetano Heredia, en esta etapa se trata de identificar el “mecanismo de daños que produce el virus, buscar parecidos para entender el daño y detener la respuesta inmunológica”. Luego se debe ver “qué parte del virus es la que te produce un daño. Cuando eso se establece, haces pruebas en laboratorios para detectar si [la vacuna experimental] paraliza el virus, lo mata o adormece”. 

En la siguiente fase se hacen ensayos en animales pequeños, como ratones, y luego otros mayores, como monos. En la última etapa inician las pruebas en personas. 

Los ensayos en la última fase son graduales y suelen iniciarse en pequeños grupos para luego probarla en miles de personas con el fin de asegurar su efectividad en el sistema inmunológico humano. 


¿La vacuna estará lista este año?


Las estimaciones sobre cuánto tiempo llevará desarrollar la vacuna contra Covid-19 varían por un amplio margen. Sin embargo, la Asociación Médica de Estados Unidos ha señalado que incluso es posible que al final de los 18 meses las vacunas experimentales estudiadas no muestren la efectividad deseada.

En declaraciones para The Guardian, la profesora de enfermedades infecciosas en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, Annelies Wilder-Smith, señaló que "no cree que esta vacuna esté lista antes de los 18 meses". También dijo que la pandemia "probablemente habrá alcanzado su punto máximo y disminuido antes de que haya una vacuna disponible".

El doctor Gotuzzo recuerda además que enfermedades como el sida o la malaria llevan décadas de estudio sin tener todavía una vacuna. "No es tan fácil como se cree, pero lo que también se debe buscar son medicinas. En eso andamos nosotros: investigar qué medicinas serían potencialmente útiles", dijo a OjoPúblico.
 

¿Existe un tratamiento para el Covid-19?



Este punto también ha sido objeto de controversias, en especial a partir de versiones acerca de que estudios recientes revelan la aparente eficacia de la cloroquina -un compuesto que se usa desde mediados del siglo XX en el tratamiento de la malaria- para aliviar e incluso desaparecer los síntomas del Covid-19.

Una versión que circuló en redes a través de un documento de Google y fue difundida por algunos medios indicaba que un estudio respaldado por la Universidad de Stanford avalaba los hallazgos. Ante la ola de especulaciones, la propia universidad debió pronunciarse para descartar la veracidad del documento, al que calificó de “no legítimo”. 

“La Escuela de Medicina de Stanford no participó en la creación de ese documento ni ha publicado un estudio que demuestre la efectividad de esa droga”, señala el comunicado, disponible en la página web oficial de la institución. 

 

Según el infectólogo Eduardo Gotuzzo, en la primera etapa del desarrollo de una vacuna se trata de identificar el “mecanismo de daños que produce el virus".

 

Una verificación realizada por The Associated Press a una declaración del presidente Donald Trump en ese sentido estableció que es falso que la cloroquina haya sido aprobada por la FDA, la agencia estadounidense que regula el sector de alimentos, medicamentos y productos biológicos.

“Técnicamente, los doctores ya pueden recetar la droga a pacientes de Covid-19, una práctica conocida como uso fuera de indicación. Pero Trump sugirió falsamente a los periodistas que la FDA acababa de aprobar el medicamento específicamente para la pandemia viral que se propaga en las comunidades de EE.UU. Eso significaría que el medicamento ha cumplido con los estándares de seguridad y eficacia de la FDA”. El chequeo establece que eso no es cierto.

Un comunicado publicado ayer por la agencia estadounidense reiteró que “no hay terapias o medicamentos aprobados por la FDA para tratar, curar o prevenir COVID-19’”.

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