Opinión

La tuberculosis también es Marca Perú

16 Mar 2015
Más de 8 millones de personas en todo el mundo padecen de tuberculosis y el Perú es el país con mayor impacto de la variedad multirresistente de esta enfermedad en toda América. Desde hace 10 años también es el país más afectado por la tuberculosis extremadamente resistente. Mientras diversos estudios internacionales señalan la frecuencia de este mal en nuestros compatriotas que emigran a otras tierras, el Estado peruano parece decidido a enterrar el problema para evitar cuestionamientos y repercusiones en el turismo. Un grave caso de ceguera oficial que podría salir muy caro.

Hace menos de un año, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. publicó el informe anual sobre la situación de la tuberculosis en la Unión. En ese documento se mostró, entre otros puntos, el impacto de los migrantes sobre las tasas nacionales de esta enfermedad. Casi el 60% de casos detectados en extranjeros residentes estaba relacionado a migrantes que tenían 5 o más años en ese país. Entre  quienes llevaban la tuberculosis desde sus países de origen, las personas provenientes de Perú representaron el 1-2% del total. De este grupo, un número importante era el de personas con tuberculosis multidrogorresistente (TBMDR), una de las formas más graves. E incluso hubo un adolescente peruano al que se le detectó la temible tuberculosis extremadamente drogorresistente (TBXDR), es decir, resistente a los principales y más potentes antibióticos, lo que motivó la alarma y primeras planas de periódicos. Esta situación, de por sí alarmante, cobra mayor gravedad si se tiene en cuenta que la exportación de casos peruanos de tuberculosis hacia el resto del mundo no es reciente.

A fines de los años 90, un grupo de médicos de la Universidad de Harvard (Partners in Health), comprometidos en la batalla contra este mal en el Perú y en el mundo en desarrollo, publicó un libro sobre el impacto global de la tuberculosis resistente a los antibióticos. Un mapa incluido en ese libro muestra casos de peruanos con TBDR y TBMDR que migraban hacia Europa y EE.UU. El mensaje era una voz de alarma: es posible que a partir de esos casos se hayan producido microepidemias de tuberculosis resistente en los países de destino. Por tanto, la evidencia sugería que la necesidad de enfrentar la amenaza de la tuberculosis resistente comprometía también a los países desarrollados pues, de lo contrario, sus ciudadanos podrían contagiarse a partir de su contacto con personas migrantes. 

A muchos puede resultar una realidad desconocida esto de exportar pacientes tan delicados, pero no lo es en el exterior. En diciembre del 2008, el tema se hizo tan notorio que la cadena noticiosa CNN emitió todo un especial sobre la situación de la tuberculosis multirresistente en Perú

Otro estudio publicado en la prestigiosa revista médica norteamericana JAMA, en el año 2008, mencionó también que de un total de 235 peruanos migrantes a EE.UU. –entre  2001 y 2006– con menos de 2 años de residencia y que desarrollaron tuberculosis drogorresistente (TBDR), el 18% tuvo resistencia al antibiótico isoniacida (uno de los dos medicamentos claves para tratar la TB simple o sensible) y 6% tuvo la variedad multirresistente. Del mismo modo, de 479 peruanos migrantes con más de dos años de residencia y que desarrollaron TBDR, un 14% tuvo resistencia a isoniacida y 3% tuvo TBMDR. Más aún, en el año 2005, la División de Intervención en Enfermedades del Departamento de Salud de Nueva York publicó un informe sobre la epidemiología mundial de la enfermedad y su impacto en esa ciudad. Un cuadro del informe mostró que entre 1999-2004 se presentaron 113 casos de TB entre los migrantes peruanos. Una parte, probablemente, tenía la condición multirresistente. A muchos puede resultar una realidad desconocida esto de exportar pacientes tan delicados, pero no lo es en el exterior. En diciembre del 2008, el tema se hizo tan notorio que la cadena noticiosa CNN emitió todo un especial sobre la situación de la tuberculosis multirresistente en Perú. 

El panorama se repite en otras latitudes. En el año 2003, la revista Archivos de Bronconeumología de España reportó en un editorial que el 3% de los casos de tuberculosis en migrantes residentes en España correspondía a ciudadanos peruanos. Otro estudio español, de Nuria Martín Casabona, que reportaba el origen de los casos de TB resistente al antibiótico isoniacida, señaló que el 22% de ellos provenía de nuestro país. Y un tercer estudio, de Darío García, reportó cepas de Mycobacterium tuberculosis tipo Beiging (muy transmisible), provenientes, entre otros lugares, de Perú. Para completar este escenario, no hay que olvidar un reporte de 1999 publicado por investigadores italianos en una revista internacional especializada en la tuberculosis. En dicho artículo se informa que de 164 pacientes inmigrantes con TB en la ciudad de Milán, los peruanos representaban el principal grupo (77% de los casos).

¿Cómo es recibida esta situación de diáspora de tuberculosis procedente del Perú?

Un par de blogs, entre los investigados, alerta sobre el riesgo de contraer esta enfermedad por quienes visitan nuestro país. Incluso uno de estos espacios, de fuerte oposición a la migración latina, pone como ejemplo el caso de un ciudadano peruano con tuberculosis multirresistente detectado en EE.UU, quien se rehusó a recibir tratamiento. A partir de ese episodio, el autor del blog recomienda evitar la aprobación de leyes que favorezcan la inmigración proveniente de países con altas tasas de TB y TBMDR.

 

Para revertir esta situación, en el 2006 planeamos un trabajo conjunto entre las autoridades del Ministerio de Salud, autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores y de empresarios del sector turismo. Cuando todo estaba listo, desde alguna fuente del Minsa vino la orden de cancelar la reunión porque podía afectar la imagen internacional del país

 

Lo que demuestra todo lo expuesto hasta aquí es que mientras ponemos el acento en ciertos logros económicos y en la popularidad internacional de la gastronomía peruana, permanecemos ajenos a problemas de salud que causan alarma en el mundo. 

Para revertir esta situación, en el año 2006 planeamos un trabajo conjunto entre las autoridades del Ministerio de Salud, autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores y de empresarios del sector turismo. A través de un colega médico, se logró que los empresarios de turismo de Cusco se interesaran en una reunión de trabajo. Sin embargo, cuando todo estaba listo, desde alguna fuente del Minsa vino la orden de cancelar la reunión porque podía afectar la imagen internacional del país. Una política del avestruz para no reconocer que la imagen del Perú y de los peruanos ya está afectada a causa de un manejo inapropiado de la endemia de tuberculosis. Aún hoy, los pacientes con tuberculosis multidrogorresistente del Valle de la Convención, en Cusco, utilizan el transporte público para acudir a sus citas en la ciudad, pues no se les proporcionan ambulancias para su traslado.

Esta situación ha afectado las posibilidades de migración de los peruanos, pero también las expectativas de los peruanos que quedan en el Perú y tienen la esperanza de conseguir trabajo en la industria del turismo. Los mapas epidemiológicos disponibles –que no han sido actualizados desde que dirigimos su elaboración– muestran que precisamente las regiones con mayor atracción turística del paìs son también las zonas con mayor carga de tuberculosis en sus diferentes grados. Es probable que la contraorden para no realizar acciones coordinadas para una respuesta intersectorial a este problema, más que proteger la imagen del país, en realidad buscara proteger el puesto de trabajo de los directivos del Minsa corresponsables de esta inacción, pues ventilar en público esta deficiencia los cuestionaba directamente. Sin embargo, la mejor evidencia de la gravedad de esta situación se produjo en el  2011, cuando la responsable de salud del organismo regulador de la migración en EE.UU. visitó nuestro país para evaluar in situ en qué condiciones estaban siendo tratados aquellos peruanos que fueron expulsados por tener tuberculosis.

Una noticia alentadora hubiera sido el hecho de que, desde el año 2011, Perú ha dispuesto de un incremento espectacular del financiamiento para la lucha contra la tuberculosis. Pero la realidad –bien conocida por las autoridades del nivel central del Minsa– es que dichos fondos están siendo destinados a otras actividades no relacionadas con esta enfermedad.

 

Foto: Agencia Andina

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