Un documental sobre la trata de personas entre Madre de Dios y Cusco


Por Elizabeth Salazar Vega

La Carretera Interoceánica, la ruta que une el distrito de Mazuko (Cusco) con Puerto Maldonado (Madre de Dios), atraviesa el más grande centro de explotación sexual y trata de personas que se ha creado en torno a la minería ilegal: La Pampa. Los centros nocturnos - y sus multicolores luces de neón- se han establecido en los nuevos campamentos mineros de esta zona.

El pasado 15 de abril la Policía Nacional intervino 17 de los cientos de centros nocturnos  que se han instalado entre los kilómetros 105 y 108 de la Interoceánica y rescató a mujeres y adolescentes provenientes de Arequipa, Abancay, Piura, Puno, Tacna, Huánuco, Cusco, Juliaca y Lima. Ellas habían sido captadas con engaños y obligadas a prostituirse, cocinar o atender los bares para saldar la supuesta deuda que generaron al costear su viaje.

Una de estas víctimas fue Luisa, de 20 años, encontrada en la cocina del bar Capital con 9 meses de gestación. Unos meses antes Luisa fue convencida en Urcos (Cusco) por una mujer que le ofreció un trabajo seguro en la selva, donde le pagarían lo suficiente para mantener a su futuro bebé. Solo cuando llegó, luego de un largo recorrido en bus, camioneta y mototaxi, por carreteras y trochas, se dio cuenta de que iba a ser imposible salir de allí.

Ella fue trasladada por una de las tres rutas identificadas en la investigación “Rutas de la trata de personas en la Amazonia Peruana”, de la organización CHS Alternativo, el tramo: Cusco – Urcos – Ocongate – Quincemil – Mazuko – Huepetuhe – La Pampa. Un recorrido que ha sido copado por las mafias de trata debido al transporte informal y la ausencia de controles del Estado. Un documental de CHS -cuyo fragmento presentamos ahora- muestra cómo operan estas mafias a lo largo de la Carretera Interoceánica.

La falta de oportunidades laborales y la extrema pobreza que sufren las mujeres y niños de Cusco los pone en riesgo de ser captados por tratantes. Sobre todo a los que provienen de la provincia de Quispicanchis, donde la pobreza cubre al 64% de la población y llega a picos de 75% en el distrito de Ocongate. El destino principal de explotación es La Pampa, como se llama a ese infierno de explotación y mercurio en el corazón de la Amazonía peruana. 

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